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I still love you

Summary:

Si tú crees que no es momento de tener un bebé está bien. Nadie dejará de amarte por las decisiones que tomes, en cambio estaremos para apoyarte. – con mucha ternura tomó su rostro entre sus manos obligándolo a ver a los ojos para que creyera en sus palabras. – Todo estará bien, Newt, estoy aquí para ti. 

Notes:

Pequeñas aclaraciones:

`| Theseus y Credence viven en Inglaterra, pero por cuestiones de trabajo tienen que trasladarse a Nueva York, dónde residen Percy y Newt, por lo que terminan compartiendo casa por unas semanas.

`| Percival y Credence= hermanos. Theseus y Newt= hermanos

`| Día 2: dudas/miedos

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

– Newton, lo lamento mucho, pero lo mejor será divorciarnos. 

 

Las palabras de Percival eran como cuchillos atravesando su pecho dejando profundas y sangrantes heridas que le deseaban morir.

 

– Buscaba de nuestro matrimonio un heredero y sabes que te amo, pero la perdida del bebé...bueno, cambia las cosas. No fuiste capaz de mantener con vida a mi hijo así que no creo que puedas seguir siendo útil. 

 

Newt tomó consciencia de su cuerpo y dónde estaba. Un lugar frío y de paredes blancas, acostado en una cama dura e incómoda. Podía sentir su cuerpo débil y adolorido mientras la desesperación por levantarse y rogarle a su esposo que no lo dejara lo invadía.

 

Las lágrimas escurrían desenfrenadamente llevándolo al borde de ahogarse con ellas, pero por más que intentar moverse o hablar, cuerdas invisibles lo ataban a las sábanas blancas por lo que solo observaba al amor de su vida alejarse tras abandonarlo en esa habitación de hospital.

 

De pronto, cambió de escenario trasladándose al pasado. Solo entonces entendió por qué esas duras y crueles palabras salieron de las bocas de Percival. 

 

Estaba en el medio del primer trimestre del embarazo cuando una mañana despertó y su cama estaba pintada de rojo, un dolor agudo se instaló en su vientre y al tocarse el vientre ya no podía sentir la magia de su bebé. Había tenido un aborto espontáneo.

 

Nuevamente el lugar cambió. En este estaba Theseus mirándolo con decepción y enojo.

 

– Solo debías darle un hijo, solo eso. Sabías que tu lugar como segundo hijo de la familia era casarte y convertirte en madre para complacer a tu esposo. ¿Cómo fuiste tan incompetente? ¿Cómo fallaste en algo tan simple? Debí haberte dado a entender tu lugar desde un principio.

 

Era justo el pensamiento que sus padres y abuelos tenían sobre él, esos estereotipos que querían encasillar a Newt en una vida de infelicidad, a los que Theseus siempre se opuso y defendió la libertad de su hermanito. Ahora era su propia boca que escupía tal veneno.

 

Al final, se observó a sí mismo en medio de una fría noche mientras veía con envidia y recelo a Credence cargando a su bebé mientras Theseus lo colmaba de besos y le decía cuánto lo amaba, a los lejos a Percival miraba con orgullo a su hermano menor.

 

Despertó de aquella pesadilla con una opresión en el pecho, el pulso agitado y repitiendo como un mantra "ese no es el futuro".

 

Estaba tan asustado y consternado que estuvo varios minutos observando el techo y abrazando la almohada con el aroma de su esposo buscando consuelo y queriendo eliminar esas horribles imágenes de sus recuerdos.

 

No entendía por qué algo así estaba escondido en su subconsciente si sabía que Percival nunca lo dejaría solo pasara lo que pasara y que Theseus sería incapaz de provocar el más mínimo dolor en él. Sin embargo, se había sentido tan real que temía que aquello fuese real. Solo entonces reaccionó y llevó sus manos a su vientre a duras penas inflamado, suspiró de alivio cuando verificó que todo estaba en orden.

 

Cuando finalmente el temor fue menor, se levantó de la cama y decidió tomar una ducha que le ayudó a calmar su mente y dejar poco a poco ese mal sueño en el fondo de su mente.

 

Los dos importantes aurores habían tenido que salir temprano de casa esta mañana, la misión en la que estaban cobraba más importancia y por tanto más tiempo. Credence fue invitado a dar una clase especial de pociones mortales a los nuevos practicantes de auror en MACUSA. Por lo tanto, estaba solo en casa, lo cual era menos agradable después de esa mala noche.

 

Sin embargo, siempre estaba su refugio, su lugar seguro en el mundo; sus criaturas.

 

Pasar tiempo con ellos en su maleta y el sótano de su casa le ayudó a despejarse y no sentirse solo en esa silenciosa casa. 

 

Dougal fue quien mejor entendió la situación, tal vez no comprendía del todo la inquietud de su mamá, pero supo que lo mejor que podía hacer era darle un abrazo cada vez que lo veía perdido en sus pensamientos lo que le sacaba una linda sonrisa al humano pelirrojo.

 

Pero los demás no se quedaron atrás, las diversas criaturas albergadas en su hogar le daban pequeños regalos que le animaban: parte de su comida o su rama favorita para jugar.

 

Newt agradecía tanto a esos seres maravillosos, lo entendían perfectamente sin necesidad de entablar una conversación y a veces era justo lo que necesitaba, comprensión sin toparse con la dificultad de comunicar lo que sentía.

 

Una amplia y bonita sonrisa iluminó su rostro por el resto del día, hasta que llegó su hermano mayor.

 

Estaba tan perdido en su mundo que no se percató de cuando Theseus entró a casa, ni siquiera cuando ya estaba en el sótano llamando por él.

 

– ¡Ah, Newt, aquí estás! – suspiró con alivio al encontrarlo mirando al kelpie.

 

– ¿Theseus? ¿Qué haces aquí? – preguntó un confundido Newt al verlo llegar antes de lo que creyó.

 

– Salí antes, Percival aún no llega, pero no debe tardar demasiado. – aclaró antes de que el menor tuviera que preguntar.

 

Pero Theseus conocía muy bien a su hermano, esos ojos entristecidos eran faciles de leer para él. Algo sucedía mas sabía por experiencia que lo mejor era no presionarlo demasiado, Newt hablaría cuando se sintiera listo.

 

– ¿Sucede algo, Artemis? – divagó.

 

– Uh, no. Solo me alegra que pudieras llegar antes.

 

El Scamander mayor asintió sin creerle mucho a esa sonrisa forzada.

 

– ¿Quieres un poco de té? 

 

Aquella era una tradición que solo podían compartir entre ellos puesto que los americanos no estaban acostumbrados a esa hora especial del día y por ende era difícil compartirla con sus maridos.

 

– Por supuesto.

 

Con esto del embarazo, debían tener cuidado con lo que bebían los chicos gestantes, por lo que Theseus subió a la cocina a preparar dos tazas de té de manzanilla. Solo unos minutos después, Newt se encontraba a su lado.

 

– Seus, ¿Podemos hablar?

 

Theseus sonrió con ternura, desde que tenía memoria trató de darle confianza a su Artemis de hablar de cualquier cosa cuando él quisiera. Le alegraba que hasta el día de hoy no necesitara insistir para que Newt recordara que siempre estaría dispuesto a escucharlo y apoyarlo.

 

– Claro, pequeño. Vamos a la sala.

 

Tomó la bandeja de plata con las tazas y las colocó en la mesa de café.

 

– Hay algo que da vueltas en tu cabecita, ¿Cierto, Artemis?

 

– Sí. No tuve una buena noche. Las pesadillas que tuve no dejaron de hacerme pensar cosas. – dijo en un tono bajito. Posteriormente le platicó todo lo que todavía recordaba de sus sueños. – Sé que no es una visión del futuro, pero no pude evitar sentir miedo a lo que pueda pasar.

 

Para ese momento, Theseus sostenía las manos de Newt queriendo darle consuelo mientras lo seguía escuchando. 

 

– Mi vida va a cambiar y no sé si estoy listo para eso. No me malentiendas, estaba muy contento con la noticia del bebé, pero ahora me cuestiono si seré capaz de criar a un hijo. Tendré que dejar un poco de lado mi trabajo y ciertamente amo a mis criaturas. Tampoco quiero ser inútil por al menos el próximo año, Percy será quien se encargue de todo y sabes que odio depender de los demás. Veo a Credence tan feliz con su embarazo que me pregunto por qué yo no me puedo sentir así de tranquilo.

 

Sin notarlo, pequeñas gotas saladas caían de sus ojos hacia su regazo. 

 

Después de notar que Newt no diría nada más, Theseus tomó la palabra.

 

– No estoy seguro de poder entender del todo lo que estás sintiendo, pero quiero que sepas que jamás, bajo ninguna circunstancia dejaré de amarte, eres mi pequeño y sería capaz de protegerte incluso con mi vida. Credence y tú son todo para mí. De la misma forma te puedo asegurar que para Percival eres su mundo entero, su amor por ti es más grande que el universo así que también sería incapaz de hacerte daño. Temes porque notas a Credence disfrutar de su embarazo, pero él también tiene sus momentos de incertidumbre, hace unos días me decía que le avergonzaba no ser digno de llevar a nuestro hijo en su vientre. Nadie más que ustedes saben lo que realmente sienten o piensan, por eso nosotros no nos cansamos de demostrarles cuánto los amamos. – sus palabras eran tan comprensivas que Newt pronto se fue relajando. – Sobre el trabajo, bueno, no creo que tengas que abandonar por completo a tus bebés. Ellos también cuidan de ti y conforme avance el embarazo sus instintos protectores serán más fuertes, ellos tampoco te dejarán solo. Sin embargo, si decides interrumpir el embarazo, nadie te juzgará, es tu cuerpo y tú decides que hacer con él. Si tú crees que no es momento de tener un bebé está bien. Nadie dejará de amarte por las decisiones que tomes, en cambio estaremos para apoyarte. – con mucha ternura tomó su rostro entre sus manos obligándolo a ver a los ojos para que creyera en sus palabras. – Todo estará bien, Newt, estoy aquí para ti. 

 

Tras dejar un suave beso en su frente, Newt se abalanzó contra él y lo abrazó fuertemente del torso. Había dejado de llorar por lo que hundió su rostro en el cuello de Theseus disfrutando del aroma familiar que resultaba un refugio cuando flaqueaba. 

 

Durante varios minutos se mantuvieron en ese cálido abrazo e ignoraron el mundo por completo. Nada era más importante que saber que estarían el uno para el otro cuando más lo necesitaran, en las buenas y en las malas.

 

– Gracias, Seus. – Newt susurró sinceramente sin alejarse de su hermano quien acariciaba su espalda.

 

Un momento después, los hermanos Graves entraron por la red flú.

 

– ¿Están bien? – preguntó preocupado Percival.

 

En ese instante Theseus y Newt se separaron con una sonrisa para acercarse a sus esposos.

 

– Todo está bien. – Newt se enredó en los brazos de Percy e inició un reconfortante beso hasta que recordó que no había preparado la cena. 

 

Limpió el resto de humedad de sus mejillas mientras reía ante su distracción. 

 

– Entonces salgamos a cenar, hace tiempo no salimos los cuatro. – anunció Percival con una amplia sonrisa, jamás podría molestarse con su adorado Newt por algo tan insignificante.

 

Los menores asintieron y subieron a su habitación para vestirse más adecuadamente.

 

– ¿Newt está bien? – el pelinegro preguntó a su cuñado. 

 

– Por supuesto, solo sé comprensivo con el proceso que está pasando...o yo mismo me encargaré de hacerte desaparecer de la faz de la tierra.

 

Percival, ya acostumbrado a las amenazas de Theseus, respondió con un tranquilizador "no te preocupes" y le dió un golpecito en el hombro antes de subir con Newt y tal vez hacerles esperar mientras colmaba de besos a su amado magizoologo. 

 

Notes:

Lamento tanto que esté año está sea mi única aportación al Agosto de Mpreg, en serio intenté dar lo mejor de mi, pero las cosas en mi vida no fueron bien :((
Este one shot es todo lo decente que puedo publicar.

Aún así, siempre valoro y aprecio los kudos y comentarios <3