Chapter Text
"Ferdinand, ¿No crees que ella es demasiado para ser esposa del tío Sylvester?"
"¿Tú crees?" respondí a Jasmine, ella me miró con una sonrisa exasperada.
"Osea, ¿cómo te lo explicó?"
"No tienes nada que explicarme Jasmine, entiendo a lo que te refieres, en términos de belleza se ven muy disparejos". Jasmine parpadeó como si no entendiera a lo que me refería y dejó escapar un suspiro exasperado.
"No me refiero a eso… ¡Ella es…!" fruncí el ceño, no entendía a donde quería llegar.
"Jasmine explica, ¿crees que ella no es una buena esposa para mi hermano?"
"..." Ella no dijo nada y yo miré al frente, era nuestro turno de saludar a la prometida de mi hermano, lo hicimos y volví a activar la herramienta anti escuchas que llevábamos a juego.
"No, creo que es la mejor esposa que tu hermano puede tener, pero… Ella es demasiado para Sylvester" no pude evitar parpadear, mire a mi futura cuñada que estaba hablando alegremente con Sylvester y Florencia.
Jasmine volvió a suspirar.
"Su apariencia es hermosa no lo niego, sin embargo, prepárate, esa mujer no es lo que aparenta".
"¿Es un peligro para el ducado?" pregunté, no quería que todo se fuera al caño y Jasmine le estaba dando muchas vueltas al asunto.
"Dime lo que has notado" exigí con tono exasperado. Ella puso una sonrisa burlona.
"Descubrelo por tu cuenta, pero que conste que te lo advertí" eso fue lo último que dijo antes de desactivar la herramienta anti escuchas.
Las alarmas de pánico se encendieron en mí, quería pellizcar sus mejillas porque no me dijo lo que había notado, en momentos como estos odiaba lo bien que la había entrenado Elvira en este tejido.
"Ya espero ver lo que escribirá mamá" murmuró, eso hizo que dejará escapar el aliento que no sabía que estaba conteniendo. Como si hubiera visto a través de mi me miro con ojos brillantes llenos de burla.
Llegamos al comedor, estaba realmente molesto con el gremlin que tenía por prometida, pero ella me ignoró y fijó su mirada en Florencia quien le estaba dando la bienvenida a su compañera esposa.
Jasmine había accedido a que utilizaran algunas de sus recetas para darle la bienvenida a la prometida de Sylvester. Yo por mi parte estaba insatisfecho porque las compartiera de esa manera con Florencia, pero entendía que era por el bien del ducado.
Mi insatisfacción continuó aumentando, Elvira y Jasmine se miraban a los ojos y se sonreían, sin duda ellas sabían algo que yo no.
Al finalizar la cena de bienvenida traté de interrogar a Jasmine, lo que fue una total pérdida de tiempo, me dijo que lo descubriría en unos días. Huyó a toda prisa con Elvira, ambas se dirigieron a la mansión Linkberg a atender a Heidemarie.
No sabía que estaba sucediendo, me sentía a la sombra de lo que estaba ocurriendo, Jasmine estaba por partir a la academia real, lo que menos quería era perder el tiempo con un dolor de cabeza más. Aun así ella se negó rotundamente a decirme sus sospechas. Los días continuaron transcurriendo de forma normal sin ningún cambio, faltaba poco más de un mes para el inicio del invierno, seguía sin encontrar nada extraño, a excepción del cuchicheo entre Elvira, Jasmine, Heidemarie y Margareth.
El día de la tierra de la segunda semana del arribo de la prometida de mi hermano, estaba en el jardín disfrutando una copa de mi vino favorito con Karstedt. Lo invité sólo porque la curiosidad de lo que Jasmine y compañía traían entre manos me estaba carcomiendo. Quería averiguarlo de cualquier manera. Por si fuera poco, los esfuerzos de Justus por averiguar algo fueron inútiles, la nueva asistente de Jasmine, Lady Margareth, era astuta y lograba eludir a Justus de forma magistral lo que lo tenía muy molesto.
Desde que Heidemarie anunció su embarazo, llegamos a un acuerdo con Elvira que necesitábamos una asistente confiable. Eso trajo a Margareth a sus filas y ahora estamos a la deriva, la mujer era una experta en lo que hacía.
Entendía el porqué de la nominación de Elvira, pero era frustrante.
"¿Problemas con las chicas?" preguntó Karstedt, sacándome de mis cavilaciones, fruncí el ceño y lo fulminé con la mirada.
"¿No es cómo si no fueran tus problemas?" él me miró con una sonrisa divertida.
"Ferdinand, estoy más que acostumbrado a las travesuras de mi esposa e hija. ¿No sería mejor que dejarás de darle vueltas al asunto?" dijo Karstedt con una clara burla en sus ojos.
"..." estaba por responderle cuando un ruido resonó por mi mansión, alguien había caído en una de las trampas, Karstedt y yo nos miramos a los ojos y sacamos nuestros schattpes y activamos nuestras armaduras mágicas.
Caminamos hacía el lugar donde había oído el ruido, Heitzchite y Eckhart ya estaban en el área. No pude evitar parpadear, miré en dirección de Karstedt este estaba igual de asombrado que yo…
"...Sylvester ¿qué haces aquí?" pregunte, hacía varias temporadas que mi hermano no escapaba del castillo y quedaba atrapado en las trampas de mi mansión.
"¡Ferdinand, ayúdame por favor!" en sus ojos había miedo… No entendía el porqué de la reacción de mi hermano.
"¿Ayuda?" cuestioné alzando una ceja.
Él sacudió la cabeza de arriba a abajo de manera exagerada, nunca lo había visto comportarse así.
"Primero baja de ahí, luego me dices que sucedió" sus ojos brillaban como si fuera especie de salvador, me miraba con devoción, me acordaba a Harmut y la forma en la que miraba a Jasmine en el tejido anterior.
"¿Y bien qué sucedió?" pregunte, mi hermano bebió su copa como si no hubiera mañana, ni siquiera dudo si contenía veneno solo se la llevó a la boca y tragó tan rápido como pudo.
"¡Otra!" dijo y Razzafam empezó a servirle. "Esa… esa…" un suspiro exasperado afloro en mí, y me lleve el dedo a la cien.
"¿Esa qué?"
"Mi prometida" dijo esas palabras y tragó saliva, todo hizo click en mi mente Jasmine había descubierto algo que yo no conocía, solo con verla fue suficiente. "Ella está loca… me trata como si fuera su hermano menor y me arrulla"
Parpadeé por la declaración de mi hermano, era un giro de los acontecimientos que sin duda no esperaba.
"Ella me dice: pequeño Sylvester ven aquí o ¿Quíen es un buen niño y se va a casar con su hermana mayor?. En un principio me pareció bastante lindo, pero ahora lo hace con demasiada frecuencia y es vergonzoso"
Bebió su quinta copa de vino como si fuera agua mientras continuaba quejándose de su prometida. "Lo peor de todo es que Florencia lo disfruta, se ríe al vernos y se une a ella y me tratan como un niño pequeño".
"Mira el lado bueno, tu prometida y esposa se llevan muy bien" dijo Karstedt.
"¡¡¡No lo entenderías!!!" grito Sylvester y acunó su rostro entre sus manos. "Un día estaba en la oficina y ellas me estaban tratando como un niño, Melchior entró y al vernos se congeló, su mirada fue tan cruel… No dijo nada y salió huyendo del lugar. Me quiero morir, fue tan vergonzoso".
"¿Qué importa eso? ella te aprecia mucho y será una excelente esposa".
"Eso no es lo peor" Sylvester dijo derrumbándose en la silla. "Ella siempre está en la oficina y no me puedo distraer el más mínimo segundo o me empieza a regañar con palabras como; Syl eres un niño malo, has tu trabajo o tu hermana mayor te castigara, o peor aún, si me fatigo me da palmaditas en la cabeza y me dice palabras lindas… Al ver su expresión siento que no puedo escapar de mi trabajo"
Continuamos escuchando las quejas de Sylvester durante toda la noche, habían pasado varias semanas desde la última vez que me desvele, me sentía realmente cansado cuando llegué a la mansión Linkberg.
Jasmine parpadeó al verme "¿Estás bien Ferdinand?" preguntó con genuina preocupación en sus ojos.
Me sentí irritado y no pude evitar tirar de sus mejillas. "Es tu culpa, si me hubieras dicho lo de la prometida de Sylvester hubiera estado preparado".
Sus ojos se estaban llenando de lágrimas, al mismo tiempo que brillaban con burla, lo que me irritó aún más y tiré de sus mejillas un poco más.
"Fewdinaw ewo duewlw, weltame pow fawo"
Sabía que estaba sonriendo de forma sádica, pero no podía evitarlo si ese Gremlin me hubiera dicho lo que descubrió, en estos momentos no estuviera tan cansado y molesto.
Después de que le solté las mejillas ella se las cubrió con ambas manos y me miró con reproche. Le tendí mi brazo para poder escoltarla, pero se negó a aceptarlo y avanzó ignorándome por completo lo que me dejó pasmado en mi lugar.
"¿Viene Lord Ferdinand?" preguntó con una voz fría y una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
'Creo que esta vez me pase tirándole las mejillas, nunca la había visto tan molesta'
Tenía que lograr ponerla de mejor humor o sin duda no me diría nada de la prometida de Sylvester y él continuaría yendo a lloriquear a mi mansión. Nos sentamos en la mesa, ella hizo la prueba de veneno como de costumbre, pero se negaba a mirarme.
"Jasmine" ella levantó una ceja y me miró.
"Tengo un libro nuevo para tí" sus ojos se iluminaron por un segundo, sin embargo, no fue suficiente. Gracias a Elvira ahora tenía mayor autocontrol por su afición, suspiré internamente recordando que Rozemyne era mucho más fácil de manipular que Jasmine. Estaba feliz por los resultados de una buena educación, aún así, me molesta que lo utilice en mi contra.
Estaba empezando a entrar en pánico cuando una sonrisa burlona emergió de sus labios, me encogí por milésima vez. No se si me estaba volviendo paranoico o ella cada vez se volvía mejor controlándome.
"Solo estoy bromeando Ferdinand, no tienes porque poner esa cara" ella se burló.
No se que clase de expresión tenía, pero por la expresión de Justus, que está tratando de contener la risa, debí haber mostrado algo.
"Entiendo" dije con voz resignada, tendría que acostumbrarme a esta personalidad más traviesa y descarada de Jasmine, no es que me moleste, pero estaba acostumbrado a la niña manipulable.
"¿Vienes por información de ella cierto?" cuestionó cambiando de tema con bastante naturalidad, yo asentí, ella bajó su taza a la mesa y me miró a los ojos.
"Te diré con una condición" las alarmas se encendieron en mí, conocía esos ojos, eran los mismos que ponía cuando me pedía un Gyu en el tejido anterior.
"Si es algo que pueda cumplir lo haré con gusto" ella asintió a mis palabras y activó la herramienta anti escuchas que llevábamos a juego en nuestras pulseras.
Dudo por unos instantes, pero sus ojos se llenaron de determinación. "Quiero que me cuentes de tí… de nosotros en el tejido anterior, no quiero ser una carga para tí y mamá, quiero ayudarlos. Me duele saber que están haciendo todo por protegerme, me siento impotente al verlos trabajar a ustedes dos, quiero dejar de sentirme como una inutil a la cual deben proteger"
No me había dado cuenta, en sus ojos había desdén, auto desprecio, miedo, ansiedad. Ella creció bien en este tejido, siempre supo que estábamos haciendo todo por su bien. Pero la estuvimos tratando como si no confiaramos lo más mínimo en ella, su autoestima estaba dañada y todo por mi ansiedad de no perderla.
"Mamá me dijo que si no quieres hablar de eso… Ella está dispuesta a contarme sobre el tejido anterior y a explicarme en que fue lo que fallamos. Se que es un tema difícil para tí y por eso ella accedió a que te preguntará… Yo solo quiero dejar de sentirme así por favor Ferdinand".
Sus ojos se humedecieron, se que estaba tratando de controlar sus emociones lo mejor que podía. Aun así ella se armó de valor, Rozemyne nunca buscó un elogió que no se ganaría por sí misma ¿Por qué Jasmine sería diferente? la estuve subestimando, ella no es tan débil y ya no es la Rozemyne que conocía, no, ahora es Jasmine una joven fuerte de mente y cuerpo.
Por instinto alargue la mano y la lleve a una de sus mejillas, y le limpie la lágrima que se le había escapado, Justus y Margareth hicieron como los que no vieron nada.
"Esta bien Jasmine, te lo contaré, perdón por no darme cuenta de cómo te sentías, no sabía que estaba dañando tu autoestima". dije mientras le acariciaba la mejilla.
Ella me dio una dulce sonrisa, eso aceleró mi corazón, amaba a Rozemyne y sabía que me estaba enamorando de Jasmine, a diferencia de lo que muchos podrían pensar esta emoción no es un sentimiento de lujuria. Por el contrarió, es un sentimiento de querer atesorar a la única persona que me trato como su familia. Cuidarla y protegerla, volverme su familia, amigo y compañero, ese era mi plan, volverme un. Todo para ella como ella lo era para mí, quemando más etapas a medida que estás llegarán.
Podía sentir que las comisuras de mis labios se levantan solas, una sonrisa natural se formó en mi rostro, Jasmine me miró con asombro por un momento, sus ojos me transmitían confió en tí Ferdinand, por favor confía en mí.
(Coff, Coff) un carraspeo resonó y Jasmine se avergonzó un poco, sus mejillas se pusieron rojas, yo solo ignoré al impertinente que había roto el ambiente.
"Bien Jasmine, ahora dime lo que sabes y el próximo día de la tierra programaremos una fiesta de té y te contaré sobre mí… sobre nosotros" ella asintió con entusiasmo.
"¿Es una promesa verdad?" preguntó y yo asentí confirmando que, de hecho, era una promesa.
Con eso cambiamos de tema y una sonrisa divertida se extendió por los labios Jasmine, no había desactivado la herramienta anti escuchas así que imagino que lo hace por el bien de Sylvester.
"Verás, en el mundo de Urano" ella comenzó, se sentía raro que hablará de su antigua vida como si fuera una tercera persona, pero entendía el hecho de que ella logró separar ambas vidas. "Hay un tipo de personas que nosotros llamamos «Onee-san» esa palabra en mi mundo significa hermana mayor, pero también definimos a personas con ciertas personalidades de esa manera. Las mujeres con personalidad tipo «Onee-san» son aquellas que les gusta cuidar de los demás y tratan a la persona que les gusta como si fuera su hermano menor. Desde que vi a la prometida de tu hermano vi ese brillo travieso en sus ojos y sabía que cuidaría muy bien de él, pero al mismo tiempo que sería muy estricta con él. La personalidad del tío es como si fuera un niño, y es algo que es irresistible para las «Onee-san» ella lo consentirá como si fuera un niño pequeño, y al mismo tiempo lo obligará a hacer sus tareas porque quiere lo mejor para él".
"Hahaha" una risa escapó de mi boca, al imaginarme a Sylvester siendo tratado de esa manera, Jasmine y Justus me miraban como si fuera la cosa más extraña del mundo. "Lo siento, es gracioso, no pude evitar reír" confesé
"Bueno así es como és, ahora tienes que cumplir tu parte del trato" dijo Jasmine desactivando la herramienta anti escuchas.
"Lo sé" respondí y ella me devolvió una sonrisa.
Esa noche me dirigí a mi mansión, ahora entendía un poco mejor la personalidad de mi futura cuñada. Justus me ayudó a vestirme para dormir, su mirada era cálida y no me gustaba.
"Si vas a decir algo dilo Justus" él fingió sorpresa, una sonrisa se extendió por su rostro y habló.
"Me alegra que mi señor tenga mejor expresión, no se que es lo que lo estaba atormentando… Pero me alegro de que tenga a alguien como la señorita a su lado, no sé qué fue lo que hablaron, pero es como si un peso hubiera sido quitado de sus hombros".
"Ya veo" respondí.
Elvira y yo habíamos notado que Jasmine estaba un poco decaida ultimamente eso me tenía preocupado, pero hoy que supe que era lo que lo tenía así y había accedido a compartir con ella el pasado me siento más tranquilo, ella se irá pronto a la academia real lo mejor es contarle para que actúe en consecuencia.
