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Daniel se mudó a California cuando tenía seis años, luego que de que su padre muriera y su madre consiguiera un trabajo fuera de New Jersey. Sin mucho que opinar, Daniel era arrastrado fuera de todo lo que llamaba hogar.
Cuando llegaron al complejo de apartamentos en Reseda, su madre estaba diciéndole todas las ventajas de su nuevo hogar, aunque ante los ojos de Daniel no parecían ver muchas. Fue cuando estaba intentado sacar su bicicleta del carro, sin lograr conseguirlo, que vio pasar a un niño rubio que parecía ser de su edad junto a su madre.
Su madre y la señora Lawrence, congeniaron en el momento que se vieron. Rápidamente se ofrecieron a ayudarlos a descargar cosas del carro y a acomodarse en su nuevo vecindario.
Johnny, como se llamaba el niño, y él no hablaron mucho en ese primer encuentro, pero rápidamente eso fue cambiando porque los Lawrence eran sus vecinos.
Luego de esa vez, Daniel prácticamente empezó a ver a Johnny en todos lados. En la escuela, en la piscina sin agua e incluso muchas veces se quedaba con su mamá y él, cuando la señora Lawrence tenía que tomar turnos extras en la noche para poder pagar el alquiler.
Daniel siempre fue un chico hablador y amigable, así que tomó a Johnny como su amigo luego de unas semanas de conocerlo. Aunque a Johnny le llevó unos meses abrirse a Daniel por completo, cuando ya ambos tenían siete años eran totalmente inseparables.
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Johnny sufría de bullying en el colegio. Si bien, ahora que tenía a Daniel, no se la pasaba tan solo como antes. Los mismos chicos de siempre, encontraban la manera de empujarlo, mojarle su mochila y burlarse de él. Daniel intentaba defenderlo sin ser de mucha ayuda, pero después de la escuela se aseguraba de llevar a Johnny con el señor de mantenimiento, Miyagi, para que este le ayudara a poner vendas y quitar la sangre de la ropa de Johnny.
Miyagi era un señor confiable; siempre los escuchaba con atención y, pese a que miraba a Johnny con preocupación, no decía ninguna palabra porque sabía el chico no quería preocupar más a su madre.
En ese verano, Miyagi tenía planeado empezar a enseñarles un poco de autodefensa. Nada de eso se pudo hacer, porque llegó la noticia de que Johnny ahora tenía un padrastro y que ya no viviría en Reseda.
