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🖤🩸🔪 #Buddie #Buddie911 #AU 🔪🩸🖤
⚠️Tema sensible para algunas personas⚠️
Buck había crecido y vivido toda su vida sintiéndose desplazado. Sus padres no habían sido un gran ejemplo de lo que una familia debía representar, y aunque tuvo a Maddie, estuvieron un tiempo alejados. Todo había mejorado cuando llegó a la 118, pero aun así, siempre sintió que algo le faltaba… Hasta que llegó Eddie.
Eddie Diaz llegó para revolucionar la vida de Buck. Eddie Diaz y su capacidad de hacer sentir a Buck parte de una familia junto a Christopher, la Abuela y la tía Pepa. Eddie y su forma de agregar a Buck como contacto de emergencia. Eddie y su idea de que Buck sería quien cuidaría de Chris si algo le pasara algún día. Eddie y su gran memoria que recordaba el cereal que Buck prefería y las barras de proteína que eran sus favoritas. Eddie Diaz que, tras la salida de closet de Buck, había tardado tres meses en besarlo y terminar por hacerlo su novio. Eddie Diaz, a quien Buck amaba locamente y a quien le cudiaría la espalda, así como Eddie cuidaba la suya… Eddie Diaz y su… singularidad.
—Estoy en casa.
Buck dio un respingo al no haber escuchado la puerta abrir. El rubio sonrió y continuó cortando la verdura a lado de su pequeño Chris, que metía los trozos en una vasija para después enjuagar todo.
—Estamos en la cocina. —Buck gritó.
—Estamos haciendo la cena. —Chris agregó.
Buck y Chris rieron cómplices justo cuando Eddie aparecía en el marco de la puerta de la cocina.
—Mmmhh… Veo que comeremos algo rico.
Buck alzó la vista y contuvo un suspiro al ver a su prometido. Había pasado de nuevo… y la verdad, a Buck no le sorprendía, porque había visto el momento exacto en el que Eddie había tomado aquella decisión.
—Eds.
—Cariño.
Buck bufó.
—No puedes hablarme cariñosamente en español para evadirme siempre, Edmundo. —el ojiazul lo apuntó con el cuchillo y Eddie sonrió demasiado amplio. —No me sonrías.
—Lo siento, me gusta cuando dices mi nombre completo amenazadoramente.
El castaño alzó las manos a manera de rendición, pero se acercó hasta ellos, posando una mano en la cintura del rubio y despeinando juguetonamente los cabellos de su hijo con la otra.
Eddie besó la marca de nacimiento de Buck y el rubio escondió el rostro en el cuello de su pareja.
—Los extrañé.
—Nosotros también. —Buck se alejó un poco del castaño para verlo a los ojos. —Dime que fuiste cuidadoso.
—Fui cuidadoso.
—Estás manchado.
—Sí, me manché yo, pero no manché nada más. Sabes que me cubro muy bien.
—Hay que cubrirse de pies a cabeza, de pecho a manos… y de cabello a boca. —Chris canturreó alegremente y Eddie rio mientras chocaba una mano con su hijo.
—Ya lo escuchaste, Cariño.
Buck intentó, de verdad intentó estar enojado, pero no podía hacerlo si sus dos chicos Diaz lo miraban sonrientes y emocionados. Buck resopló, pero las comisuras de sus labios lo traicionaron y se elevaron levemente.
Eddie lo besó.
—Se aprovechan de mí.
—Un poco. —admitieron ambos Diaz.
Buck negó.
—Bien, necesito terminar la cena. —Buck miró a Chris. —Superman, ve a bañarte, tu papá me ayudará a terminar la cena.
—Okey, papi Buck. —Chris se bajó de su silla y tomó sus muletas contento. —¿Habrá palomitas para la película después de la cena?
—¿Qué dijo papá Buck? —Eddie cuestionó mientras se arremangaba la camisa para lavarse las manos.
—”Siempre y cuando te comas tus verduras, Christopher”. —el menor imitó al rubio.
Ambos adultos rieron.
—Si me sigues arremedando, no habrá palomitas de maíz.
—Okeey… Voy a bañarme.
Buck sonrió mientras veía al pequeño salir y luego escuchaba como llegaba hasta su habitación. De pronto, unas manos lo tomaron por la cintura y lo abrazaron. Buck ladeó la cabeza cuando sintió el rostro de Eddie en su cuello.
—Lo siento.
—Mmhhh…
—Cariño.
—Me preocupa que alguien te vea, Eds.
Eddie besó el cuello de Buck. El rubio soltó un ruido de aprobación.
—Nunca me han visto.
—Nunca habías hecho algo así dos veces en una semana. —Buck alegó mientras soltaba el cuchillo y colocaba sus manos sobre las del castaño. —No te arriesgues tanto.
—No es mi culpa, es culpa de esos imbéciles. —Eddie gruñó. Su voz era más ronca y letal. Buck se estremeció gustoso y eso complació a Eddie, porque Buck no le tenía miedo sin importar qué. —Te insultaron… Uno incluso logró que tuvieras lágrimas en los ojos. —Buck soltó un pequeño grito cuando Eddie lo giró con rapidez para estar frente a frente. —Nadie tiene el derecho de hacerte sentir mal, Buck. Nadie puede herirte… Nadie puede siquiera imaginar en hacerte algo y pensar que estará bien… Serán castigados.
—Oh, amor.
Buck tomó el rostro de Eddie y lo besó. Ambos se fundieron en un beso lento pero apasionado.
Buck recordó la primera vez que descubrió a Eddie… El verdadero Eddie: escondido entre las sombras, con los ojos oscuros, la respiración agitada, los músculos gloriosamente tensos y las manos y rostro llenos de sangre… Era aterradoramente hermoso. Buck sabía, en su interior, que debió sentirse asustado al descubrir a su novio asesinando a alguien, pero la mirada de Eddie, y sus movimientos lentos pero seductores, lo habían atrapado.
Al principio, Buck notó que Eddie lo cazaba, pues estaba calculando su reacción… Eso hasta que Buck habló.
“Eds, ¿por qué?”
“Te insultó”
Y, ¡Oh!
Buck reconoció al tipo que, hacía un mes, lo había insultado llamándolo aberración de Dios cuando supo que un Bombero Bisexual lo había atendido.
“Eds…”
“¿Por qué no estás huyendo, Evan?”
“Te amo…”
La respuesta había sido automática. Buck apenas y procesó que amaba tanto a Edmundo Díaz, que verlo asesinando a alguien no le importaba como debería. Le preocupaba, sí. Pero no por lo que significaba el acto, sino por el miedo de que atraparan a Eddie.
“Cariño…”
“Por favor, que no te atrapen Eds.” Buck había sollozado, y Eddie, aún sucio, había avanzado hasta abrazarlo. “No puedo vivir sin ti.”
“Shhh, Shhh, mi amor.” Eddie le tomó el rostro. “No me atraparon antes y no me atraparán ahora, porque ahora te tengo a ti y nadie, jamás, podrá alejarte de mí.”
Buck había asentido aún llorando y Eddie lo había besado.
Al separarse, Eddie sonrió.
“El rojo te sienta bien, cariño.”
Buck se sonrojó al darse cuenta de que Eddie le había manchado de sangre el rostro. Y solo sonrió.
Al final, había ayudado a Eddie con el cuerpo y había aprendido lo que hacía Eddie. Con el tiempo, Buck aprendió a ver cuando “Ed Oscuro” (como nombraba a la parte salvaje de su prometido), estaba presente; algunas veces, aparecía cuando estaba un poco celoso; otras, cuando alguien comenzaba a incomodar a Buck o Chris; en ocasiones, parpadeaba en la mirada de Eddie cuando alguien tocaba o empujaba sin querer a Buck… Y siempre saldría a cazar cuando alguien hería o insultaba a Buck o Chris. Pero no lo hacía pronto, dejaba pasar días, incluso meses y hasta un año, simplemente observando y cazando. Teniendo cuidado para que, cuando diera su golpe o realizar su cacería, nadie los vinculara.
—Edds…
Buck jadeó entre besos.
—Mmmh…
—Chris volverá, y debemos cenar y ver películas.
Eddie soltó un ruido de protesta, pero se separó de Buck y sonrió.
—Pero tendré postre en la madrugada, ¿verdad? —Eddie susurró.
Buck observó un atisbo de “Ed Oscuro” en la mirada del castaño y sonrió.
—Lo que mi cazador desee.
Y Eddie sonrió victorioso… y malicioso. Besó arrebatadoramente a Buck antes de comenzar a ayudarlo. Buck tardó un minuto en recuperar el aliento y volver a lo suyo.
Quizás Eddie era un asesino. Un psicópata que, sin querer, estaba criando a otro pequeño ser oscuro… Pero, a diferencia del resto del mundo que alguna vez debió cuidar de Buck, sus Diaz psicópatas nunca lo habían herido, al contrario, herirían y harían arder al mundo que quisiera dañar a Buck… Y Buck jamás les temería. Él los cuidaría. Él les cubriría la espalda cada día. Limpiaría sangre, escondería cuerpos y cubriría pruebas para proteger a los únicos que lo protegían… Quizá, Buck también tenía un poco de oscuridad en él… y le gustaba.
