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Habían terminado el stream hace un ratito y Moski ya estaba agarrando sus cosas para ir a pasar la noche a lo de Pilar. Últimamente, pasaba mucho tiempo ahí. La había conocido hace unos meses en un boliche y le había parecido linda, desde ese día se veían seguido. No eran novios, Lauti no se sentía listo, pero la pasaban bien.
No se había enamorado a primera vista, como creía que le pasaría alguna vez, tampoco se sentía locamente enamorado, pero siendo justos eso no le había pasado nunca con nadie, o si? Por lo menos nunca con ninguna de las chicas con las que alguna vez había estado. No podía comparar.
Suponía que todas las personas que estaban conociendo a alguien eran así, ninguna se enamoraba al principio, era cuestión de que pase el tiempo y acostumbrase, y recién ahí podría pensar en algo más.
Pero, por el momento, disfrutaba de la compañía de Pilar, lo ayudaba a distraerse un rato y nadie podía negar que era hermosa.
También disfrutaba de saber que estar con ella era correcto, nadie se lo podría refutar. Eso creía.
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Terminando de alistarse, escucho ruido en la cocina y pasó por ahí para saludar a Manuel, Santiago se había ido a lo de alguna chica, y suponía que el pelinegro haría lo mismo con la suya.
-Chau Manu! Me voy, vuelvo mañana para grabar.
Sin respuesta, “qué raro” pensó, si hasta hace un segundo había escuchado ruido ahí.
-Maaaanuuu, me voy -intentó de nuevo
Capaz no había escuchado, pero se dispuso a salir igual, total ya sabía que se iba. Estaba agarrando las llaves para ir hacia la puerta, cuando lo vio.
La imagen lo desconcertó, Manuel estaba tirado en el piso, abrazado a él mismo, con las manos llevadas a su pecho.
-Manuel! Manu, estás bien??! -que pregunta boluda, dijo para sí mismo, era obvio que no.
Al ver que no contesta, que su desesperación crece, con dulzura y movimientos lentos, se agacha hasta quedar sentado a su lado.
-Manu, gordo, que pasa? -quería disimular la preocupación para no alterarlo más, le hablaba con voz calmada. Sabía cómo funcionaba esto, nunca lo había visto así de mal, pero sabía que cuando su amigo se perdía en sus pensamientos, se paralizaba. Y también que se sentía muy culpable cuando otros lo cuidaban a el, o cuando preocupaba a los demas. Quería mostrarle que no pasaba nada por dejarse cuidar, y que él estaría siempre que lo necesitara. Pero era difícil porque sabía que no escucharía, que lo que su amigo necesitaba eran acciones.
-Lauti.. anda. Es-estoy bien -la inestabilidad en su voz demostraba lo contrario- quedaste con Pilar, anda.
-Manuel, Pilar puede esperar, no estas bien, no me quiero ir así -había aprendido también a cómo usar sus palabras, a minimizar el peso lo más que podía para que el pelinegro no se sintiera una carga
-No quiero que me veas así… no me gusta. Ándate Lau -dijo tembloroso y sin mirarlo a la cara.
-No jodas Manu -a veces perdía la paciencia, lo angustiaba profundamente que su amigo no se deje ayudar. De todas formas sabía que no tenía que hablarle así, suspiró y volvió a empezar -Perdón, Manu, digo que, obvio que no te voy a dejar solo cuando estás así gordo, déjate acompañar.
Y eso fue todo lo que necesitó Manuel para desmoronarse, saber que del otro lado había alguien para agarrarlo.
Lautaro lo abrazó de atrás y el mayor empezó a llorar, con una intensidad que nunca había visto antes. Sus lágrimas mojaban sus pestañas y todo su cuerpo se sacudía histéricamente. Temblaba mientras sollozaba, era una imagen que le partiría el corazón a todo el que lo viera. Y a Lauti aún más, era su persona preferida, aquel que tantas veces lo había sostenido, odiaba verlo así.
-Que pasa Manu? -le hablo con una ternura infinita
Pero este no contestó, solo se aferraba con más fuerza al abrazo de Lautaro, buscando encontrar la fuerza. Creía que se le iba a salir el corazón, latía con más fuerza de lo normal, mucha más.
Lauti conocía bien las conductas autodestructivas de Manuel, sabía que cuando estaba mal se refugiaba en sí mismo. Había logrado romper esa barrera, que le tenga la confianza suficiente para dejarlo entrar a ese caos que era Manu cuando se ahogaba en sí mismo. Pero había algunas que no había logrado frenar.
Manuel se clavaba las uñas a los brazos con tanta fuerza que dejaría marcas, en un intento de volver a la realidad. Su cabeza estaba ida y pensaba mil cosas a la vez, no lo dejaba estar presente, tal vez porque no quería estarlo. Sentir ese dolor lo alejaba un poco de sus pensamientos al menos.
Moski se dio cuenta de sus ojos desenfocados, por esta vez no brillaban con ese verde esmeralda de siempre, incluso parecían cambiar a un color más apagado.
-Manu, podes hablar? Decirme algo?
Y notó que Manuel se esforzaba realmente, pero no podía. No le salían las palabras, no cuando estaba así. Abría la boca y solo salían sollozos, lo que lo aceleraba aún más.
Supo que eso también le generaba culpa, era experto en entenderlo sin palabras. Su respiración se volvió aún más superficial, cuando no pudo cumplir con el pedido de su amigo.
-Tranquilo, no pasa nada, estamos bien en silencio.
Quería pedirle que no se lastime así, pero sabía que sería inútil, era inconsciente. Por lo que tomo sus manos entre las suyas y las empezó a acariciar, despacio, con movimientos tranquilizantes. A la vez que lo sostenía con fuerza para que no se lastime más.
-Vamos a respirar juntos si? -quería estabilizar su respiración, que vea que todo estaba bien. Empezó con respiraciones lentas, inhalando y exhalando, esperando que el mayor lo copie. Pero no resultó, estaba muy perdido en sí mismo.
-Manucho, necesito que me hagas caso en esto. Sé que es difícil ahora, pero te juro que podes, estoy acá con vos. Mírame, porfa.
Llevo una de sus manos a su cabeza y lo empezó a mimar, esperando calmarlo un poco. Y después con una mano en su mentón, lo subió hasta hacer contacto visual, en un intento de anclarlo al presente.
Y así siguió con respiraciones pausadas, hasta que Manuel logró copiarlo.
-Muy bien Manu, así gordo.
En algún momento mientras Manuel estaba distraído, tomó su celular y le escribió a Pilar que no iba a poder ir a su casa, que Manu se sentía mal. Quería asegurarse de que este bien, no podía dejarlo solo así. Tampoco queria, le gustaba poder acompañarlo.
Cuando lo vio mejor, quiso pararse a buscarle agua
-N-no Lau -Lauti lo miró, extrañado. Pero por lo menos había hablado, estaba un poco mejor -No me dejes solo todavía porfi, quédate un rato más, después te vas.
Y sabía Lautaro lo que le había costado pedirle eso, pero él no pensaba irse a ningún lugar
-Voy a buscar agua solo -le dijo con una sonrisa -Ya ya vuelvo
Y así lo hizo, volvió con un vaso de agua para que tome Manuel, quien sabía que nunca se hidrataba. Y en ese momento le haría peor a su neblina mental
Volvió a sentase, esta vez a su lado mientras seguía acariciandolo, sabía que era la mejor forma de calmarlo. Seguía un poco tembloroso y todavía se llevaba las manos al pecho, como buscando sentir sus propios latidos.
-Manu, estás bien. Tu corazón late normal, te prometo. No voy a dejar que te pase nada, me das la mano?
Y tal vez era el tono de voz de Lauti que lo hacía sentir como que todo lo que decía era verdad, pero le creyó. Y volvió a empezar un recorrido de caricias por las manos de Manuel.
Dejo un beso en su frente, buscando hacerlo sentir seguro. Nunca dejaría que le pase algo, esperaba poder transmitírselo con ese beso, tan íntimo.
Necesitaba ponerlo a hablar de otra cosa, a pensar en algo más. Sabía que su cabeza probablemente todavía era un caos de pensamientos negativos. Por eso, cuando lo vio un poco mejor, buscó que hable de nuevo.
-Hola gordito -le dijo, todavía entre caricias y con una sonrisa tranquilizadora
Al fin, Manuel le devolvió la sonrisa, aunque fuera forzada -Hola Lau -la voz le salió un poco temblorosa todavía- gracias por quedarte, sabes que no hacía falta
-Yo te quiero un montonazo, pero sos boludo vos? Como que no hacía falta Manu?
-Y.. y no. Vos tenías que irte y.. LAUTARO, vos no tenías que irte de Pilar?
-No.. Que te hace pensar eso? -le sonrió
-Dale tarado, no me gusta que canceles planes y lo sabes
-Manu, de verdad te lo digo, no había forma alguna de que yo me vaya de acá sabiendo que vos estás mal, mi vida.
-Mm, bueno, ya estoy mejor podes ir
-Vos me estás echando Manuel? de MI casa?
-Dale Lau, sabes por qué te lo digo
Suspiro, sabía que la respuesta no le gustaría -Ya le dije que no voy a ir, me quiero quedar con vos
-No soy un nene Lauti, me puedo cuidar solo.
Cualquier persona podría pensar que suena desagradecido, pero Lautaro sabía que no era así. Solo se sentía muy culpable, quería hacerle saber que no quería arruinarle su noche.
-Si Manu, podes, obvio, pero no la pasas mejor cuando te dejas cuidar? Yo no me olvido de todas las noches que pasaste esto solo, antes de que yo sepa. No te hace bien, lo sabes
-B-bueno, ya sé, si, que se yo. Gracias Lau, en serio te digo y perd-
-No no no, Manuel, nada de perdón. Yo también soy grande, y tomo mis propias decisiones, yo quise quedarme con vos
-Mhm, si pero si yo no hubiera estado mal vos no tendrías que haberte quedado
-Vos no lo elegís
-Si bueno yo-
-Manu, mírame, vos no lo elegís, estamos? -Y este solo asintió, perdido de palabras.
Estaba demasiado acostumbrado a lidiar solo con sus problemas, Lauti era su salvavidas en ese caos, no entendía como alguien así de bueno estaba en su vida.
De a poco le volvía el color a la cara, sabía que no podria forzarlo a comer, aunque no sabía hace cuanto no comía, si estaba nervioso entonces es posible que no haya probado bocado en todo el día.
-
-Manu?
-Hmm?
-Queres ir arriba? -seguían en el piso de la cocina, después de todo
El nombrado se rio -Uh si, encima de todo estamos acá, re incómodo, perdón
La mirada de Lautaro bastó para que este se retracte del perdón.
-Dale, tú cama o la mía? -Pregunto Lauti con una familiaridad de quienes hacían ese plan diariamente
-A la tuya bebote
-
Se acostaron los dos, más juntos que de costumbre, Lauti sabía que Manuel necesitaba ese contacto físico para calmarse.
Ninguno lo dijo en voz alta, pero los dos se acordaron de cuando antes acostumbraban a hacer eso, de cuando estar así de pegados era rutina. Y ninguno lo admitiría, pero lo extrañaban.
Los dos estaban en una especie de “algo” con dos chicas hermosas. De todas formas, ninguno se sentía completo. Los dos se extrañaban, ninguno podía decirlo.
Antes de todo eso, Lauti y Manu habían tenido un vínculo… complicado. Esa era la única forma de explicarlo. Eran pareja? No. Pero ninguno podía negar la tensión que tenían. Eran amantes? No. Pero habían compartido incontables besos, y momentos aún más íntimos que eso. No estuvieron juntos, pero habían aprendido a comunicarse con la mirada. No habían llegado a ser algo, pero estar en una habitación con ellos era insoportable, porque nadie existía al rededor de los dos cuando estaban juntos. Su romance fue fugaz, y muy intenso. Lo peor de todo es que su vínculo no había terminado de cambiar, aunque ambos estuvieran con otra persona. Seguían con una conexión infinita intacta, compartiendo un lenguaje único, y atrayéndose magnéticamente.
Lautaro había decidido cortar lo que no había llegado a empezar, entre lágrimas de los dos, habían decidido que si no podían estar juntos “bien” entonces sería mejor quedar como amigos. Y así fue como Manuel, de frustración, se buscó una chica (completamente opuesta a Lautaro) para tener algo un poco más serio, y a las semanas, Lautaro lo siguió.
Ninguno se atrevía a llevar sus relaciones a un paso más, probablemente se debía a que en el fondo, los dos guardaban la esperanza de que el otro se anime y luche por su relación.
El caso es que se extrañaban, a la vez, al lado, y ninguno lo confesaba. Ninguno lo admitía en voz alta, porque admitirlo significaba que sería real.
Y ni Pilar ni Florencia eran estúpidas, las dos se daban cuenta de que algo pasaba entre ellos, lo charlaban en toda ocasión que tenían. Pero no podían hacer mucho, los querían.
Santiago y Agustín estaban hartos de decirles que sigan su corazón, que se animen, que no tenían nada que perder. Se habían rendido hace bastante, cuando los dos decidieron blanquear con alguien más casi a la vez.
Parecía que todos se daban cuenta, menos ellos.
-
Se acostaron a mirar Cars, su película favorita, pero ninguno le estaba prestando demasiada atención. Los dos estaban demasiado concentrados en ese abrazo, en cómo se sentían sus cuerpos entrelazados, en la respiración del otro. Estaban muy metidos en sus pensamientos de cómo eso se sentía justo como antes.
Y en cómo hace meses no se sentían así de bien, de tranquilos, de cómodos.
Sus respiraciones estaban sincronizadas, y esta vez era Lautaro el que estaba acurrucado en el pecho de Manuel, como siempre solía pasar. Al mayor le calmaba pasar sus dedos por el pelo del otro, y este disfrutaba de ser mimado, para no perder la costumbre.
No se dio cuenta en qué momento empezó a lagrimear, pero ahí estaba Manuel, volviendo a llorar, en silencio.
-Manu, gordito, que pasó? -la preocupación se filtraba en su voz
-Lauti.. te extrañaba
-Dios, Manuel, no te pongas mal.
Lo abrazo con fuerza, como si pudiera contener su dolor.
-Lauti estamos alejados, no me gusta. Perdón, en serio te extraño. Yo sé que lo nuestro es difícil, y no tenemos que volver a ser nada pero.. antes que todo éramos amigos. Y siento que ya no lo estamos siendo, no como antes.
-Manu, mi amor… -lo acariciaba con delicadeza, como si fuera a romperlo. Probablemente lo haría.
-Yo- yo sé que Pilar, y Flor, están en nuestras vidas, yo sé todo te lo juro pero-
-Manucho, te extraño yo también, muchísimo, no te imaginas cuánto. Hace mucho no siento esta paz -confesó en voz baja
Parecía que los dos se decían secretos que no podían ser escuchados
-Por favor, no nos alejemos nunca más.
-Manu.. vos crees que podamos volver a ser amigos?
A Manuel se le rompió el corazón.
-Que- que queres decir Lautaro? Vos pensas que no?
-Obvio que si Manu, te extraño, no te quiero perder.
Y ahí supo que Manuel no lo había entendido, él no dudaba de si podía seguirlo teniendo en su vida, sino que dudaba de poder ser solo su amigo. Pero no importaba, o al menos no ahora. Necesitaban dormir, y pensarlo al día siguiente. Cuando este menos atravesado por sus sentimientos
-No vuelvas nunca más a decir algo así Lau
Se quedó mirándolo unos segundos, esperando que entienda
-Manu?
-Si?
Suspiro, sabía que no tenían que hablar ahora -N-nada, vamos a dormir?
Sonrío, grande, como extrañaba Lauti ver esa sonrisa
-Obvio mi amor, te quedas? Porfi
-Más vale que me quedo
Antes de que Manuel se pueda quedar dormido, le susurró -Te amo, no sabes cuánto
-Y yo mucho más, vos tampoco te imaginas cuánto
