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Mimi miraba un partido de fútbol americano con su padre en la sala de su casa. Su madre hacía guardias en el hospital así que solo eran ellos dos durante el resto de la noche.
“Oh, no” se quejó Mimi al final del partido “eso estuvo cerca”
“Así es. A veces se pierde y a veces se gana, chico”
Mimi jadeo ofendido. ¿Chico?
“No soy un chico, papá” rodó los ojos.
“Cierto, me equivoco”
“Incluso mis tetas han crecido el doble este año” se alzó la blusa, mostrando su par de tetas enormes para alguien de 13 años.
Su padre abrió los ojos, mirando las dos sandías que cargaba su hijo en el pecho. El hombre mayor de 55 años tragó saliva.
Mimi terminó por quitarse la blusa, tomando sus tetas, aplastándolas juntas.
“¿Ves, papi? No soy un chico, ahora soy grande” meneó su pecho “si quieres puedes tocar” sonrió casi inocente, pero no lo era.
Ha estado deseando esa polla vieja desde que su amiga de la escuela le dijo que había follado con su padre y fue lo mejor del mundo. Ahora lo hacen cada vez que pueden, incluso un día le mostró su coño rojo y con restos de semen, se la habían follado antes de ir a la escuela.
Mimi había sentido mucha envidia. También quería el coño relleno y estirado por la polla de papá.
“No-no creo que sea correcto, Mimi”
“Está bien, papi. Puedes tocar un poco de las tetas que tú hiciste”
El hombre aceptó, reemplazando las pequeñas manos de Mimi por las suyas. Eran enormes, con pezones cafés redondos y oscuros, incluso si sus manos de hombre son grandes, las tetas de Mimi lo son más.
“¿Te gustan, papi?”
“Son hermosas, Mimi”
“Son tuyas. Chúpame las tetas, papi” Mimi lloriqueó, alzando más el pecho.
El hombre no dudó, yendo a chupar del pezón derecho, rodeándolo con la lengua y después succionándolo.
“Mmm sí, papi, así” acaricio la cabeza de su padre.
“Tienes unas tetas enormes” chupó el otro pezón, tirando con sus dientes.
Mimi gimió, sintiendo su joven coño comenzando a mojarse y su clítoris palpitar.
“Oh, papi, tu polla se está parando” acarició la entrepierna apenas erecta de su padre, sonriendo la dureza formarse bajo su mano “estas quedando muy duro”
Mimi es virgen, no sabe mucho de sexo más allá de ver porno con el role de padre-hija, definitivamente es su favorita junto con el del abuelo.
“¿Quieres ver la polla de papá, Mimi?”
Los ojos del menor de edad brillaron, así que asintió con las tetas llenas de saliva de su padre.
El hombre se bajó sus shorts deportivos, no llevaba ropa interior por lo que su verga salió hacia arriba, gruesa y venuda, un poco oscura.
“Ven, pruébalo un poco” su padre dijo mientras bombeaba su eje para hacerlo más duro.
Mimi se inclinó en el sillón sobre la polla de papá, no esperando ni un segundo para chupar la cabeza, succionar el líquido que salía de él, gimiendo mientras su padre amasaba su culo vestido por sus diminutos shorts de pijama.
“Mmm que rica tu polla, papi” lamió la longitud, jugando con poco con las bolas arrugabas pero tensas.
“Que culo, tienes, Mimi” lo palmeó, sacado un gemido en su hijo. Hizo a un lado las telas que cubría su coño, rozando los dedos entre sus pliegues “tienes el coño mojado ¿quieres que papá te lo coma?”
Mimi chupó duro la polla de su padre, para después asentir.
“Sí, papi, quiero que me chupes mi coñito”
“Bien, acuesta y abre las piernas. Quiere ver ese coño chorreante”
Mimi obedeció apenas su padre se puso de pie, quitándose la camisa para estar completamente desnudo. El hombre quitó las últimas prendas de Mimi con algo de apuro, llevándoselas al mismo tiempo.
Mimi gimió, abriendo las piedras, posando los pies en el sillón. Jugó un poco con su clítoris, sonriendo a su padre.
“Cómeme, papi” pidió, chupando los dedos que usó para tocarse.
El hombre se arrodilló en el suelo, acercándose a oler el coño de Mimi. Olía a que hace poco había ido a orinar, eso le gustó más. Uso la lengua para lamer toda la raja, saboreando por completo ese coñito mejor de edad. Comenzó poco a poco, si bien quería comérselo y follarlo, no debía asustarlo.
Beso los labios gruesos, después los abrió, revelando el clítoris encapuchado de Mimi, aún si desarrollar por completo. Lo levantó, usando la lengua para lamerlo de arriba abajo.
“Mmm, papi, sí” Mimi se apretó las tetas, jadeando “que rica tu lengua en mi clítoris, mmm”
Su padre se animó más por eso, escuchando que le gustaba.
“Que rico tu coño, Mimi” chupo de su entrada, sus jugos no dejaban de salir por la excitación, así que creyó que era bueno meter un dedo “vas a quedar muy abierto”
“¿Me vas a violar, papi? ¿Meterás tu pollas gorda en mi conchita?”
“Sí. Te voy abrir el coño con mi polla y tú no vas a querer que me salga”
“Sí, papi, quiero que me la metas”
“Debo prepararte, Mimi. Deja de ser una puta desesperada y deja que papá coma un poco más de este delicioso coño que el mismo creó”
Mimi gritó excitado, pues su papá estaba mamando de su clítoris, chupándolo con hambre.
“Papi, ahhh, ahhh, no pares” rodó los ojos, apretando el cabello de su padre para que no se alejara de dejara de hacer lo que estaba haciendo.
Tuvo un orgasmo en la boca de su padre, sus piernas temblaron y sonrió.
“Me gustó mucho”
Su padre se inclinó a besarlo en la boca, Mimi gimió al sentir el sabor de su corrida en sus labios. El hombre lo tomó del cabello, haciéndolo ponerse de pie, Mimi y obedeció sonriente.
“Te voy a follar en el piso como la perra que eres” y después lo tiro al suelo.
Mimi se dejó caer, abriendo las piernas tan grandes, sosteniéndolas detrás de sus rodillas, quería que su padre entrara cómodamente.
El hombre tomó su polla gorda y larga, palmeándola sobre el coño menor de edad de Mimi, jugando un poco con su clítoris.
“Papi, métela a mi vaginita” tomó la polla, guiándola a su agujero.
“Voy a entrar, Mimi. Tu coño se romperá un poco”
Mimi gimió un poco asustado, sin embargo no quería parar.
Su padre empuje la punta hacia la vaginita virgen de Mimi, entrando poco a poco, disfrutando de más la estrechez y el calor que lo abraza.
“Ahhh, papi” Mimi lloriquea “polla muy grande” apenas balbucea.
“Cállate, zorra. Tú rogaste por esta polla así que ahora aguántala hasta que te rellene”
Mimi hizo un puchero, sollozando suave. Aún así, sostuvo sus piernas más anchas.
Cuando la polla estuvo por completo adentro, Mimi sintió algo romperse dentro suyo, su padre dio un empujón más, incluso si su bolas ya chocan con su culo.
Mimi lloró.
“Papi, tu polla es muy grande para mi coñito de 13 años”
“Acabo de romper tu himen, Mimi. No eres más un chico. Ahora eres una puta de pollas ancianas”
Escupió sobre su cuerpo, sobre sus tetas, sobre su estómago y sobre su clítoris, amasándolo con los dedos, de manera suave.
Mimi gimió, dejando caer la cabeza para atrás.
Su padre comenzó a moverse, de adentro hacia afuera, solo dejando la punta dentro para volver a entrar por dentro, gruñendo de gusto.
“Oh, Mimi, este coño… esta hambriento de pollas. Deberías estar agradecido que tu padre está aquí para llenarlo”
“Mmm, papi” Mimi comenzó a sentir bien en su interior, apretando sus pezones por la emoción “ahora siendo muy rico. Dame más polla” chilló como puta, inclinando las caderas hacia adelante.
“Lo sabía. No eres más que una puta de pollas ¿no es así? A tus 13 años rogando por que tu padre te viole. Que afortunado soy” se lo folló un poco más rápido, acercándose a besarlo suciamente en los labios.
Mimi trataba de seguirle el beso a su padre, pero solo puede gemir y babear ante el delicioso abuso en su coño.
“Sí, sí, sí, papi. Dame más, que rico follas mi coñito. Ahh, ahh. Chupa mis tetas”
El hombre obedeció, succionado los pezones de su hijo, no dejado de mover sus caderas. Mimi se corre fuerte y su padre se lo folla en su orgasmo, haciéndolo sensible.
“Ahh, papi, ya. Mi coñito, duele”
“Papá todavía no se corre, zorra” lo levantó del piso, cargándolo hacia la habitación “te follaré y rellenaré en la cama donde te hice”
El hombre nota su polla con un poco de sangre y semen de Mimi, pues acaba de romper la virginidad de su hijo. Estaba orgulloso y tranquilo de que había sido él y no cualquier otro infeliz que no iba a saber aprovechar el coño joven de Mimi.
Lo tiró sobre la cama.
“Ponte en cuatro, como la perra que eres”
Mimi no sabía que su padre podría ser tan rudo a la hora de follar. Probablemente es por eso que a veces escucha los gemidos de gozo de su madre por las noches.
Lo hizo, alzando el culo y recostando la cabeza en el colchón.
El hombre lo folla con los dedos y chupa de su clítoris. Mimi grita ante la nueva sensación creando en su vientre y que desciende a su coño.
“Papi, sí, sí” sus ojos rodaron hacia tras “¡Pipí, pipí!”
Quizo apretar las piernas pero era demasiado tarde, los chorros ya salían de su uretra y su papá debía lo que podía.
Sonrió tonto, su cerebro solo podía pensar en el placer que su coño estaba recibiendo.
El hombre se sentó en la cama, tirando el cuerpo de Mimi como una muñeca, recostándolo sobre él, no perdiendo el tiempo para meter la polla en ese agujero estirado, pero aún lo suficientemente apretado.
Ahora sí lo folló duro, siente sus bolas apretarse porque pronto se correrá, así que quería hacerlo dentro del coño de su hijo. No le importaba si quedaba preñado.
Mimi gemia en voz alta, diciendo que tan rico estaba sintiendo, con lágrimas en los ojos.
“Que rico entras. Toda tu polla enorme me viola delicioso” sus ojos rodaron, hay saliva cayendo de su boca “más, más. Déjame abierto y preñado, papi”
Se toca su clítoris hinchando, restregándolo. Teniendo un par de orgasmos más, sonriendo como una puta tonta.
“Me voy a correr, Mimi. Oh, que rico me aprieta tu coño” su padre gruñó, dando un par de embestidas más, profundas y certeras.
Fue rellenado de crema dentro de su vagina, se sentía caliente y su panza se llenó. Su útero lo recibió bien.
Mientras era llenado, Mimi frotó más su clítoris y chorreó fuertemente alrededor de la polla de su padre.
Se dejó caer sobre el cuerpo de su papá, más que feliz y satisfecho, aún con la polla clavada en su coño.
“Fue delicioso, papi. ¿Lo volveremos hacer
“Definitivamente, Mimi. Tu coño debe acostumbrarse más a la polla de papá”
Mimi aceptó, volteando el rostro para besar a su viejo padre.
“¿Viste que no soy más un chico? Ahora tengo un coño que puede tomar tu polla” acarició la unión entre su agujero estirado y la verga de su padre “y unas tetas para alimentarte a ti y a nuestros hijos”
Al día siguiente, Mimi le contó a su amiga lo que había ocurrido. Ambos chillaron felices y mientras Mimi contaba su historia, se había excitado así que se chuparon los coños mutuamente.
Al siguiente mes, el padre de Mimi le pide el divorcio a su madre y pronto se van a otra casa a vivir y follar tanto como quisieran sin interrupciones.

ikissjungkook Sat 06 Jun 2026 07:44PM UTC
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