Chapter Text
Su mano encaja perfecto en su cintura.
Aún así, se siente fuera de lugar.
Roxxane se acerca para darle un beso a Max, pero el desvía la mirada.
— Dios mío — exclama el único hijo Goof, mirando un reloj invisible en su muñeca —, mira que hora es. Ya tengo que irme, cariño.
— Pero si acabas de llegar — añade su mejor puchero, tratando de convencerle para quedarse más tiempo —. No es justo...
— Ya sabes Roxie, las tareas y proyectos... y eso— no la mira cuando habla, aunque todavía le sostiene de la cintura — P.J. y Bobby me esperan en la biblioteca.
— Entonces, ¿te veré luego?
Max ya la había soltado. Ella sintió vacío al alejarse su novio.
El susodicho, no mucho.
— Eso espero, Roxie — le sonríe ampliamente. Las mariposas en su estómago se estrellan unas con otras. Max no siente nada ya, pero su sonrisa es cálida y sincera.
Roxie se sorprende más cuando Max la atrae en un beso corto y casto. Sonríe mientras lo ve alejarse en dirección contraria, sin ver que detrás de ella pasa enojado Bradley, quien iba a su siguiente clase y presenció con coraje la escena.
Ella no lo sabe, pero es el último beso que recibiría de su novio.
Duraron tres meses más.
Y todo fue culpa del incidente.
...
— ¡Eres un estúpido! — P.J. y Bobby agarran a Max de los brazos para evitar que se abalance sobre Bradley. El mencionado está parado frente a él, con su sonrisa petulante tan característica, sus cejas alzadas resaltando ese lado engreído.
— ¿Yo? — se lleva la mano al pecho, ofendido, casi de manera sarcástica. Le agarra de la barbilla, un poco fuerte, para darle más énfasis a sus palabras. Max no deja de tratar de liberarse y sus amigos no saben que hacer aparte de sostenerlo con fuerza—. Si fuiste tú el que empezó, ¿o me equivoco?
Suelta la barbilla de Max de golpe, como si quemara. Max, por otro lado, tenía muchas ganas de romperle la cara.
— Max, detente — P.J. usa su fuerza para arrastrarlo hacia atrás, lejos de Bradley —. Déjalo así...
Pero Max no podía dejarlo así. ¡¿Cómo se le ocurría hablar mal de su papá frente a él?!
— Acepta que tu papá es un actor de segunda — se despedía Bradley, con ese contoneo presuntuoso, mirando sobre su hombro a Max, quien despedía humo de las orejas —. Nunca llegará a nada en la vida.
Salió por la gran puerta del bar, demostrando su poder al enfrentar a Max sin guardias ni nada parecido. Los espectadores se dispersaron, no sin antes echarle una mirada al único hijo Goof, rojo de coraje y con las palabras atascadas en la garganta.
— Creo que no debiste de hablar de los rumores de Bradley, Maxie — P.J. afloja su agarre sobre su mejor amigo, alejándose un par de pasos hacia atrás. Bobby, por otro lado, pone su mano sobre el hombro de Max.
— Ambos fueron e-estúpidos, amigo — niega con la cabeza, un poco abatido —, tienes que cuidar lo que dices.
Max no dice una palabra, pero se aparta del gesto de Bobby de un manotazo —. Ya déjenme en paz.
Donde la mano de Bradley le apretó, siente un escozor. Espera sea por la fuerza implicada.
Y no por lo otro.
...
Bradley, en cambio, se encuentra fuera del bar, todo su cuerpo recargado sobre la puerta, con una mano sobre el corazón. Fue demasiado valiente.
Esta vez se pasó de valiente. Mucho.
Llevaba rato evitando tocar a... sí, a él. Para olvidarlo había estado experimentando con otra gente, por no decir, que disfrutaba de su juventud.
Obvio, a él no le importaba lo que la gente le decía pero, estos últimos meses, ocultó todas sus actividades de los mirones. Diablos, hasta de sus amigos de Gamma, su familia, los directivos de la escuela... pero como cualquier actividad ilícita, los rumores empezaron a circular.
Todos habían sido muy inteligentes hasta ahora porque nadie sacaba el tema cerca de él. Es muerte segura, nadie es tan estúpido.
Excepto...
Respira con dificultad: trata de regular su respiración. Siente la cara caliente, las mejillas sonrojadas y ahí, donde su mano tocó la piel del innombrable, un cosquilleo.
Alza la vista al cielo para tranquilizarse. No sabe cuando pasó con exactitud, pero sabe que no puede regresar el tiempo y sólo tiene que mantenerse alejado de Max Goof.
No es normal que esté tan enamorado de él y por nada.
...
Max Goof trata de dormir.
Yacía en la oscuridad de su habitación, atrapado en un mar de pensamientos turbulentos. Escuchaba cada ruido nocturno, hasta parecían magnificarse en su mente ansiosa: el canto insistente de los grillos, el crujir del piso gracias a sus vecinos del piso de arriba, el zumbido intermitente de la electricidad, e incluso el susurro lejano de los autos que pasaban.
Pero entre los sonidos de la noche, resonaba un eco más penetrante: la imagen de la pelea de esa tarde. Sentía aún la mano de Bradley aferrándose a su rostro, el peso de la confrontación pesaba en su pecho y algo más... No, no quiere pensar en eso.
Pero es inevitable.
A pesar de sus esfuerzos por apartar esos recuerdos, persistía en atormentarlo. Se estremeció involuntariamente, pero sus ojos seguían fijos en el techo, buscando respuestas en el vacío.
Empezó a sentir la textura áspera de la cobija rozando su piel, enviando escalofríos por su columna vertebral. Era una señal física de su deseo, un impulso que su cuerpo ansiaba, pero su conciencia resistía. En el silencio de la noche, luchaba consigo mismo, debatiéndose entre el deseo y el sueño, entre la necesidad bajar la mano hasta su entrepierna o cerrar los ojos para forzarse a dormir.
Se sentía mal el solo pensar de usar ese recuerdo para tocarse pero recordaba la fuerza del agarre, la mirada que sostenían, la distancia corta entre sus caras...
Como no echarle en cara los rumores a Bradley, ¡si estaba que ardía de celos! ¿Porqué había otras personas que lo tocaban y besaban con vehemencia? ¡Ese debía ser él!
Comenzó a recordar la escena de lo que había ocurrido esa tarde, pero ahora metió algo de su propia imaginación: Bradley le agarraba fuerte de la mandíbula y lo usaba como excusa para besarlo. Max abría la boca para profundizar: un gemido sale de su garganta, invitando a Bradley a pegarse a su cuerpo como si fueran uno sólo.
No estaba ni Bobby, ni P.J. ni nadie más en el bar. Era el escenario perfecto para Max. En su imaginación, carga a Bradley de las piernas hasta llevarlo a la mesa más cercana, sin perder el contacto de sus lenguas.
Siente, contra su vientre, la erección de Brad. Los inclina más sobre la mesa para juntar sus cuerpos hasta que la tela se antoja estorbosa.
En la vida real, Max ya bajó la mano hasta su entrepierna.
...
Abre los ojos de golpe y siente como un peso se instala en su pecho.
Ese había sido el sueño más raro del mundo... pero él reconoce los sueños húmedos como la palma de su mano
Hablando de sueños húmedos...
— Demonios... — masculla Bradley, echando un vistazo debajo de la cobija. Hay semen por todos lados y es culpa de un estúpido sueño húmedo con el estúpido de Max.
Se pasa la mano por la cara, exasperado. Ha estado haciendo de todo para olvidar su enamoramiento con Max, pero esta en el punto donde ya debe rendirse.
Max no muestra ningún interés en el y es mejor que sea así.
No cree que Max, entre todos los estudiantes que existen, sea gay.
"¿Pero podría ser bisexual, no crees?" lo traiciona su mente, mientras esta limpiando su desastre. Niega con la cabeza: no, Max es hetero, salió con Roxanne y ya. Fin del asunto.
"Terminaron hace meses, ¿no?"
— Ya cállate — toma sus sábanas con fuerza y tira de ellas.
Es más fácil lavar todo que explicar porque su ropa de cama está sucia.
...
P.J. y Bobby habían dejado a Max solo para ir a buscar a la novia del primero.
Max se quedó en el parque de skateboarding, porque no había una sola alma. Aprovecha el tiempo practicando unos trucos básicos que debe pulir; camina de un lado al otro, un poco más ansioso de lo normal. El peso de sus acciones la noche pasada aún lo atormentan.
Se siente sucio, no puede evitarlo.
Así como no puede evitar ese estúpido enamoramiento.
Sube de nuevo a su patineta y admira la pendiente qué bajará. Respira y trata de enfocarse en el truco y no en... lo otro.
Cuelga un extremo de la patineta para impulsarse cuando, a lo lejos, nota al dueño de sus sueños y pesadillas, caminar hacia él.
La caída qué ocurre después es prueba de siempre traer rodilleras.
— No sabía que así era el truco, galán — Bradley se inclina hacia Max, quien todavía está en el suelo, sobando sus rodillas. Bradley finge demencia ante el leve sonrojo que adquiere las mejillas de Max.
¿O es él quien se está sonrojando?
— No te quedes mirando Brad, mejor ayúdame a levantarme.
Lo hace de mala gana, aunque cuando esta totalmente incorporado, él sigue sintiendo el tacto en sus manos. Ignora eso para seguir siendo el Bradley de siempre: Max podría usar su enamoramiento hacia él a su favor.
Y eso le da miedo.
— ¿Qué haces por acá, entonces? — Max se deja caer en una de las bancas cercanas. Bradley no le imita, pero se acerca hacia él para mantener la conversación más civilizada que han sostenido alguna vez.
Aunque Bradley es experto en echar las cosas a perder.
— Vine a entrenar pero te vi aquí y dije "debería ayudarle al novato, está haciendo el ridículo".
— Ja, ja — ríe Max sarcásticamente. Desde su posición en la banca, Bradley se le hacía tan guapo; las mariposas empiezan a estrellarse por todos lados, pero las detiene con su mente. En cambio, frunce el entre cejo, curioso y listo para sacar las garras —, ¿es decir que estás dispuesto a ayudarme? Aww, ternurita.
— No te creas tan especial, Goof — zanja el asunto volteando la mirada para otra parte. Siente su cara arder pero no le puede dar esa satisfacción a él —. Y-yo venía a molestarte.
Max se pone de pie para ver cara a cara a Bradley, pero este da una vuelta sobre si mismo para darle la espalda. El más pequeño se da cuenta que algo esta pasando y siente el cuerpo más pesado... ¿podría ser que...?
Alcanza la cara de Bradley y le toma por las mejillas, forzando a mirarle, este mueve los ojos para evitar sostener la mirada pero al cabo de unos segundos se rinde.
— Desde hace rato que no me molestas tanto...
Brad se petrifica en su lugar. ¿Escuchó bien o...? Sin embargo, el miedo puede más y lo empuja fuera de su espacio personal. Max, por otro lado, no tiene el apellido Goof de adorno, así que se acerca dando zancadas cada vez más largas, puesto que Bradley sigue retrocediendo como si le fuese a dar una paliza.
Cuando lo arrincona contra una pared, no piensa dos veces para poner sus manos al lado del rostro de Bradley, quien le devuelve la mirada cargada de miedo y lujuria. Max aprovecha la posición y, usando la fuerza de sus brazos, se inclina sobre él.
— ¿Te doy miedo acaso, Brad?
— N-no me llames Brad — tartamudea. Una parte de él quiere huir, pero ahora desde esta posición, viendo más de cerca a Max, siente que debe quedarse aquí porque es donde pertenece.
Incluso así, tiene la fuerza suficiente para subir los brazos y tratar de zafarse de la jaula de Max. Ni siquiera lo intenta, sólo es un vago intento de no quedar como el pasivo que es.
Goof aprovecha, toma ambas muñecas de Bradley y las coloca sobre su cabeza, aprisionándolo más contra la pared. Brad traga ruidosamente.
Sus cuerpos están a un centímetro de juntarse.
A pesar de la lejanía, una erección empieza a desarrollarse en sus pantalones.
— No entiendo porque la gente te quiere tanto — susurra Max, tratando de ser despectivo pero logra todo menos eso. Recorre con su mirada el cuerpo de Bradley, de abajo a arriba, terminando en sus ojos —. Ese cabello ridículo tuyo, tus dedos largos, tu poca empatía...
— Yo tampoco sé porque la gente me quiere, pero lo hace y así debe ser.
— Sé porque la gente te quiere — Max da un paso al frente, sin dejar de sostener las muñecas de Bradley. Para este punto ya lo sabe: si él quisiera zafarse, ya lo hubiera hecho.
Pero no se ha zafado y esa es la respuesta que necesitaba.
— ¿Perdón? — Bradley siente que algo fuerte esta a punto de ocurrir.
No obstante, esta dispuesto a enfrentarla.
— No sé si es por tus ojos — Max usa su mano libre para dar énfasis a sus palabras. Empieza a recorrer cada parte del cuerpo conforme las nombra —... tu cara, tu cabello, tu cuerpo o tus labios...— desliza su pulgar sobre el labio inferior de Bradley, quien se estremece bajo su toque.
Con su mirada desafiante, deja entrar el pulgar a su boca. Algo se enciende en ambos de repente, porque salen del trance y, entonces, Max lo suelta para atraerlo en un beso candente.
Lo convierten en una competencia de besos: quien puede someter al otro más contra el piso, donde ambos han caído.
Hasta el momento va ganando Max, quien está sentado a horcajadas sobre el estómago de Bradley, mientras recorre todo su cuerpo con ambas manos, rozando cada cierto tiempo los pezones de Bradley.
Los gemidos que mueren en sus bocas los están volviendo locos. Sienten que la ropa está de más, pero la poca cordura que les queda les recuerda que están en un lugar público y que, aunque ahorita estén solos, puede que no lo estén mucho tiempo más.
Entonces Max comete una locura: deja de besar a Bradley para empezar a dejar una fila de besos desde la barbilla hasta el cuello descubierto. Brad arquea la espalda del placer y deja escapar varios gemidos qué no puede evitar callar.
Max, por su lado, esta dispuesto a esto y más.
Toma las caderas de Bradley y empieza a acariciarle la piel expuesta. Una de sus manos empieza a jugar con el cierre del pantalón, logrando que un suspiro lastimero salga de los labios de Bradley.
Brad sabe que es mayor que Max por un año. Sabe, también, que él sólo ha tenido una novia, a diferencia de él mismo, quien ha estado con docenas de hombres y mujeres.
Aunque ese sea el caso, este es, por mucho, uno de los mejores polvos que ha tenido.
No sabe si es porque si está enamorado de Max, a diferencia de los otros.
Goof regreso a la tarea de besarse. Empieza a usar su lengua para saborear toda la cavidad bucal de su hombre, mientras sus manos trazan con lujo de detalle la entrepierna de Bradley, arrancando varios jadeos de su boca qué mueren en la suya.
De verdad esta considerando abrir la bragueta y que pase lo que tenga que pasar... pero le da miedo que alguien los vea.
En cambio, usa sus dedos para ir y venir sobre la longitud de Bradley encima del pantalón. Si Max sigue así, no le quedaría mucho tiempo y ensuciaría sus pantalones favoritos.
— Esto es fantástico — Bradley gime entre besos. Sus manos jalan la nuca de Max hacia él, para profundizar la acción —, mejor que mis fantasías.
Max no le esta prestando atención. Piensa en la mortalidad del cangrejo para no correrse dentro de sus pantalones y ser el hazme reír de Bradley: descubrirá que es virgen y eso no lo puede permitir.
La competencia de besos se vuelve más acalorada con los minutos. Ambos, ahora, están sentados, las piernas de Max abrazando a Bradley, todavía a horcajadas en el regazo del líder de la fraternidad Gamma. Goof empieza a jalar la camisa del líder hacia él, para acercarse más y encontrar la fricción qué lleva buscando desde que empezaron esta batalla.
Es entonces cuando sienten ambas erecciones chocar entre sí: los jadeos aumentan, ambos murmurando incoherencias para evitar correrse con la ropa puesta.
Las hormonas están al mil por ciento, pero también lo está el corazón de ambos.
Max alcanza la bragueta de Bradley, dispuesto a bajarla y tocar debajo de la ropa, cuando unos gritos los bajan de su nube.
— ¡¿Max, dónde estás?! — la voz de P.J. se siente más cercana a medida que pasa el tiempo.
Eso fue suficiente para Bradley, quien recordó con quien se estaba besando. Abre los ojos, asustado y se levanta de golpe del piso, tumbando a Max de espaldas en el proceso. Ambos se miran mientras Bradley niega con la cabeza, sin decir ninguna palabra, pero acomodándose la ropa.
— Bradley, yo- — Max trata de alcanzar su mano, pero el mencionado da varios pasos atrás, acobardado con la situación.
Sale corriendo de la escena, topándose a P.J. y Bobby unos metros más adelante. No les presta atención, ni mucho menos cuando le preguntan si han visto a Max: él sólo quiere salir de ahí.
— ¿Porqué luces así M-max? — Bobby pregunta cuando lo ven en el piso. Goof levanta la vista hacia ellos, aún con el pelo revuelto y la playera un poco levantada. Inconscientemente se toca los labios, donde minutos antes, Bradley le había besado con pasión y deseo.
— ¿Te peleaste con Bradley? — P.J. ve la patineta de su amigo tirada varios metros atrás, rota a la mitad —. Luce como si hubiera sido una pelea muy acalorada.
Max sale de su ensoñación con la vista de su patineta rota: él también se siente así — Hubiera preferido que fuera eso.
El sol se está poniendo, los tres vuelven a casa.
No encontraron a la novia de P.J.
Y Max no les comenta nada de lo que pasó esa tarde
