Chapter Text
Agosto
En el mundo existen dos clases de personas, las primeras son aquellas que planean y aman el orden en cualquier forma posible y las segundas quienes se dejan llevar por lo que la vida les dé. Para Jung Hoseok toda su vida ha estado llena de rutinas, planes, horarios y mucho orden, hasta que Sunhee llegó a su vida y todo cambió para siempre.
Es imposible tener una rutina cuando tienes una recién nacida a quien no le importan los horarios de sueño en lo absoluto, ni de comida y mucho menos de ir al baño.
Recibir la noticia sobre la llegada de Sunhee fue la primera vez que su vida colapsó, todavía recuerda el miedo e incertidumbre que se arremolinaron en su cabeza cuando Hyungseo le dio la noticia en aquel cuartucho compartido que tenía en la universidad.
La segunda vez pasó dos meses antes del primer cumpleaños de su hija, en ese entonces Hoseok había comenzado a tener otra vez, más o menos, orden en su vida. Sunhee ya dormía toda la noche, casi siempre, y estaban en proceso de crear horarios para su siestas y comidas, además se había organizado con sus amigos y familia para cuidar de ella y así ellos pudieran continuar estudiando mientras él buscaba un trabajo de medio tiempo.
Todo parecía estar yendo bien y luego pasó, sin ningún aviso ni advertencia, de un día para otro, la pequeña familia de tres que habían formado se convirtió en una de dos.
Ha sido difícil desde entonces, algunos de sus amigos pensaron que no podría recuperarse y estuvieron preocupados por la seguridad de la niña, sin embargo el llanto necesitado de su bebé y esos pequeños ojos que brillan como estrellas cada vez que los miraba y la sonrisa hermosa, una réplica exacta a la suya, lo hicieron levantarse cada día y seguir adelante, guardando su corazón roto en un cajón y vendando sus heridas aún abiertas y que, probablemente, nunca sanarán, pero eso ahora no importa.
Todo lo que importa es que a Sunhee no le falte nada, que crezca rodeada de amor y tenga todas las oportunidades que él tuvo que abandonar; mientras su pequeña niña esté bien él no necesita nada más.
El siguiente par de años Hoseok trató de darle equilibrio a su vida y la de Sunhee, con el tiempo descubrió que su hija no solo había heredado su sonrisa, pues a sus dos años y medio ella ya amaba tomarse fotos y tomarle fotos a los demás, o al menos intentarlo, también comenzó a mostrar una debilidad por las cosas lindas para combinar con su ropa y, probablemente lo que más orgullo le da, bailar, sin embargo también hay cosas que le recuerdan a su madre como su tendencia a desordenarlo o lo obstinada que es, eso es algo con lo que Hoseok definitivamente puede lidiar.
Un año atrás su vida colapsó por tercera vez.
Estaban celebrando el tercer cumpleaños de Sunhee en el jardín de la casa de Jungkook, uno de sus mejores amigos, cuando Hoseok la vio, no había pensado en ella en meses, habiendo aceptado que nunca volvería a sus vidas, que serían él y su hija para siempre.
Su primera reacción fue gritarle con todas sus fuerzas, sacar todo el enojo y la frustración que su partida y aparente regreso provocó; la segunda fue miedo, pensar que Hyungseo podría haber regresado para llevarse lejos a Sunhee lo paralizó por completo, sin embargo Hoseok se tragó todas sus emociones y esperó a que dijera algo.
Sus palabras destruyeron la parte de su corazón que todavía quedaba intacta; pudo ocultar detrás de una mueca su conmoción. El dolor,la decepción y la desolación lo llenaron su ser durante el cumpleaños de su hija.
Hasta ese día Hoseok nunca había odiado a nadie, ni siquiera a ella por abandonarlos, pero ese día sucedió y el resultado fue formar una dura capa alrededor de su corazón que le recuerda todo el tiempo que está solo y no puede, por ningún motivo, confiar su corazón a nadie.
Le tomó tiempo recuperarse del tercer golpe, y no lo hizo del todo, pero Sunhee estuvo ahí para recordarle que alguien lo necesitaba y eso fue lo único que necesitó para continuar con su vida.
Ahora Sunhee tiene cuatro y es la niña más maravillosa del mundo, tal vez ella solo tiene a su padre, pero todo el amor que hay en Hoseok es para ella, incluso si el amor no puede resolverlo todo y, muchas veces, la vida es difícil, puede darle todo lo que necesita, sin contar que su familia y amigoslo han apoyado desde el principio, amando y cuidando a su hija.
Ahora finalmente ha establecido un horario para cuidar de Sunhee de acuerdo a su trabajo y el de sus amigos, para así reducir situaciones inesperadas y accidentes, no obstante es imposible controlarlo todo, por ejemplo ese día.
Sunhee despierta con un poco de fiebre, no hay manera que la lleve así a las escuela, se toma un minuto para analizar los horarios de todos hasta que concluye que la mejor opción es quedarse con ella en casa y avisarle a la directora sobre la situación; sin embargo decide no contarle a sus amigos, sabe que harán todo lo posible por ayudarlo, incluso descuidar sus empleos, pero es martes, ese día todos trabajan mínimo hasta las seis de la tarde y son imprescindibles, él solo es un asistente escolar en las mañanas y por la tarde profesor de baile en una academia y Lisa, una compañera y amiga, puede hacerse cargo de su única clase del día en la academia; de verdad espera que su falta no sea un gran problema para sus jefes.
No quiere ser una carga, así que espera que ninguno de sus amigos se sienta por no decirles, pero al final del día Sunhee es su hija y él es el único que debe tomar todas las consecuencias que ser un padre conllevan, sobre cuando hay imprevistos.
Yongsun y Jisoo son las únicas que descubren su ausencia en la escuela, ambas son profesoras donde él trabaja, pero cuando sus amigas preguntan Hoseok les dice que su auto no encendió y no pudo llevar a su hija al preescolar en tiempo, es una excusa pobre ya que Sunhee asiste al mismo lugar donde los tres trabajan, pero ellas no indagan más y él lo agradece.
Durante el transcurso del día Sunhee mejora y para las cinco de la tarde la niña decide que está lo suficientemente bien para ver Buscando a Nemo, su película favorita. Hoseok arregla algunas cobijas y cojines en el sofá de su sala de estar y se asegura de que su hija esté acostada cómodamente antes de ir a la cocina y cortar un poco de sandía, fresas y manzanas para Sunhee calienta un poco de arroz del día anterior y lo sirve junto al kimchi que su madre llevó en su última visita, lo coloca en una charola y lo lleva a la mesa de centro para él y su pequeña, cuando deposita la bandeja a pantalla de celular en la mesa se ilumina con un nuevo mensaje, lo toma sin fijarse en las notificaciones y comienza a leer.
Hola hyung, crees que puedas recogerme en el aeropuerto?
Es Jungkook.
Mi vuelo llega como en dos horas
Muero por ver a mi Sunnie
Un nuevo mensaje aparece en la pantalla mientras está leyendo.
Si no puedes no te preocupes, hyung
Espera sonriendo por otro mensaje, pero no llega, Hoseok suspira mientras ve a una emocionada Sunhee acostada en las suaves mantas, abrazando su peluche de Nemo, esperándolo, provocando que una sonrisa aparezca nuevamente en su rostro, ella seguramente se pondrá irritada si no terminan de ver la película, no quiere eso, pero por otro lado su hija ama a su tío Kookie así que es muy probable que olvide la película cuando le diga el motivo.
Tienen alrededor de una hora para ver la película antes de que tengan que salir, Hoseok no va a dejar a su amigo a su suerte en un aeropuerto, guarda el teléfono y acomoda la comida frente a su hija mientras la pantalla se pinta de azul y naranja.
—¿Cómo te sientes, solecito? Papá picó algo de fruta para nosotros —dice mientras acerca el tazón de fruta—. También calenté el arroz que trajo la abuela con un poco de kimchi, come un poco por favor. —Le pide antes de acomodar su propio plato.
La niña se incorpora sonriendo, su carita de bebé todavía visible, se lanza sobre su padre, colgándose de su cuello, usando todas sus fuerzas para abrazarlo.
—Bien papi, ya no duele más —Sunhee dice, señalando su cabeza e inclinándose sobre la mesa para tomar el tazón de fruta, su cabello lacio es un desorden que cae sobre su cara impidiéndole ver con claridad.
—Permíteme. —Hoseok toma su cabello y lo levanta en una coleta con la liga azul que siempre lleva en su muñeca—. ¿Mejor?
Sunhee asiente y su sonrisa se vuelve más grande. —Gacias papi.
La película continúa, ella se recarga en su padre, abraza a su Nemo con uno de sus brazos y toma trozos de fruta y arroz con el otro. Hoseok la mira detenidamente, sin prestarle mucha atención a la película, tratando de identificar si tiene dolor o fiebre, pero solo hay sonrisas en el rostro de su hija.
—Necesitamos parar la película de Nemo, solecito —dice Hoseok una hora después. Sunhee hace un puchero de inmediato y voltea el delicado cuerpo hacia su padre—. Vamos a recoger al tío Kookie del aeropuerto, tiene ganas de verte. —Se inclina a su altura sonriendo, levantando las cejas juguetonamente y acaricia el estómago de la niña—. ¿Qué dices?
No recibe una reacción inmediata así que espera hasta que Sunhee se levanta con los ojos brillando y agitando los puños en alto por las noticias, la película quedando olvidada.
—¡Apurate papi, quero ver a tío Kookie y Bammie! —Sunhee grita tanto como se lo permiten sus pequeños pulmones.
Hoseok se incorpora sonriendo, llevando a su hija con él.
—¡Tranquila, torbellino! No creo que Bam esté con él. —Le explica pacientemente Hoseok—. Además no olvides que primero debemos cuidarnos y, si para el fin de semana estás mejor, podemos ir a visitar a Bammie y al tío Kookie, ¿te parece bien?—. Ella sonríe entusiasmada y es todo lo que necesita—. Bien, ve a lavarte los dientes, cariño.
Una vez que están listos pone a Sunhee en su silla del auto, antes de subirse, busca el arnés de seguridad de ella, por precaución, desafortunadamente solo encuentra el que tiene las correas gastadas y el broche flojo, mas no tiene tiempo de buscar el otro, así que se lleva ese, después de todo nunca la pierde de vista.
El camino al aeropuerto es tranquilo, Sunhee pasa todo el trayecto platicando con su padre sobre los juegos que le gustan a Bam, la última salida con sus tías y cuánto le gusta bailar y quiere que Hoseok la vuelva a llevar a visitar sus clases mientras canta el mix de películas de Disney que bailó en el último festival de su escuela.
Llegan al aeropuerto con suficiente tiempo para recoger a Jungkook, así que tiene que decidir si esperar en el auto, pero una impaciente Sunhee hace que minutos más tarde estén recorriendo los pasillos de la terminal buscando las puertas de llegada y explorando las tiendas.
—No te separes de mí, cariño. —Hoseok le dice a su hija cuando se dirigen a la puerta, sujeta su mano con fuerza y se asegura que el broche continúe enganchado al arnés en la cintura de la niña.
—No papi —exclama Sunhee dando brincos junto a su padre, haciendo que sus coleta rebote por toda la espalda.
Camina por el corredor sujetando la manita, hay varios grupos pasando apresurados por los lados, demasiada gente para ser un martes cualquiera por la tarde, sin embargo Hoseok no presta mucha atención y continúa su recorrido escuchando a Sunhee describir los colores brillantes de las luces en las tiendas o los aromas de las cafeterías.
Poco a poco se acercan a las enormes puertas de cristal de la sala por la cual su amigo saldrá en unos minutos, Hoseok se percata que las personas se conglomeran precisamente en esa salida, no solo eso, también ve cámaras y lo que parecen reporteros esperando, decide alejarse, esperando que Sunhee no note la multitud, pero trastabilla con una de sus agujetas y pierde el equilibrio, cayendo y soltando la mano de su hija, antes de llegar al piso logra sostenerse de uno de los pilares del pasillo y se estabiliza unos segundos después.
—¿Estás ben, papi? —Sunhee lo examina, sus ojos están más abiertos que de costumbre, su corazón se calienta por lo tierna que luce.
—Sí cariño, solo tropecé, necesito atarme las agujetas. —Su voz es suave y pausada, señala sus zapatos y se agacha, espera hasta que Sunhee tiene su completa atención antes de continuar—. Quédate a mí lado mientras lo hago, ¿sÍ?
La niña asiente, Hoseok comienza a atarse los cordones lo más aprisa que puede, de un momento a hay gritos alrededor y muchas personas corriendo en la dirección de las puertas de llegada. Una chica tropieza con él, esta vez mandándolo por completo al suelo, sin disculparse sigue corriendo en la misma dirección que las demás personas.
—¿Estás bien, Sunhee? —pregunta consternado buscando a su hija, en su lugar encuentra que el broche que une la correa en su muñeca con el arnés atado en la cintura de Sunhee está en el piso, roto.
—¡Sunhee! —grita, su cuerpo pierde el calor en segundos, de un salto está de pie, ignora la molestia en su muñeca y voltea por todos lados comenzando a caminar, choca con las personas que permanecen reuniéndose a su lado, pero no le importa. —¡Sunhee! —Vuelve a gritar una y otra vez haciendo que su garganta duela, pero nada de eso importa cuando su hija está fuera de su vista, su mente proyecta innumerables escenarios escalofriantes y todos sus intentos de mirar más allá de sus narices quedan opacados por la multitud que se aglomera a unos pasos de él.
*
Ama su trabajo, sobre todo cuando se trata de los detalles finales en la preparación de un comeback, definir los lugares de promoción, planear dinámicas para convivir con fans, y finalmente compartir su música son la parte favorita, sin embargo odia viajar. Al principio estaba bien, pero con el tiempo no ser capaz de permanecer en un lugar por más de un mes se vuelve horrible, además hay cierta incomodidad en él cada vez que sale de un aeropuerto y se encuentra con reporteros y gente reunida, le gusta ver a sus fans, pero la mayoría de las personas que se reúnen a esperarlo solo buscan likes.
—¿Taehyung-ssi, estás listo? —Le dice su manager sin detenerse cuando se acercan a las puertas del aeropuerto, los flashes comienzan a aparecer y los gritos a escucharse.
Respira profundamente antes de decir un flojo —sí.
Unos segundos después las puertas se abren, Taehyung mantiene su cara sin emociones y se enfrenta a la multitud como un profesional.
Los periodistas hacen preguntas que ignora y simplemente asiente en su dirección, dejándose fotografiar, también se encuentra con cámaras que no pertenecen a periodistas ni tampoco se ven como sus fan, logra reconocer algunos fansites, así que trata de evitarlos, en este punto no está seguro si son simplemente fanáticos o han cruzado la línea, hay fans gritando su nombre entre la multitud, cuando los escucha, deja de apretar sus puños y saluda, voltea de vez en cuando y deja escapar un pequeña sonrisa en su dirección, ganándose todavía más gritos.
Están a medio camino, el recorrido ha ido bien, sin embargo llegan a un punto donde la valla se ha estrechado bastante y es difícil que dos personas pasen libremente, Taehyung respira sin detenerse, situaciones así son las que más detesta de los aeropuertos.
Comienza a hacerse paso entre la multitud, deja que sus guardaespaldas manejen la situación y lo ayuden a pasar, todo parece haber terminado sin incidentes cuando sucede.
Su equipo y él están a unos cinco metros de la puerta cuando escucha un grito agudo a su alrededor, no reconoce lo que dice, pero está muy seguro que no fue su nombre, la segunda cosa que lo pone alerta es que tampoco viene desde donde todos los gritos lo hacen, este se escucha abajo, a su derecha, cerca de sus piernas.
El grito vuelve a escucharse unos segundos después y Taehyung se detiene abruptamente, lo primero que piensa es que alguien se ha tropezado y está siendo aplastado, la idea lo enoja, sin embargo cuando se gira y comienza a buscar el origen lo que menos espera encontrar es a una niña, seguramente no más de cinco años, está siendo empujada entre las piernas de un gentío ajena a ella.
—¡Hey! —dice Taehyung un poco cortante, es lo primero que ha dicho desde que cruzó las puertas. Su equipo está sorprendiendo, la confusión es clara en sus rostros, su manager se acerca e intenta tomarlo del brazo, pero vuelve a hablar—. Van a lastimarla, retrocedan. —Su voz ya no es agresiva, pero aún es firme.
La gente no retrocede, pero las acciones del cantante sí los sorprenden y provoca unos segundos de vacilación, Taehyung aprovecha esto y se agacha hasta la altura de la pequeña.
—¿Estás bien? —pregunta, está vez su voz es suave y ahora incluso deja ver una sonrisa completa—. ¿Dónde está tu mamá?
Al principio la niña voltea a todos lados, sus ojos abiertos y confundidos le recuerdan a un cervatillo, Taehyung vuelve a hablarle y esta vez la niña lo mira.
Se ve asustada y confundida, Taehyung se da cuenta que está al borde del llanto por lo cristalino de sus ojos, hay otra ola de empujones alrededor de ellos y toma la decisión, es consciente que puede meterse en problemas y que va a molestar a su equipo, pero no le importa.
—Vamos a encontrar a tu mamá, cariño —dice Taehyung, extendiéndole los brazos a la pequeña, ella duda un segundo, pero después se aferra a su cuello y él se levanta.
Lo primero que mira una vez de pie es a su manager, cuando sus ojos se encuentran puede verlo pasar de la sorpresa a la resignación, Taehyung trata de transmitir arrepentimiento, súplica y agradecimiento. Sonríe cuando su amigo asiente y le indica a los guardias que hagan retroceder a la gente.
—Por favor retrocedan, hay una niña extraviada, necesitamos de su ayuda para encontrar a su familia —dice Jimin, su voz es clara y firme, la multitud lo escucha y parecen entender porque lentamente los gritos disminuyen—. Eviten tomar fotos y video a partir de ahora, por favor, es una menor.
La gente parece confundida, pero comienzan a bajar sus teléfonos y cámaras, sin embargo algunas permanecen apuntándolo, ya tendrá tiempo de arreglar eso, ahora necesita enfocarse en la niña que se aferra a su chaqueta, quien ahora esconde su cara en su cuello.
—Tranquila. —Le susurra suavemente mientras hace círculos en su espalda—. Vamos a encontrar a tus padres.
—Papi dijo que no me moviera, la unnie tiró sus cosas y quería dárselas. —Solloza la niña, aprieta su mano izquierda un poco y Taehyung nota una photocard suya en el pequeño puño. Suspira.
—Debemos llevarla a la oficina de seguridad, Tae —dice su Jimin a su lado.
Taehyung sacude la cabeza. —Su padre debe estar cerca, si nos alejamos puede tardar más en encontrarla, es mejor esperar y que alguien avise a seguridad.
—Taehyung.
—Jimin. —La respuesta es firme, no va a rendirse fácilmente ante esto.
Su manager y mejor amigo suspira y termina por pedirle a uno de los guardaespaldas que vayan a notificar la situación. —Si la gente descontextualiza esto puede afectar el comeback. —Le advierte su amigo muy serio.
—Hey, cariño. —Taehyung ignora a su amigo y vuelve a dirigirse a la niña—. ¿Recuerdas dónde estaba tu padre? ¿Hacia dónde se dirigían?
—Íbamos pod el tío Kookie, papi se agachó para atad sus coldones, dijo que estábamos unidos y nunca íbamos a separarnos—. La niña dice de forma clara, a pesar de lo asustada que se ve, eso solo lo sorprende porque no le parece la reacción normal de un niño perdido.
—Tu papi tiene razón, lo encontraremos pronto y será como si nunca se hubieran separado. —Taehyung trata de tranquilizarla, volviendo a repetir círculos en su espalda, es entonces que nota el pequeño arnés sujetado en la cintura de la niña y la cuerda rota colgando, su padre debe estar vuelto loco, piensa.
—Él dijo que nunca se iría —dice haciendo un puchero, Taehyung no logra entender sus palabras, pero antes que pueda preguntar un grito entre la gente lo interrumpen.
—¡Sunhee!
—¡Sunhee!— Grita una segunda voz entre la multitud.
—¡Papi! —grita la niña en respuesta y levanta rápidamente su cabeza del hombro de Taehyung y comienza a mirar entre el gentío.
Taehyung también comienza a buscar de dónde proceden los gritos.
—¡Sunhee, cariño! —La desesperación en la voz es evidente así que debe tratarse del padre, la niña se retuerce en su agarre tratando de hacer su cuello más largo y poder ver algo sobre las cabezas, Taehyung la toma de la cintura y la levanta lo más alto que puede.
—¿Puedes verlo, Sunhee?
Sunhee asiente frenéticamente.
—¡Papi! —grita nuevamente, señalando a la derecha.
Taehyung comienza a mirar hacia esa dirección, pero un revuelo se nota entre la multitud, un hombre trata de hacerse paso entre el montón de cuerpos, sin embargo se da cuenta que algunas personas lo empujan fuera de su camino. Taehyung baja a la niña y la toma de la mano, camina hacia la gente y les pide que hagan espacio, le hace una señal a su guardaespaldas para que ayude a despejar el camino y así lo hace.
Una vez el camino está despejado, un hombre joven y muy asustado aparece, trata de acercarse, pero uno de los guardias se lo impide.
—¡Sunhee! —Vuelve a gritar, la desesperación en la voz es notoria, cuando logra localizarla sobre los hombros del cantante el miedo en su rostro se desvanece y lágrimas comienzan a deslizarse por sus mejillas—. ¿Estás bien, solecito? —Esta vez se inclina, volviendo a ser detenido, pero Taehyung les indica que lo dejen, él se hace a un lado dejando el espacio libre para acercarse por completo a su hija.
—¡Papi! —Sunhee suelta la mano de Taehyung y de inmediato salta a los brazos de su padre.
—Me asusté demasiado, solecito. —Besa la cabeza de la pequeña y luego la toma del rostro inspeccionándola.
Taehyung observa la escena y entre las lágrimas del padre ve una sonrisa brillante aparecer en el rostro una vez confirma que está bien. No lo había notado antes, pero ahora puede ver las delicadas facciones, sus pómulos afilados, los pequeños hoyuelos que se forman en sus mejillas, la respingada nariz que le heredó a su hija, el suave cabello que cae en su frente. Es hermoso.
El hombre se levanta con su hija en brazos y por primera vez se enfrenta a Taehyung, no están lo suficientemente cerca, piensa, pero tiene una necesidad de tocarlo y limpiarle sus mejillas, es demasiado bello para estar triste, sin embargo no se mueve y simplemente observa.
—Gracias —dice el hombre, su voz está desgarrada, seguramente por los gritos, se inclina un poco con su hija en brazos antes de darse la vuelta sin esperar una respuesta, esta vez la gente lo deja pasar sin problemas.
—Debemos irnos —susurra Jimin, tomándolo del codo, Taehyung asiente, pero sigue sin poder quitar la vista del hombre y su hija quienes se encuentran con otro hombre—. Tae. —Repite Jimin más fuerte, está vez Taehyung lo mira y finalmente se gira para continuar su camino.
*
—Ya está todo bien, hyung. —Le asegura Jungkook en su camino rumbo al estacionamiento.
Se encontraron unos minutos después de haber perdido a Sunhee, Hoseok pensó que perdería la cabeza igual que él, pero su amigo lo sujetó y lo hizo respirar antes de ayudarle a seguirla buscando.
—Gracias Jungkookie, sin ti me habría vuelto loco —dice Hoseok, apretando más el agarre sobre su hija.
—Haría lo que sea por ustedes, hyung, lo sabes. —Le asegura Jungkook con una sonrisa.
Hoseok lo sabe, Jungkook estuvo allí desde que Sunhee llegó a su vida y ni una vez dudó en apoyarlo a pesar de ser más joven que él, ni siquiera porque acababan de conocerse, tampoco cuando comenzó a salir o cuando terminó con Lisa. Jungkook siempre ha estado para ellos, si tuviera que elegir a quien confiarle la vida de Sunhee, Jungkook definitivamente sería una de esas personas.
—Aún así gracias. —Su respuesta es calmada, pero aún así Jungkook logra notar rastros de la agitación que acaba de experimentar su amigo.
—Deberías dejar que conduzca —dice Jungkook cuando están afuera.
—Estás cansado, además vinimos a recogerte. —Un puchero aparece en el rostro de Hoseok y Jungkook no puede evitar sonreír.
—Ni hablar, los llevaré a su casa y después pediré un taxi —dice con firmeza—, necesitas descansar, hyung y también mi pequeña Sunnie.
Hay un segundo de vacilación, pero Hoseok finalmente acepta y le entrega las llaves a su amigo, sabe que tiene razón.
El trayecto a casa es tranquilo, Sunhee se queda dormida de inmediato, Hoseok no puede evitar mirarla constantemente por el retrovisor, como si de alguna forma se estuviera asegurando que sigue allí. Jungkook sonríe al notar eso, sin embargo la idea de que no hubieran encontrado a Sunhee le provoca un escalofrío en el cuerpo. Él ama a la niña, todos en su círculo lo hacen y habrían estado devastados, pero definitivamente para Hoseok eso habría significado su perdición. Jungkook suspira, su hyung sigue observando a su hija, le gustaría que las cosas cambiaran para ellos, que su amigo dejara de estar solo contra el mundo, sabe que no solo los tiene a ellos, pero le gustaría que encontrara a alguien que lo apoye de una forma diferente a como lo hacen sus amigos o su familia, pero sabe que es un tema complicado, él mismo fue testigo de todo lo que pasó cuando tuvo a alguien que se suponía amaba a Sunhee tanto como Hoseok..
—No va a desaparecer, hyung —Jungkook dice sonriéndole a Hoseok un poco.
—Lo sé —responder también sonriendo—, pero imagino que hubiera pasado y…
—No lo hagas. —Lo interrumpe Jungkook—. No pasó y jamás lo hará, eres un padre extraordinario y si algo llegase a suceder nos tienes a nosotros y jamás dudaremos en ayudarte. Lo entiendes, ¿verdad?
Hoseok se limita a asentir y mira a Jungkook, le sonríe de la misma forma que lo ha hecho durante diez años, como si todavía fuera el chico de 13 años que ingresó al club de danza en su ciudad y le pidió que le ayudara.
*
Después del caótico día que tuvo Hoseok finalmente se permite sentarse a respirar, Jungkook se fue hace una hora, Sunhee tiene tres horas dormida, él ya está aseado y en su cama, así que revisa su teléfono, todo es normal, algunos chistes en los grupos que está, un mensaje de Lisa, Youngsun y Namjoon preguntando por ellos, lo que realmente le llama la atención es el mensaje de Jisoo, primero pregunta por su bienestar y el de Sunhee, hasta allí todo es normal, pero luego le pide que explique por qué su cara está en todo internet junto a la del guapo idol V, acompañado de un link.
Muy confundido, presiona el enlace y lo lleva a la página de un hashtag #HéroeV, hay muchos comentarios, pero lo que llama su atención es que hay fotos de él y Sunhee por todos lados, sus caras están pixeladas, pero aún así sabe que son ellos.
La mayoría de mensajes cuentan la historia, algunos lo llaman irresponsable, no puede estar más de acuerdo, un video llama su atención, es un primer plano de este famoso idol sosteniendo a su hija mientras pide que retrocedan, sabe quién es, es imposible no encontrarte con publicidad suya en todos lados, pero por primera vez se toma el tiempo de observarlo.
Es guapo, su rostro es suave, pero al mismo tiempo tiene esa mandíbula afilada, su cabello también parece suave, sus ojos, oh, no logra describir su mirada, pero de alguna forma su mirada es íntima, una extraña sensación recorre su cuerpo, es extraño y un poco incómodo, pero también placentero. El chico, V, lo mira a él, y parece que no es el único que lo nota porque los comentarios en línea hacen que sus mejillas se calienten.
“Si alguien me mirara como V mira a ese hombre me casaba”.
“No se acababan de conocer, por qué lo mira así??”
“Diooooos siento que estoy interrumpiendo algo jaja”.
“Se ven tan tiernos con la niña entre ellos, dios necesito!!!”
“Taehyung con la niña no es muy anticonceptivo de su parte”.
Después de unos minutos de leer los comentarios cierra la página, su cara aún roja por las cosas que la gente está diciendo de ellos. Un bostezo es su pista para intentar detener el hilo de pensamientos que hay en su cabeza, ese día ha sido muy surrealista y terrorífico y es mejor olvidarlo.
Le cuesta un poco conciliar el sueño, los comentarios del foro siguen analizando, la mirada penetrante todavía da vueltas en su cabeza, agradece que mañana será otro día y jamás volverá a ver a ese tal V y sus bonitos ojos que lo pone incómodo.
*
—¿Ves lo que provocaste? —Le dice Jimin cuando entra a su habitación sin tocar—. Ahora todo internet está especulando sobre ti y el misterioso hombre a quien aparentemente viste como si fuera el mismo sol.
Taehyung solo se ríe por lo bajo, sin dejar de mirar las tendencias suyas en el teléfono, Jimin resopla, claramente molesto y le propina un zape por la falta de seriedad de su amigo.
—Estoy hablando en serio, idiota. Tuve que hacer varias llamadas para asegurarme que la identidad del padre o de la niña fueran reveladas por accidente. Te dije que debíamos dejar que la seguridad del aeropuerto se hiciera cargo. —Se queja Jimin, frotándose las mejillas con impaciencia.
—Tranquilo, Jiminie, todo salió bien gracias a ti. —Apunta a su amigo—. Y lo siento, sé que fui estúpido, pero la niña se veía tan asustada que no quise arriesgarme a que alguien la inquietara más.
—Un día nos meterás en un problema serio si sigues con tu corazón tan noble —dice Jimin, dejándose caer en la cama junto a él—. Solo espero que el padre no nos demande.
—Ojalá lo hiciera —responde sin pensarlo ante la cara atónita de su amigo.
—¿Qué tonterías dices, Taehyung?
Jimin espera que lo niegue o se ría de la broma, pero en su lugar el cantante solo se encoje de hombros y deja su teléfono en la mesa de noche junto a su cama.
—Me gustaría volver a verlo.
—¡Ni lo pienses! —Lo apunta Jimin—. No sé qué está tramando esa cabecita tuya, pero si por alguna casualidad del destino te lo vuelves a cruzar, aléjate por mi bien y por el tuyo por favor.
Taehyung no contesta y solo le da una mirada poco prometedora que hace a Jimin renegar, cuando su amigo se vuelve a tomar su teléfono y continúa deslizándose por el hashtag y, tal vez, guarda una foto o dos aunque no se pueda ver nada con claridad.
