Chapter Text
Satoru miraba por su gran ventanal la oscuridad de la medianoche iluminada débilmente por la luz de la gran luna llena, por fin había llegado el día que tanto esperaba.
Esa tarde, como tantas otras -que a Satoru le daban felicidad- se encontraba solo, como de costumbre el amo y señor de la casa había salido,esta vez se encontraba en uno de sus muy habituales viajes, ja que felicidad sentía Gojo,ya sea por costumbre o por saber qué ese viaje venía perfecto para sus planes, tal vez ambas.
Vio un auto negro aparcarse fuera de la casa, así que tomo su celular y un pequeño bolso de cuero, salió de su habitación y con paso decidido bajó hacia la entrada principal, ignorando al par de empleados que aún se encontraban custodiando la entrada, le miraban con sorpresa aparte de la típica mirada de lástima con que siempre lo observaban.
— Ábranme las puertas. - dijo sin detener su caminar hasta la puerta principal de la casa.
— ¿No escucharon?.... dije que abran las puertas - volvió a repetir una vez estuvo frente a la entrada.
—Si señor - dijeron ambos hombres al unísono, a pesar de todo le guardaban respeto, y como siempre, esperaban no meterse en un problema con su jefe, no era la primera vez que les tocaba ver al señor satoru salir a esas horas de la noche mientras el señor no se encontraba y por supuesto sin su permiso,así que cada vez que el albino les pedía guardar secreto sobre sus escapadas ellos temían ser descubiertos por encubrirlo y callar.
Salió de esa casa sin volverse ni un segundo y se dirigió con pasos firmes y decididos al auto que esperaba por él.
Subió del lado del copiloto dejando en los asientos de atrás su bolso. Al acomodarse cerró los ojos y soltó el aire que había estado reteniendo, mientras se reclinaba sobre el asiento.
Al cabo de unos segundos se reincorporó y soltó una leve carcajada.
— ¿Estás bien?
— Mejor que nunca.
— Me alegro...
— No más que yo - su acompañante le dirigió una leve sonrisa.
— Alguien te vio salir?
— Eso ya no importa, ¿no?
— Por supuesto.
Satoru sonrió de lado volviéndose para acercarse y plantar un casto beso en los labios del otro hombre, sin sorprenderse cuando fue tomado de la nuca con algo de fuerza por esas grandes y blancas manos que le encantaban, obligándolo a permanecer ahí mientras era besado con voracidad y fervor permitiendo el acceso a la lengua ajena, embriagándose del cálido aliento y derritiéndose bajo ese toque suave y ávido que le encendían los sentidos haciéndole querer derretirse.
Un último tirón a sus labios y se separaron,ambos regulando su respiración. Antes de regresar y acomodarse en su lugar una de sus manos fue jalada,donde depositaron un suave y casto beso en el dorso antes de moverla hasta la entrepierna de aquel que le enloquecía.
— Mira como me pones - satoru se mordió el labio inferior al sentir bajo su tacto el bulto duro.
— Pero si yo no hice nada,cariño - Satoru puso su mejor cara de inocencia, antes de sonreír con picardia y apretar el miembro duro. - aún...
— Basta con verte y besarte para que se me pare.
— Entonces será mejor que me haga cargo de eso.... - satoru se acomodó de manera que pudiera tener un buen acceso al miembro que pedía ser liberado de su encierro de telas, así que como buen samaritano desabrocho el cinturón para luego desabotonar y bajar la cremallera del pantalón .
— ¿Aquí... seguro? - desde su posición alzó la mirada hacia esos ojos que le encantaban, sonrió con travesía, entonces con los dientes bajo la prenda interior lentamente hasta que su degustación quedó libre ante su cara provocando que la boca se le hiciera agua.
Beso y lamió aquí y allá a lo largo del miembro, escuchó un suspiro de pura anticipación y entonces abrió la boca y fue metiendo el miembro duro y erecto hasta finalmente tenerlo por completo dentro, entonces empezó su arduo trabajo de chupar y chupar, meter y sacar.
— Aaah satoru.. joder - entre mas suspiros su amante le decía lo bueno que era, lo bien que le hacia sentir.
Fue jalado por los blancos cabellos obligándolo a meterlo más adentro.
—Asi aah...tragatela toda.. - Satoru empezó a sentir su excitación bullir en su entrepierna, como pudo se bajó de un tiro los pantalones y la ropa interior para tocarse,dándose calma y placer mientras se deleitaba con los gemidos y jadeos contrarios.
— Estoy cerca,sato...ahh - y empezó a ir más rápido, chupando y metiendo hasta lo más profundo de su garganta, haciendole ver blanco al hombre debido al placer inmensurable al que lo sometía, regalando así un buen orgasmo.
Se separó buscando oxígeno mientras se relamía los restos de líquido blanco en sus labios, antes de volver a darle toda su atención a su entrada necesitada, sin embargo fue interrumpido al ser levantado y sentado a horcajadas sobre las piernas ajenas, sintiendo el miembro ajeno rozar su borde,soltó un leve suspiro y empezó a moverse en busca de más fricción que lograra apaciguar el calor de sus entrañas.
— Me enloqueces... - su amante hundió el rostro en su cuello suspirando, embriagándose de su dulce olor, besándolo, mordiéndolo y marcándolo esta vez sin restricciones. A Satoru le encantaba que le besara ahí así que le dio total y libre acceso.
Entre más besos húmedos y cargados de pasión, Satoru ya no aguanto más y se acomodó para meter el miembro a su interior, sintiendo de inmediato el alivio al tener al hombre tan dentro como le gustaba.
Subía y baja,moviendo las caderas con maestría,mientras apretaba los ojos sintiendo la deliciosa sensación que le hacía jadear y babear de puro placer.
— Aaaah si, eso está bien.
— Mierda te mueves tan rico, cariño.
Satoru en su arduo trabajo de montarlo tan bien haciendo que sus cuerpos chocaran con fuerza tratando de aliviar el calor que les consumía,tocándose, besándose y gimiendo, hablando justo lo necesario para expresar lo bien que se sentían, Satoru apretando y succionando el miembro ajeno más y más cada vez que su trasero era masajeando y apretado por las grandes manos de ese hombre que le hacía perder la cabeza.
Satoru soltó un grito cuando su amante lo tomó de la cintura y lo impulsó a bajar con más fuerza, tocando ese lugar que le hizo ver el cielo y el paraíso.
Siguieron así, uno pidiendo más y más, el otro gruñendo y soltando jadeos al sentir lo bien que el albino lo tomaba y esa sensación tan deliciosamente apretada envolviendo su miembro.
— Así aaah.. kento..s-si.
Entre jadeos, Satoru se sostuvo con fuerzas de los trabajados brazos del rubio mientras se dejaba ir mordiéndose los labios con fuerza, causando a los segundos el orgasmo de su querido Kento.
—Aah eso estuvo bien - en respuesta el blondo le dio un beso con adoración en la frente antes de estirarse hacia la guantera del coche en busca del paquete de toallas húmedas para limpiarlos.
— Te extrañe mucho - satoru hizo un puchero mientras se dejaba limpiar y acomodar las ropas. - tu no me extrañaste?
— Sabes que si mi amor, cada minuto, hora y día que no estas conmigo te extraño - satoru sonrió mimado como siempre, mientras repartía besos por todo el rostro del blondo.
—Bueno pero ahora ya podré estar siempre contigo - dijo mirando con intensidad a esos bellos ojos dorados que le devolvieron la mirada con la misma devoción y cariño.
— Y no sabes cuánto me alegro por eso, lo feliz que me hace saber que ahora te tendré cada día a mi lado...
Satoru sonrió con ternura acariciando con su índice la mandíbula marcada del rubio, recordó las palabras que una vez le dijo en el pasado "si yo fuera él no te dejaría ni un instante, te adoraría por siempre, estarías conmigo en la gloria..." y era verdad,ese hombre era su bendita gloria, estar siempre con él era tan maravilloso, el día que lo conoció meses atrás, no pensó que se convertiría en su cómplice para lo que estaba haciendo.
No imagino que sería él lo que tanto había anhelado y por quien decidiría finalmente romper por completo todas sus cadenas y de una vez por todas romper ese absurdo lazo que lo ataba a alguien que repudiaba, porque lo cierto era que era un hombre casado, y claramente no con ese magnifico hombre con el que acababa de tener sexo en su auto fuera de la casa de quien si era su esposo.
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Cuando era apenas un adolescente sus padres le armaron un matrimonio con el hijo de la familia ryomen,sin siquiera importarles su opinión.Como siempre a él solo lo veían como una herramienta para alcanzar sus objetivos y obtener más poder. Sin más opción tuvo que hacer lo que le pedían, a pesar de todo quería ser el orgullo de su familia.
Aun cuando conoció a su futuro esposo,siguió firme ignorando el aspecto rudo del hombre, y los secretos a voces que decían era un hombre cruel.
Al casarse e irse a vivir con él, confirmó que eran verdad. Obviamente satoru no esperara tener un matrimonio lleno de romance y de momentos felices, apenas y conocía al tipo sin contar las veces que Sukuna le externaba su odio y asco por verse obligado a casarse con un hombre 'insípido' como le encantaba llamarle, como si satoru tuviera la culpa de todo eso, el solo cumplía las ordenes de su padre para no decepcionarlo.
Y aunque al principio contra todo eso intentó acercarse a sukuna, y tratar de ser el buen esposo que se esperaba que fuera, ese que preparaba la cena solo para ver como el pendejo hijo de perra mamahuevo estúpido imbécil de su esposo le tiraba el plato de comida al piso con desprecio y se largaba dejándolo a él ahí con mil preguntas de que había hecho mal, dejándolo ahí en la soledad y silencio de esa fea casa para que asumiera su rol de buen esposo que esperaba pacientemente en el sillón a que su marido le diera la gana regresar a casa hasta altas horas de la madrugada -eso si regresaba-, callando siempre ante los amoríos clandestinos de su esposo,y obedeciendo siempre su palabra. Porque eso es lo que su madre le había enseñado que hacía un buen marido.
Todo eso lo hacía no para hacer crecer un romance entre ellos, si no para intentar llevarse bien, para mantener la paz y de esa manera no hacer de esa casa y vida un infierno, sin embargo Sukuna era un maldito hijo de puta que solo sabía escupirle su desprecio en la cara, recordando siempre lo poco que le importaba el, incluso le había ordenado que mientras él estuviera en casa no se cruzara en su camino pues verlo era una molestia.
De esa manera esos dos años de matrimonio los había vivido sintiendo como cada día se marchitaba por dentro,como se le iba la vida sintiéndose solo en esa gran mansión a pesar de estar llena de empleados, obligado a replegarse en las cuatro paredes de su habitación que dentro de esa fría casa era su lugar seguro.
Después de entender que a nadie - ni a su propia familia quienes nunca le habían visitado- no le importaba lo que pasará con él, se dio cuenta que ya era hora de dejar de complacer a los demás, en especial a esa familia que supuestamente lo quería y mandar a la mierda todo lo que según un buen esposo debía ser,estaba harto de sukuna quien con sus tratos le había hecho olvidarse de quién era él, destruyendo su autoestima y sus sueños.
Se dijo que era suficiente de tratarse asimismo de esa manera al dejar que ese imbécil hiciera con él lo que le placiera, extrañaba al antiguo satoru, así que debía traerlo de vuelta.
Entonces ideó sus planes y esa noche mientras su esposo no se encontraba en casa, se escaparía de esa prisión e iría a divertirse con su mejor amigo, como en los viejos y buenos tiempos.
Suguru era su único y mejor amigo, era el único con quien podía contar y confiar,él sabía todo lo que pasaba en su sombría vida y siempre le decía que debía divorciarse pero Satoru sabía que aunque era lo que más deseaba su familia y el propio sukuna jamás lo permitirían, cada uno por sus propios intereses, por qué a quién carajo le importaba lo que Satoru sentía o pensaba?.
Su amigo siempre estaba para él y cuando sukuna se lo permitía era con quien salía a dar vueltas por ahí y por acá, obviamente siempre con alguno de los empleados cuando sukuna mismo no podía ir a cagarle el momento de felicidad fuera de casa.
Era así siempre cuando satoru quería salir a paseos por la ciudad tenía que ser acompañado por ese imbécil o por alguno de sus perros, al principio no entendía porque sukuna se molestaba tanto en eso si tanto lo odiaba,pero claro el maldito solo no quería que le viera la cara de estúpido haciendo cosas que según no debía.
El si podía hacer lo que quisiera pero por supuesto que satoru no. Al carajo, esa misma noche empezaría a romper un par de reglas.
Suguru lo llevó a un bar de uno de sus conocidos, al llegar Satoru observaba el lugar,estaba repleto de gente bailando y bebiendo por aquí y por allá, desde que se había casado no había vuelto a tener una salida de esas así que lo disfrutaría al máximo, esa noche haría lo que él quisiera sin importarle nada.
Bebieron, bailaron y se divirtieron, Satoru logró olvidar por un momento todo lo que en su vida e interior pasaba.
Ya llevaba algunas copas y ya había bailado hasta agotarse así que regresó a la barra a descansar un momento, su amigo tenía un rato que se había ido según a saludar a su amigo dueño del bar y aun no regresaba.
Se pidió una nueva bebida mientras observaba como una joven pareja bailaba al ritmo de la musica mientras se abrazaban, vio como el chico de cabello rosa le daba besos fugases al otro de cabello negro quien fruncia la frente y lo miraba con desaprovacion para luego sonreirle y el mismo besarlo, se miraban tan lindos y enamorados.
Sonrió ante esa escena, como le hubiera gustado haber vivido algo así en su adolescencia, debido a que su destino siempre estuvo marcado jamás se le permitió acercarse con intenciones románticas a ninguna persona, aunque gracias a los cielos él nunca tuvo sentimientos por alguien, si no quizá la hubiese pasado mal. Sin embargo siempre pensaba que sería lindo sentir que alguien te quisiera y querer a alguien.
Tener a una persona especial.
Conocer qué era el amor.
Y ahora que su vida estaba atada a ese hombre despreciable jamás conocería ese sentimiento.
—Es lindo, ¿no es así? el amor, quiero decir - volteo hacia la voz que le hablaba y lo que vio casi le hizo volar los calzones -bueno no- peroooo joder que hombre... mismo que le regaló una amplia sonrisa que solo le hizo verse más guapo.
— ¿Puedo invitarte una copa? -wooow y la voz....carajo ese hombre se acercó y ahora le invitaba a beber con él?? carraspeo aclarándose la voz antes de responder.
—¿Por qué no? - se encogió de hombros diciéndose que dejar que un desconocido atractivo le invitara una bebida no tenía nada de malicioso.
El desconocido tomó asiento a su lado mientras pedía al bar tender, todo bajo la atenta mirada del albino.
Pensó que nunca había visto a un hombre como ese, no solo por lo atractivo de su físico rubio, alto y muy buen cuerpo, si no por el aura que emanaba.
Padre de todo, este sí que es un hombre no como el que tengo en casa jaja- se aguanto las ganas de reírse ante ese pensamiento.
— ¿Y vienes acompañado?
—Digamos que sí y no.... el amigo con el que vine se fue por ahí, supongo.
— Mira que casualidad, mi amigo también me ha dejado botado - ambos rieron ligeramente mientras el bar-tender traía las bebidas.
—Por la noche y por supuesto... la compañía - el albino sonrió y brindó junto al hombre.
— Soy Kento Nanami - tomó la mano que el rubio le ofreció.
— Satoru Gojo - frunció la frente y soltó una pequeña carcajada al ver cómo el hombre depositó un casto beso en el dorso de su pálida mano, de qué novela romántica de época se había escapado?
— Un placer, Satoru.... - el albino solo asintió con el nerviosismo que le generaba que el hombre no le quitará los ojos de encima. Retiró su mano y se aclaró la voz de nuevo antes de hablar.
—¿Y siempre saluda así a todo el que conoce?
— Solo con quien me interesa conocer de verdad.
Satoru rió y alzó las cejas mirándolo a los ojos, y que bonitos ojos tenía....
— Acaso está coqueteando conmigo?
—-¿Eso sería malo o te molestaría?
— En lo absoluto - contestó sin pensarlo mucho adentrándose en la dinámica del coqueteo, divertido.
—Estupendo... entonces te gustaría bailar?
El hombre se levantó y le extendió la mano, satoru la observó, esta vez dudando por un segundo, en primer lugar según las reglas que se le imponen, ni siquiera debía estar hablando y permitiendo el coqueteo de ese desconocido, sin embargo se recordó que ya le importaba poco toda esa mierda y que justo había salido para romper esas reglas, sentirse libre y hacer lo que le viniera en gana, y casualmente bailar con ese hombre era justo lo que quería en ese momento.
Sonriendo tomó la mano cálida del rubio, sintiendo la adrenalina y excitación invadir todo su ser, el hombre los dirigió hasta la pista de baile donde la gente se movía y brincaba de un lado a otro al ritmo de la música que ponía el dj.
De inmediato Satoru empezó a balancear su cuerpo mientras cerraba los ojos cantando, sintiendo la música.
Por un momento observó al rubio frente a él, que se movía lentamente sin quitarle los ojos de encima, Satoru solo le sonrió mientras el cambio de música le hizo alzar los brazos y dar pequeños brincos.
Fuera de ese lugar quedó el satoru marchito y triste,así que ahí sintiéndose libre y pleno volvió a ser el antiguo satoru, ese hombre alegre que le gustaba divertirse, que amaba la vida, que tenía sueños. Le dieron ganas de llorar de alegría.
Se escuchó otra canción que hizo que las personas gritaran con emoción y euforia mientras algunos tomaban pareja y apegaban sus cuerpos para bailar.
Cambio sus movimientos por unos más lentos y marcados, moviendo sus caderas al ritmo que marcaba la canción mientras echaba la cabeza hacia atrás cerrando con suavidad sus bonitos ojos prestando atención a la letra de la canción, riendo internamente al imaginarse haciendo lo que la canción decía con el atractivo hombre que acababa de conocer.
En eso estaba cuando sintió una mano sobre su cintura, de inmediato abrió los ojos y volteo tras él, donde el rubio se encontraba pegado a su espalda.
—- ¿Te molesta? - le susurro al oído, Satoru no pudo evitar un escalofrío al sentir el aliento del hombre sobre su cuello, negando volvió a moverse rozando su cuerpo con el otro.
Se pegaron cada vez más hasta que no hubo espacio alguno entre ellos, satoru se mordía los labios sintiendo emociones extrañas en el estómago mientras estaba ahí restregándose al cuerpo tras el,embriagándose por el olor del perfume delicioso y masculino del hombre y sintiendo con cada roce el miembro del rubio contra su trasero, no sabía si tenía el corazón acelerado por eso o por el ajetreo del baile.
Mierda, en su mente solo podía repetir lo que la canción decía e imaginarse en una situación así con el hombre tras el donde lo agarraba y apretaba como se le diera la gana.
Oh oh se estaba calentando.
Se mordió con más fuerza los labios intentando controlarse y de pronto, de un movimiento ya se encontraba de frente al rubio que también parecía sentir cosas parecidas, respiraba pesadamente sin quitarle los ojos de encima relamiéndose los labios... Satoru no pudo evitar observar ese gesto quedándose embobado ante esos rosas y bien formados labios, sintió que se le secó la boca como si de un sediento se tratara y que solo en ese oasis encontraría lo que buscaba para mantenerse firme y cuerdo.
Volvió su vista al par de ojos dorados para tratar de decir algo pero fue interrumpido por esa bonita boca sobre la suya, sin pensárselo mucho se dejó llevar y le devolvió el beso al rubio, no había errado, realmente era lo que necesitaba porque que malditamente bien besaba, sintió como el blondo lo rodeaba con ambos brazos por la cintura y lo apegaba mas a el, haciendo que satoru pudiera sentir en primera fila y a todo color el bulto duro entre las piernas del otro.
Soltó un pequeño jadeo ante ese contacto joder, joder.. lo que estaba sintiendo jamas lo había sentido y era extraño pero le gustaba, le gustaba sentir ese cosquilleo recorrer su estómago, la forma en la que el rubio le arrancaba el aliento cada vez que sus lenguas se rozaban y ese fuego que sentía recorrerle el cuerpo hasta golpearle la entrepierna,todo eso le estaba nublando cualquier otro pensamiento que no fuera el de los labios de ese hombre sobre los suyos haciendo mezclar su saliva, arrancándole suspiros por la falta de aire y sus manos que se colaron por debajo de la tela de su camisa,acariciando la piel de su cadera,sin ir más allá.
Se separaron, ambos con la respiración agitada tratando de recobrar el aliento y la compostura, fue Kento quien habló primero.
—Quisieras ir a otro lugar? - y joder que si quería, no iba a negar que se había excitado de más con tremendo beso y que un hombre como ese quisiera llevárselo a la cama era maravilloso para su autoestima, y aunque eso no estaba dentro de sus planes para esa noche no se perdería la oportunidad de tener una buena cogida.
— Si.
Con una pequeña sonrisa de lo más linda el rubio tiró de su mano y los sacó de ese lugar mientras Satoru le mandaba un mensaje de texto a suguru avisando que se iba y lo veía después. La noche iba mejor de lo que había imaginado.
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Llegaron a un lindo y lujoso departamento, escaneo con disimulo la decoración todo era muy minimalista y cada cosa en su lugar pulcro y limpio. A través de los grandes ventanales que ocupaban un lado de la pared observó lo lindo que se veía la ciudad a esa altura.
— ¿Te gustaría tomar algo? - preguntó el rubio ofreciéndole asiento en uno de los grandes sillones de cuero mientras se dirigía a un gabinete con copas y una gran variedad de botellas.
— Lo mismo que tú - la verdad se sentía un poco nervioso no por lo que estaba apunto de hacer, si no por temer a no ser bueno... pues esa única vez que sukuna lo tomo en su noche de bodas,buscando solo su placer importándole poco si lo lastimaba, al terminar solo se fue dejándolo ahí recordandole lo mediocre que era hasta en el sexo.
Movió la cabeza desechando esos pensamientos, que se fuera al carajo el mierda de sukuna y sus palabras.
Kento regresó y le tendió una de las copas que llevaba mientras tomaba asiento a su lado.
Hablaron un poco sobre los libros clásicos que tenía el rubio en su estantería, intercambiando opiniones y títulos,entre otros temas banales, riendo cada tanto haciendo que Satoru se sintiera cada vez más en confianza.
—-Tienes unos ojos preciosos - de repente habló el hombre mirándolo con intensidad y el albino sintió que si hubiese estado parado las piernas se le hubieran debilitado al punto de caer de rodillas.
—Jajaja lo sé, me lo dicen mucho
— Ya lo creo, todo tu eres hermoso...
Sin decir más acortó la distancia que los separaba y unió sus labios en un ritmo lento pero cargado de lujuria, Satoru paso sus brazos por su cuello atrayéndolo mucho más hacia sí, bajando sus manos lentamente, explorando esa ancha y tonificada espalda,soltando pequeños suspiros cuando el hombre succionaba sus labios con maestría.
El hombre lo recostó sobre el sillón y se acomodó sobre él, posicionando una de sus rodillas entre las piernas de satoru, una de sus manos sosteniéndose sobre uno de los brazos del sillón y la otra explorando el cuerpo del albino sobre sus prendas.
Abandonó sus labios y hundió su rostro en el cuello blanco y suave acariciando esa parte con la nariz mientras inhalaba el exquisito aroma del ojiazul antes de empezar a besarlo provocando que satoru inclinara aún más la cabeza dándole mejor acceso a ese hermoso y lindo lugar.
El albino soltaba cada vez más gemidos que le estaban complicando la tarea de ir con cuidado y paciencia. Si, era solo sexo de una noche pero el no era un hijo de puta y queria ser cuidadoso, no asustar al chico y hacer que ambos lo disfrutaran.
La verdad desde que lo vio en el bar inmediatamente llamó su atención, era un hombre muy guapo, por supuesto, pero lo que llamó su atención fue esa aura de nostalgia y añoranza que a su vez peleaba con determinación y decisión.
Un hombre muy peculiar en su opinión,así que no pudo evitarlo y lo invitó a bailar, cosa que lo puso en aprietos pues ver al chico bailando tan alegre y despreocupadamente le hizo sentir un tanto extraño, aunque lo intentara no podía dejar de verlo y de un momento a otro se encontró preguntándose cómo sería tocarlo,besarlo,acariciarle todo aquello prohibido y poder hundirse en él.... Y era obvio que la atracción era mutua de otra manera no hubiera hecho esa propuesta indecorosa.
Volvió a atacar esos labios que sabían deliciosamente bien, mordiendo y chupando, metiendo su lengua en lo más profundo provocando los jadeos de ambos en busca de oxígeno.
Se separaron respirando agitadamente, Satoru sintiéndose mareado debido a las sensaciones que invadían su cuerpo, sabiendo exactamente qué era lo que necesitaba.
—-¿ Estás seguro que quieres hacer esto? -pregunto el rubio mirándolo a los ojos en busca de alguna pizca de duda.
—Dios, en serio estas preguntando eso cuando ya me has puesto así? - Satoru levantó la cadera, haciendo rozar su abultado miembro contra el otro que no se encontraba en mejores condiciones.
Kento solo sonrió asintiendo.
—Bien, en cualquier caso siempre que lo desees me detendré.
—Eso no es lo que deseo...
El rubio lo beso mientras lo levantaba entre sus brazos y los dirigía a la cama en donde lo recostó sin perderse un solo segundo del sabor de esos labios.
Satoru con un poco de torpeza empezó a desabotonar la camisa del rubio hasta dejar su bien formado torso expuesto,empujó un poco al rubio para poder apreciarlo y uuf, no pudo evitar relamerse los labios.
El otro hombre de inmediato hizo lo propio y empezó a desvestir al albino,sacando una a una cada prenda,dejando pequeños y castos besos sobre la piel que iba dejando expuesta, a Satoru le gustaba lo que ese trato con delicadeza le hacía sentir.
Se preguntó cómo un hombre que recién conocía pudiera tocarlo tan gentilmente haciéndole sentir cuidado y seguro con solo unos cuantos roces por aquí y allá, así que tuvo la certeza de que esa noche no sería como aquella horrible hace un par de años.
Mando lejos ese último pensamiento y se concentró en el hombre sobre él que con maestría besaba sus pechos, torturándolo y desquiciandolo, haciéndole soltar pequeños gemidos debido a las maravillosas sensaciones.
Entre más besos y toqueteos satoru desabrocho los pantalones del rubio y metió una de sus manos, apretando el duro miembro abultado, así que con unos cuantos movimientos kento mando a volar su pantalón y ropa interior, regalandole una gran vista a satoru, quien no pudo evitar mirarlo fijamente sintiendo su boca salivar.
Y quizá no era una eminencia en el tema pero quería hacerlo, así que tomando por sorpresa al rubio lo empujo sobre la cama y se posicionó sobre él.
Con un poco de vergüenza empezó a besar el esculpido torso subiendo y bajando, tocando y explorando con las manos y los labios.
Escuchar al hombre suspirar le dio seguridad y con más confianza bajo dejando un camino de besos hasta llegar al miembro erecto pasando su manos sobre él,dejando suaves caricias para después darle algunos castos besos antes de envolverlo con su boca y chuparlo, se dedicó a meterlo lo mas profundo que pudo, embistiendo con su cavidad bucal más y más mientras el rubio lo sostenía de sus blancos cabellos hundiéndolo más, mientras gemía y gemía de placer.
—- Dios, me estás matando.... aaah -el albino siguió metiendo y sacando el miembro como si de su dulce favorito se tratase, chupando y chupando hasta que las mejillas le dolieron.
—-Aaahh, mierda...estoy cerca. - mantenía los ojos apretados perdido en las sensaciones, sin soltar su fuerte agarre de los cabellos del hombre que le daba esa maravillosa mamada.
Y Satoru siguió y siguió sin importarle el dolor, la baba corriendo por su barbilla, o que le estuvieran follando la boca tan profundamente cortandole la respiración, no le importaba nada, así que dejo que el rubio moviera las caderas hacia su boca hasta lograr que eyaculara, tragandose cada gota.
Se recompuso inhalando y exhalando lentamente, mientras Kento se ponía la debida protección.
—Eso fue estupendo - le dijo mientras lo volvía a tumbar sobre la cama y se arrodillaba entre sus piernas.
— Ahora veremos si te puedo hacer sentir de la misma manera- y Satoru se arqueó de placer cuando sintió uno de sus largos dedos húmedos invadir su ser, tocando sus paredes,haciéndole retorcerse entre las sábanas.
— Eso te gusta? - pregunto antes de meter un segundo dedo sin perderse las maravillosas expresiones del albino.
— S-si..- Satoru respondió entre suspiros perdido en esas deliciosas sensaciones que le provocaban los movimientos de los largos dedos tan buenos del rubio.
Un tercer dedo le invadió y apretó más los ojos sintiendo perder cada vez más la cordura, sostenía con fuerzas las sábanas mientras levantaba la cadera en busca de más de esa deliciosa sensación.
— Aaaah si...- no podía hilar pensamientos solo podía gemir y gemir y pedir más y más, necesitaba mucho más que eso.
— Te necesito dentro – exigió, estaba jodidamente caliente y excitado que le importaba un carajo todo, necesitaba algo más que sus dedos, necesitaba llenarse de ese hombre,sentirlo, liberarse.
Y el rubio acató la orden con apresura, sacando sus dedos y subiendo una de las pálidas piernas a su hombro para adentrar su miembro con lentitud evitando causarle daño.
Cuando estuvo completamente dentro, jadeo sintiendo lo deliciosamente apretado que se sentía, y entonces empezó a moverse, primero marcando un ritmo lento y suave,buscando la boca del otro, besándolo con fuerza, mordiendo y tocando aquí y allá.
Aumentó el ritmo y fuerza de sus embestidas provocando que Satoru gritara y gimiera clamando por más, extasiado, dejándose llevar por todas esas sensaciones que bullían en su zona íntima.
—Joder siii aaaah...mas duro
— Mierda, te sientes tan bien - se basaron por quien sabe cuanta vez más esa noche, mezclando sus esencias, ambos sintiéndose en el jodido cielo, persiguiendo su liberación, la habitación inundada de gemidos,jadeos y del sonido perverso de sus cuerpos colisionando con fuerza.
— Ahhh delicioso — fue lo único que Satoru pudo balbucear entre jadeos y Kento arremetió con más fuerza haciendo al otro gritar al sobar su delicioso punto.
–A-asi no pares... ahí.
Entre mas y mas embestidas y besos, llego a su preciado orgasmo. Se dejó llevar por la deliciosa sensación mientras el otro hombre seguía persiguiendo su propio orgasmo, que no tardó en llegar.
Se recostaron uno al lado del otro mirando el techo mientras recuperaban el aliento. Se quedaron asi por unos minutos hasta que fue el rubio quien rompió el silencio
— Eso estuvo jodidamente maravilloso - volteo a ver al albino sonriendo, quien un par de segundos después le devolvió la mirada forzando una sonrisa, arrugó la frente confundido ante su expresión.
— No te gusto? ¿Hice algo mal?
— Claro que no, me encanto - tanto que ahora con un poco más de claridad se sentía un tanto culpable, suspiro exasperado.
–Entonces, ¿qué pasa?
– No es nada - le sonrió sinceramente acercándose más al otro quien de inmediato lo envolvió en sus brazos.
Pensándolo bien no tenía por qué sentir culpa, estaba casado, pero no por voluntad propia y con un tipo que no lo quería ni tampoco él lo hacía. No Dormían juntos, no hablaban, no hacian nada juntos, ni siquiera usaba el anillo, eso más que un matrimonio era un infierno, una prisión, y si sukuna se revolcaba con quien le viniera en gana faltandole el respeto, por que él por una vez que lo hacía iba a sentir culpa? No, a sukuna no le debía nada.
Así que se deshizo de ese sentimiento y pensamientos y se dijo que disfrutaría de esa comodidad que hacía años no sentía,antes de volver a su oscura realidad, con eso en mente se acurrucó más entre los brazos que le envolvían dejándose acariciar.
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Satoru despejó sus pensamientos y volvió su atención al hombre que acariciaba con adoración sus blancos cabellos.
— ¿Quien te puso en mi camino, quien te dijo que aún estaba vivo,quien tuvo la brillante idea? - tarareo el rubio la canción que siempre se cantaban, que describía muy bien lo que sentían.
—Con un corazón que ardía por falta de compañía, por tanta soledad - siguió el sabiéndose la letra de memoria.
—Y me dijo que también estaba solo y abrí mis brazos y así le entregué la vida.
— Y volamos fuera de este mundo por un rato, me sentí seguro y libre como el pensamiento como para no volver - sonrió empapándose de las caricias llenas de adoración sobre sus mejillas, ambos viéndose a los ojos desbordando tantos sentimientos hermosos y puros.
— Y llegué a pensar que no era de este mundo tanto amor no se concibe en un segundo- finalizó el rubio antes de volver a juntar sus labios en un beso suave y delicado, cargado de ternura infinita, cariño,anhelo, pero sobre todo de amor.
Amor.
Ese sentimiento que Satoru pensó jamás conocería, ahora estaba ahí, instalado en su pecho, y mientras era tocado y besado con todo ese sentimiento infinito al tiempo que sus corazones danzaban al ritmo de ese amor, se dio cuenta que aunque cada uno tenía sus demonios y pasados oscuros, cuando se encontraron ambos comprendieron qué vivir valía la pena.
Después de esa noche de meses atrás, satoru volvió a escaparse y regreso al mismo lugar buscando a ese hombre que lo había despertado de esa horrible pesadilla, que hizo su corazón volviera a latir haciéndole sentir vivo de nuevo, y para su buena suerte el contrario parecía pensar lo mismo pues no fue difícil que volvieran a encontrarse, acabando la noche de la misma forma que la vez pasada, con ambos dando rienda suelta a la lujuria que albergaban.
Entonces ahí empezó su aventura, siendo así cada vez más frecuentes sus encuentros pasionales, poniendo fechas y horas, satoru siempre con el cuidado de no ser descubierto en sus escapadas o los mensajes que se enviaba con Kento.
Y con el pasar del tiempo, las escapadas ya no eran solo para ir a darse un revolcón con el rubio, había noches en que solo necesitaba estar con él y abrazarlo, dejar que el rubio lo mimara y abrazara de vuelta, sintiendo tranquilidad y paz al estar los dos ahí enredados en la cama con el corazón latiendo emocionado, respirando sus aromas,sintiéndose y dándose caricias suaves cargados de sentimientos que ya no solo iban desde el placer, la pasión o la lujuria, sabían muy bien eso, y aunque para ambos eran sensaciones y sentimientos nuevos y desconocidos no les asustaba, por el contrario, se dejaron llevar por ellos hasta que ambos supieron que habían caído y ya se pertenecían.
Entre esos encuentros nocturnos ya no solo se entregaban en cuerpo sino también en alma, así lo que había empezado solo por un acoston de noche se convirtió en amor, se enamoraron sin poder ni querer evitarlo.
Kento por su parte siempre había tenido una vida tan triste,sombría y monótona, hasta que satoru llegó a su vida como una hermosa tormenta llevando todos los colores grises de su desolada vida, cambiándolo todo, enseñándole tantas cosas como tantos otros sentimientos maravillosos que le eran desconocidos.
Cuando las cosas llegaron a ese punto sin retorno y Satoru seguro de lo que quería, le contó su situación, entonces Kento decidió ayudarlo a ser libre. De ese modo ambos idearon un plan con el cual sukuna no pudiera negarse al divorcio.
Y esa noche ahí,con cada cosa en su lugar, junto al hombre que amaba con todo de sí, al que sin saberlo siempre había esperado, se sintió como el verdadero Satoru Gojo.
Se sintió grande, invencible, lleno de júbilo y sobre todo tan libre y tan en paz.
Amaba tanto a ese hombre, que estaba seguro que si todo lo que había vivido era una imposición para llevarlo hacia el camino que conducía hasta Kento, volvería a pasar por lo mismo todo para llegar nuevamente a él.
Porque sabía con certeza que era amado y correspondido con la misma intensidad y fervor.
— Te amo tanto - Satoru dijo suspirando con adoración,uniendo sus frentes.
— Y yo te amo a ti, mi amor... te prometo que te haré muy feliz.
—¿Aún más?
— Muchísimo más... me encargare de hacerte saber cada día lo mucho que te amo y adoro, te colmare solo de felicidad, paz y tranquilidad.
Y Satoru le creyó, no por ingenuo, si no porque ese hombre con hechos y no solo con palabrería bonita, se había ganado su total confianza. Desde el primer día que lo conoció lo trató con amabilidad, siempre se encargaba de su comodidad y tranquilidad,así que no había espacio para dudas, a su lado tenía al hombre más encantador, gentil, afectuoso y amable que hubiese podido desear alguna vez y con esas certezas, estaba completamente seguro de que a su lado sería el hombre más dichoso del mundo.
Sonrió separándose lo suficiente para verlo a esos lindos ojos dorados que brillaban por el y para el, haciéndole saber al otro que le creía.
—- Lo se mi amor, lo se.
— Perfecto... entonces estás listo,cariño?? - el blondo sonrió con ternura, depositando un beso en el dorso de su amado antes de dejarlo ir a su lugar.
— Siempre estuve listo para esto, Kento querido.
— Pues entonces vamos, que una nueva vida nos espera.
— Donde solo seremos tú y yo... por fin, aaah no sabes lo feliz que me siento.
— Si que lo sé, amor - su hombre le guiño un ojo y puso el auto en marcha.
Satoru en ningún momento miró atrás pero sabía perfectamente que allá, cada vez más lejos, pronto estallaría el caos, cuando notaran su ausencia y la carta con los documentos del divorcio ya firmados y listos para la firma del patán de sukuna, junto a las fotos que lo comprometían, su abogado ya contaba con esas pruebas y estaba al tanto de todo por lo que él llevaría sin problemas el caso sin tener que hacer presencia el.
Cada vez se alejaba más de ese lugar que fue su prisión por años, y con él los malos momentos y amargos recuerdos. Ahí dejó todo, ya nada de eso existía para él.
Ahora iba rumbo a su nueva vida donde se dedicaría a ser feliz, a amar y ser amado, junto a Kento le esperaba una vida pacífica donde solo la alegría, la dicha, y el amor tendrían cabida.
Se iban al destino soñado de Kento, a una casa cerca de la playa, donde nadie pudiera encontrarlos ni perturbar su felicidad, ahí crearían buenos recuerdos y se amarían en cuerpo y alma, sin reservas ni obstáculos por el resto de sus vidas.
