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Kami los hace, ellos se juntan

Summary:

Creció creyendo que estaba en otro universo, uno donde aspiraba a convertirse en el pilar rugiente... un samurái… pero su abuelo, Kuwajima Jigoro nunca recibió otro pupilo... nunca vinieron los que espero, al contrario, ahora esta participando en un examen al que fue obligada, cayendo a pies de uno de los protagonistas que nunca espero conocer y con el sharingan girando en sus ojos asustados.
-También los tienes-

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Accidental

Chapter Text

Su corazón palpita furiosamente al igual que sus pobres ojos, sus oídos están tapados y no evita tratar de pegarse aun mas en esa superficie en ese árbol con el fin de pasar desapercibida, algo que no tiene mucho éxito considerando el tipo de entrada nefasta que tuvo minutos antes... sabia que no debió de haber aceptado el trato.

Debería estar en su casa cómodamente tomando el té lejos de los dramas shinobis.

Pero ahora estaba en medio de una situación complicada bajo la atenta mirada de personas que se esforzó tanto en evitar durante todo el proceso de este infame examen en un paisaje aterrador lleno de depredadores que no han dejado de acosarla desde que abandono a su suerte el resto de su supuesto equipo.

Un sonido complacido atrayendo su atencion al pálido hombre que sabe estaba bastante molesto, pero ahora, parece verla con algo de apreciación y codicia dándole un barrido de cuerpo completo que la hizo removerse aun más cerca del árbol que usa de escudo contra el mundo -Tienes el sharingan- le sisea con una sonrisa espeluznante. 

Parpadeando estúpidamente, agitada como aterrada, Midoriko abre la boca para cerrarla de golpe con la debilidad de tal acusación que podría explicar porque sus jodidos ojos le arden demasiado (o como todo es tan claro, tan nítido que siente como si nunca podrá olvidar nada de lo que ha visto hasta ahora) -¿El que?- de todas maneras chilla incrédula. 

-Mira que grata sorpresa, dime Sasuke-kun ¿Algún pariente perdido?- el hombre la ignora mirando al otro que hasta ahora estaba tan callado al otro lado del claro en una postura lánguida como incrédula, casi dándole ese vistazo como si fuera una aparición -Veo, entonces sabes tanto como yo- admite complacido. 

A pesar del miedo enfriando sus venas, de una revelación que estaba dispuesta a ignorar y como el tiempo parece tan lento ante sus ojos... parpadea con dureza para relajar su supuesto donjutsu … toma una postura de huida descarada porque seria tonto enfrascarse en una batalla perdida, antes de que cualquiera se sienta con ganas de agregarle algún tipo de comentario o decidan marcarla... exhala con el crepitar del rayo a su estela.

Deja a todos atrás sin ningún tipo de culpa.

Cuando deja de huir, es muy tarde en la noche, jadeando por aire con sus músculos como pulmones agitados de tanto uso... Midoriko se deja caer en el suelo fatigada bajo el silencio del bosque de la muerte, sentándose entre las raíces con su espada abrazada fieramente (el acero le regalo el reflejo de ojos oscuros, sin pista del supuesto sharingan), no deja de pensar que este tipo de pesadilla debería acabar en ese instante.

Su experiencia en batalla era nula, todo era teórico y de la voz de la experiencia de su abuelo que funciono como lo único que tenia para aferrarse por el momento.  

Con hambre, sueño y frio... sabe que debe resguardarse, que lo peor sale durante la noche y dormir no seria prudente... Midoriko monta guardia entre las pesadas sombras poco interesada en continuar con la farsa del examen... a estas alturas, Gaara debió de matar al resto de su equipo.

Quizás ese fue su error, lo que activo sus ojos, pues aunque sus captores con malas actitudes y bastante abusivos, seguían siendo niños aplastados sin piedad por montones de arena... la primera muerte que presencia tan desordenada como horrorosa … tuvo un poco de shock inicial antes de activar la respiración, exhalar con vapor y crepitar tan veloz como el rayo lejos del lugar. 

Luego caer en medio de una de las escenas memorables de ese arco de Naruto. 

Ser reconocida ante dos importantes personas que harán miserable su existencia. 

Todo por no darse cuenta que sus ojos eran diferentes, que dolían tanto y hacían todo tan claro como lento. 

Mirando el cielo despejado, abandonando lo que esto significa para su pacifico futuro.

Prefiere solo pensar.

Tenia mucho tiempo de no extrañar lo que fue... antes era una mujer madura, mayor de treinta de un país tercermundista... con su personalidad hecha, su vida estable y aunque carente de hijos con un trabajo mediocre lejos de lo que estudio, era feliz... entonces renació en el ceno de una familia tradicional japonesa (cuyo aspecto es todo menos oriental) con una espada y una línea de sangre como herencia para empezar todo de nuevo.

Al principio pensó que estaba en otro anime, que estaba creciendo para ser un cazador de demonios ya que su abuelo era de hecho... el maestro del aliento del rayo... vivió explicando sus deberes, lo que significa el honor y como funciona el arte de la espada... debió darse cuenta cuando no vinieron más pupilos, cuando no se mencionaron demonios o el cuerpo de exterminio... cuando el termino chakra, shinobi o línea de sangre era constante. 

Si Kusa no estaba dispuesto a dejarla en paz, Konoha quizás se una a la disputa ahora que en un giro ridículo del destino resulta que tiene el codiciado como casi extinto donjutsu. 

Suspirando ruidosamente, parpadea fuera de su mente, mirando en las sombras aterradoras que se comienzan a formar alrededor del claro en el que ha acampado... el miedo se abandona por el momento cuando la primera fiera acecha fuera de su escondite... Midoriko chasquea los dientes al ponerse de pie con firmeza, inclinando su centro como su mano toca el mango de su espada... casi escucha las palabras del abuelo en el aire.

Inhala.

Exhala con un ruido de rayo cortando todo a su paso.

Al finalizar la matanza (una que la hace sentir aun más sucia de lo que ya estaba) espera que sus ojos rojos no hayan salido... pero no pican... ya no... por lo que confía en que por el momento tiene su apariencia normal.

Después de un tenso silencio, llega a la conclusión de llegar antes que el equipo siete lo haga a la torre... su plan es ser despedida como descalificada... ir directo al hotel, tomar sus cosas y correr fuera de Konoha. 

Huir es de cobardes, no debería ser considerado entre todas las honorables enseñanzas dadas por su abuelo durante esta segunda vida... pero de nuevo, ya tenia una personalidad antes de poder ser moldeada enteramente a la digna imagen de su clan por lo que no causa grandes estragos tal decisión.

Su abuelo lo entendería. 

XXXXX

Cuando ve a primera hora de la mañana la torre, no puede evitar sentirse tan triunfante como aliviada de que todo terminara... tropezar fuera de los arboles la lleno de satisfacción como anticipación al cojear a la puerta... viajar a través del bosque de la muerte durante la noche ciertamente es un nivel diferente de dificultad, vio el peligro varias veces en diferentes formas y la lleno de experiencias que sinceramente hubiera vivido sin experimentar.

Evito todo conflicto con apenas nada de suerte. 

Cojeando a la puerta, Midoriko casi sonríe cuando un shinobi la aborda en la amplia sala que sirve de recibidor... dándole una de esas miradas aburridas y poco preocupadas por su aspecto que la hacen suspirar de alivio, porque eso significa que no ha sido delatada.

También es un poco revelador como la supuesta y amigable aldea actúan con los que consideran extranjeros. 

-¿Que aldea?- le dice el hombre un tanto impaciente. 

-Kusa- escupe con un poco de rencor al enderezarse lo mejor que puede.

Escribiendo en el portapapeles, dándole otra mirada amplia cuando ofrece su nombre para el registro, suelta un largo suspiro finalizando la tenue entrevista -En los documentos dados al principio de la prueba se informa que no hay ninguna posibilidad de recuperar el cuerpo de ninguno de los afectados- le dice simplemente, como si esperara algún tipo de queja al respecto.

Pero Midoriko solo se encoge de hombros de buena gana.

-Los extranjeros y su desapego- niega el shinobi en tono de recriminación, al dar otro apunte -Bueno, es todo, debe contactar con su superior... para usted, el examen shinobi llega hasta aquí… puedes salir por la puerta de la izquierda y solicitar atencion medica- dice escuetamente al desaparecer en una cortina de humo.

Parpadeando torpemente después de esa salida insípida, tiene el pensamiento pasajero de querer aprender el arte shinobi… podría hacerlo... pero sus "representantes" se negaron a darle cualquier tipo de ventaja sobre su gente, solo la lanzaron ahí porque sabia como luchar y codiciaban los números … sinceramente, no se molestara en exigir tales conocimiento.

Esta feliz con lo que tiene.

Midoriko de nuevo suelta una exhalación cansada y si pudiera... correría por la puerta... se conforma con caminar lo más rápido posible casi atropellando al medico que le salió de paso repentinamente, su instinto casi lo hace cortar pero se abstuvo al solo pestañear tontamente.

El medico era tan amable como todos los de konoha a los extranjeros. 

Rechazo cualquier atencion, tiene el tiempo contado, por lo que de nuevo camina rápidamente fuera de la torre... apenas viendo lo que deja atrás, no extrañara el bosque de la muerte… sabe donde esta el hotel, sin embargo su sentido de orientación es nefasta por lo que tan pronto ve a alguien en la calle le pide direcciones... después de brincar de un peatón a otro que a veces la ignoraban, Midoriko al fin llega.  

-Perdiste- Yashiro le espeta tan pronto la ve atravesar la sala de espera para Kusa, era regio, grosero y uno de los importantes jounin que la capturaron para toda esta farsa. 

-No, mis compañeros perdieron, yo sobreviví- señala prontamente con un dedo puntiagudo, no era mentira, era la realidad (aunque puede o no haber ayudado).

-Tan inútil, no entiendo que pensaba nuestro kage en quererte en esto- espeta Yashiro con un tono de desprecio aunque sus ojos parecen escanearla como siempre hacia cuando nadie miraba -Aunque, bien podemos resolverlo... quizás… hablar bien de ti ¿no?- espeta dando un tentativo paso delante.  

Mantiene su gesto neutral, sin retroceder y ofrece una sonrisa nerviosa al buscar alrededor -¿Mi mochila?-

-Esta por aquel lado- Yashiro gruñe señalando el rincón más alejado donde de hecho sus pertenencias estaban aventadas, no le extrañaría que si tuviera algo de valor ya se lo hubieran robado... pero no lo hace, por lo que Midoriko agarra su bolso rápidamente para entrar al baño con un suspiro.

Las maldiciones del shinobi son fuertes.

Pero no puede forzar su entrada sin hacer que los vigilantes anbu intervengan. 

Por ahora esta a salvo. 

Mira la ventana del baño como si fuera su salvación, medita nerviosamente si alguien la acusara si la atrapan escapando... o si la dejaran salir de la puerta sin el debido tramite de Kusa para dar por hecho su partida... la nerviosa espadachín no evita pensar demasiadas formas en que todo saldría mal y aprieta los labios. 

Sus heridas pican, aun esta apestosa como cansada y hambrienta... ha perdido demasiado tiempo recargada en la puerta del baño... bajando los hombros, comenzando a quitarse su ropa desgastada como rota y machada, capa, por capa... abriendo la regadera con agua cálida tocando su piel pálida, suspira tranquilamente. 

Decide no estresarse, dejar que este problema avance como sea que haga y aunque le revuelve el estomago, decide esperar. 

Es como sentirse débil.

Es amargo.

Pero lo deja ir después de una noche nefasta, un día terrible. 

Al terminar su ducha, con la toalla firmemente alrededor de un cuerpo algo esbelto... se mira en el reflejo... supone que igualmente ahí están las pistas de un Uchiha en sus ojos y corto cabello negro... piel pálida… tiene todos los colores, aun cuando sus rasgos son más de la familia Kuwajima.

Una imagen de una joven adolescente ahora, 14 años, una que tuvo que acostumbrarse a ver a través de este crecimiento… Midoriko ofrece una sonrisa seca, de nuevo, debió haber sido un poco más insistente con su abuelo en que le hablara de sus padres.

El hubiera no existe.

Ponerse su ropa es algo rutinario... se coloca el kimono interior, color blanco, el exterior de tonos amarillos-marrones y figuras de triángulos blancos estampados... pantalones algo holgados en tono negro y desfajada. 

Estaba por pasarse los dedos por su cabello corto cuando su corazón se agita al escucha claramente la queja de Yashiro a través de la puerta y luego silencio latente como nefasto... Midoriko mira con un sentimiento opresor, sabia que vendrían, de todas maneras es feo en sus emociones por lo que agarra su espada como un salvavidas.

-Kuwajima-san, necesitamos hablar con usted ¿Podría salir?- Una voz amable llama con engañosa calma.

Un cambio de actitud brusco para lo que han visto en toda su estancia en Konoha. 

Al menos, es el hokage y no Danzo.