Chapter Text
*Pensamientos privados* *Dentro de la fusión.*
—Sincronizados.
[Sonidos. Electrónicos]
[Conversaciones por aparatos.]
·EFECTOS DE SONIDO·
|Lenguaje-de-señas|
Escritura.
{Flashbacks o recuerdos}
Izuku estaba en el parque municipal Takoba, antes repleto de basura entre otros desechos pesados, ahora completamente limpio y de aguas cristalinas. Fue un proceso lento, largo y un poco doloroso, pero Izuku logro limpiarlo todo solo... tal vez acabo en poco tiempo, gracias a la frustración.
Había sido un día... desagradable (no maldecía ni en pensamientos):
Ni bien puso un pie en su instituto, casi todos usaron sus Dones en él o le mandaron comentarios, que deberían ser susurrados pero eran dichos descaradamente (parecían pensar que Izuku no los entendía), otra vez dejaron un jarrón con un lirio rojo en su escritorio; su profesor revelo que aplicaba para la Yuei, provocando que Kacchan lo atacara y le amenazara para no aplicar. Durante el almuerzo el profesor le obligo a chuparle... eso; sus compañeros se pasaron el día burlándose, y Kacchan aprovecho cada oportunidad para "ponerlo en su lugar"...
Pero lo peor, paso al final de las clases, cuando Kacchan le "sugirió"... que se tirara por la azotea.
Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos. Había terminado de limpiar la paya, y eso era lo importante.
Como casi era de noche, comenzó a correr hasta su casa; había estado fuera todo el día, y esperaba que su madre no se haya preocupado demasiado. Una sonrisa se dibujo en su rostro, porque sin importar lo malas que fueran las cosas, siempre podía contar con su ella; era su principal fuente de apoyo, y tenerla seguramente era la única razón, por la que no podía seguir el "consejo" de Kacchan.
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—Mama, ya llegue. —aviso mientras entraba.
Ambos Vivian en un apartamento, en un edificio residencial relativamente cerca de Orudera; no era nada grande o glamuroso, pero había sido su hogar desde que tiene memoria, y realmente era un lugar seguro y estable para vivir...
Cuando acabo de quitarse los zapatos, se dio cuenta de algo: todo estaba en silencio, y no había rastros de su madre.
Normalmente, cuando volvía muy tarde, ella lo esperaba en la entrada preocupada; y se supone que hoy no tenía planeado salir, y estaba seguro de que avisaría si le alargaban el turno.
Las alarmas resonaron en su cabeza, corriendo hacia el interior como si su vida dependiera de ello, temiendo que su madre se hubiera desmallado, y esperando que solo se hubiera quedado dormida en el sofá o algo así.
Nada, no esta en el salón, no estaba en su habitación, la puerta del baño estaba abierta y ella no estaba dentro, era tonto mirar en su propia habitación pero tampoco estaba, y la cocina también estaba desierta.
Su respiración se volvió irregular, apenas capaz de mantenerse en pie, o no dejar caer su teléfono, desesperado por encontrar alguna llamada perdida o un mensaje que hubiera pasado por alto... sin llamadas y... ella ni siquiera leyó su aviso de estar fuera todo el día. Apenas le llegaba el aire, y se agarraba a la encimera como un salvavidas, con preguntas zumbando como avispas en su cabeza.
*¿La han asaltado de camino a casa? ¿¡O quedo en medio de un ataque de villanos¡? ¿Hubo una emergencia en el hospital? ¿Un accidente? ¿¡Y si esta herida!? ¿¡Y si la secuestraron!? ¿¡Y si está desangrándose en la calle!?* Se imagino los peores escenarios, apenas manteniendo el aire o el equilibrio, con la visión cada vez más borrosa; hasta que vio algo en la encimera. No lo reconoció por las lagrimas, pero tras frotarse los ojos, supo lo que era:
Una nota.
Su respiración comenzó a ralentizarse, agarrando el papel con manos temblorosas, sin saber que debería esperar.
Querido Izuku.
Estoy harta de verte perseguir un sueño imposible. Tienes dinero suficiente para cuatro meses de alquiler, algo para comida y lo que necesites de la escuela, siempre que no estropees tus cosas cada poco; cuando decidas ser realista ve con Mitsuki-chan, solo ella sabe como localizarme.
Espero que este tiempo para ti, te ayude a ver las cosas más claras:
Te quiere, mama.
...
...
Releyó una, dos y a la quinta perdió su fuerza de agarre. No reacciono cuando su teléfono se rompió en el suelo; sus brazos cayeron a los costados, con la mirada fija en el vacío.
*Ella... se fue. Simplemente dejo una nota y algo de dinero...*
Su madre, la persona a la que más quería, su única fuente de apoyo, y la razón por la que seguía adelante... lo había abandonado.
Después de trece años, solo cogió sus cosas y se fue... sin siquiera despedirse...
Y... solo la recuperaría renunciado a su sueño... lo único que a deseado en la vida...
...
. . .
Ni siquiera podía llorar.
Sintió que algo se había roto en su interior, y no sabía como permanecía físicamente de pie. Tras lo que parecieron horas mirando al vacío, simplemente caminó hacia la entrada, pasando de lado sus zapatos y salió. Ya era de noche, pero la fría brisa apenas le saco un escalofrió; simplemente caminaba.
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Era consiente de las miradas. Algunas curiosas y otras simplemente de pasada; nadie intento hablar con él, de hecho parecían evitarlo, pero eran solo siluetas, con sus ojos en él o mirando de lado. En algún punto, choco con una de las siluetas y algo le callo en la cara; escucho un zumbido, pero no detuvo su andar. Había un sabor metálico en su lengua, parecía un liquido y se sentía un poco cálido.
Apenas podía sentir sus pies, solo protegidos por calcetines, los ecos de pasos corriendo se sentían como ruido de fondo, y ni siquiera sabia que se estaba adentrando, cada vez más en una zona peligrosa de la ciudad. Su mente estaba en otra parte, y su cuerpo no era más que un cascaron.
No era consiente de nada, hasta que una luz blanca lo envolvió, y en menos de un parpadeo...
¿Cómo decirlo?
¿Sabes cuando mezclas distintos ingredientes para hacer una mezcla homogénea? ¿O cuando mezclas distintas pinturas para conseguir un color especifico? ¿Incluso amontonar barro para hacer una gran escultura?
Izuku era uno de los ingredientes, y estaba completamente mezclado con otros diecisiete adolescentes:
Estaba oscuro y no se veía demasiado bien, pero podían sentir el cuerpo: era considerablemente tonificado, de gran altura, con seis brazos, una cola casi la mitad de su tamaño, con una mata de pelo en la punta y pasando arriba, unos extraños tubos de escape incrustados en sus pantorrillas, además de una larga cabellera y toda su ropa se superpuso entre si.
Era imposible saber, donde empezaba y terminaba el otro; sus pensamientos y sentimientos parecían entretejerse, hasta no ser más que un gigantesco revoltijo de hilos. Podían recordar sus nombres y su propia apariencia, pero aun así sentían que este siempre había sido su cuerpo, cuando deberían sentir que usaban un traje demasiado grande o pequeño, para ser su propia piel.
Naturalmente entro/aron en pánico, gritando cosas como "¿Qué es esto? ¿Qué esta pasando? ¿Pero qué?" casi al mismo tiempo, todo mezclándose con distintas exclamaciones de pánico, confusión, y sorpresa. Pero aunque hablaron a la vez (unos con más fuerza y otros más rápido), en lugar de sonar como un galimatías, fue como si una sola persona lo hubiera dicho, cambiando ligeramente de tono para cada pregunta.
El pánico siguió creciendo, hasta que sintieron algo salir de la espalda del cuerpo, antes de que un rugido encolerizado retumbara en el callejón.
—¿¡¡QUÉ LE HAS HECHO A FUMY, DESGRACIADO!!? —grito... la criatura que salió de ellos. Bueno, más concretamente de uno de ellos.
Todos miraron hacia arriba, viendo una mancha oscura borrosa; *Es mi Don... o almenos siento que lo es.* pensó uno con preocupación. Imágenes de un ser de energía oscura, con una silueta parecía a la de un pájaro, volviéndose loca y atacando a todo lo que se movía; pero también vieron a la misma criatura, derretirse ante los cuidados de una mano pequeña, como si se tratara de un gatito.
Algunos encontraron la comparación divertida, e incluso linda. Pero la mayoría estuvo de acuerdo, en que tenían que concentrarse en la persona a la que el Don sensible gritaba.
*¿Por que todo se ve borroso?* Era difícil saber quien pregunto primero, pero sonaban igual de confundidos. Uno se disculpo, explicando que necesitaba gafas, y por lo visto se habían caído en algún momento, sin embargo menciono que no veía tan mal como de costumbre.
—¡Solo quería usar mi meta habilidad, para que os volvierais seres más poderosos! —grito un borrón sobre la azotea del edificio. —¡No esperaba que os pegarais tanto y os fusionarais entre todos!
Por su postura, asumieron que se agarro la cabeza murmurando para si mismo.
—Solo debían fusionarse dos o tres, demasiadas personas vuelve sus meta habilidades inestables, y a veces inútiles. Pero la mayoría eran mutantes, así que puede que tengan suficiente resistencia para aguantar el peso del poder; y si queremos ser exactos, esta fusión tiene la fuerza de diecinueve personas, tal vez haya creado al Meta humano más poderoso desde Destro... Mmm...
. . .
. ..
...
*¿Pero este que se a fumado?* pregunto uno confundido, y solo un poco preocupado. *A mi me suena a que esta en sus cinco sentidos.* añadió otro de forma estoica; *Preocupaciones por un posible... trastorno mental a parte, ¿alguien sabe de que esta hablando?* pregunto una chica tratando de mantener la calma. Nadie respondió, pero uno de los chicos tubo una especie de "Ding", y sintieron mucho pánico emanando de este: *Meta habilidad es como un grupo terrorista llama a los dones; conocido por sus ideales supremacistas por el uso libre de Dones. Irónicamente, también son responsables de casi todas las leyes, que regulan su uso en publico.*
Primero sintieron miedo antes de asimilar el resto del mensaje. Inesperadamente, uno de los chicos pareció hacerse con el control total del cuerpo, mientras los demás quedaban en "el asiento trasero".
—¡¡¡ESO NO SOLO ES UNA VIOLACION A LA LEY DE REGULACIÓN DE DONES EN PUBLICO, SINO QUE ESTO SE PUEDE CONSIDERAR UNA AGRESIÓN, CONTRA UN GRUPO DE MENORES!!! —grito el "chico de las gafas" indignado, moviendo los brazos frenéticamente.
*¿Los movimientos son un tic o lo hace para enfatizar?* pregunto uno entre preocupado y divertido. *Yo voto por un tic.* añadió otro inseguro. Tal vez debería preocuparles, lo fácil que era tomar el control del cuerpo, pero por algún motivo estaba bien; sabían que podían recuperar el control en cualquier momento, y todavía podían sentir que era su cuerpo...
...
Dios, todo era tan extraño.
—¡¡ESAS LEYES FUERON CREADAS POR OPRESORES!! —grito él responsable del embrollo, sonando indignado. —¡Por eso existe el meta ejercito de liberación! ¡Para que podamos usar nuestros poderes con libertad! ¡Y por eso me encargo de crear seres con meta habilidades inmensurables, para unirse a nuestra causa!
...
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¿Le ha hecho esto a más personas? ¿Y posiblemente les forzó a unirse a su grupo?
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*¿Podemos... simplemente entregarlo a la policía?* pregunto otro con duda. *¡Debemos entregarlo!* respondió el "chico de las gafas" con severidad. Todos estuvieron de acuerdo, aunque sabían que todo lo que podían hacer era denunciarlo por agresión, y esperar lo mejor; realmente desearían poder ver mej-
Inesperadamente, un nuevo conjunto de ojos aparecen en sus costados; estos veían perfectamente, pero además de eso parecía que estuvieran frente al tipo: tenía la constitución de un hombre de unos treinta años, con la piel y pelo blancos, este ultimo apenas pasando de los hombros, y ojos completamente negros; usaba una gabardina oscura, y por lo visto una sudadera con capucha debajo.
Alguien lo reconoció como Otto Santaliva, un empleado de Detnerat que siempre esta repartiendo panfletos, para hacer practicas en la empresa. Muchos la reconocieron como una empresa de soporte, algunos seguros que hacían equipo para el mercado negro, para probar los productos; Izuku recordó que la única vez que intentaron hacer un pedido, le gritaron de todo y el encargado casi parecía indignado, por que fueran a pedir algo.
Por algún motivo, Izuku pudo sentir la indignación e incredulidad inundar a los demás.
—¡¡Dos cosas!! —grito el que reconoció "meta habilidad". —¡Primero, no importa si querías ayudar o lo que creas que haría esto, sigue siendo un ataque contra un grupo de personas! ¡Y segundo! ¡¡Las leyes del uso de Dones, se crearon gracias al "meta ejercito de liberación"!! ¡Si todos pudieran usar sus Dones como les de la gana, seria como dejarlos salir con ametralladoras a la calle! ¿¡Cómo crees que eran las cosas cuando surgieron los primeros Dones!?
Al principio estaban sorprendidos por el arrebato, pero no tardaron en estar de acuerdo. Puede que los Dones sean capacidades físicas, y una parte de las personas, pero no eran diferentes a un cuchillo o incluso el fuego: algo que puede usarse para alimentarse, protegerse y guiar si esta en las manos correctas; pero que también podía causar destrucción, muerte y caos en las manos equivocadas.
Santaliva pareció sorprendido por un segundo, antes de fruncir el rostro con fuerza, casi rechinando los dientes.
—Parece que algunos eran inteligentes o uno tenía una meta habilidad intelectual. —gruño por lo bajo, como si le hubieran estafado en una compra online.
*¿Es que se pensaba que éramos tontos? ¿Por que? ¿Por ser jovenes? Y no se necesita un Don de inteligencia para tener un buen cerebro, ¡cada uno tiene sus propios conocimientos y es inteligente a su manera!.* se quejo una de las chicas, como si hubiera sido personalmente insultada. Viendo los recuerdos, supieron que sus padres nunca le tomaban en serio por su edad. *Antes menciono que demasiadas personas, volvía los Dones inestables; tal vez al fusionar muchas personas, las mentes se distorsionen y eso afecte su inteligencia. Bueno, estamos fusionados, y al principio todo en mi cabeza se sentía como una maraña de hilos. Tal vez por eso puede reclutar a las "fusiones", con unas pocas palabras.* Teorizo Izuku pensativo; el horror creció en algunos. *Ósea... que además de alterar la apariencia, vuelve a las personas manipulables o carentes de voluntad...* murmuro uno, con la sangre congelada *O aprovecha que al ser una persona nueva, no puede volver a ninguno de sus hogares o acudir a las autoridades, o en el peor de los casos recuperar sus vidas* teorizo otro con seriedad.
Todos volvieron a prestar atención, cuando el responsable del embrollo siguió hablando.
¿Cuánto llevan desconectados?
—Y los opresores ya les llenaron las cabezas con sus mentiras. —por algún motivo sonaba asqueado, antes de mirarlos como si fueran un niño perdido o demasiado pequeño para entender algo. —Todavía son jóvenes y no pueden volver con ellos... tal vez este a tiempo de mostrarles la verdadera libertad.
Lo que hizo que les hirviera la sangre, es que lo dijo como si de verdad estuviera tratando de ayudar a alguien, que por fin tiene libre albedrio después de una vida siendo oprimida, pero las sombras de su pasado no le permite verlo. En medio de la indignación, uno de ellos se dio cuenta de algo.
*Espera ¿Cómo escuchamos lo que dice?* pregunto un poco desconcertado, silenciando los pensamientos iracundos; de hecho, Santaliva parecía estar murmurando para si mismo, y estaba en la azotea de un edificio de cinco pisos, ¿Cómo diablos lo escuchaban como si estuviera frente a ellos? *Es mi Don. Siempre me entero de cosas que no quería saber.* respondió una con resignación. Muchos le dieron palmaditas en el hombro mentalmente, compartiendo el dolor de un Don, que siempre trae más dolores de cabeza que otra cosa.
—¡Escuchad! ¡Esas son mentiras de los opresores, para que nos resignemos a sus normas! —grito con convicción, como si fuera una verdad absoluta.
—¿Qué parte es mentira? ¿Qué el ejercito de Meta habilidades, es responsable de las leyes sobre el manejo de Dones en publico? ¿O que usar libremente nuestros Dones, seria como salir con metralletas? —pregunto uno de los chicos, con un tono extrañamente serio y vacío para estar gritando.
Muchos sentían curiosidad por como pudo decirlo así, pero otro se encontraron riéndose de la cara de Santaliva; pura sorpresa paso a la irritación.
—¡¡¡Ambas!!! —respondió como si tratara de contener la ira. —¡El meta ejercito de liberación a luchado por el derecho a usar nuestros poderes libremente, desde el mismo nacimiento de las meta habilidades! ¡El uso libre es un derecho humano, y nadie puede regular lo que podemos o no hacer con ellos! —comenzaba a ponerse más emotivo.
Izuku se estaba sintiendo cada vez más incomodo. Vale que le gustara analizar los Dones, pero sabía lo dañinos que podían ser en las manos equivocadas; diablos, casi todas sus heridas surgieron porque sus compañeros, podían usar sus Dones sin restricciones en el centro escolar. Tal vez mostro eso a los demás, porque sintió una fuerte ola de indignación; pero se sorprendió al saber, que muchos habían pasado por algo parecido.
—¡Según esa lógica, ni los héroes o la policía podrían intervenir si todos comenzaran a pelear con sus Dones en la calle! —refuto uno de los chicos. —¡Sin restricciones todo serian constantes peleas y matanzas!
*Eso es resumirlo mucho.* comento una de las chicas. Todos concordaron de inmediato: no solo por la naturaleza voluble de los Dones, sino que la historia demostraba, como el poder podía arruinar a las personas y provocar una catástrofe casi global; las conquista de roma, la primera y segunda guerras mundiales, la dictadura de Napoleón, Hitler, Franco, las guerras aun vigentes por nombrar algunos. Si personas como ellos tuvieran dones poderosos, y toda la libertad para utilizarlos todo se reduciría a escombros y cuerpos.
Puede que algunas Leyes sean más restrictivas, pero en principio son para que la gente, pueda salir a la calle y hacer su vida sin miedo, como las regulaciones de seguridad con las armas o ciertas sustancias. Algunos pueden no estar de acuerdo, pero si realmente querían cambiar las cosas, actuar como terroristas solo les daría la razón a "los opresores", sobre lo peligroso que era la libertad sin restricciones.
—¡¡ESO SE RESOLVERA EN SU MOMENTO!! ¡¡¡LO UNICO IMPORTANTE ES QUE PODAMOS USAR NUESTROS PODERES CON COMPLETA LIBERTAD!!! ¡¡Desde que nacieron las Meta habilidades, a sido nuestro derecho!! —grito con convicción.
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*¿Este tipo escucha lo que dice?* Pregunto una de las chicas, sonando un poco preocupada pero más exasperada. *Suena totalmente convencido, así que por desgracia, sí.* respondió "la de la super audición" con seriedad y como si hubiera terminado con todo. *Yo e conocido a personas así, y es casi imposible sacarlos de sus desvarios.* comento uno de los chicos consternado.
—¡¡No lo es!! —Grito "el que reconoció Meta habilidad", sorprendiendo a todos. —¡Haber nacio con un poder, no nos da el derecho a usarlo así como así! ¡¡La sociedad colapsaría en menos de una semana, si no tuviéramos regulaciones para los Dones!! ¡La libertad y las leyes se necesitan, para que pueda existir un equilibrio! ¡¡¡LO UNICO QUE LOGRARES DANDO LIBERTAD TOTAL A LOS PODERES, SERA UNA GUERRA SIN VANDOS!!!
No es algo en lo que se quiera pensar, pero incluso si una sociedad sin leyes suene utópica, la verdad es que no existirían fuerzas del orden, y seguramente reinen los criminales más crueles y poderosos; dejando a muchos en la miseria u obligándolos a renunciar a su moral y principios, solo para sobrevivir en un mundo sin orden ni moral. No obstante, una sociedad con leyes muy minuciosas y estrictas, no solo pueden sosegar a sus habitantes, no importa que estén seguros y con una vida ordenada, están condenados a ser miserables.
Como dijo: se necesitan para no retorcerse en algo horrible.
Santaliva pareció sorprendido por un segundo, antes torcer su rostro en una mueca. Dentro de la fusión, casi todos estaban satisfechos de verlo, dándole palmaditas de enhorabuena mentalmente.
—¡¿POR QUÉ NO QUEREIS ESCUCHAR?! —grito con irritación. —¡¡Estoy tratando de ayudaros, ¿no lo veis?!! ¡¡Aquellos con poderes fuertes y llamativos, están destinados a estar en la cima, mientras que aquellos con poderes débiles están destinados a servirles!! ¡¡SOMOS TAN VALIOSOS COMO PODEROSAS NUESTRAS META HABILIDADES!!
·CRAS·
Algo se resquebrajo en ellos.
Flexionaron las piernas, y las manos inferiores tocaron el suelo, antes de saltar hasta aterrizar, justo en frente de Santaliva; el cual retrocedió por la sorpresa, antes de paralizarse del terror:
Desde la azotea, su creación no era diferente a cualquier adolescente, pero ahora que estaba delante podía verlo todo claramente. Casi llegaba a los tres metros de altura, con brazos y piernas considerablemente musculosos, además una gran cola tensa y lista para atacar, y de su espalda surgía una criatura oscura casi idéntica a la fusión; pero eso no se comparaba con su mirada, puro odio y furia inundaban sus ojos. Ciertamente sintió algo mojando sus pantalones.
Tronoaron los nudillos ruidosamente, mientras miraban directamente su alma. El miedo lo dejo plantado en su lugar, ni siquiera pudo parpadear cuando lo golpearon en el estomago, hasta que se estrello en un tanque de agua. Cunado volvió a abrir los ojos, ellos aterrizaron frente a él.
Desde este ángulo, parecía que un ser divino había descendido para castigarlo.
—¿Qué pasa? ¿Tu "meta habilidad" no te permite controlar tus propias creaciones? ¿O es que tenemos demasiado poder? —gruñeron con una voz capaz de partir el granito.
Santaliva estaba temblando como una hoja, tanto del miedo como del dolor, ademas de sentir varios fluidos salir de él. Se sintieron tentados de llamarlo patético, pero un grito a sus espaldas captaron sus atenciones; ignorando a la inmundicia, miraron por el borde de la azotea: dos tipos estaban arrastrando a una chica, pateando y gritando por el callejón. Miraron brevemente a Santaliva, que se había desplomado en el suelo temblando, decidiendo que el secuestro tenía más prioridad:
Sin pensarlo, se dejaron caer justo en el camino de los secuestradores, endureciendo sus piernas para evitar lesiones. Uno de los tipos cocho contra ellos, gruñendo algo sobre chocar contra una pared, solo para ver la cara de terror en su cómplice; levanto una ceja extrañado, antes de girarse y ver "la pared" contra la que había chocado... la chica salió corriendo tan pronto los chicos soltaron su agarre. Ambos también trataron de escapar, el primero no dio ni un paso, cuando fue estampado contra el suelo; el segundo logro correr unos ocho pasos, cuando fue envuelto por una larga lengua, y prácticamente estrellado junto a su amigo.
La chica ya había salido del callejón, y tanto por los pasos como por los latidos, supusieron que había encontrado un héroe. Sin muchos miramientos, dejaron escapar una pequeña descarga eléctrica, paralizando a los tipos por un rato, antes de envolverlos con cinta adhesiva y dejarlos pegados contra la pared; antes de usar la misma cinta, para dibujar una flecha hacia arriba, esperando que fuera suficiente para que se fijaran en Santaliva.
Puede que no les callera bien, y quisieran que se pudriera; pero esa no era escusa para dejarlo a su suerte, con una posible fractura de columna, en una azotea de un barrio peligroso. Mientras se alejaban de la escena, escuchando al héroe (Rock Lock si no se equivocaban), lentamente comenzaron a darse cuenta de la situación...
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Izuku grito en su cabeza. Junto con otras dieciocho personas.
