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El Omega de Yunmeng Jiang

Summary:

Un omega debía ser elegante. Un omega debía ser delicado. Un omega debía ser educado. Un omega debía ser una gran esposa.

Un omega era ser un trofeo. Un omega era ser una incubadora. Un omega era ser llamado 'prostituta' solo por su casta. Un omega era ser nada.

Wei WuXian estaba dispuesto a romper todas esas etiquetas bajo la enseñanza del líder de Yunmeng Jiang. Él sería el primer cultivador omega. Él callaría a todos, y demostraría que su casta no era símbolo de debilidad.

Pero su desarrollo como cultivador y omega se ven envueltos en un dilema ante la aparición de su alfa destinado. Él podría llegar a un acuerdo con él, de explicar sus deseos y darse a respetar, si tan solo supiera quién era.

Estar rodeado de alfas no ayudaba. Y su poca habilidad en el romance no ayuda.

 

ChengXian

 

Los personajes originales le pertenecen a MXTX. El fic es completamente de mi autoría.

 

La historia es subida únicamente en esta plataforma (Wattpad y AO3) si ven esta obra en otra parte, favor de reportar o ignorar. Atte: NiraTao

Chapter Text

Prólogo.

 

 

Yiling, Yunmen Jiang, un pequeño poblado cerca de grandes montañas, entre ellas una de las más peligrosas y prohibidas, repleta de energía resentida y cadáveres por doquier, un pequeño hueco excavado por las manos de un niño pequeño en aquella montaña y lo primero que encontrarías serían restos humanos. A pesar de la amenaza de aquella montaña, esta era sellada por cultivadores de sectas prominentes, la secta de la cual pertenecía el pequeño poblado era Yunmeng Jiang. El lugar era acogedor y pintoresco a pesar de la cercanía de aquella montaña.

Como un día cualquiera, los vendedores abrían sus tiendas, y los mercaderes ambulantes acomodaban sus puestos en cualquier parte de las calles más transitadas. El día se veía como uno cualquiera, hasta que entre la gente común un grupo de atractivos hombres vestidos de elegantes túnicas moradas llegaron a preguntar entre la gente que pasaba con sus compras hasta los mismos comerciantes.

El atractivo hombre que los lideraba era un alfa, pero no cualquiera, era el mismo líder de la Secta Yunmeng Jiang. Alto, de largo y brillante cabello negro, peinado con un par de trenzas en los costados y un elegante moño adornado de un tocado de amatista y jade, dejando gran parte de su cabello suelto sobre su espalda, el elegante bordado frontal de su túnica era de un gran loto en un tono más oscuro. La túnica interna era de un negro cual noche, haciendo resaltar los tonos morados de la túnica exterior, terminando con unas muñequeras de plata negra. En su cintura colgaba el emblema de la familia, la campana de loto de nueve pétalos, elaborada de la plata más clara y fina, al final de esta como decorado, una borla violeta, haciendo referencia a los colores de la secta. Aun con el elegante porte y el fuerte aroma a alfa pura sangre, el hombre mostraba un semblante tranquilo y una cálida sonrisa cuando hablaba suavemente a los pobladores.

Al inicio muchos se sintieron un poco intimidados, dado que la mayoría de los pueblerinos eran betas y solo un puñado de omegas o alfas de bajo nivel. Aquel hombre, acompañado de tres discípulos alfas, vestido de negro y morado, con campanas de plata en sus cinturas, tenían el rostro un poco más agresivo, más no despedían un aroma intimidante.

El líder, pasó por las calles más concurridas, siempre haciendo las mismas preguntas.

-¿Ha visto a un niño de alrededor de seis años?

-Su cabello es negro, de ojos grises y gran sonrisa.

El día avanzó, y el líder seguían sin encontrar a dicho niño, sus discípulos terminaron abarcando calles más adentro, para cubrir más terreno. Pero nada parecía dar resultados. Pensaba, decepcionado, que esa era otra ciudad donde no estaba el pequeño que tanto deseaba encontrar.

-Señor.

Una dulce voz le hizo voltear, no había nadie a su espalda, pero el leve tirón de sus ropas de hizo ver hacia abajo; una joven dama, posiblemente de la misma edad que de su hija mayor, tenía una simple túnica blanca, y en su espalda llevaba a un niño de apenas un año envuelto en una suave tela marrón. Con una sonrisa se inclinó frente a la pequeña, no tenía aroma significativo, es decir, era una beta.

-Yo he visto a ese niño que busca- Los ojos del líder parecieron iluminarse. La niña quedó fascinada por los claros ojos grises del alfa.

-¿Segura?- La alentó a seguir con una cálida voz.

-Sí, llegó hace poco menos de un mes a la ciudad. Suelo darle un bollo de carne cada dos días, siempre está durmiendo por ahí- Señaló un callejón donde parecían tirar basura del mercado- Sino, siempre está trepando árboles en los límites de la ciudad.

-Muchas gracias, pequeña- De la solapa de su túnica sacó una pequeña bolsita bordada llena de algunas cuantas piezas de plata, entregándosela a la niña.- Agradezco la información, cuídate y a tu hermano también- Acarició la cabeza de ambos niños antes de marcharse.

Caminó por el callejón que le había indicado, pero no encontró a nadie, solo una caja de madera con algunos trapos viejos y sucios, parecía el nido de algún perro callejero. Sin pensarlo mucho, se dirigió a las afueras, pero antes de llegar escuchó el grito y llanto de un niño, se apresuró al encuentro de la pobre criatura que lloraba y gritaba como si estuvieran acabando con su vida.

Al llegar al final de una calle vacía, únicamente rodeada de muros de algunas casa y uno que otro árbol en medio del camino, vio a un niño corriendo con algo entre sus manos, siendo perseguido por un gran perro negro. Se apresuró al encuentro de la pequeña criatura, tomándolo en brazos apenas se encontraron y alejando el perro con una fiera mirada, el animal se limitó a meter la cola entre las patas y soltando suaves gemino se alejó.

-¿Estás bien?

Vio al pequeño niño, sucio y desalineado; estaba descalzo, sus pequeños pies estaba sucios, llenos de costras y algunos rastros de sangre. Su ropa hecha girones, sucias y parecían estar hechas de la tela de los sacos de patatas. Su cabello negro, igual se veía sucio y estaba mal atado en un intento de cola de caballo con un desgastado listón rojo. Entre sus pequeñas manos había un trozo de bollo con algunas manchas de moho. El pequeño aun temblaba entre sus brazos, por lo que nunca alzó la mirada, se quedó viendo fijamente como el perro se iba, pero sus pequeñas mejillas estaban llenas de tierra y lágrimas.

-Pequeño, calma, ya se fue- Fue entonces que el niño alzó la mirada, y ambos ojos se vieron fijamente, ambos de color gris, solo que del líder un tono más oscuro.

-¿Quién es?- Dijo con una gran sonrisa, aun con los restos de sus lágrimas al borde de sus ojos.

-Mi nombre es Jiang FengMiang, ¿Cuál es tu nombre?- El niño pareció pensarlo, y mientras trataba de recordar su nombre, intentó darle una mordida al bollo, pero FengMian lo detuvo- No comas eso, no está bueno. Te daré algo más, vamos.

Sin soltarlo, FengMian caminó con el niño en brazos, se detuvo en el primer puesto, donde estaban cortando melones frescos, recién salidos de una tina de agua. Compró un gran trozo para el pequeño, quien entusiasmado le dio grandes bocados.

-¿Recuerdas tu nombre?- El niño negó con la cabeza- ¿El de tus padres?

-No, mucho... Creo... Creo que era... algo con Ren el de mamá, y de papá... algo Ze...- Dijo apenas terminando el melón, intentó lamer sus manos pegajosas del jugo de la fruta, pero de nuevo fue detenido gentilmente por las grandes manos del alfa.

-Entiendo, conocí a tus padres- El niño lo miró impresionado- Tu nombre es Wei Ying.

-¡Sí! ¡Mi nombre es Ying!- De nuevo una gran sonrisa iluminaba su rostro, tenía vagos recuerdos de dos dulces voces llamándolo de esa manera.

-¿Te gustaría venir conmigo? Pertenecerás a mi familia, tengo una hija mayor y un niño de tu edad, podrían ser buenos amigos.

Wei Ying sin dudarlo asintió con la cabeza. Se sentía seguro en aquellos cálidos brazos, y reconfortado con la cálida sonrisa del alfa.

Antes de que anocheciera, FengMian había comprado un conjunto nuevo de ropas y zapatos para Wei Ying, y una vez se reunió con sus discípulos se encaminaron a la posada donde estaban hospedados. Una de las jóvenes betas del servició ayudó a Wei Ying a tomar una buen baño caliente y a vestirlo con una sencilla túnica negra y zapatos negros hermosamente bordados de hilos plateados. Una vez listo se reunió con los Jiang en el comedor, con una sonrisa se colgó del brazo del alfa mayor, viendo como hablaba con los otros jóvenes alfas.

El pequeño no dijo nada, pero al escuchar las palabras "cacería" y "cadáveres" no pudo evitar ponerse a llorar. FengMian volvió a tomarlo en brazos, preguntando por su malestar, este solo lloro diciendo que si se iba, volverían a dejarlo solo como sus padres. Todos sintieron sus corazones y gargantas cerrarse.

-Calme joven Wei- Habló uno de los jóvenes alfas- El líder Jiang se quedará con usted, la cacería la haremos nosotros, no demoraremos.

-Vayan- Los jóvenes alfas se fueron, y prometieron a Wei Ying que al regresar, jugarían un rato antes de que él se durmiera- Vamos a cenar primero, debes tener hambre.

Wei Ying solo asintió con la cabeza, cenó una gran cantidad de cosas en compañía de FengMian, mientras le contaba como era su hogar en Lotus Pier, que una vez que llegaran el día de mañana, conocería a sus hijos, y si él deseaba se volvería un cultivador como ellos.

Con la emocionante conversación y un convencido Wei Ying, de querer ser un fuerte cultivador, para ayudar a quien lo necesite, no se dio cuenta de la hora. Y como lo prometieron los jóvenes alfas, regresaron para jugar un poco con el pequeño Wei Ying.


El viaje de regreso fue emocionante y terrorífico para Wei Ying en ambas partes. En brazos de FengMian volaban sobre su espada a una gran velocidad, y en poco menos de cuatro horas pudo vislumbrar un enorme largo de claras aguas, tapizado de amplias hojas verdes y hermosos lotos rosados por doquier.

Y una vez en tierra firme se sorprendió por la enorme mansión que era el territorio de la secta. Veía a varios jóvenes de diferentes edades corriendo, entrenando con espada, combatiendo entre ellos con espadas de madera o cuerpo a cuerpo, todos eran alfas y betas. FengMian encargó a Wei Ying con uno de sus discípulos mientras iba por su familia para presentarlo.

Wei Ying se quedó cómodamente sentado sobre los hombros de uno de los jóvenes alfa, mientras le explicaba las actividades de sus compañeros, qué hacían y cómo lo hacían. Otro le habló de cómo debían de formar su núcleo dorado y una vez entrando a la edad de ocho años empezaban a entrenar. Emocionado, Wei Ying dijo que entrenaría duro para alcanzar a los otros jóvenes discípulos, para entonces vio al líder acercarse con una tímida sonrisa, seguido de una mujer y dos niños. El discípulo dejó en el suelo suavemente a Wei ying, todos hicieron una reverencia y se marcharon a hacer sus actividades.

-¿Lo encontraste?- La mujer tenía una fiera mirada, y lo veía entre molesta y sorprendida. Eso le espantó un poco al pequeño Wei Ying, pero no borró su sonrisa, intentando imitar el saludo que habían hecho los jóvenes alfas.

-Mi señora, él...

-No tienes que decírmelo- Vio molesta a su esposo, tronó la boca antes de darles la espalda y decir- Haz lo que quieras- Y sin más se marchó.

-Hola- La niña se acercó, llamando la atención de Wei Ying, al ver la cálida sonrisa de la niña, el sabor amargo de su boca se había esfumado- Soy Jiang YanLi, él es mi hermanito Jiang Cheng.

-Hola, soy Wei Ying...

El pobre Wei Ying estaba por acercarse a los hermanos, cuando escuchó el ladrido de varios perros, su rostro se llenó de terror al ver a tres cachorros corriendo hacia ellos. Involuntariamente empezó a temblar y llorar mientras gritaba "Papá"

FengMian tomó en brazos a Wei Ying, mientras ocultaba su rostro en el pecho del mayor. Con una triste sonrisa, vio a su hijo menor.

-A-Cheng, mete a los perros...

Esa misma tarde se escucharon los llantos de dos niños, uno con miedo y el otro haciendo rabieta. FengMian iba a mandar a los perros de Cheng a otra familia, el dueño no hacía más que llorar y echarle la culpa a Wei Ying por la pérdida de sus amadas mascotas, YanLi intentó mediar entre ellos, pero Wei Ying solo se sentía cada vez más culpable por causar enojo y llanto del otro niño.

Madam Yu, ni siquiera se presentó en aquel momento a calmar a alguno de sus hijos, ni al nuevo invitado, se limitó a permanecer en su habitación, alejada del líder Jiang.