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Dulzura Maldita

Summary:

—No creo que seas consciente de que en realidad no puedo vivir sin ti.
—Que dices. —ella jadeó —Claro que puedes vivir sin mí.
—No, —Gojo negó con la cabeza —no puedo. En el momento en que mueras, yo moriré contigo.
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Hana, una nueva hechicera llega con la técnica de maldición inversa más poderosa jamás vista, pero ella no habla y nadie sabe por qué. Su personalidad se le podría llamar dulce y demasiado gentil, algo totalmente contrario a como es el gran Gojo Satoru, ¿entonces porque no puede dejar de pensar en ella?

Notes:

¡Hola! Es mi primer fic del fandom. He estado apasionada por esta historia por mucho tiempo. La mayoría de los fanfics que me leía de Gojo con un personaje original siempre la chica era ruda o estaba traumada, jajaja, pero por alguna razón siempre pensé que la chica ideal de Gojo sería alguien dulce y tierno, pero al mismo tiempo fuerte. De ahí la idea de este fanfic.

No soy experta en el mundo de Jujutsu Kaisen más que mi amor inconmensurable por Gojo (lo digo en serio) Así que puede haber como ideas raras mal transmitidas de maldiciones, técnicas y así, ya que la verdad quiero profundizar su relación más que el mundo jujutsu (y porque no me acuerdo de todo del manga ni del anime jeje)

También aclaro que es probable que haya creado un Gojo algo diferente, pues lo hice en exceso enamorado, ojo con eso. Así que no pueden quejarse después. Si querían ver a un Gojo muriendo por su chica, este es su fic.

¡Gracias por leer!

Chapter 1: El inicio

Chapter Text

Gojo Satoru siempre estuvo muy alejado de las personas, ni siquiera sentía apego a los de su propio clan, todo era monótono, aburrido, sin gracia. Esa calidez que decían los demás que sentían por sus seres queridos, o ese amor desbordante hacia una persona desconocida, simplemente Gojo no lo entendía y creía que no lo entendería nunca.

No era que Gojo no quisiera a las personas o las apreciara, solo no había ese amor incondicional, para él, la única persona importante en su vida era él mismo y no había nadie ni nada que pudiera hacerle cambiar de parecer.

Pero el destino le tenía preparado algo diferente.

Cuando Gojo comenzó a estudiar en el Jujutsu High hizo amigos con facilidad, Suguru Geto y Shoko Ieri eran los dos principales. Paso un año completo sin nadie más que ellos en su salón de clases, Gojo pensaba que estaba bien, de todas formas, sabía que cualquier otra persona seguiría siendo un obstáculo y que solo él podía hacer bien las cosas.

Hasta que llegó ella.

Hana Ito. Ella era pequeña, al menos para Gojo, porque le llegaba a los hombros, su cabello color rojo cobrizo medio ondulado era corto un poco más abajo del hombro con su flequillo, sus ojos verdes y su mirada que siempre estaba perdida.

Ella fue descubierta cuando presencio ella misma una pelea entre maldiciones y varios hechiceros Jujutsu, todos los hechiceros terminaron mal heridos, pero ella sin saber nada de técnicas malditas con solo una mirada restauró extremidades cortadas y curo heridas graves de todos a la vez además de llenarlos de energía. Gracias a eso los hechiceros lograron exorcizar a la maldición y se la llevaron a los altos mandos del Jujutsu.

Se le conoció como la portadora de la técnica de maldición inversa más poderosa de la historia.

Las academias tanto de Kioto como de Tokio se pelearon unos días para ver en que academia terminaba ella, pero Tokio terminó ganándola, ella accediendo sin mucho protocolo a la institución, pues era una técnica demasiado rara y necesitada entre tantas muertes de los hechiceros. Se sabía que Hana nunca había aprendido sobre su técnica, y que su poder de ahora era en su estado más mínimo, no se sabía si tenía otras técnicas malditas ocultas.  

Hana tampoco dijo mucho al unirse oficialmente como estudiante, le dijeron que con su técnica ayudaría a muchas personas y les salvaría la vida, a lo cual ella acepto inmediatamente, al ser huérfana tampoco se habló con nadie más que con la casa de acogida donde ella estaba en el momento. Según lo que contaron en el orfanato ella solo llevaba ahí un año, porque antes la habían encontrado en la calle, con ropa andrajosa y muy delgada. Nunca encontraron a su familia.

Para Gojo, Hana era la persona más extraña que él haya conocido.

Conocía personas como Nanami, quien era tranquilo, demasiado culto y serio, o como Shoko que todo le daba lo mismo, pero Hana no era para nada igual, Satoru podía ver cosas que los demás no, y se daba cuenta que el aura de Hana era lo más puro que sus ojos han visto jamás, era incomparable.

Cuando llego por primera vez al aula de clases entró junto al sensei Masamichi Yaga, su caminar era tranquilo, pero con mucha confianza, y su cabeza siempre levantada, miraba al frente, pero no tenía la vista en nada en específico.

Pero eso no era lo que más había notado Gojo, sino la cantidad de energía maldita que tenía ella, nunca había visto tanta energía en una persona. Pero por alguna razón esa energía se miraba diferente, aun con sus seis ojos no lograba captar que era.  

—Chicos, les presento a su nueva compañera, Hana Ito. Espero sean amables con ella y le ayuden a adaptarse a la institución — se giró para verla — ¿Quieres decir algunas palabras?

Ella solo nos miró a todos uno por uno, sonrió suavemente y se inclinó en una reverencia. Y eso fue todo lo que hizo.

Shoko levanto la mano.  

—¿Cuál es su técnica maldita? —preguntó ella —veo que tiene mucha energía. 

—Eso estaba notando — comento Geto recostando su cabeza en su puño mientras miraba a Hana.  

—Bueno, ella tiene una técnica parecida a la tuya Shoko, según lo que sabemos ahora, pero mucho más potente.  

—Gran manera de decirme inútil, gracias —ella rodo los ojos.  

—¿Así que ella maneja la Técnica de maldición inversa? —Geto levanto una ceja —no hay muchos, pero tampoco es tan especial, si ya tenemos a una hechicera que la tiene aquí en Tokio, ¿Por qué no solo la mandaron a Kioto quienes no tienen una? 

—Bueno, eso es porque… 

—¿Por qué no contesta ella? No ha dicho una palabra… —Gojo por fin había hablado, estaba escuchando a todos hablar, pero le picaba la curiosidad porque ella no lo hacía por sí misma, sino que solo miraba en algún punto enfrente de ellos con la mirada perdida.  

Yaga se aclaró la garganta —Hana no habla. 

—¡¿Qué?! —gritaron los tres al unisonó.  

—¿Es muda? —pregunto Shoko —¿Cómo es que pelea y hace rituales así entonces? 

Gojo se interesó mucho más, ¿una chica muda siendo hechicera? Imposible… 

Al rato después en la cafetería se reunieron para comer Gojo y sus dos amigos.

—¿Será de verdad muda? — dijo pensativa Shoko — No ha dicho nada desde que llego ayer, ya sabes, le explicamos algunas cosas y solo asentía y asentía.

—Eso no se sabe, hasta ahora según Yaga sensei no ha dicho ni una palabra, solo escribió su nombre a los altos mandos, pero le preguntaron si podía hablar y ella escribió que si, tal vez no es de muchas palabras — explicaba Suguru.

—Más que pocas palabras, es ninguna palabra — Shoko dijo mientras agarro una paleta y se la metió a la boca.

Gojo normalmente diría algo ingenioso sobre la chica nueva, para molestarla o para sacarle alguna palabra, pero su mente se encontraba bloqueada cada vez que quería decir o hacer algo con respecto a Hana, pues cada vez que la miraba solo veía esa pureza sin límites saliendo de ella, no había malicia, ni dolor, ni miedo. Solo era ella.

Satoru no sabía si eso tenía que ver con su técnica maldita o si simplemente ella era así. El caso es que no se atrevía a decirle nada malicioso a la chica. Ni siquiera decir nada a sus espaldas.

Ella que estaba sentada en una mesa sola, comiendo sopa mientras leía un libro que se titulaba “Flor de loto” Gojo no se imaginaba que tipo de libro seria solo con el título, pero le dio curiosidad.

—Bueno, — continuó Shoko — hoy tenemos entrenamiento afuera, veamos que hace ella, es seguro que el sensei hará que muestre sus habilidades.

Y así fue.

Pero no fue como todos esperábamos. El sensei le dijo a Hana que experimentaríamos el alcance de su poder. Al parecer podía curar a las personas sin siquiera activar su técnica maldita, solo mirándolos, lo cual era totalmente sorprendente.

Yaga tenía un contacto de alguien con la pierna rota en un hospital a varios kilómetros de distancia de la academia, así que le mostro a Hana donde estaba el hospital y una imagen del paciente. A lo cual ella solo asintió, cerró los ojos mientras juntaba sus manos como si estuviera rezando y luego solo abrió los ojos y asintió en confirmación.

Yaga llamo a su contacto y efectivamente la pierna quebrada del paciente se curó, pero no solo eso, sino que todos en el hospital terminaron siendo sanados. No solo de extremidades cortadas, sino de enfermedades incurables y hasta personas moribundas. Esa noticia estuvo en todo el noticiero nacional por varios días titulado como: “El milagro del siglo”

Esa gente no sabía que lo había hecho una adolescente con solo cerrar los ojos.

Claramente a Hana se le prohibió sanar hospitales enteros pues era un riesgo que las personas se enteraran de una chica que sana sin cansarse ni agotar su energía. Además, que no era normal para las personas no hechiceras.

Cuando se le dijo eso a Hana ella asintió, pero Gojo noto con facilidad que la inundo una tristeza. Como si lo único que ella quisiera fuera sanar a todos los que pudiera.

Aunque la habilidad de Hana era increíble, se sabía que ella no podría sobrevivir solo sanando personas, así que se trató de ver que otras técnicas malditas tenia ella sin descubrir, pues como ella era huérfana no se sabía su línea sanguínea ni de que casa de hechiceros o antepasados hechiceros podía provenir. Por lo cual ella podía tener más técnicas dormidas. 

Algo que Gojo noto de inmediato era la amabilidad innata de Hana, como por ejemplo cuando alguien estaba abatido ella iba y le daba un dulce, o siempre mandaba notas de animo a todos. El mismo Gojo tenía tres notitas de:

“Tú puedes”

“Si necesitas hablar estoy para escuchar”

“Animo”

Gojo pensó que era extraño, pero inconscientemente también pensó que era lindo. No sabía porque le gustaba tanto eso, ¿es posible porque no conocía a nadie así? Haibara era amable, pero definitivamente no era igual, Hana era diferente a cualquier chica que haya conocido.

Sabía que lo había pasado mal por los rumores que había escuchado, pero de la mayoría de los hechiceros que conocía, si tenían un pasado traumático pasaban amargados y depresivos, ella no. No sabía porque eso hacía que la admirara tanto.

Pero sin duda el día que lo noto en todo su esplendor fue cuando Gojo termino una misión donde llego tarde y no pudo salvar a una mujer de la muerte. Se sentía decepcionado de sí mismo.

Estaba sentado en uno de las bancas del colegio con la espalda encorvada mirando al suelo cuando ella se acercó y le tendió algo. Gojo alzo la cabeza y era ella con una sudadera más grande que su cuerpo y su cabello en una cola baja. Miro su mano tendida y agarro lo que tenía dentro. Era una cajita que traían dulces y una notita dentro.

 “Para que te animes” decía dentro. Y no sabía porque eso le hizo sentir tanto que casi lo ahogo.

Tres semanas después se descubrió que ella se podía auto curar, pero nadie se había dado cuenta hasta ahora porque la sanación era instantánea, la mejor de su clase. Gojo se dio cuenta cuando a ella se le cayó un vaso de vidrio en el almuerzo y se cortó un dedo, pero solo duro unos milisegundos antes que la herida ya no estuviera, sino fuera Saturo posiblemente nadie se hubiera dado cuenta.

Para Gojo era graciosísimo porque Hana era muy torpe, que nunca se hubiera lastimado ahora era claro. Él creería haberla visto doce veces caerse o que se le haya caído algo a Hana en solo una semana, no es como que él estuviera muy pendiente, claro está.

Luego, la semana siguiente mientras todos estaban en clases y a Hana como de costumbre se le cayó la pluma al suelo, pero lo que nadie esperaba era que la pluma se levantara sola y volviera a posicionarse en el escritorio de Hana.

Tanto Gojo como los demás se quedaron viendo a Hana mientras ella solo apretaba sus labios y sonreía suavemente. El sensei pidió una explicación, pero Hana en vez de decirla en voz alta recogió telepáticamente una tiza y escribió una sola cosa en la pizarra.

“Lo descubrí ayer”

Al parecer Hana podía mover objetos con su mente, no obstante seres vivos no. Eso fue muy útil porque en peleas mover cosas podía ser de mucha ayuda en el campo de batalla si uno no tenía experiencia en el combate cuerpo a cuerpo.

Aun así, el sensei le terminó dando un sermón a Hana en medio de la clase.

—Hana, sabemos que a ti no te gusta hablar mucho, pero es necesario que intentes comunicarte con los demás, no sabemos si tienes otra técnica maldita que se active con el habla, así que deberías empezar a estimularla más.

Gojo volteo a verla, pero no miro vergüenza en su rostro, ni miedo, solo estaba pensativa.

Aunque al final termino escribiendo en la pizarra que lo intentaría. Gojo se imaginaba que había un trauma de por medio o alguna razón por la que ella no hablara. Era más de una vez al día en que Satoru se preguntaba cómo sonaría la voz de Hana, si sería como él se la imaginaba. Eso lo llevaba a una parte de su mente que nunca le mostraba a nadie, pocas veces lo admitía consigo mismo.

Luego llegaron los combates cuerpo a cuerpo, cada uno intentaría pelear uno contra el otro, a Gojo era lo que más se le facilitaba y le gustaba un montón, le gano a Suguru, Suguru le gano a Shoko y Shoko a Hana, que en realidad Hana al enfrentarse dio una pose de pelea bastante patética y la derribaron con rapidez.  

Gojo termino siendo el mejor otra vez, y Yaga se acercó a él.

—Necesito que entrenes a Hana en combate cuerpo a cuerpo.

—¿Qué? ¿Por qué yo? — exclamó — No creo que yo sea bueno enseñando, soy bueno por naturaleza, ¿pero enseñándole a ella? No creo que pueda, ¡ni siquiera habla!

En realidad, Gojo no quería por otras razones, su habla no tenía nada que ver.

—Es una orden Gojo, tu eres el mejor y sorprendentemente eres el único al que no he escuchado diciendo un comentario fuera de lugar de Hana, en comparación con Geto y Shoko, así que está decidido. Una hora cada día después de clases.

Gojo resoplo ante la orden, pero por dentro no sabía cómo describir lo que sentía. Era raro la importancia que él le estaba tomando a la chica nueva, aunque ella le diera curiosidad Gojo se preguntaba constantemente porque no podía sacarla de su cabeza.

Las practicas empezaron desde el día siguiente, Gojo como siempre uso sus lentes de sol y parecía que estaba aburrido mientras esperaba en el patio de entrenamiento a que llegara Hana.

Y ella llegó corriendo, casi tropezándose con una piedra, Gojo trato de no reírse, pero la torpeza de Hana siempre lo divertía, nunca había conocido a alguien que pudiera ser propenso a matarse por cosas que uno miraba sin peligro.

Cuando ella se paró enfrente de él se inclinó en modo de saludo y sonrió con cansancio, al verla sonriendo él noto un pequeño hoyuelo en su mejilla derecha.

Lindo…

Aparto ese pensamiento de su cabeza y se le quedo viendo.

Gojo sabía que no diría nada así que ni trato de preguntarle porque se había retrasado.

—Bueno, bien — comenzó él —De acuerdo con mi observación de ayer en realidad eres una persona bastante torpe con cero habilidades, además te cansas rápido al correr lo que significa que también tienes cero capacidades físicas, en conclusión; eres nula en la pelea física.

Satoru observo la tristeza que ella emano, Hana bajo un poco la cabeza, pero sus ojos seguían mirando los suyos, sus largas pestañas parpadeaban con tanta suavidad que Gojo se quería retractar de inmediato de cada una de sus palabras y hacer que volviera a sonreír.

—Pero… — continuó —Se me ordeno enseñarte así que con mi ayuda pronto mejoraras tus destrezas y habilidades.

Hana sonrió y asintió suavemente lo que hizo que Gojo cerrara sus ojos con molestia por ser tan débil.

—Comenzaras haciendo estiramientos y luego mejoraremos tu cardio, siendo hechicera correrás mucho así que no puedes parar cada cinco minutos porque te falte el aire, ¿entendido?

Ella volvió a asentir esta vez con más emoción lo que hizo que Gojo solo suspirara.

Hana comenzó calentando y luego Gojo la mando a dar diez vueltas por todo el campo. De las cuales tres veces se terminó cayendo. Lo bueno es que con su técnica ella se sanaba inmediatamente.

Satoru no quería admitirlo, pero Hana le resultaba condenadamente adorable.

Ella había vuelto de correr las diez vueltas y se acercó a Gojo con la cara roja y la respiración entrecortada mientras trataba de respirar apoyando sus manos en las rodillas, luego levanto una mano y alzo el pulgar sonriendo como si se sintiera orgullosa de sí misma.

Gojo solo se quedó callado, sin poder apartar la vista.

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Más tarde cuando Gojo regresaba de una misión con Geto y caminaba por el campus hacia su dormitorio encontró a Hana de cuclillas viendo algo en el suelo, normalmente a Gojo no le importaría mucho, pero la curiosidad le gano y se acercó a ella en silencio. Ella estaba acariciando a un gatito blanco de ojos azules que parecía de la calle y le estaba dando leche de un traste.

Tocaba al gatito tan suavemente como si este fuera de cristal.

—¿Qué haces? —él pregunto de repente.

Ella se sobresaltó y miro hacia atrás. Gojo tenía que enseñarle sobre poder sentir la energía maldita, no podía ser que ella fuera sorprendida de esa manera.

Hana se levantó mientras tenia al gatito en sus manos y sonrió feliz mientras con su técnica de telequinesis escribía algo en el papel y se lo pasaba mientras lo miraba expectante.

Lo encontré hoy, es lindo. Mañana le pediré a una de las personas de mantenimiento que lo lleven al refugio.

—Sí, es lindo —asintió Gojo mientras alzaba su mano y acariciaba también al gatito.

Escucho el lápiz moviéndose lo que significaba que Hana estaba a punto de decirle algo más.

Se parece a ti, es lo que más me gusta.

Gojo la miro a los ojos mientras sentía como su corazón comenzaba a latir más rápido de lo normal lo cual lo extraño un montón, era tan raro. No pudo apartar la vista del verde de sus ojos, quedando algo atontado por ellos.

Ja, ¿estaba volviéndose loco o algo así?

Acompaño a Hana a dejar el gatito a la persona que podía llevarlo al refugio, y después la dejo en su habitación. Ella se despidió con una cálida sonrisa y entro a su cuarto. Gojo por alguna razón se sintió vacío después de alejarse de ella.

Al llegar a su habitación recibió un mensaje de texto de Geto.

¿Queremos ir a comer a un nuevo restaurante con Ieri, te unes?

Gojo acepto de inmediato, necesitaba una distracción.

Fueron a una nueva pizzería en el centro de la ciudad. Después de pedir la comida comenzaron a hablar de un tema que Gojo prefería dejar de lado.

—¿Por qué creen que Hana no habla? —comenzó Geto.

—No tengo idea —Dijo Ieri mientras comía un trozo de pizza —¿Traumas?

—¿Podemos no hablar de ella? —pregunto Gojo.

—¿Por qué? —cuestionó Geto —¿Te cae mal?

A Gojo le caía lo opuesto a mal, pero no era algo que quisiera dejar saber.

—No, pero no deberíamos de hablar de la gente a sus espaldas.

Geto y Shoko se quedaron mudos hasta que unos segundos después comenzaron a reírse a carcajadas.

—¡Oye, eres el ultimo de nosotros que puede decir eso! —se secó las lágrimas falsas Ieri —Siempre te burlas de otros a sus espaldas.

—Pero en este caso ella no me ha hecho nada, es una… estudiante atenta.

Ella era dulce, inteligente, amable, bondadosa, cariñosa, alegre, pura…

—Oh, vamos Satoru —lo palmeo en el hombro Suguru —Solo tenemos curiosidad, no intentamos hablar mal de ella.

—Está bien — volteo a ver a otro lado con irritación.

¿Por qué le molestaba tanto que hablaran de ella? Que fastidio.

 

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Después de eso pasaron dos semanas. Gojo entrenaba una hora de cada día a Hana después de clases. Las dos semanas fueron completamente para mejorar su condición física, en la cual se variaron otros ejercicios además de correr, Hana mejoro considerablemente, rara vez se caía al correr y ya podía dar siete vueltas sin parar por aire.

Gojo descubrió que en verdad esperaba cada día poder entrenar a Hana, no sabía porque era tan entretenido verla correr y verle el rostro de vergüenza que ponía cada vez que se caía, lo volteaba a ver y arrugaba la cara en una expresión tan tierna que Gojo se moría por apretarle las mejillas.

Pero él ya sabía que era hora de agregar el entrenamiento cuerpo a cuerpo en los ejercicios. Si era honesto tenía muchos nervios, porque eso significaba tener que tocarla y Gojo no sabía porque eso lo ponía tan ansioso.

Así que el siguiente día ya se había mentalizado lo que tenía que hacer y cómo hacerlo.

O al menos eso pensaba.

—Muy bien, Hana — dijo Gojo cuando ya estuvieron frente a frente. Hana se había peinado con dos colitas y él no pudo evitar pensar en lo linda que se miraba.

¿Es que acaso él era débil hacia las personas tiernas?

—Logramos mejorar algo de tu resistencia física — continuó Gojo — lo cual hará que podamos empezar enseñándote algunos movimientos de pelea cuerpo a cuerpo, claramente básicos, como la posición inicial, como mover tus brazos y piernas o como canalizar tu técnica maldita mientras te mueves en una batalla y exorcizar maldiciones ¿Entiendes?

Ella frunció el ceño, Gojo pudo ver su preocupación.

—¿Te da miedo pelear con maldiciones? —preguntó intentando no sonar como acusatorio sino con comprensión.

Ella negó con la cabeza y escribió algo en su libreta y se lo paso.

No me gusta la idea de dañar algo vivo, de pelear y ejercer violencia.

—Entiendo —Gojo asintió suavemente —Pero las maldiciones no son personas reales, son entes que hacen daño a las personas que, si existen, es algo que tienes que mantener en mente. Y si, es verdad que también en alguna ocasión tendrás que verte obligada a pelear con personas reales, hechiceros —Gojo suspiró —Pero créeme, ellos le hacen igual de daño a los humanos, estarás salvando muchas vidas.

Ella asintió suavemente mientras miraba al suelo.

—Hey, igual no te preocupes —dijo mientras sonreía —Tu técnica no es muy ofensiva, es más defensiva. Se te enseña esto para que puedas defenderte, pero en realidad no pasaras mucho en el campo de batalla, más que nada ayudando. Así como Ieri.

Ella asintió efusivamente.

—Bien…—murmullo Gojo —mira este movimiento de mi brazo, comenzaremos por este.

El entrenamiento de ese día estuvo tan movido que habían estado más de una hora.

—No, no, no —Gojo negó con la cabeza, no tenses tu brazo, trata de relajarlo — viendo que ella no lograba hacerlo como él decía decidió intervenir.

Dudo al inicio, pero convenciéndose que no era nada se puso atrás de ella y coloco su mano en el hombro suavemente. En ese momento ni siquiera estaba usando su infinito, aun sabiendo perfectamente que podía mantenerlo, pero un fuerte deseo de hacerlo sin su infinito se apodero terriblemente de él.

Su mano bajo con delicadeza de su hombro hasta el codo, una electricidad recorrió el cuerpo de Gojo, tanto que lo dejo sin aliento, y cuando su mano bajo más para tocarle su muñeca, ahí se dio cuenta que su corazón latía terriblemente.

Que pasa conmigo.

No es la primera vez que tocaba a alguien, pero no sabía porque tocarla a ella se sentía de esa manera.

Acerco su boca cerca de su oído, y el olor que lo invadió lo mareo sin remedio.

—Así —Susurró con la voz demasiado ronca para su gusto —Trata de relajarte, y el movimiento será más fuerte.

Ella siguió el movimiento como indico él, siempre con su mano sobre la suya. Y cuando logro hacerlo sin titubear ella solo echo la cabeza para atrás mientras lo miraba fijamente como esperando una aprobación.

Sus ojos, tan grandes como siempre, parpadeaban con delicadeza mientras lo miraban de la manera más pura que alguien lo haya mirado jamás, y fue como un antes y un después en la vida de Gojo, las ansias de quitarse los lentes y poder apreciar esa vista de manera más profunda lo inundo de inmediato.

Gojo ni siquiera pudo decir nada porque sentía como si el cerebro hubiera sufrido un cortocircuito. Esa cercanía, tan inocente que lo volvió totalmente loco.

Aparto su mano y su cuerpo y se giró para que ella no mirara su rostro en absoluto.

—Así está bien­­—dijo con claridad—sigue practicando, nos vemos mañana.

Y se fue tan rápido como pudo. Llego a su cuarto entrando con rapidez y echándose en la cama. El corazón seguía latiéndole sin control y su mente seguía llena de esos pensamientos que sabía que no debía tener.

Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana, Hana.

Estuvo así toda la noche.