Chapter Text
Peter Parker entró al aula con sigilo, como si eso pudiera evitar que notaran su retraso. Aunque, claro, llegar más de quince minutos tarde a la primera clase del día no era precisamente algo que pasara desapercibido. Con pasos ligeros y el traje de Spider-Man medio escondido entre su chaqueta y su mochila, se deslizó hasta su pupitre habitual.
—¿Otra vez tarde, Parker? —preguntó MJ sin levantar la vista del cuaderno donde garabateaba posibles titulares para el periódico escolar—. ¿La “suerte Parker” atacó de nuevo o el autobús se convirtió en el villano del día?
Peter dejó caer la mochila al lado de su asiento y sonrió con un aire culpable.
—Ambas. El bus y la suerte tienen una alianza secreta para arruinarme las mañanas —dijo, acomodándose el cabello aún desordenado por haberse cambiado el traje a toda prisa en un callejón.
Harry Osborn, sentado frente a ellos, soltó una risa discreta.
—Si un día te decides a caminar como la gente normal, podrías ganarle al tráfico.
—Pero perdería mi mística —replicó Peter, fingiendo orgullo mientras intentaba no hacer ruido con la cremallera de su mochila. El traje rojo y azul asomaba levemente, por lo que lo empujó discretamente al fondo, ocultándolo bajo unos libros de texto.
—Por cierto —interrumpió MJ—, ¿escucharon lo de Horizon?
Peter frunció el ceño. —¿Lo del programa de reclutamiento?
Harry asintió. —Sí, van a venir hoy. Al parecer están buscando nuevos talentos para llenar algunos cupos en el semestre. Max Modell vendrá en persona... y, bueno, me ofrecieron ayudar a montar la presentación. Detrás del escenario, nada grande.
Peter levantó las cejas. —¿Nada grande? Eso suena a que estarás entre los primeros en ver su tecnología.
—Eso porque fue elegido personalmente —añadió MJ con tono dramático, como si anunciara los ganadores de un premio. —Aunque no fue tan al azar, ¿verdad?
—El profesor Spencer lo organizó —reconoció Harry, bajando un poco la voz—. Me dijo que alguien con conocimientos en robótica debía estar ahí. Supongo que... le caigo bien.
Peter murmuró algo ininteligible, y MJ lo miró con una mezcla de burla y sospecha.
—Y yo tendré que presentar al mismísimo Modell como parte del periódico —continuó ella—. Así que tú, Parker, serás el único de esta sagrada trinidad que tendrá que ver todo desde las gradas.
Peter abrió la boca para protestar, pero no alcanzó a decir nada antes de que una voz molesta y perfectamente reconocible interrumpiera la conversación.
—No se emocionen tanto. Todo lo que hagan hoy quedará opacado por alguien de verdadera inteligencia.
Alistaire Smythe entró como si estuviera desfilando por una pasarela invisible. Con los brazos cruzados y una sonrisita arrogante, se colocó justo entre ellos.
—Horizon es apenas una escuela de nivel bajo. Ni siquiera merece mi atención —añadió con desdén—. Pero supongo que para mentes... limitadas, es mejor que nada.
Peter arqueó una ceja. —¿“Bajo” es un acrónimo para “Brillantes Alumnos Justos y Honrados”?
MJ lo miró de reojo, luego suspiró dramáticamente mientras cerraba su cuaderno.
—Honrados se escribe con H, Parker.
—Detalles —respondió Peter con una sonrisa traviesa.
Antes de que Alistaire pudiera replicar, el profesor Smythe entró al aula con pasos firmes, como si fuera dueño del lugar. Su mirada se detuvo brevemente en Harry, luego en MJ, y por último en Alister.
—Horizon no es nada del otro mundo —comentó, con su tono frío habitual—. Conozco a Max Modell desde hace años. Charlatán pretencioso, si me preguntan. No entiendo qué ve tanta gente en él.
Harry bajó la vista, claramente incómodo. MJ, por su parte, cruzó los brazos con gesto escéptico.
Antes de que el ambiente se pusiera aún más tenso, a MJ y Harry les sonaron los teléfonos al mismo tiempo. Ambos miraron la pantalla.
—Nos necesitan en el auditorio —dijo MJ, recogiendo sus cosas.
—Hora de montar el espectáculo —añadió Harry, aunque con menos entusiasmo que antes.
Peter los miró irse, sintiendo un pequeño tirón en el estómago, un mal precentimiento.
El auditorio de Midtown estaba más animado de lo habitual. Un equipo técnico se movía por el escenario ajustando luces, cables y proyectores, mientras una gran lona con el logo de Horizon Labs colgaba del telón de fondo. Entre el murmullo de voces y el zumbido de los aparatos, MJ practicaba sus líneas una vez más.
—Bienvenidos todos al evento especial de reclutamiento de Horizon High, donde la ciencia y el talento... no, no, suena demasiado a infomercial —murmuró, tachando una frase en sus notas.
—"sinónimo de innovación, pero también de visión", suena más natural —sugirió Harry, apoyado en una consola de sonido.
—¿Desde cuándo eres bueno con las palabras? —le preguntó MJ sin dejar de leer, una media sonrisa en los labios.
—Desde que empecé a pasar más tiempo contigo y con Peter. Algo se me tenía que pegar.
MJ rio por lo bajo, sacudiendo un poco los nervios.
—Gracias por ser mi apoyo emocional y técnico hoy.
—Para eso estamos los Osborn de confianza —respondió con un gesto teatral.
Una asistente le hizo señas a MJ desde el escenario. Era su turno.
—Deseame suerte —dijo, exhalando profundamente.
—Suerte —respondió Harry, y cuando ella ya iba caminando, añadió—. Vas a hacerlo increíble, MJ.
Ella le guiñó un ojo justo antes de desaparecer entre los telones. Harry la siguió con la mirada durante unos segundos, luego se giró para revisar la pantalla principal de proyección que se preparaba para el video introductorio.
Fue entonces cuando el profesor Smythe se acercó con su expresión habitual de superioridad contenida.
—Harry —dijo, con una amabilidad forzada que no encajaba con sus ojos fríos— escuchó un zumbido extraño en el reactor de vibranio ¿Puedes echarle un vistazo? Estás más calificado que cualquiera de los estudiantes que tienen aquí.
Harry asintió, algo sorprendido, pero halagado. Era la primera vez que Spencer Smythe le pedía ayuda directamente.
—Claro, ningún problema.
Lo guió hasta un costado del escenario, donde una máquina metálica de aspecto sofisticado se encontraba protegida por una cubierta semitransparente. Tenía múltiples núcleos visibles y pantallas en reposo. Harry se arrodilló junto a ella, curioso. No era un equipo cualquiera.
Mientras abría una pequeña compuerta lateral con cuidado, sus ojos brillaron con fascinación.
—Guau... —susurró—. Este sistema de enfriamiento es diferente a cualquier diseño que haya visto.
Estaba tan concentrado, tan absorto en los detalles del sistema, que no notó al profesor Smythe sacar su teléfono y tomar una fotografía desde un ángulo cuidadosamente calculado. La imagen mostraba claramente a Harry hurgando dentro de la máquina... pero desde esa perspectiva, no se veía que solo la observaba: parecía que estaba manipulándola.
El profesor miró la foto con satisfacción silenciosa, luego se retiró unos pasos con las manos detrás de la espalda, como si nada hubiera pasado.
—¿Todo bien ahí? —preguntó.
—No escucho ningún zumbido anormal. Tal vez fue solo el ventilador ajustándose —respondió Harry mientras cerraba la compuerta con cuidado.
—Bien, gracias por revisar —dijo Spencer, con una sonrisa que no alcanzaba sus ojos—. Siempre es bueno contar con alumnos proactivos... aunque no sean oficialmente parte de Horizon.
Harry no respondió. Solo asintió, volviendo a mirar la máquina con una mezcla de interés y algo de facinacion (esta como que "wow hise algo" XD)
Desde su asiento en la cuarta fila del auditorio, Peter Parker no podía ocultar su emoción. Tenía la mirada fija en el escenario, el corazón latiéndole rápido y una pequeña sonrisa que, aunque trataba de disimularla, se le escapaba cada vez que pensaba en lo que estaba a punto de presenciar.
Max Modell, su ídolo científico desde la secundaria. El hombre que convirtió a Horizon en un faro de innovación. Estaba allí, en persona, a escasos metros.Ni siquiera recordaba la última vez que se sintió tan emocionado en un acto escolar. Ni aburrido ni nervioso… simplemente atento, como si cada segundo del evento fuera una clase magistral
El telón se abrió suavemente, revelando a MJ en el centro del escenario, con una chaqueta sencilla y elegante, sujetando un micrófono de solapa. Tenía el cabello ligeramente recogido y ese aire de seguridad escénica que Peter siempre envidió.
—Bienvenidos todos a esta presentación especial de Horizon High —dijo con voz clara, proyectando con facilidad—. Hoy tenemos el privilegio de recibir a algunos de los científicos más brillantes del país... y a sus futuros alumnos. O eso esperamos.
Hubo risas suaves. Peter sonrió, completamente enganchado.
—Sabemos que Horizon es sinónimo de innovación, pero también de visión. Y como muestra de eso, tenemos con nosotros al director del instituto, Max Modell, quien viene acompañado de algunos estudiantes para compartir avances que, literalmente, podrían cambiar el mundo.
Una pausa breve y luego, en un tono más relajado:
—Y si no cambian el mundo, al menos nos darán una muy buena razón para prestar atención a esta presentación en lugar de volver a clase.
Las risas fueron más fuertes esta vez. Peter rió también, sin despegar la vista del escenario.
—Con ustedes, el director Max Modell —concluyó MJ, dando un paso atrás y aplaudiendo.
Max Modell subió al escenario con paso tranquilo y seguro, irradiando esa mezcla única de ciencia y carisma. Saludó al público y se dirigió al micrófono.
—Gracias, Señorita Watson. Y gracias a Midtown High por recibirnos. Como ella bien dijo, Horizon busca lo extraordinario. Pero también lo construye.
Sacó un pequeño control remoto de su bolsillo. Al presionarlo, una pizarra holográfica se desplegó sobre el escenario, proyectando una ecuación compleja, con símbolos matemáticos avanzados, integrales dobles, variables inusuales… y una belleza ordenada que a Peter le pareció casi poética.
—Esta —dijo Modell, señalando con una leve sonrisa— es una de las ecuaciones centrales que nuestros estudiantes trabajan durante su primer semestre en Horizon. Y no solo la resuelven... la entienden.
El auditorio guardó silencio por un momento. No de aburrimiento, sino de respeto. El tipo de silencio que precede a algo grande.
Peter observó la fórmula con admiración, grabándola mentalmente. No entendía del todo su propósito aún, pero estaba decidido a investigarla después. Quería estar a ese nivel. Tenía que estarlo.
La fórmula permaneció proyectada, girando lentamente en el aire, suspendida como si el conocimiento flotara con vida propia.
—Hoy queremos mostrarles una creación reciente desarrollada por una de nuestras estudiantes más destacadas, Anya Corazón, con la colaboración de otro alumno prometedor, Miles Morales —continuó Max.
Desde un lateral del escenario entró Anya, con una expresión serena y segura. Saludó al público con un gesto breve y se colocó junto a un módulo metálico cubierto por una cápsula de vidrio.
—Ambos han trabajado en un pequeño reactor de vibranium —explicó Modell—. Su función es detectar trazas del metal en lugares remotos, sin necesidad de extraer muestras directamente. En otras palabras, puede ayudarnos a mapear posibles reservas sin depender exclusivamente de Wakanda.
La pantalla tras ellos mostró simulaciones de ondas, frecuencias y patrones geológicos.
—Si esto funciona como esperamos —añadió—, podría tener implicancias enormes en medicina, tecnología y energías limpias. Ahora, Anya nos mostrará la demostración inicial del rastreo automatizado.
Peter se inclinó un poco hacia adelante, fascinado. Todo era impresionante. Estaba completamente absorto en el momento. No había ni rastro de sospecha. Solo un orgullo juvenil y genuino por ver a personas de su edad logrando algo tan increíble.
Anya se acercó al panel de control. Alzó la mano, con el dedo extendido hacia el botón de activación.
Y entonces ocurrió.
Sin previo aviso, Peter sintió una descarga aguda recorrerle la espalda. Un cosquilleo punzante en la nuca. Su cuerpo reaccionó antes que su mente. Los músculos se tensaron, la postura se enderezó de golpe, la respiración se hizo más corta.
Su sentido arácnido se activó.
No sabía por qué.
No sabía qué estaba mal.
Pero algo lo estaba.
Y el momento exacto era ahora.
Un estruendo agudo, metálico y vibrante desgarró el aire. En ese mismo instante, un rayo eléctrico chispeante emergió de la máquina, impactando una de las vigas del techo. El estruendo fue seguido por una explosión de chispas, y el telón del escenario, viejo y polvoriento, ardió de inmediato.
El caos fue instantáneo. El fuego crepitaba en los bordes del escenario, el humo subía velozmente, y el reactor, fuera de control, emitía rayos erráticos y un zumbido creciente. El techo, dañado, comenzaba a vibrar con peligroso desbalance.
Los estudiantes del público comenzaron a evacuar en estampida, pero los del escenario no corrían con la misma suerte. Harry y el profesor Spencer, quienes estaban tras bambalinas por su rol logístico, no lograban encontrar una salida directa por el fuego y los escombros.
Y entonces, como si el caos hubiese invocado una respuesta automática, Spider-Man apareció.
Peter, ya transformado, se descolgó desde las vigas del techo con rapidez. Su traje tenía polvo y marcas por el apuro, pero su movimiento era seguro. Ayudó a los estudiantes atrapados a bajar del escenario y los alejó de la máquina que todavía chispeaba y rugía. Sus movimientos eran veloces, eficientes.
Aceleró al backstage, donde encontró a Harry tosiendo por el humo.
—¿Estás bien? —le preguntó Peter, con la voz gruesa y forzada.
Harry, entre jadeos, alzó la vista.
—¿Nos… nos conocemos?
Spider-Man no respondió. En su lugar, empujó a ambos justo a tiempo. Su sentido arácnido vibró como una alarma interna, y en un acto reflejo, alzó los brazos justo cuando una enorme sección del techo colapsó sobre ellos.
Con esfuerzo, sostuvo el peso del techo agrietado, haciendo fuerza con los hombros. Con un grito ahogado, logró lanzarlo hacia un costado con una voltereta, alejándolo de los presentes. Cayó pesadamente, pero sin detenerse, saltó directo hacia la máquina, golpeando con sus redes los conductos eléctricos hasta desactivarla por la fuerza, aunque el proceso lo dejó visiblemente agotado.
Cuando el ruido cesó y el peligro inmediato pasó, Spider-Man se desvaneció entre las sombras. Unos minutos más tarde, Peter Parker reapareció corriendo desde el pasillo, jadeando, con el celular en la mano.
—¡Estoy tratando de llamar a los bomberos, pero no tengo señal! —gritó, actuando lo más responsable posible.Pero la suerte Parker y la señal no parecian coperar
Entonces reparó en que, a pesar del fuego casi extinto, la máquina seguía activa. Corrió hacia el escenario, donde una ecuación matemática permanecía intacta en la pizarra, protegida del caos. Peter la miró por unos segundos, y algo hizo clic en su mente.
—Si aplico esta fórmula… podría provocar condensación artificial aquí mismo —murmuró.
Y así lo hizo. Acometió los cálculos rápidamente y ajustó una de las válvulas del reactor, que aún respondía, para liberar vapor frío. En segundos, una pequeña lluvia artificial comenzó a caer, sofocando las llamas restantes.
Cuando el equipo de Horizon volvió al escenario —Max Modell, Anya, MJ, Harry y Miles—, lo encontraron empapado, observando el reactor en silencio.
—Eso fue brillante —dijo Max, impresionado—. No solo comprendiste la ecuación que mostré, sino que la aplicaste bajo presión, en una emergencia. Ya revisé tu expediente, Peter Parker. Quiero ofrecerte una plaza en Horizon.
Peter quedó congelado unos segundos. MJ le palmeó el hombro con una sonrisa, empapada también. Antes de que pudiera responder, Max agregó:
—También me gustaría ofrecer una plaza a Harry Osborn. Tiene talento, y su iniciativa tras bastidores fue evidente.
—¡Un momento! —interrumpió Alister, acercándose con una hoja—. Yo ya había resuelto el problema. Aquí está mi prueba.
Le extendió el papel, pero el agua lo había dejado irreconocible. La tinta corrida transformó la ecuación en una mancha abstracta. Max lo miró con amabilidad educada.
—Parece una interpretación libre del cubismo, señor Spencer.
Alister se marchó frustrado, pero no antes de lanzar una última mirada venenosa a Harry.
Justo cuando Max volvía a hablar, el profesor Spencer apareció, con el teléfono en alto.
—Max, lamento decirlo, pero Harry Osborn provocó este accidente. Tengo pruebas: esta fotografía lo muestra manipulando la máquina antes de la presentación.
El ambiente se tensó.
—Eso no es cierto —saltó MJ—. Harry nunca haría algo así.
—Yo también lo conozco —agregó Peter—. No es ese tipo de persona.
Max suspiró.
—Hay protocolos que debo seguir. La matrícula de Harry está en revisión por ahora. Lo siento.
Los ojos de Spencer brillaron por un instante… pero la expresión se le cayó al escuchar lo siguiente.
—Y por eso —continuó Max, calmado—, su plaza queda suspendida temporalmente, pero eso significa que tampoco puede ser asignada a otro estudiante..
El silencio se apoderó del escenario. Harry bajó la cabeza. MJ le pasó un brazo por los hombros. Peter solo pensaba en lo que acababa de vivir… y en cómo todo, incluso sus sueños, podía arder tan rápido como un telón viejo.
—Lamento mucho estas decisiones —dijo con pesar—. Pero como director, mi deber es con la seguridad y el futuro de todos en Horizon.
CRASH.
Un estruendo metálico hizo retumbar las paredes. Una sombra cruzó el agujero del techo recién dañado por el accidente anterior. Antes de que nadie pudiera reaccionar, unas garras mecánicas descendieron y se aferraron a Max Modell, alzándolo en el aire como un muñeco.
—¡¿QUÉ DEMONIOS?! —gritó uno de los estudiantes mientras MJ retrocedía y Peter instintivamente alzaba la vista.
Desde el cielo descendía un hombre con un traje alado, de aspecto filoso y rugido de motor agudo. Sus alas extendidas vibraban con energía oscura, y un resplandor púrpura recorría los bordes del traje.
—¡Toomes! —gritó Max mientras lo alzaban por los aires.
—¡Me alegra que me recuerdes, Modell! —gritó el Buitre con sarcasmo—. Tal vez ahora sí valoremos el trabajo del personal técnico, ¿no?
—¡Tú robaste tecnología de Horizon! ¡No tienes ningún derecho!
—¡Yo la creé! ¡Me pertenecía! ¡Pero tú firmaste un contrato basura donde todo lo que creábamos pasaba a ser tuyo!
Peter corrió entre la multitud. Nadie notó cómo se escabulló por una puerta lateral, directo a un pasillo oscuro. Sacó su mochila, se quitó la camisa de inmediato.
—No puedo tener un día normal, ¿cierto?
En cuestión de segundos, Spider-Man se lanzó al cielo con una telaraña que lo llevó directo hacia el punto donde el Buitre ascendía, con Max forcejeando.
—¡Hey, pájaro viejo! ¿No sabes que la caza mayor está prohibida?
—¡Araña metida! Siempre apareces cuando no debes.
Spider-Man se lanzó hacia él, golpeando una de sus alas. El Buitre giró violentamente, soltando a Max por el desequilibrio.
—¡NOOO! —gritó Max mientras caía.
—¡Uy… eso fue imprudente incluso para ti! —masculló Spidey.
Se lanzó en picada. El viento le azotaba el rostro. En medio del descenso, tejió telarañas frenéticas, unió varios hilos gruesos entre sí, creando una estructura parecida a una red de paracaídas improvisado.
—¡Por favor que esto funcione…!
Extendió el paracaídas justo a tiempo. La resistencia del aire lo frenó violentamente, con Max colgando de sus brazos. Ambos descendieron con torpeza, aterrizando entre arbustos fuera del perímetro del auditorio.
Max jadeaba.
—Eso fue… increíble.
—Gracias, lo hice con cero práctica y mucha desesperación.
Max lo miró, aún pálido.
—Escucha, Spider-Man. Toomes no vino solo por mí. Él quiere el vibranium. Sabía que la máquina aún contenía material funcional. Va a volver a Midtown. Hay estudiantes ahí. ¡Debemos volver!
—Entendido —dijo Spidey, tirando de la telaraña—. Vamos, nos espera una gran entrada dramática.
Comenzaron a elevarse otra vez, esta vez sobre el mismo paracaídas de telaraña, ahora como planeador improvisado.
Max, colgando con algo de incomodidad, murmuró—¿Sabes manejar esto?
—¿Manejar? ¿Esto? Eh… claro que sí…—Pausa incómoda.—…bueno, en realidad no. Es la primera vez.
—¡¿QUÉ?!
—¡Eh, lo importante es tener actitud positiva, ¿no?! ¡Sujétese, profesor!
El planeador de telaraña dio un giro inestable mientras ambos se dirigían de regreso a la escuela.
El edificio sigue en silencio tras la evacuación. Las luces parpadean débilmente, y algunas chispas aún caen del techo dañado, el Buitre desciende por el gran agujero en el techo, caminando con paso seguro entre los escombros. Cree que Max ya no es un problema.
—Tanto drama por nada. Ese viejo ya debe ser historia. Más te vale que tengas listo el vibranium…
Frente a el, el profesor Spencer algo irritado—Tuve un contratiempo. Asuntos personales… no podíamos quedarnos con el edificio tan inestable.
—¿Asuntos personales? ¿Me estás tomando el pelo? ¡Nuestro trato era claro! ¡Yo limpio el lugar y tú me entregas el vibranium!
Spencer intenta justificarse, pero no alcanza a responder. El Buitre activa su grito sónico con un botón en su guante. Una poderosa onda de choque lo lanza hacia atrás, estrellándolo violentamente contra una pared.
CRASH (efectos especiales)
Desde un pasillo cercano, Alistaire Smythe aparece al oír el ruido. Corre hacia su padre inconsciente, claramente golpeado.
—¡Papá! ¡No… no puede ser!—Alistaire se arrodilla junto a él, lleno de rabia.—¡Vas a pagar por esto!—
—¿Tú? Mejor apártate, niño. Este no es tu juego… No quiero más testigos, pero si te metes, tampoco me importa.
El Buitre se acerca al dispositivo de vibranium, que ha quedado tirado en el suelo tras su entrada.
—Con esta joya… seré imparable. Horizon nunca debió quedarse con lo que me pertenece.—Se agacha para tomarlo, pero entonces...
—¿Y qué tan imparable crees que eres con una patada en la cara?
Sin advertencia, Spider-Man cayó del techo a toda velocidad y lo golpeó de lleno. El impacto rompió parte del visor del casco del Buitre, que retrocedió tambaleándose.
—¿Tú? ¡Te dejé persiguiendo a ese idiota!
—Pues sorpresa —dijo Peter mientras caía en posición de ataque—. Resultó ser más liviano de lo que pensabas.
Toomes rugió de frustración.
—¡No importa! ¡No cambiará nada! ¡Voy a destruirlos a todos!
Volvió a activar su grito sónico, pero Spider-Man fue más rápido. Disparó una telaraña que se pegó justo sobre su boca.
—Lo siento, no soy muy fan de la ópera.
Saltó ágilmente detrás de él, lo envolvió con otra ráfaga de telarañas y lo lanzó contra la pared. El equipo que llevaba en la espalda —una mochila tecnológica que alimentaba sus alas— se rompió con una explosión de chispas. Toomes cayó al suelo, inmóvil.
Un silencio tenso se apoderó del lugar por unos segundos. Luego, se escucharon sirenas a lo lejos. Varios oficiales entraron al edificio, alertados por los estudiantes cuando Max fue secuestrado.
Uno de ellos se acercó con rapidez al villano derrotado.
—¡Ese es el sujeto! ¡El que se llevó al director!
Otro oficial se dirigió al héroe enmascarado.
—Gracias, chico insecto?. Si no fuera por ti, esto habría terminado muy mal.
Spider-Man se encogió de hombros mientras caminaba hacia la salida.
—Gracias, pero… el nombre es Spider-Man. Con guion en medio.
Y con eso, se lanzó por una pared, dejando atrás la escena y un rastro de telaraña.
La tarde caía sobre la ciudad cuando tres figuras se reunieron en la mesa del fondo de una cafetería tranquila, no muy lejos de Horizon High. Las luces cálidas iluminaban los ventanales mientras una lluvia suave comenzaba a golpear el cristal. En la mesa, Harry Osborn removía su chocolate caliente sin probarlo, la cuchara girando sin ritmo en la taza.
—Sé que esto no salió como esperabas, pero no fue tu culpa —dijo Peter, apoyando los codos en la mesa, con una mirada sincera
MJ, sentada junto a ellos, dejó su café y se inclinó un poco hacia Harry.
—Estuviste genial igual.
Harry asintió débilmente, pero no dijo nada. Su celular vibró sobre la mesa. Los tres miraron la pantalla al mismo tiempo. Un mensaje nuevo.
De: Papá
"Me contaron lo que pasó. Llámame. Ahora."
El silencio volvió a colarse entre ellos. Harry tragó saliva, apretando el celular en la mano sin desbloquearlo.
—No está molesto porque me perdí la beca. Está molesto porque fallé. Para él, no hay diferencia —murmuró finalmente, con una mezcla de resignación y tristeza.
Peter lo miró con pesar. Quiso decir algo, pero fue MJ quien habló primero.
—Entonces que se enoje. Nosotros estamos contigo. Y no necesitas estar en Horizon para ser brillante.
Harry levantó la vista y la miró. Luego a Peter. Ambos le sonreían. No era lástima, era cariño real. Complicidad. Confianza.
—Gracias, en serio… —dijo Harry, y por primera vez en la tarde esbozó una sonrisa débil pero genuina.
Peter levantó su taza.
—Por los días locos, los padres complicados y los amigos que no se rinden.
MJ chocó su taza con la suya. Harry dudó un momento, luego hizo lo mismo.
Las tazas sonaron suavemente al chocar. Afuera, la lluvia seguía cayendo. Dentro, por un instante, todo estaba en calma.
