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Nunca me dejes ir (Never Let Me Go)

Summary:

Voy a hacer una promesa, entonces. 

Voy a mantener esta llama tan espléndida; esta llama que resguarda su alma, viva y centelleando, ardiendo con pasión dentro de su corazón. 

Su muñeca y la mía deberán estar atadas el momento que nuestras almas se desprendan de este firmamento; infierno o cielo si llegasen a existir, inclusive. 

Lo único que pido, la única condición que deseo si es visto de esa manera, es que deberá nunca dejarme ir. 

Notes:

Efectivamente he traducido mi propio fic pq sino mis beta readers no iban a entender. Shoutout a Alba y Eva.

Tmb cerré sin querer la página y no se me había guardado lo que había escrito aquí, me ha pasado dos veces esta es la tercera asi que si hay algo mal no me hago responsable si hay algún párrafo repetido. Juraría que no.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Él es una luz en mi camino, seguramente. No voy a cuestionármelo nunca. 

Desde la primera mirada, el primer encuentro, me atrajo inesperadamente. 

No tendría que haber recurrido al crimen solo para hacerme indagar en el más y más, si eso era lo que deseaba. En todas las vidas, una sola palabra suya me basta para quedarme completamente embelesado. 

Podría, también, haberme dicho un millón de cosas distintas la primera vez que me dirigió la palabra. Ahora que soy consciente de los sentimientos que le provocó ese primer momento, uno de mis peores arrepentimientos en esta vida será no haberle entretenido charlando un poco más. Quizá, así pudiera haberle convencido del todo de que su plan no era realmente lo que él pensaba. 

No tenía necesidad alguna de usarme como su peón, como la pieza que le faltaba en el tablero, en todas y cada una de sus jugadas simplemente para evaluar qué tan leal le podía ser. Tan solo una petición directa de su parte me hubiera sido suficiente. 

Y por supuesto, todo esto que sentía y que le atormentaba me lo podría dicho a la cara. Pero optó por esconder sus palabras en una carta; decidió no dejarme verle vulnerable aún. Pero, si hubiera sabido que yo tenía los mismos tormentos y sentimientos, lo habría hecho? 

Creo que piensa que que dejarme verlo tan desnudo emocionalmente me va a provocar asco y repulsión. No existe mayor mentira que esa, más; en el instante que me confirmó que era quien había estado buscando desesperadamente y sin descanso, El Señor del crimen, no tenía mayor deseo que eso. 

Solamente quiero que me deje divulgar en su alma, ver a través de esta, sin tener que derramar una gota de sangre. 

Sus sentimientos son conflictivos, de eso también me he dado cuenta. Y él también debe haber notado ya, que mis sentimientos no son tan diferentes de los suyos.

Tengo miles de recuerdos que jamás voy a olvidar: unos ciertamente más desagradables y otros que aguardo con felicidad. Pero ninguno de estos es capaz, siquiera, de llegarle a los talones al recuerdo de la expresión en su semblante al haberme lanzado al vacío solo por él. Nunca había sentido, dentro de mis costillas, latidos tan estridentes dentro de mis costillas como aquellos. .

¿Qué habrá sentido cuando me vió, como si de una paloma blanca se tratase, volando hacia su rescate? ¿Yendo, únicamente a brindarle paz y solsticio? 

¿Cómo se sentirá tener a alguien cuyo único deseo, única vocación, sea salvarte?

Aún no sé cuál es la respuesta a todas estas preguntas que me inundan, pues él sigue en un reposo profundo, producto del impacto de nuestra caída. 

Aguardo con ansias el momento en el que despierte. Ni siquiera me he molestado en preocuparme qué será de mí si nunca llega a despertarse. 

Tiene que hacerlo.

En mi mente, de nuevo, lo imagino como un fuego. Cuando lo conocí, supuse que su llama nunca había sido mayor. Que imprudente de mi parte. La realidad era que dicha llama desde hacía un tiempo venía apagándose, progresivamente, y yo fallé al darme cuenta de esto en el último momento, cuando él pensaba que esa llama ya carecía de sentido que siguiera brillando. 

Sin embargo, creo firmemente que el brillo de su llama es puro, sin lugar a duda. ¿La desgracia? Que tal luz es una víctima de este mundo cruel. Pero él es un espíritu imposible de apaciguar. Es una chispa que cayó de una pila ardiente, motivado por el deseo de ser consumido por una causa mayor que la que tenía. 

Y él tiende a pensar que sus lágrimas apagan su propia llama; deduzco que por eso las odia. Me molesta que no sea capaz de ver, entre muchas otras cosas, que son como el queroseno que mantiene dicha llama, la cual ahora mi único deseo es nunca dejar de mirar, viva.

No le he visto derramar más que un par de lágrimas. Pero quiero que desate completamente, y que me permita ser testigo del desastre que lleva consigo dentro de su alma, para luego consolarle. Y repetir eso una y otra vez, hasta que su mente viva en la mayor paz que él pueda alcanzar, mientras sigue cargando con el peso de sus terribles cometidos. 

He caído en su red, y me ha fascinado. Me han fascinado su alma y su mente también. 

He llegado a adorarlo de una manera que para mí antes era completamente desconocida. 

 

 

Llego entonces a nuestro nuevo y temporal hogar, después de haber completado con éxito otro de los muchos casos que me han asignado. Justo cuando me dirijo a hacerle compañía mientras está sumido en su reposo profundo, paro en seco y me empiezo a alarmar. No está recostado en su cama, ni siquiera en su habitación. Me empiezo a preocupar. 

Mis pies caminan por sí solos a paso apresurado por cada rincón del apartamento, como si estuviera en modo automático. Corro hasta que se me va el aliento, y lo recupero una vez que por fin le encuentro. E incluso si no soy capaz de distinguir la forma de la persona que se encuentra en el bordillo de la azotea, estoy completamente seguro de que se trata de él. Lo reconocería hasta ciego.  

Ahora procede a sentarse en un banco, y ahora doy por sentado que ya sabe que estoy ahí, justo detrás suya. Me acerco y tomo asiento a su lado. Le empiezo a agradecer, y él lo hace también. Y después, me confiesa con palabras hermosas un sinfín de cosas. Está afligido y se le nota en la manera en la que se conmociona, y yo estoy a nada de que me suceda lo mismo. 

Me arrodillo enfrente de él, y le imploro que siga viviendo. Debajo, escondida entre mis palabras se halla una promesa que sé que ha entendido; sin importarme lo que decida hacer de su vida a partir de ahora, voy a hacerle compañía. 

Espero que sepa que le soy fiel a mi palabra. 

Ahora derrama más lágrimas, y me mira. En ese instante, puedo decir que estoy completamente convencido de que no hay vista más preciosa que su cara, cuando le da la brisa ligeramente y sus ojos tienen un carácter cristalino producto de la conmoción. 

Al levantarse, se marea y casi se cae hacia atrás. Rápidamente le cojo en mis brazos y así evitar que su cuerpo se adorne con más heridas de las que ya posee. 



—¿Necesitas alguna otra cosa?

Ya devuelta en su cuarto, se postra enfrente del espejo y no aparta la mirada. Desde la esquina en la que me encuentro recostado, es bastante obvio que se encuentra descolocado al ver la herida en su ojo. 

A cambio de mantenerse con vida perdió, entre muchas otras cosas, su ojo. Una condena del destino, lamentablemente. Y por más que quisiera, soy incapaz de remediarlo. Si lo hubiera abrazado más fuerte, ¿esto hubiera pasado?

Esa fue una de las primeras preguntas que me atormentaron cuando me desperté y lo vi por primera vez, estático. 

Aún así, los rubíes que tiene por ojos, sin importar lo malogrados que estén, no dejan de capturarme incesantemente. La llama de su alma la veo reflejada detrás de su mirada. La llama que quiero mantener ardiendo.

Mi mira a través del espejo, y cruza su mirada con la mía. 

—Si no es mucha molestia, ¿Te importaría ayudarme con las vendas? Me temo que soy incapaz de ponérmela como es debido por mi cuenta. Al menos por ahora. 

Me río por lo bajo de manera inofensiva. Las comisuras de sus labios también se curvan dando lugar a una sutil sonrisa. 

Me le acercó por detrás, cogiendo las vendas de la mano que se encuentra extendida. Una vez me posiciono entre el espejo y él, con delicadeza aparto algunos de los cabellos de oro que decoran su fachada para poder poner el vendaje con mayor facilidad. Las yemas de mis dedos acarician, como si se tratase de una reliquia, la porcelana de su cara mientras me comprometía a llevar a cabo la tarea. Me llena de satisfacción ver como la línea de su sonrisa se ensancha. 

Una vez ya atada la venda detrás de su cabeza, me aparto un par de pasos. Me es inevitable sonreír a la vez que le admiro. 

—¿Y bien? ¿Está muy ajustada?

—No, está perfecta. Muchas gracias, Sherly. 

Un mote encantador si me preguntasen. Seguramente porque lo pronuncian sus labios. 

No apartaba la mirada del espejo con una expresión que denotaba repulsión, fija en su cara. Necesitaba decirle lo contrario con urgencia, no soportaba ver lo mucho que se despreciaba. 

—Liam, te ves bien. Tus ojos se siguen siendo igual de encantadores, sin importar la herida. 

No se esperaba eso; la manera en la que se sobresaltó, incluso por una décima de segundo, fue suficiente para delatarse. Me evadió la mirada antes de responder con un suspiro. 

—No es necesario que me halagues tanto, sé perfectamente como me veo. 

Pero no eres capaz de ver la belleza de hombre que estás hecho. 

Podrás pensar que se trata de un halago en vez de sinceridad por mi parte.—Ahora me acerco otra vez hacia él, mi mano reposa con gracia sobre su mejilla. Eso tampoco se lo esperaba, pero creo que me iba a tomar la libertad de hacerle reaccionar así un par de veces, simplemente porque me gustaba. Finalmente, termina por recostar su mejilla en la palma de mi mano y hacer el contacto recíproco.—Pero dime, Liam, ¿Cuántas veces he osado mentirte? 

Se rió por lo bajo y el sonido reverberó contra mi mano, era como si el eco de tal sonido me hubiera invadido los sentidos, casi mareándome. Aparté mi mano poco después casi con reluctancia. 

—Voy a decirle a Billy que ya estás despierto. 

Pocas veces lo había visto tan confuso. Quizá nunca, de hecho. 

—¿Quién es Billy?

Ah. Obvio. 

—Ahora te lo explicará todo, no te preocupes. Básicamente nos salvó y toda la paranoia. 

Se mantuvo callado por un instante bastante extenso, esperando a que dijese algo más quizás. 

—Vale. 

Simplemente asentí con la cabeza y me dirigí a la puerta. Justamente cuando estaba apunto de pasar por el umbral,—

—Sherly.

Me giré rápidamente. Notaba que había algo…raro en su voz; no era desesperación del todo pero tampoco estaba completamente convencido de lo que decía. Ahora era él quien se acercaba. Sus brazos, extendidos hacía mi; como si de una ofrenda se tratase.

—¿Te importaría?—Se mordió el labio mientras me lo decía.

Una propuesta inesperada, más no por eso iba a rechazarla. 

Me arrojé hacia brazos; dio un pequeño traspié hacia atrás. Lo abracé lo más cuidadosamente posible teniendo en cuenta sus heridas y mis ansias. Nos habíamos reprimido por mucho tiempo lo que realmente sentíamos. Mis manos encontraron su sitio en su espalda baja mientras que las suyas se colgaban de mis hombros. Hundió su cabeza en el hueco entre mi cuello y mi hombro, y noté como una lagrima húmeda se deslizaba desde su mejilla hasta la tela del cuello de mi camisa. 

 

Voy a hacer una promesa, entonces. 

Voy a mantener esta llama tan espléndida; esta llama que resguarda su alma, viva y centelleando, ardiendo con pasión dentro de su corazón. 

Su muñeca y la mía deberán estar atadas el momento que nuestras almas se desprendan de este firmamento; infierno o cielo si llegasen a existir, inclusive. 

Lo único que pido, la única condición que deseo si es visto de esa manera, es que deberá nunca dejarme ir. 

 

Y doy por sentado que así será.

Notes:

Seguramente hay tiempos verbales que no estén ni bien puestos pero ni con C1 de español ni C1 de inglés me importan la verdad. Los tiempos verbales son un invento de la RAE.

En fin, dadle kudos y esas cosas que sino me deprimo pq pienso que a la gente no le ha gustado.