Chapter Text
Max mentiría si dijese que se estaba divirtiendo.
Sorbe de su pajita de nuevo. Él y Bobby están sentado como los perdedores que son en la mesa, mientras ven al resto bailar al son de la nueva música de Powerline. P.J. y su novia roban varias miradas por sus pasos, siempre a la vanguardia.
Ya han ido varias chicas a tratar de sacarlo a bailar, pero Max sabe que no debería. No cuando la noche es tan amarga por la noticia que Bradley le dio esa mañana por teléfono.
— ¡Mi papá está enfrascado en que me casé con la heredera Hiltton! — susurró enojado sobre el micrófono, tratando de no ser escuchado por su papá y France en la otra habitación — ¡ya le dije que tengo a alguien y no me lo cree!
— ¿Le has dicho que tienes novia? — preguntó Max, incrédulo, irguiendose sobre su cama.
— Eso es lo malo Maxie — susurra más bajito, mientras escucha pasos aproximándose a él — use la palabra 'parej-' nos vemos, adiós, besos.
Max miró el teléfono en su mano, como si pudiera responder todas las preguntas que se arremolinaban en su mente. ¿Había notado Bradley Sr. a lo que se refería Bradley Jr. cuando dijo que tenía 'pareja' en lugar de una 'novia'?
Un escalofrío lo recorrió de pies a cabeza. Al menos hoy sería el baile, nada podría salir mal.
...
Pero sí que había salido mal.
Primero, su traje se había encogido y tuvo que pedirle uno a su papá de último minuto. Así que ahora llevaba un traje más grande que él tanto en talla como en edad, demasiado notorio; al final, había traído un cambio más informal para el resto de la noche que, gracias a Bobby, ya estaba manchado de queso.
Vio los amigos de Bradley hablar entre ellos desde la otra punta de la sala. Alcanzó a entender un poco gracias a los movimientos de los labios, algo así como 'Tank' y 'aquí'.
Poco le importaba, él no conocía a Tank... ¿verdad?
...
Bradley colgó en cuanto terminó la amenaza.
Tank estaba en el baile y él mismo se lo había contado en la llamada.
Estaba ahí... y le había descrito con lujo de detalle como lucía Max.
— ¿y eso a mi qué? — restó importancia en su momento, mirando sus uñas, preguntándose porque tanto énfasis en Goof, cuando hace mucho que no hablaban.
— Pensé que te gustaría saber que trae puesto, digo, por si te calienta tanto como este video que planeo poner a la medianoche.
— ¿Q-qué vídeo? ¿De qué hablas? Ese novato y yo ni nos habla-
— ¡Dios, cállate idiota! — Bradley escuchó un par de cosas cayéndose del otro lado de la línea. Puso su mano sobre el corazón para sentir sus latidos: según sus cálculos, estaba a nada de un infarto —. No te hagas el estúpido y ven aquí, ¡a menos que quieras que todos vean como uno de segundo año se la mama a su senior! ¡JA, JA, JA!
Bradley tenía muchas ganas de tirar el teléfono sobre la cama pero sólo atinó a colgar. El corazón le latía de prisa, todas sus comidas se detuvieron en su garganta, listas para ser expulsadas.
Escuchó a su papá hablar con la familia de France en la sala.
Estaba rodeado de gente pero aún así se sentía muy solo.
Quería llamar a Max y decirle que se fuera de la fiesta, pero eso sería peor.
Por lo que ideó otro plan.
A riesgo de perder este trato millonario con los empresarios de la junta, uno de ellos siendo el padre de France, Bradley escapó por la ventana valiéndose de varias cobijas amarradas una tras otra.
Gracias a Dios, nadie lo vio salir.
...
Media noche sería en treinta minutos, así que había llegado a tiempo.
Pero se detiene de golpe en la puerta del gimnasio.
Había olvidado como estaba vestido: un traje elegante de color rojo, complementado con una capa larga y un antifaz negro que hacia juego con sus zapatos de vestir. Se sentía como un payaso, nadie iba así a un baile de fin de semestre.
— ¿Bradley? — P.J. frunce el ceño, confundido — ¿Porqué pareces un príncipe? ¿De dónde te escapaste? — se burla. Bradley no lo encuentra gracioso, por obvias razones.
— Cállate gordi, mejor dime donde esta Max.
— Esta dentro con Bobby — P.J. es jalado por su novia hacia la oscuridad, pero antes de desaparecer de su vista, grita —: ¡no lo molestes, está triste!
Bradley observa con miedo la entrada al baile... ojalá nadie se burle de él por su traje.
...
Recibe muchas miradas mientras camina entre las mesas, buscando a Max. La gente murmura a su alrededor, desconociendo su identidad gracias al antifaz, pero él no se da cuenta que todo lo que dicen de él son puras cosas positivas.
Por fin, después de un par de minutos, ve a Max solo, su cara aplastada contra la mesa. Un vistazo a su derecha le muestra a Bobby bailando con una maestra.
Apresura el paso hacía él y entonces lo asalta una espléndida idea... ¡Nadie ha visto quien es!
Toca el hombro de Max. La primera vez, Max murmura un 'vete'; la segunda se harta y golpea su mano para alejarlo, todavía sin verlo. Para la tercera, decide inclinarse sobre su oreja y soplar un poco de aire, antes de susurrar muy bajito —. Maxie, adivina quien está aquí.
El contacto visual que lo alcanza está lleno de total perplejidad. Max parpadea un par de veces mientras recorre con la mirada a su novio de pies a cabeza.
— ¿Bradley? — susurra.
— Ese es mi nombre, no lo malgastes, cariño — extiende su mano hacia él — ¿Bailamos hacia el backstage? Tenemos un problema.
Max dejó de escuchar después del 'bailamos'. No ocupaba una palabra más para pararse junto a la persona que más amaba y empieza a bailar.
...
Todo el mundo veía la escena, hipnotizados. Desconocían la identidad de aquella persona, pero todos estaban seguros que Max Goof estaba bailando una canción lenta con un hombre.
Muchos lo veían venir, pero Roxanne, sentada en unas mesas más al fondo, estaba devastada; pensó que estaba loca, pero tenía la razón. Sólo hubiera querido no enterarse así.
En cambio, Max y Bradley rápidamente hallaron el camino hasta el backstage. Ahí, Brad le explicó lo que Tank le dijo en la llamada, incitando a Max a buscar un proyector o algo que pudiera reproducir multimedia en el recinto.
— Vaya, vaya — Tank apareció entre la oscuridad golpeando su puño a mano abierta, acercándose lentamente a ellos — miren a quien tenemos aquí: el plebeyo y su príncipe, adivinemos quien es quien.
— Ya basta Tank — Bradley se interpone entre Tank y Max. Escucha a este último revolotear varias cosas —. Esto no está bien, Max no tuvo nada que ver con que fueras expulsado de Gamma.
— ¿Crees que estoy así por Gamma? — puede oler el aliento de Tank por lo cerca que están sus caras. Varias gotas de saliva son expulsadas en todas direcciones, por culpa del enojo de Tank —. Gamma es una asquerosidad, no te creas tan importante.
— ¿Entonces porqué es esto?
— No me sorprende que no lo recuerdes, Bradley bebé... — Tank está tan cerca que puede matarlo de un mordisco. Bradley, por su lado, extiende los brazos para cubrir lo más que pueda a Max (quien sigue revolviendo cosas) —...tantas veces que te defendí y tú no lo hiciste ni una sola vez por mí...
— Por Dios Tank, ¡te vieron escabullirte en el vestuario de mujeres! ¡y luego golpeaste a un árbitro en un partido de fútbol femenil porque no ganaron tus favoritas! ¿Cómo querías que te defendiera?
Mira su reloj de reojo: quince para la medianoche. Todavía hay tiempo.
— ¡Yo no me metí al vestidor! ¡y ataque al árbitro porque se notaba su favoritismo!
— ¡¿Yo que iba a saber?!
— ¡Tú sabías que yo era gay y aún así no me defendiste! ¡No me gustan las mujeres! ¿Cómo por que entraría al vestuario?
— ¿Pero qué hacías ahí, eh? — silencio sólo roto a ratos por Max, quien seguía moviendo con cada vez menos ímpetu.
— ¡Nadie se muere por probarse ropa! — gruñe Tank, cerrando distancia. Bradley parpadea, confundido con dicha declaración, retrocediendo. Max detrás de él, lo imita, ambos asombrados por las palabras de Tank —. Luego vienes tú, un estúpido cualquiera, a decirme que es pansexual, yo creo tener una oportunidad y me dices la tontería más grande que he escuchado en mi vida... "no me veo saliendo con hombres", ¡Mentiras! ¡Puras mentiras! ¡Sabías que me gustabas y aún así me lo dijiste!
>> ¡Y luego veo que empiezas a salir con este novato y eres el más sumiso del mundo! ¡Mi venganza será que todo el mundo lo vea!
Suenan las campanadas de medianoche y Bradley siente que cada estruendo le hará explotar la cabeza, ¿Tank gustaba de él? ¿Cómo es eso posible?
Mientras todo eso y más pasa por su cabeza, observa la sonrisa maliciosa de Tank crecer segundo a segundo —. Salgamos y miremos la función.
Escuchan la cinta empezar a reproducirse. Bradley ya se veía en el internado de Rusia, rodeado de militares y en un centro de terapias de conversión pero en su lugar escuchó risas y carcajadas.
¿Se estarían riendo de su video íntimo?
— El problema, señor Tank... — Max habla detrás de él, sosteniendo la cinta como un trofeo, con una sonrisa triunfante en la cara. Ambos se giran completamente hacia él —...es que Bradley esta hecho para mí, tú ya conseguirás el tuyo.
Toma la cinta con ambas manos y usa toda su fuerza para romperla a la mitad; el grito de Tank es estridente y hace eco por todo el backstage mientras observa como Max rompe en pedacitos la grabación.
— No puedes forzar a nadie a quererte — reflexiona Max pisando sobre los restos de la cinta para acercarse a Tank, sin ninguna gota de miedo dentro de su sistema —. Pero si puedes forzarte a ti a dar lo mejor, disfruta del baile.
...
Max había cambiado las cintas, por lo que ahora todos veían una película de mosqueteros, estelarizada por sus tíos Donald y Mickey, junto a su papá. La gente estaba disfrutándolo... eso lo puso más que feliz.
Salió del backstage tomado de la mano de su novio y enfilaron hacia la salida. Iban a llegar a la puerta cuando Bradley le tomó del brazo y lo llevó de regreso al área de fotos dentro del gimnasio.
— Antes de irnos, quiero que nos tomemos una foto de recuerdo.
— ¿Enserio? ¡Ando en la peor ropa del mundo!
— En ese caso... — Ambos están parados frente a la cámara. Varios ojos se posan sobre ellos cada cierto tiempo, incapaces de dejar de mirar al dúo. Hay un murmullo de sorpresa al unísono, que resuena en el eco del lugar, cuando Bradley se quita el antifaz y se lo pone a Max, inclinándose para darle un beso —...usa esto y nadie se dará cuenta quien eres.
...
Bradley no tenía ganas de regresar a su casa para encontrar a su papá enojado por abandonarlo en un importante negocio. Además, si regresaba, iba a querer forzar ese estúpido matrimonio que él se rehúsaba a concretar.
Por eso, había decidido a irse con Max al mismo hotel de hace una semana.
Es donde se encuentran ahora, Bradley desnudándose porque el traje había empezado a calentarlo y no de la forma que deseaba. Mientras tanto, Max también se quitaba la ropa pero miraba con curiosidad el traje.
— ¿Puedo probármelo?
— No veo porque no — responde Bradley desde su posición relajada en la cama. Ahora vestía sólo con calzoncillos, en un intento fallido de refrescarse. Eran demasiadas capas de ropa para usar en un baile tan patético.
Max, por su lado, vistió el conjunto completo. A Bradley se le paró sólo con verlo. El color rojo definitivamente era de Max.
— ¿Cómo me veo? — Max jala las solapas del traje hacia arriba y adopta una pose heroica. La ropa huele a Bradley y eso hace que le tiemblen las piernas.
— Sexy y delicioso...
— Ven aquí y quitámelo.
...
Max insertó un dedo dentro de Bradley, quien se estremece por la intromisión. "Con que así se siente..." piensa mientras arquea su espalda, excitándose a niveles insospechados hasta ahora para él.
Empuja otro hacia adelante y el cuerpo de Bradley cede, dejándolo entrar, tomando y tomando. Es fácil, pero gime mientras lo llena, arqueando más la espalda y con los dientes temblando en el labio inferior. Jadea cuando golpea el final, completamente dentro de él.
— ¿Estás bien, Brad?— Max susurra. Tiembla por todas partes, obligando a sus caderas a permanecer quietas... no quiere parecer más virgen de lo que ya es.
—Sí — Bradley exhala. —sólo es... mucho...—
— Es un halago — bromea Max, tratando de no volverse loco —Iremos despacio —, promete, aunque no quiere... quiere golpear tan fuerte y duro a Bradley, pero se mantiene firme.
Curva sus dedos mientras añade un tercero y juega dentro del conducto, abriéndolo para no hacerle daño en los siguientes minutos. Debe estar haciéndolo bien porque Bradley agarra a puños la sábana, mordiéndose el labio inferior, pateando hacia el aire. Trata de mantenerse sereno pero es imposible cuando con solo tres dedos un novato puede hacerle correr.
Eso no era un halago.
Siente que está a punto y quiere advertirle a Max pero él ya no tiene autocontrol: saca los dedos y alinea su miembro, respira un par de veces y deja entrar un poco. Bradley gruñe, incapaz de aguantar más.
— ¡Ya métela toda, maldita sea!
— ¡Ah, que diablos! — Max se desespera y entra complemente en él, quedando ambos sin aliento. Hay unos segundos de reconocimiento entre la primer y segunda estocada, donde Max observa el rostro de Bradley, buscando algún tipo de dolor o incomodidad.
Lo único que ve le eriza la piel: Bradley tiene la cara contraída en deseo puro, los ojos cerrados culpa del placer y una mano tapando su boca, incapaz de dejar salir sus gemidos. Entra un par de veces más profundo y rápido, mientras retira la mano de Bradley y la sostiene fuertemente al lado de su cara.
— No... déjame oírte — suspira, aumentando la velocidad de sus movimientos. Bradley gime cuando Max agarra fuertemente del muslo y lo coloca la pierna sobre su hombro, tratando de mejorar la posición.
Obvio, da en el clavo: Bradley es un cúmulo de jadeos y gemidos que ya no se puede callar ni aunque ponga todo su esfuerzo en ello, esta por volverse loco y Max sabe lo que hace.
— Me voy a- voy a correrme Max... — jadea Bradley, apretando fuertemente los ojos, incapaz de aguantar el inminente clímax.
Max, por su lado, gime guturalmente —. Mírame cuando lo hagas, quiero ver tus preciosos ojos azules.
Bradley se pudo haber corrido con la voz gruesa que salió de Max en ese momento, pero obedeció sus órdenes al instante; la acción sólo lo excitó más allá de los límites y terminó sobre sí mismo. El problema es que su novio aún le faltaba poco, así que lo siguió embistiendo; Bradley sentía como temblaba por todas partes, con la sobreestimulación pasando factura por todo su cuerpo.
Cuando Max terminó, cayó sobre el cuerpo adolorido de Bradley, cansado y con el corazón lleno de amor.
— ¿Seguro que eras virgen?
— Oh Dios, cállate Bradley.
...
Ambos ya estaban bañados y acostados en la cama, viendo tele. Sólo traían puesta la bata, esperando el round 2 cuando tuvieran más energía.
El ambiente estaba tranquilo y ellos se sentían plenos. Nada podría salir mal...
De repente, unos golpes fuertes resuenan en la puerta, acompañados de unos gritos inconfundibles para el mayor.
— ¡Bradley Uppercrust III, sé que estás ahí, abre la estúpida puerta!
El mencionado se congela en la cama: no quiere abrir. Abrir es enfrentar a la persona que está fuera de la habitación y no se siente listo aún... a Max le importa poco y nada, así que se para y advierte a Bradley con un gesto que se quede en donde está.
Deja el pasaporte puesto y abre un poco la puerta.
— Lo siento, señor. Pero aquí no hay ningún Bradley, aquí hay un... Mickey. Sí, Mickey Mouse.
— Abre bien la puerta, mocoso — el señor patea la rendija para abrir más la puerta y poder asomarse adentro. Max trata de cerrarla, pero su fuerza no da para tanto —. El GPS indica este lugar en el mapa, aquí dentro debe de estar este imbécil.
Max gira rápidamente su vista hacia Bradley, quien no lo mira a él, si no a su anillo, regalo de su padre por su quinceavo cumpleaños: observa, con absoluto terror, una luz parpadear dentro del diamante.
No lo hubiera sospechado, ni aunque se lo dijeran. Y, ahora, no sabe si tiene más dispositivos encima... o sí tendrá alguna cámara oculta.
— ¿y qué si está? — lo reta Max — No tiene derecho a pasar.
El señor lo observa con enojo y aprovecha la situación: mete su mano y rompe el pasador, permitiéndose entrar.
— ¡Papá! Yo-
— ¡Eres una vergüenza para la familia! — empieza a gritarle, acercándose a él de manera amenazante. Con un dedo acusatorio, empieza a despotricar — ¡Dejas una hermosa chica para meterte en la cama como un cualquiera!
— ¡Eh! — A Max se le suben los colores a la cabeza. "¿Cualquiera?" No puede hablar así de Bradley.
No puede hablar así de su novio.
Avanza hasta el señor y lo empuja. Obvio, su movimiento solo lo mueve un par de milímetros, pero para Bradley Sr. es más que suficiente para voltearse colérico y empujar a Max, haciéndolo caer en el piso.
— ¡Sólo a un estúpido como tú se le ocurre desperdiciar la noche de su vida con un perro callejero!
— ¡No es callejero, papá! — por primera vez en su vida, Bradley se siente con las agallas necesarias para hacerle frente a su progenitor — ¡Es mi novio y debes tratarlo con respeto!
Su papá no podría estar más enojado; tiene la cara rojiza y las venas le saltan por todos lados.
— A mi no me importa sí te metes cualquier pito, ¡pero terminas ahora mismo y regresas a casa para estar con-!
— No, padre. Es mi última palabra... — Bradley cruza los brazos y voltea la cara, terco a dar su brazo a torcer —... hazle como quieras y vete.
Su papá, enojado, sale dando grandes zancadas, no sin antes detenerse frente a Max (quien aún estaba en el piso), tomarle de la solapa de la bata y enderezarlo hacia él.
— Te salvaste esta vez, niño.
Lo avienta de nuevo a su posición y sale de la habitación. Max alcanza a oír poco, pero cree que está marcando por teléfono.
Eso no importa ahora.
Apresura el paso y cae torpemente al lado de Bradley. Este no sonríe ampliamente, pero si tiene una media sonrisa.
— No nos dejará en paz, pero esto es un buen comienzo — Bradley remueve su anillo y lo deja caer en el vaso con agua en su mesita de noche —. Igual debemos tener mucho cuidado.
— ¿"Cuidado"? ¿Porqué?
— Eres el primer novio que le presento.
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Extra:
Slouch era, obviamente, más pequeño que Tank... en muchos aspectos.
Pero aquí estaba, embistiendo ese gran cuerpo con su pequeño pene. A Tank no le parecía importar mucho la escasez de longitud de parte de su compañero sexual.
De todos modos, mañana lo olvidarían.
Hoy estaban pasado de copas.
