Actions

Work Header

Este maldito sentimiento.

Summary:

"No existen guías o planes de estudio que me hagan merecer a Oliver Wood. Y es aterrador no saber qué es lo que hace que se quede".

Notes:

¡Hola! ¿Cómo están? Lamento haber desaparecido durante tanto tiempo (el divorcio de mis padres se está volviendo un desastre, pero al menos hubo un buen periodo de relativa paz antes de que todo se fuera al Tártaro), así que humildemente les entrego esto. ¡Ta-Dah! Espero que les gusté, lo escribí a base de Mitski, Marina, Body de Mother Mother y Wet de Dazey and the Scouts (con una mención honorífica a las crisis por las que pasé ayer y detallaré al final para los que le interese el chisme). Esta es la primera vez que escribo algo de esta naturaleza, entonces espero que no sea un total fracaso. ¡Disfruten! (P.D. No le digan a mi hermana que publique esto en lugar de actualizar su fanfic de Atla).

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Los pasillos de Hogwarts estaban cubiertos casi en su totalidad por la oscuridad de la noche, la única fuente de luz venía de la tenue presencia de la luna y del lumos que se aferraba a la punta de mi varita.

Las patrullas de los prefectos terminaron hace al menos quince minutos, e hice un buen espectáculo al despedirme de mis compañeros ya que ninguno parecía sospechar que, a diferencia de ellos, yo no me dirigía a mi cama.

Bueno, todos parecían creerlo a excepción de Penélope. La mirada que me dirigió parecía atravesar mi túnica, como si pudiera ver con claridad cada marca y moretón que oculto debajo de ellas. Al final, pareció conformarse con guiñarme el ojo antes de irse, y yo me quedé firmemente parado y sin poder respirar hasta que doblaron la esquina. Solo cuando el eco de sus pasos se desvaneció, el aire regresó a mis pulmones de golpe. Me alejé de allí con las piernas de plomo, tambaleándome hacia la oscuridad de los pasillos laterales

Mi destino es llegar al baño de los prefectos.

El baño de los prefectos era el único sitio donde ningún profesor o alumno se colaría por la noche y los otros prefectos ya saben cuando evitar llevar a sus propias citas nocturnas allí. Si bien no es un sistema muy elaborado, es funcional, y un comentario poco disimulado de Oliver Wood aseguró que los otros prefectos supieran que el baño estaría ocupado esta noche.

Todos salieron de la reunión tratando de descubrir qué afortunada chica acompañaría al capitán de Gryffindor esta noche. La mayoría apostaba por esa chica de Hufflepuff que ha estado tratando de cortejarlo desde hace unas semanas, y cómo culparlos, Amy es realmente bonita, y también es conocida por su genio apacible, cualquiera esperaría que Oliver cayera ante sus encantos en cualquier momento.

El tiempo pareció detenerse por un segundo, ya que antes de darme cuenta estaba parado frente a las puertas del baño.

No fue difícil recordar el código, este es un sitio que frecuento con regularidad, ya que no solo cuenta con productos superiores a los que están en los baños de la torre, sino que también está lejos de las burlas de los gemelos y las altas probabilidades de que me roben la ropa mientras me ducho.

El verdadero problema era reunir el valor necesario para superar los nervios que me carcomían. Esta no era la primera vez que pasábamos tiempo juntos como pareja, incluso estaría mintiendo al decir que solo han sido unas pocas veces, pero esta era la primera vez que fue tan deliberado, y esa perspectiva hacía que me temblaran las manos.

La anticipación de saber que Oliver me estaba esperando detrás de esas puertas era totalmente diferente a cuando nos escabullimos a armarios entre clases, o cuando simplemente nos encontramos en nuestro dormitorio tras un día largo y buscando consuelo en el otro.

No, esto es diferente, no solo por la cantidad de insinuaciones que me ha dado a lo largo del día . El susurro de una hora de encuentro al salir de la reunión; la forma en que acariciaba lentamente mi muslo debajo de la mesa en el Gran Salón. La manera en que me acunó en sus brazos antes de ir a patrullar, como me acarició y murmuró un “nos vemos más tarde” en mi cuello. Lo que me atormenta es que él quiera ir más allá de lo que ya hemos hecho, y que se decepcione cuando me vea completamente expuesto, que cuando ya no tenga una túnica bajo la cual ocultarme él vea que quizás sí habría sido mejor caer en los brazos amorosos de Amy en lugar de mis propios brazos puntiagudos.

Porque buscar placer en un cuerpo oculto bajo la protección de la oscuridad no es lo mismo que anhelar algo abiertamente bajo la luz del día. Y no me puedo engañar a mí mismo pensando que una vez que Oliver me vea, todo flacucho, pecoso y arrogante, quiera anhelarme.

Los pensamientos que he tenido a lo largo de todo el día sobre Oliver (sus labios en mis hombros, sus manos sosteniendo firmemente mis caderas, sus caderas frotándose contra las mías) tampoco han ayudado a calmar esa inquietud, en todo caso, ha crecido constantemente a lo largo del día, devorándome entero. Porque cómo puedo ser tan cruel conmigo mismo al desear algo tan bueno. ¿Cómo puedo atreverme a desear a Oliver cuando sé que solo es otra cosa a la que no tengo el derecho?

Ya he luchado tanto por conseguir cada cosa que tengo, me he roto la espalda trabajando, y mis ojos están cubiertos de ojeras por estudiar toda la noche, pero nada de eso me servirá para nada porque Oliver es diferente. Oliver es diferente a mis calificaciones y a mi puesto de prefecto porque no existen guías o planes de estudio que me hagan merecer a Oliver Wood.

Porque él es quién soporta mi horario lleno hasta el tope, él aún me besa todas las mañanas a pesar de mis ojeras o lo cansado que me vea. Y es aterrador no saber qué es lo que hace que se quede. Es aterrador saber que en cualquier momento él se dará cuenta de que no valgo la pena todo el esfuerzo que pone en mí y me deje atrás.

Y la puerta del baño de los prefectos es probablemente lo único que me separa de ese destino.

Decidí actuar como un Gryffindor por primera vez en mi vida y abrí la puerta.

Fuí recibido por el vapor de las duchas y el aroma a aceites florales impactando mi nariz, lo que hizo que se empañaran un poco mis gafas. Examiné el baño en busca de Oliver, y me topé cara a cara con mi propio reflejo. Me veía pálido y desgarbado, manos temblorosas ocultas en mis bolsillos, y túnicas de segunda mano.

Empecé a darme la vuelta, decidido a huir y fingir que esto nunca pasó cuando Oliver por fin apareció.

—Empecé a creer que Filch te había atrapado y colgado en las puertas del Gran Salón—.

La postura de Oliver parecía completamente relajada, y creo que puedo percibir el contorno de una sonrisa en su rostro mientras se acercaba a mí y tomaba mis manos.

—¿Cómo te fue en la patrulla?—.

Oliver deja un beso en mi frente antes de quitarme los lentes y limpiarlos con el borde de su túnica, para luego volvermelos a poner con delicadeza.

—Igual que todas las noches, tuve que sacar a al menos tres parejas de los pasillos y mandarlos de regreso a su sala común—.

Mi respuesta sonó tosca ante mis propios oídos, pero Oliver simplemente se rió por mi comentario.

—Sabes, eso suena como algo hipócrita que decir considerando porqué estamos aquí—.

Pude sentir como el calor subía a mis mejillas e intenté encontrar una respuesta. Afortunadamente me ví interrumpido por los labios de Oliver encontrándose con los míos y sus manos sujetando mis caderas.

El calor del cuerpo de Oliver contra el mío estaba convirtiendo los escalofríos retorcidos en algo eléctrico. Me quemaba vivo.

Nos tambaleamos torpemente contra la pared y nos dejamos deslizar hasta el suelo. Solté un chillido inapropiado por la sorpresa al sentir que las manos de Oliver se deslizaban debajo de mi túnica.

Sus manos no dudaron en buscar lo que querían en mi piel, pasando suavemente de mi cintura a mi pecho, deteniéndose encima de mis pezones, tomando un trozo de piel y retorciendola, pasando su pulgar contra la punta y jugando con ella.

Mis caderas se levantaron ante el contacto, buscando frotarse contra algo para aliviar la presión que crecía en mis pantalones. Dejando su mano derecha en mis pezones, arrastró la izquierda hacia mis caderas y las levantó, metiendo uno de sus muslos entre mis piernas.

El calor empezó a apoderarse de mi cuerpo, y mientras mis manos se aferraban desesperadamente a su espalda yo solo podía pensar en una cosa: no quería que Oliver me soltará nunca.

Todavía sosteniendo mis caderas, Oliver me ayudó a moverlas contra su muslo, creando la fricción que mi cuerpo tanto anhelaba. Dejé que una de mis manos vagara desde su espalda hasta su nuca, agarrandolo suavemente del cabello le dí unos jalones solo lo suficientemente fuerte como para llamar su atención.

Apartando la mirada del movimiento de mis caderas, Oliver levantó la vista para encontrarse con mis ojos. Y dioses, la forma en la que se veía era adictiva, estaba todo sonrojado y jadeante, con las pupilas dilatadas y los labios mordidos.

No le dije nada, en realidad no sé por qué busqué que me mirara. Pero Oliver se quedó mirándome por dos, tres segundos antes de empezar a besarme. Su lengua se sentía cálida dentro de mi boca, la pasó por mi paladar haciéndome soltar un gemido. Oliver nunca dejó de mover mis caderas durante el beso, y mi cerebro empezaba a cubrirse por una neblina blanca.

Moví mis caderas más rápido contra su muslo y lo atraje hacia mí con más fuerza sintiendo como los músculos de su espalda se tensaban. Estaba cerca, lo sabía, gemidos apagados llenaron el baño y la sensación de la tela contra mi entrepierna se estaba volviendo insoportable.

Sin embargo, Oliver me alejó de repente, rompiendo el beso y alejando su pierna de mis caderas. Yo solté un gemido de protesta ante la pérdida, todavía demasiado metido en la neblina como para pensar o sentirme avergonzado por eso.

—Oh Dioses, Ollie, yo- yo necesito…—.

Se volvía cada vez más difícil formular una oración coherente, así que con las manos temblorosas jalé la tela de su túnica en un intento de acercarlo de nuevo, pero él agarró mis muñecas y las apartó.

Se sintió como si cayera del cielo directo sobre el cemento. Hice algo para molestar a Oliver. Sabía que las cosas terminarían así. Acabo de arruinarlo actuando de forma patética y ahora Oliver debe de sentir asco al verme.

El frío de las baldosas se estaba filtrando lentamente en mi cuerpo y mis pulmones quedaron dolorosamente vacíos, aún así no me atrevía a respirar porque Oliver aún sujeta mis muñecas y si me muevo probablemente me suelte y se vaya, así que no puedo respirar.

—Oliver, perdón yo…– las palabras salieron ahogadas y poco pensadas, probablemente incluso instintivas. Podía sentir cómo la humedad de las lágrimas empezaba a acumularse detrás de mis ojos– lo lamento, no fue mi intención…—.

Oliver frunció el ceño, sus manos aún apretando mis muñecas, pero su expresión ya no era sonrojada, sino totalmente confundida. Sus ojos examinaron mi rostro tratando de encontrar algo, mientras su pecho subía y bajaba frenéticamente en busca de aire.

—¿Perdón? —repitió Oliver, ladeando la cabeza—. Percy, ¿de qué demonios estás hablando? ¿Por qué pides perdón?—.

Sentí que el corazón me daba un vuelco. Es una trampa. Quiere que lo diga. Quiere que admita que soy demasiado ruidoso, o demasiado flaco, o que no sé qué hacer con mis manos.

—Yo... —balbuceé, buscando en mi mente alguna respuesta correcta—. Es por cómo te agarré el pelo, ¿verdad? Fui muy brusco. O tal vez... tal vez es que me distraigo mucho. Prometo que puedo hacerlo mejor, Ollie, puedo... puedo ser más silencioso si eso es lo que quieres, o puedo dejar de moverme tanto, yo solo…—.

—Percy…—.

El agarre de Oliver en mis muñecas empezó a aflojarse, y supe en ese momento que todo había terminado. Aparté la mirada, sin querer que Oliver viera las lágrimas que ya empezaron a derramarse.

Finalmente, las manos de Oliver abandonaron mis muñecas. Pero en su lugar agarraron mis muslos y mi espalda y, con un significante gruñido de esfuerzo, Oliver me levantó sacándonos a ambos del suelo. Envolví mis piernas alrededor de su cintura para evitar caerme, y Oliver nos acercó a los lavabos depositándome en la encimera.

El frío del mármol atravesaba mi túnica, y Oliver acunó mi rostro entre sus manos

—Yo-, Percy, no hiciste nada mal, no sé porque… ¿te hice sentir incómodo? Dios. Lo lamento, no quise… Dios…–balbuceó Oliver, y su seguridad habitual se desintegró frente a mis ojos.

La cabeza de Oliver cayó de forma pesada en la curva de mi cuello y sus manos se deslizaron a mis hombros.

—Percy– la voz de Oliver salió débil y temblorosa– ¿tú querías estar aquí?

—Sí —respondí de inmediato. Mis manos, aún algo temblorosas, encontraron su lugar de forma natural en su nuca—. Sí quiero estar aquí, Ollie. Contigo. Siempre contigo—.

Oliver soltó un suspiro largo, como si acabara de quitarle un enorme peso de encima. Se aferró a mis hombros con más fuerza, hundiéndose en el hueco de mi cuello.

—Es solo que tenía miedo de que tú no quisieras que yo estuviera aquí– confesé en un arranque de valentía.

Oliver salió de su escondite en mi cuello para verme, tenía el ceño fruncido pero su respiración finalmente encontró su ritmo normal.

— ¿A qué te refieres con eso, Percy?– preguntó Oliver–. ¿Por qué no querría que estuvieras aquí, yo fui el que te invitó a venir?—.

—Tenía miedo de que te arrepintieras– susurré, temeroso por ser tan abiertamente honesto–. Sé que no soy el más atractivo, y que podrías conseguir algo mejor, que mereces algo mejor que yo, y sé que es egoísta pero tengo miedo de que finalmente te des cuenta de eso y te vayas—.

El y que me dejes solo no se dijo, pero quedó bastante implícito. el ceño fruncido de Oliver se profundizaba más y más mientras hablaba, y su agarre en mis hombros también aumentaba.

—Percy, no me arrepentí. Jamás me arrepentiría—.

—¿Entonces por qué me alejaste? No tienes que hacerme sentir mejor, Oliver, solo quiero que seas honesto. Está bien si quieres terminar las cosas conmigo, o si te arrepentiste– No, no está bien, en realidad me está matando–. Y está bien si prefieres salir con Amy, ella es bastante agradable y sería una mejor pareja para tí de lo que yo soy y…—.

—¿Amy?– preguntó Oliver confundido–. ¿Qué tiene que ver Amy con todo esto?—.

—Ella es realmente agradable y está enamorada de ti, todos lo saben. ¿Sabías que todos los prefectos estaban diciendo que era ella con quién saldrías hoy?—.

Oliver me atrajo a un abrazo y yo quedé rodeado por la comodidad de su calor.

—Creo que se te está olvidando que soy como, 100% gay, señor bisexual– dijo Oliver con un poco de humor, pero podía sentir la inseguridad que perseguía a sus palabras como una sombra–. Si alguien aquí podría cambiar al otro por una chica ese serías tú—.

—Jamás te cambiaría– hasta yo me sorprendí por la velocidad con la que salieron esas palabras de mi boca–. Yo… te amo Oliver, y jamás podría cambiarte—.

La cabeza de Oliver se levantó de repente, tenía la boca ligeramente abierta y el rubor regresaba lento pero de forma segura.

—Yo también te amo, Percy Weasley– Oliver respondió con confianza. Ahora era yo el que me sonrojaba–. Y eso no va a cambiar en el futuro. A pesar de lo que creas de tí mismo, y creéme que hablaremos de eso en el futuro, eres atractivo, eres inteligente, dedicado, siempre te preocupas por los demás y eres el único que respeta mi pasión por el quidditch, de hecho, eres el único que lo entiende. Y sí, a veces puedes ser algo orgulloso, y te puedes perder en tu propio mundo, pero eso no es suficiente para que renuncie a tí—.

Lloré por tercera vez esa noche, pero esta vez con un color abrasador en el pecho que me aseguraba que era amado, que no tendría que soltar a Oliver y que el nunca me soltaría a mí.

Por primera vez en toda la noche, pude enterrar este maldito sentimiento que me acosaba, aunque fuera por un rato.

Notes:

Escena extra:
Percy y Oliver todos acurrucaditos en su habitación.

Percy: oye, Oliver, hay algo que aún no me termina de cuadrar.

Oliver: Ah sí, ¿Qué cosa?

Percy: ¿por qué te alejaste de mí de repente en el baño?

Oliver, todo sonrojado: Bueno... Es que parecía que ya te ibas a correr y quería poder quitarte la túnica antes.

Percy: (0//∆//0) ª.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Bueno, eso no salió exactamente como planeaba. Les juro que iba a hacer un one-shot smut de esos dos, tenía planes, grandes planes ( R.I.P. Mirror sex) pero apenas empecé a escribir el inicio supe que esto estaba condenado. Culpo completamente a Body y Wet. Supongo que tendrán su lawless Perciver en otro momento, quizás haga una secuela.

También quiero aclarar que en realidad shippeo es a Perciverlope, pero no quería introducir el ship en un fanfic smut, merecen algo mejor que eso (eso no quita que pueda hacer uno en el futuro, todo depende de como este sea recibido, es que no sé si soy buena escribiendo smut).

El chisme es que al parecer soy parte del espectro Ace. ¿Han oído hablar de la placiosexualidad? resulta que mi ansiedad ante la idea de tener sexo no eran simplemente nervios, era aversión. Y pues bueno, así es la vida.

Espero que les haya gustado.