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Aligerando Mi Corazón

Summary:

Esta es la historia de cómo el Pecador Redimido, Sir Pentious, ayuda a los residentes del Hazbin Hotel a ascender al Cielo junto a la princesa Charlie Morningstar. Durante el camino se ve envuelto en un romance repentino con su antigua archirrival, Cherri Bomb, la cual intenta corresponderlo a pesar de un pasado amoroso turbulento que aún la persigue. Entre tanto, cosas extrañas suceden en el Infierno que entorpecen las cosas para el Hotel y sus habitantes, ¿Qué es lo que hará el Pecador Redimido ante todo esto?

Chapter 1

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

 

Pentious se enrolló en sí mismo, haciendo que su cola sea una especie de almohada. Suspiró, mientras pensaba en los que quería. Se sentía agotado de extrañar con tanto ahínco, pero no podía hacer nada en su posición. Habían pasado demasiadas cosas, por lo que las fue repasando poco a poco, mientras intentaba descansar en esta cama que sentía que no le pertenecía. ¿Cómo llegó hasta allí?

Todo comenzó con su muerte ante Adán, en el exterminio temprano de ese año. Él, por muchísimos años, había sobrevivido a todos los exterminios anuales que se hacían. Si bien no era el mejor ofensivamente, defensivamente no cabía duda de que sus más de cien años en el infierno hablaban por sí solos. Pero esta vez no se iba a esconder. Debía de defender a la familia que había encontrado, a los amigos que lo acompañaban, y a la persona que consideró por tanto tiempo un enemigo, que estaba ciego al no ver que siempre estuvo enamorado de ella.

Ascendió al cielo, como el primer pecador redimido, frente a dos Serafines. Emily, y Sera, quienes eran polos completamente opuestos. Los primeros días fueron complejos, ya que no era un pecador, pero los Serafines -En especial Sera, la más importante de todas- lo veían como uno. No recibía malos tratos, pero sí el desdén y la casi humillación de ellos. La única que lo acogió bien fue la Serafín de la alegría, Emily.

-¡No te preocupes, yo los convenceré de que es justo que estés aquí! -Le decía.

Todo esto duró hasta que eventualmente, ángeles de menor nivel se entrometieron en el asunto. Crearon una audiencia, en la que juzgarían si era digno de estar en el Cielo o no. Recordó todas las miradas que estaban sobre él, y el mero hecho de sentir esa sensación lo hacía sudar. Pero no sabía si su humor era aquel debido a las miradas y desdenes o a la falta de quienes quería.

Repasaron su vida humana, abriendo muchas heridas que había querido olvidar en el Infierno. Pero esa era su experiencia humana; humillaciones, traiciones y robos. A pesar de siempre haber sido una víctima de la circunstancias, acabó en el Infierno por sus decisiones apresuradas e impulsivas. ‐y realmente qué oportunidades tenía, siendo un hombre soltero y aislado, en mil ochocientos ochenta, a sus cuarenta años. Era prácticamente una sentencia de muerte. La cual llegó a él eventualmente-. Esas heridas se abrieron como un corte sangrante, que no paraba de doler y avergonzarlo.

Luego analizaron a detalle lo que vivió en el Infierno. Eran ciento cuarenta años de historia, que comenzó de manera inocente, en una librería de un Overlord del momento. Buscaba cómo adaptarse a ese cuerpo serpentino que aborrecía e intentando entender porqué llegó ahí tras una vida miserable. Luego, la frustración de no poder hacer nada contra eso, decidiendo abrazar su lado más "malvado" -que en realidad parecía la interpretación de un niño acerca de la maldad-. Sin embargo, a pesar de todo, nunca vendió su alma por poder. Algo había claro, y es que quería jugar por "las reglas". Conseguir algo de manera legítima. ¿Qué era ese algo? En ese momento, quizás, él hubiese contestado que poder, territorio, dominio. Pero una vez conseguido eso, ¿Qué haría? Lamentablemente nunca se dio la oportunidad de probar el corazón de Pentious de esa manera. Aún así, buscaba la aprobación que deseaba desde sus años humanos, que tan sólo fue aprobada por un compañero que rápidamente desapareció en una exterminación. Ofreció sus invenciones a diversos Overlords, ninguno tomándolo en serio realmente, vendiendo armas e intentando acercarse a personas que consideraba inteligentes y admirables -Como aquel compañero de antes-. Los ángeles observaron las duras batallas a las que constantemente se enfrentaba por el pequeño pedazo de territorio en el que habitaba su Zeppelin, que eran parte de un feroz "son ellos o yo".

Eventualmente, todo culminó con las ganas de ser respetado por los Overlords nuevos del momento, los Vs, y fue enviado al "Hazbin Hotel" como espía. En el que poco a poco se iba mostrando como era su corazón realmente. No era alguien al que le gustase hacer daño como tal, pero como una serpiente acorralada, tenía que defenderse, mostrar sus dientes y atacar para sobrevivir. Eventualmente lo captaron -ya que realmente él jamás hizo espionaje-, pero decidió unirse como residente del hotel. La princesa Morningstar le tendió la mano, y él por primera vez en quizás en décadas, la tomó. Dejó su orgullo de lado para comenzar un nuevo camino. Jamás dudó ni cuestionó a la princesa en su estadía, y realmente poco a poco su corazón se sentía cada vez más cálido ante su nueva familia.

Finalmente el coro de ángeles, conformado por Serafines, Tronos y Querubines -cada uno más radiante y extrañamente cautivante que el otro-. Decidió acoger a Pentious en el Cielo, y realizar una asamblea para discutir los sucesos que habían ocurrido: la muerte de Adán -y su posible caída-, el exterminio demoníaco y la utilidad del Hazbin Hotel. Emily y Sera estaban ansiosas, especialmente la mayor. La pequeña serafín le sonrió a Pentious, antes de que este saliera de la reunión y se enfrentará al Cielo.

San Pedro lo esperaba afuera, y comenzó a mostrarle la ciudad y sus cercanías. Todo era radiante y prístino, con la perfecta temperatura en todo momento. Sin embargo, Pentious no podía evitar pensar que este "paraíso" no lo era realmente. No tenía a nadie, y todos los que quería y amaba estaban en el Infierno, incluso aquellos que parecían pertenecer al cielo, como lo era Charlie, o Vaggie. Pentious suspiró. ¿Qué era lo que él tenía, que estaba allí? ¿Por qué pasó todo esto? Al menos respiró un tanto más tranquilo, sabiendo que todos estaban decentemente bien.

-Hey, ¿Por qué la cara larga? -Le preguntó San Pedro-. Ya estás en la lista de Ganadores, así que no tienes que preocuparte de nada. Aquí no hay preocupaciones, no hay sufrimiento, sólo tienes que disfrutar.

Pentious no respondió. Decidió que era mejor quedarse en silencio e intentar sonreír. Eventualmente le asignaron un pequeño departamento, en el cual tenía todas sus necesidades cubiertas. Una habitación, un baño lo suficientemente grande para acomodar su cuerpo de serpiente, una cocina, un espacio de convivencia y un balcón. Todo amueblado, y listo para su uso. Pentious le dio las gracias a San Pedro por llevarlo ahí antes de entrar. Este les dio las credenciales necesarias para poder comenzar a vivir en el Cielo cómodamente y se fue.

Ese era su nuevo hogar, al que debía de volver siempre. Miró las paredes blancas, y monótonas. Si este era el lugar donde iba a vivir, debía de transformarlo a algo con lo que se sintiese más a gusto. Con quizás engranajes y cosas que crease. También podría hacer invenciones que no sean tan dañinas para el cielo, y no comprometer su estadía ahí -Ya que de cualquier forma no quería decepcionar a Charlie-. Vio que era lo que había en la cocina y el refrigerador estaba vacío. Tenía mucho que hacer entonces. Tomó sus credenciales y salió del apartamento.

Mientras estaba sacando su tarjeta bancaria del Cielo, y comprobando que había dinero en ella -ya que todos los ángeles recibían una pequeña renta universal que los ayudaba-, vio que las calles se iluminaban con las pantallas al rededor suyo. Esa calle se parecía a Times New Square, en la vida moderna de la Tierra. Apareció la imagen de Sera, quien comenzó a dar un anuncio importante.

-Es de mi desagrado informar que Adán, el primer hombre, ha muerto, o ha caído en manos demoníacas -Dijo en su discurso-. Es una pérdida lamentable para el cielo, que sin embargo, no podemos evitar sentirnos culpables y responsables ante esto. Como ya saben, tras el encuentro con la princesa Charlotte Morningstar, el secreto del exterminio demoníaco salió a la luz, siendo esta la misma razón por la que Adán ha caído. No hemos de culpar a nadie más que las acciones tomadas por él. Como Consejo Coral Angelical, estamos trabajando en buscar una solución al problema de sobrepoblación demoníaca, y creemos que, gracias a la misma ayuda de la Princesa Morningstar podemos hacerlo de una manera más humana y digna para su tranquilidad. Entre ustedes, ya hay una persona que en un pasado fue Pecadora, sin embargo y para proteger su identidad, lo mantendremos en anonimato. Esperamos que esto calme sus almas, ya que sabemos que muchos de ustedes han preguntado por la situación. Muchas gracias, habitantes del Cielo, y tengan un buen día.

Pentious enrojeció. Sabía que hablaba de él, pero nadie le prestó atención siquiera, por lo que respiró aliviado. Se dirigió a comprar las cosas básicas que necesitaba y devolverse rápidamente a su apartamento. Comenzó a sentir que la gente lo miraba, y que lo juzgaba. Era nuevo, y por supuesto, comenzaron a sospechar que él era el Pecador Redimido. Se apresuró en hacer sus compras y volver a su aislamiento. Se sentía extrañamente perseguido, a pesar de que estaba en el lugar más seguro de la existencia misma y el universo.

Una vez en su apartamento comenzó a ordenar y guardar todo. Escuchó que alguien llamó a la puerta, y abrió. Se encontró con Emily, quien lo saludó efusivamente. Le dio un abrazo apenas lo vio.

-¡Me alegra tanto poder haber visto tu progreso, Sir Pentious! -Le dijo- ¿Ya sacaste tu tarjeta? ¿Compraste cosas? ¿Te estás acomodando bien? ¡Qué emoción!

-Sssí. Muchas gracias señorita Emily. Ssseguramente fue difícil defender a un pecador como yo -Él bajó su capucha algo triste.

-No digas eso, esto es sólo un paso para lo que viene. Tengo que contarte unas cosas, ¿Tienes algo para beber? -Pentious abrió la boca sorprendido y asintió.

Comenzó a calentar agua y sacó té negro de las bolsas que aún quedaban del supermercado. Emily observó cómo Pentious ordenaba sacando cosas con su cola, y traspasandolas a sus manos para ordenarlas. Finalmente los dos se sentaron, con una taza de té cada uno.

-Bien, Sir Pentious -Emily bebió de su taza-. Conversamos todo en la asamblea. Yo te defendí a ti y a Charlie. Verdaderamente creo que este es un paso a futuro. Los Tronos y los Querubines reprocharon a Sera duramente. Claro nosotros los Serafines somos los ángeles de mayor rango, pero compartimos coro con ellos, y se sintieron pasados a llevar y traicionados por no haber sido considerados. Muchos estuvieron de acuerdo conmigo de que el hotel de Charlie es la mejor opción. Claro, nuestro argumento fue que los Ángeles Ancianos decidieron que tú eras digno de estar aquí, ¿Así que por qué juzgarte?

-Me alegra sssaber que es apoyada señorita Emily -Pentious sonrió con algo de nostalgia pensando en sus amigos. Hubo un pequeño silencio.

-Pentious, ¿Los extrañas mucho a ellos? -Le preguntó Emily analizando el rostro del ángel serpentino.

-Sí, sólo han pasado dos días pero... La ausssencia la siento muy fuerte -El tocó su pecho-. Es como si algo de mi faltassse. O más bien, es como... No encajar. Jamás lo he hecho, pero esta es la primera vez que siento que pertenezco a algo. Quizás... Es la primera vez que siento que vale la pena luchar por algo.

Ella lo observó, cabizbajo y con una expresión melancólica. Sonrió. Tomó sus manos, las cuales eran muy frías, así que comenzó lentamente a hacerlas cálidas con sus habilidades angelicales. Al fin y al cabo, la felicidad es calidez.

-Tengo buenas noticias -Dijo-. Los Tronos pusieron sobre la mesa que deberíamos de contactarnos más con Charlie para ayudarla y que el plan funcione más rápido. Me ofrecí, ya que la conocí de primera mano, pero puedo llevarte conmigo, si quieres. Claro, no sé si iríamos al Infierno presencialmente, pero al menos a nuestra primera conferencia en la Torre del Reloj. ¿Qué te parece la idea?

A Pentious le brillaron los ojos, y pronto lágrimas salieron, recorriendo sus mejillas. Comenzó a reír, mientras se secaba las lágrimas, que no podía controlar.

-Me parece una excelente idea -Afirmó.

***

Pentious decidió levantarse, luego de recordar todo eso. Sacó su caja de herramientas -que rápidamente tuvo que adquirir, ya que no podía tener sus manos para sí mismo- y movió su refrigerador. Por alguna razón hacía un sonido extraño, así que pensó que era una buena idea echar un vistazo. Comenzó sacando unas tuercas y dejándolas a un lado. Retiró pieza tras otra mientras analizaba el cómo estaba construido. Había una pieza suelta que provocaba el sonido. De pronto llamaron a la puerta, y con su cola abrió.

-¡Oh! -Emily comenzó a reír- Sir Pentious, ¿Qué haces?

-Arregló el frigorífico -Dijo sin quitar la mirada de ahí-. El compresssor de vapor estaba suelto y hacía un ruido que me volvía loco.

-Vaya, eres muy bueno con las cosas mecánicas -Emily se agachó a verlo-. ¿Cómo aprendiste todo esto?

-Usted ya vio mi vida humana -Pentious apartó la mirada de su trabajo-. Estudié ingeniería y física en la universidad de Oxford y viví casi toda mi vida en Staffordshire. Desde entonces no he podido dejar de inventar o intentar arreglar cosasss. Es como una necesidad para mi.

-Oh -Emily hizo un gesto con la mano-. Bueno, sólo venía a informarte que cambiaron los planes. Los Tronos y Querubines exigieron que fuéramos directamente al Infierno. De esa forma volverían a confíar en nosotros los Serafines.

Pentious observó a Emily sonrió ampliamente. Sintió que su corazón se agitó, y que su melancolía se escapaba de allí. Balbuceó algunas palabras, incrédulo.

-A-Ahora con más razón quiero participar -Dijo tropezandose con las palabras-. No puedo esperar a ver a t-todosss.

-Me da algo de nervios la verdad -Admitió Emily-. No conozco como es... Y bueno, es el Infierno.

-No se preocupe, señorita Emily -Intentó calmar esa ansiedad-. Viví más de cien años en el infierno, sssé cómo funcionan las cosas. Ademásss... Puedo hacer algo para protegerla. Necesitaría algunos materiales, pero puedo crear algo.

Ella río levemente.

-¿Quieres que te acompañe? Al fin y al cabo, vamos a ir los dos y tengo un tiempo libre para ti ahora. También tengo que escribirle una carta a Charlie, así que tengo que ir a por papel y lápiz...

-Me parece bien -Pentious colocó los últimos engranajes y dejó el refrigerador como estaba-. Esto está listo. Ahora debería de funcionar como siempre.

Los dos se pusieron manos a la obra, y salieron del apartamento. Así fue como Emily y Pentious se encontraron en una gran ferretería, donde se vendían todo tipo de implementos y herramientas. Él tomó un carrito y comenzó a tomar objetos y dejarlos dentro de este. Parecía muy seguro de las cosas que necesitaba.

-¿Qué pretendes hacer? -Le preguntó Emily.

-Ya que usted, con cierta razón, teme de lo que vaya a pasar, crearé un dispositivo que distraigan a... los ataques -Dijo mirando su alrededor-. Mi intención no es hacerlesss daño, es simplemente una manera de distracción.

Eventualmente, llegaron con todas las piezas al apartamento de Pentious. Él rápidamente tomó unos papeles que compró, junto con unos lápices y comenzó a trazar lo que tenía en mente. Era rápido y ágil. Emily no podía creer la rapidez de él, que le recordaba a algunos habitantes del Cielo que sólo había visto en las convenciones científicas. Rápidamente Pentious comenzó a crear. Entre la habilidad que tenía entre sus manos, y la ayuda de su cola, terminó un prototipo en menos de una hora. Era una especie de pistola, que antiguamente hacía función de su Ray-gun.

-Bien, esto debería de funcionar así -Dijo Pentious activando el dispositivo.

Apuntó a la pared y un rayo luminoso apareció desde el arma. Emily pensó que no podía quedar más atónita, pero aquí estaba. El rayo no provocó ningún daño, pero dejó a Emily algo sensible de los ojos.

-Espero no lo hayas mirado demasssiado -Le comentó Pentious-. Esto es básicamente un rayo cegador, que debería de dejar atontados a quien intentase acercarse.

-¡Es increíble! -Emily miró los planos- ¿Cómo lo hiciste tan rápido?

-Son los años de práctica -Pentious dio una gran sonrisa-. Muchas graciasss.

-Creo que esto será útil si tenemos algún problema -Emily respiró tranquila-. Tenemos que ir mañana. Prepara tus cosas, y recuerda respirar.

Pentious asintió moviendo la cabeza enérgicamente. Estaba emocionado de poder ver a sus amigos, que eran prácticamente su familia. Se preguntaba si algún Egg Boi sobrevivió al ataque. Sabía que no tenían almas, y que probablemente nunca más los vería, y le daba pena honestamente. Le había tomado cariño a los homúnculos en forma de huevo que había creado hacía muchísimos años junto a su compañero de negocios que cayó en una exterminación.

Más o menos todo eso es lo que había pasado en los últimos tres a cinco días. Se estiró sobre la cama haciendo tensar sus brazos y cola. Moviéndose de forma ondulada, decidió descansar la mente finalmente. Tomó las sábanas y las dejó sobre su cuerpo, poniendo las almohadas alrededor de él, como si fuesen sus Egg Boiz acompañándolos. Extrañaba a todos con tal intensidad, que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para verlos.

Notes:

Bienvenidos a mi primer fanfic de AO3. He publicado varios fanfics en Wattpad, pero decidí que era una buena idea comenzar a publicarlos también aquí. En esta ocasión quiero centrarme en algo post-temporada 1, y echar un vistazo a lo que ocurriría tras la ascensión de Sir Pentious al cielo, y cuales serían las consecuencias de esto mismo (junto a mucho, mucho más). Voy a ir subiendo los capítulos de forma semanas, así que... Disfruten!!