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Dolía pensar que hace unas horas estaban viviendo el mejor momento de sus vidas, con las esperanzas puestas en ganar el segundo título de su selección. Ahora, el vestuario estaba lleno de olores fuertes que demostraban la tristeza, la decepción y, especialmente, la rabia que sentían todos los jugadores que entraban en completo silencio al cuarto casi como si se encontraran bajo un hechizo. James entró de último y se sentó en un rincón con la cabeza baja mientras sentía a sus compañeros de equipo moverse a su alrededor, por su cabeza solo pasaban los recuerdos del partido, intentando encontrar el momento en que se equivocaron, donde él se equivocó; después de unos minutos de estar en silencio James sintió que alguien se sentaba al lado suyo, al principio no podía identificar quién era porque el olor a decepción era tan fuerte que tapaba el olor natural de la persona, pero después pudo olerlo, menta y algo más profundo.
― Sé que... que el resultado no era el que esperábamos ― comenzó Richard, pero fue interrumpido por la voz temblorosa de su pareja.
― Por favor, no digas nada ― James susurró mientras levantaba la cabeza para verlo a los ojos ― Solo quiero que me abraces.
Se quedaron así unos minutos mientras veían como sus compañeros se consolaban entre sí, algunos incluso imitando la posición en la que ellos se encontraban, pero todos sabían no tenían mucho tiempo para recomponerse ya que dentro de poco debían salir a dar entrevistar a la prensa, pero por ahora nada de eso importaba. El silencio cómodo en el que se encontraban ambos hombres fue interrumpido nuevamente por Richard, quien mientras acariciaba la cabeza de James con su nariz dijo:
― Sé que no quieres escuchar nada ahora mismo, pero no te des por vencido aún. El haber perdido esta final no significa que nuestra historia como selección termina acá, aún tenemos mucho que dar y vamos a demostrarlo en el mundial ― Al terminar, Richard se inclinó para levantar la cabeza de James agarrando su barbilla, viendo como se le habían vuelto a aguar los ojos, y le dio un suave beso en los labios. ― Te amo.
― Te amo más ― James alcanzó a responder antes de que Lorenzo entrara por la puerta y los llamara para dar entrevista.
Era momento de enfrentarse a su país, al menos esta vez tenía a alguien a su lado apoyándolo.
