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Español
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2023-11-04
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Atracción

Summary:

La llegada de Soteldo a Tigres afectó a Gignac, pero ¿En qué aspecto?

Notes:

Ship que tengo desde el año pasado, cuando Soteldo llegó a Tigres.

Espero lo disfruten.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

~

 

Había deseado jugar en ese equipo desde que los vió, tenía idea de lo que era ese club, los conoció en libertadores, pero no había puesto tanta atención a ellos hasta en el mundial de clubes, donde vió su participación contra el equipo de Palmeiras.

 

Y ahora estaba ya por entrar a su primer partido, pero todo el ambiente del estadio y sus compañeros era muy diferente a lo que había escuchado e imaginado. 

 

Sus compañeros hacían burla de él y lo ignoraban parte del tiempo, y el estadio estaba casi vacío.

 

Con los nervios desbordándose de su cuerpo tocó el balón para dar inicio al partido, pero un mal movimiento de sus piernas, un reflejo por el nerviosismo y ansiedad, (cosa que nunca le había pasado en su vida como jugador profesional) pisó el balón haciendo que su cuerpo se dirigiera al suelo.

 

Sintió una descarga en su cuerpo que lo hizo sobresaltarse estando a punto de caer al suelo, cerró sus ojos y sintió cómo sus pulmones contenían la respiración.

 

Abrió los ojos y soltó el aire, miró alrededor y vio a su agente a lado suyo mirándolo con confusión.

 

—¿Todo bien Yeff?—su acompañante le preguntó con una sonrisa.

 

—Bien, al parecer me quedé dormido sin darme cuenta.

 

—¿Tuviste una pesadilla? Luces agitado.

 

—Sí, pero no recuerdo qué estaba soñando—mintió el jugador mirando por la ventanilla del avión.

 

Estaban a punto de llegar a la ciudad, miró las luces del área metropolitana en la oscuridad de afuera.

Miró su reloj y eran casi las diez de la noche.

 

—Ya casi aterrizaremos, mantente despierto; ya llegando podrás descansar.—le aconsejó su agente David.

 

Yeferson asistió con la cabeza y solo cerró los ojos, se encontraba nervioso. Había leído y escuchado de los jugadores del equipo de Tigres, con tantos ídolos en ese club.

 

Trataba de mantenerse neutral a las opiniones, sabía cómo era la prensa y los medios. Pero le ponía algo ansioso el recibimiento de sus compañeros, sabía la competencia que había entre los jugadores, pero trataría de dar lo mejor para poder adaptarse y tener un lugar en el campo con los titulares.



Al estar ya en el aeropuerto se encontró con varios medios de comunicación.

En seguida de que bajó del avión lo recibieron con gorra, cubrebocas y bufanda del equipo.

 

Mientras caminaba hacia las puertas del aeropuerto los medios iban tirándole preguntas sobre su llegada al club y él trataba de responder todo lo que podía, tratando de ponerse la camiseta del equipo para dar todo por su nuevo club.

 

Todo fue tan rápido esa noche, que lo sentía como un sueño.

 

Ahora se encontraba en su nueva casa en la ciudad de Monterrey. Estaba tan agotado por el viaje que solo quería acostarse en la cama y descansar, pero a la vez le daba curiosidad ver su nuevo hogar, pero se sentía fatigado.

 

Mañana serían sus pruebas médicas y físicas y se incorporaría a los entrenamientos con sus demás compañeros. Sería un día pesado, así que era mejor descansar por esa noche, mañana ya le daría un tour a su nuevo hogar. 



°°°°°°



Se sentía un frío ambiente en el estadio Universitario, el volcán , lugar donde la mayor parte del tiempo entrenaba el equipo de Tigres y donde se jugaban sus partidos locales.

 

Los jugadores se ejercitaban por la cancha, algunos hacían pases por el campo y otro grupo corría pasando por obstáculos.



El DT dio unos momentos de descanso dejando que los jugadores platicaran entre ellos, algunos salían del campo para ir a vestidores o por bebidas.

 

—Dios, ya quiero que acabe por este día el entrenamiento—se quejó Vigón  juntando sus manos y frotándolas para darse algo de calor.

 

—No me quejaría si solo hay frío, pero la lluvia…—Llegó el Francés, Gignac, al campo con un vaso en sus manos—. La lluvia hace que cale más el frío.

 

—Y tú llevas más tiempo acá en la ciudad, te has acostumbrado, pero tu amigo Florian...—Nahuel, portero de los Tigres comentó al mismo tiempo que dirigía su mirada al otro Francés que tenía poco en el equipo, Florian Thuavin.

 

Florian estaba sentado a un lado de la cancha platicando con otros jugadores, pero se le veía entumecido por el frío.

 

—El frío es diferente acá en Nuevo León, se siente más seco, yo llevo años aquí y no me acostumbro del todo—Gignac bebió un sorbo de su bebida.

 

—A ver que tal se siente el nuevo jugador, ¿Cuándo llega? —preguntó Vigón.

 

—Hoy se supone debería incorporarse al equipo, ya que llegó ayer según vi—comentó Nahuel—. ¿Lo han visto jugar? Tiene muy buenos goles…eh gordo, a ver si no te quitan el título de goleador, ponte abusado—Bromeó Nahuel dándole un pequeño empujón al delantero Gignac.

 

—Ya veremos, solo espero sea buen jugador para el equipo—. Respondió el Francés

 

—Muchachos, a seguir con el entrenamiento, ¡Vamos!— Animó el Director Técnico.

 

Los jugadores entre quejas y juegos se reincorporaron a la cancha para continuar el día.



Al cabo de varios minutos Gignac sintió un empujón llamando su atención, volteó y se encontró con Nahuel.

 

—Mirá ya llegó 

 

—¿Quién llegó?—preguntó André Gignac algo desconcertado.

 

—Pues ¿quién va ser? André, el nuevo jugador, aunque parece un niño.—se burló el arquero.

 

Ambos jugadores dirigieron la mirada hacia donde Nahuel apuntaba. 

 

Ahí se encontraba el Piojo Herrera, Director Técnico del equipo con un jugador, pequeño para un hombre promedio.

 

—¿Seguro que es él? —El francés no estaba convencido, realmente lo veía muy pequeño de estatura.

 

—Debe de ser, seguro será como Damían 1 , habrá que verlo jugar.

 

Vieron como el Piojo le daba indicaciones y platicaba con el jugador, mientras Nahuel y Gignac continuaron con su entrenamiento. 

 

°°°°°°

 

Soteldo se encontraba frente a sus nuevos compañeros de equipo, junto al DT.

Se sentía algo nervioso, pero nada fuera de lo normal. 

 

El piojo decía unas palabras sobre la llegada, y el mediocampista también dijo unas palabras de esperar jugar bien en el club y llevarse bien con todos.

 

—A ver muchachos, vamos a darle la bienvenida como se merece. —Comentó el DT. 

 

Los jugadores formaron dos filas, una especie de valla, unos frente a otros, Soteldo supo de inmediato la clase de bienvenida que sería, riendo al ver el ambiente relajado del club entró entre sus compañeros recibiendo zapes y algunas patadas de bienvenida.

 

Se incorporó de inmediato al resto de sus compañeros a lo que faltaba del entrenamiento.

 

—¡Yeff, cuánto tiempo!— Se acercó uno de los jugadores de tigres. 

 

Para su sorpresa era Charlie Gonzalez, un ex compañero de equipo de hace mucho tiempo.

 

—¡Charlie!— Se animó Soteldo saludándolo con un abrazo y una sonrisa.

 

—Me alegro que te hayas decidido a venir a Tigres, verás que te encantará todo.

 

—No podía dejar de pasar la oportunidad que se dio.

 

—Fue mucha suerte que Carlos 2 fuera a Toronto y que tú estuvieras ahí.— Comentó Charlie—. Ahora a echarle ganas para poder ser titular del equipo; Como ves, hay muy buenos jugadores en la plantilla, así que es algo difícil poder ser titular siempre.

 

Soteldo asistió con la cabeza, y volteo a ver a su alrededor. Era verdad, había tanto talento en ese equipo de sobra.

 

—Es de los mejores equipos del país, tenemos nuestros malos momentos, pero el club hace lo posible para tener a los mejores—. Le comentó su amigo.

 

—¿Cómo te sientes con el ambiente de compañeros? Tú ya llevas un tiempo aquí.

 

—El ambiente es bueno, a pesar de que los medios siempre tratan de hacer polémica con el club, tenemos buenos compañeros en Tigres.

 

Soteldo escuchó atento a su amigo o mientras miraba a un pequeño grupo de jugadores, claramente se veía una especie de jerarquía en el club a pesar de que todos se llevaban bien. 

 

No supo cuánto tiempo se había quedado mirando hasta que el Francés, quién había visto solo por vídeos pero lo identificaba , volteo y sus miradas se encontraron, haciendo sobresaltar al nuevo jugador, que de inmediato desvió su mirada y se encontró de nuevo con su amigo Charlie.

 

—No te pongas nervioso con André — comentó Charlie. Pues había visto lo que había pasado —. André parecerá presumido, y de temer, tiene su carácter, no lo voy a negar, es demasiado pasional en la cancha y a veces fuera de ella, pero es un buen tipo. Es uno de los ídolos del equipo y de la ciudad. Es un líder.

 

—¿Un líder?

 

—Aquí hay diferentes clases de líderes. André , Nahuel y Guido son los principales líderes del club. Podría decirse que a veces ellos influyen más que los directivos en sus compañeros.

 

—Entiendo, espero poder llevarme bien con todos.

 

—Lo harás hombre—respondió charlie dándole unas palmadas en la espalda y siguiendo con los ejercicios que ya estaban por terminar. 

 

°°°°°°

 

Habían pasado varios días, Soteldo se había adaptado bien al club y compañeros. Todos eran muy amables, hasta los jugadores que él había identificado como los más altos en la jerarquía. Pero había alguien que lo seguía poniendo nervioso, y era el francés Gignac. 

 

Había cruzado algunas palabras con él, como con el resto del equipo, pero había algo en él que lo ponía alerta. Podía sentir su mirada sobre él muchas de las veces.

 

Se sentía observado, y no sabía qué pensar sobre ello. <<¿Será que se siente amenazado por su puesto?>> pensó Yeferson, aunque esa pregunta que se hacía así mismo le parecía un poco absurda.

 

°°°°°°

 

Jugaron un partido en el estadio del “volcán”, Yeferson pudo debutar en los últimos minutos del partido ganando aplausos con su entrada de parte de la afición felina.

 

El jugador se sintió emocionado por el recibimiento de la gente, y el ambiente. Muy diferente a aquel sueño que tuvo antes de pisar la ciudad de los montañas. 

 

Y la evolución de confianza con sus compañeros también iba creciendo, pues lo hacían sentir en su casa.

 

°°°°°°

 

Poco a poco Gignac se iba acercando a Soteldo, le iba hablando más, y tomando más confianza. Hasta el punto de que el delantero comenzaba a molestarlo de manera de juego.

 

Siempre había una excusa para tocarlo. Y a Yeferson en realidad eso no le molestaba en absoluto.

 

 °°°°°°°



Algunos jugadores estaban haciendo su rutina de ejercicios mientras que los que habían terminado miraban al resto. 

 

Soteldo había terminado de recibir consejos del DT; se quedó de pie mirando a sus compañeros, cuando sintió que alguien, detrás de su espalda se recargó sobre él, sintió un peso sobre sus hombros, y miró unas manos  entrelazadas  frente a él. 

Esas manos que en tan poco tiempo ya le eran muy familiares.

 

Gignac lo tenía entre sus brazos literalmente, Yeferson se sentía nervioso pero a la vez seguro con su compañero. 

 

Oyó unas palabras casi en su oído del francés, pero realmente no lo escuchó, pues sabía que su compañero estaba intercambiando unas palabras con el Piojo, su DT.

 

Alguien llamó la atención de ellos, haciéndolos voltear hacia la persona que les hablaba, para encontrarse con un hombre con una cámara fotográfica, el cuál terminó tomándoles una foto.

 

Era la persona que se encargaba de la imagen y publicidad del equipo. 

 

Tigres era muy activo en sus redes sociales, sacaban entrevistas de los jugadores, juegos, y siempre habían personas tomándoles fotos y vídeo al plantel para crear una cercanía con sus aficionados.

 

—Bueno, a ver si esa foto calma a la prensa—comentó el DT.

 

—¿En qué aspecto?— Preguntó Soteldo extrañado pues no sabía a lo que se refería su Técnico.

 

—Han sacado rumores, la prensa amarillista, sobre nosotros, que al parecer te odio y me caes mal.—Comentó el francés mientras reía—. Les encanta hacer un show de nosotros.

 

—¿Y no te caigo mal o me odias?— Cuestionó Soteldo con sinceridad y con cierta inocencia.

 

—¿Qué?¿En serio me estás preguntando eso?— Respondió Gignac algo divertido y a la vez alejándose un poco de Soteldo, y tomándolo de sus hombros con sus manos—. Creéme que ni te dirigiera la palabra si me cayeras mal—declaró alejándose de Soteldo, y dándole unas palmadas en los hombros antes de irse de su lado.

 

Yeferson se quedó contemplando al francés irse hacia con Nahuel y otros compañeros más.

 

—Bueno, es hora de ya dar por terminado el entrenamiento—le comentó el Piojo que caminaba hacia la cancha para dar instrucciones a sus jugadores.

 

°°°°°°

 

Pasaban los días y comenzaba a darse cuenta de cómo era la prensa local, amarillista y buscando hacer escándalo con todo, aunque la mayoría fuera una bola de mentiras. 

 

En ese tiempo pudo conocer más a sus compañeros y en especial a Gignac. 

Realmente podría pasar por otra persona cuando pisaba una cancha, pues el francés exigía a sus compañeros de una manera que intimidaba a quién se pusiera en su camino cuando tenía un objetivo. 

 

~~~••••••~~~

 

El contacto físico entre Gignac y Soteldo iban aumentando, pasaba en los entrenamientos, vestidores, en los hoteles y partidos cuando había alguna oportunidad. 

 

Soteldo ya se había acostumbrado a esos toques de su compañero André, y los extrañaba cuando en el día el francés interactuaba poco con él. 

 

Pero un día después de un entrenamiento pasó más que esos tipos de contactos.

 

~~~•••••~~~

 

La directiva había planeado organizarles una pequeña reunión ahí mismo en una parte del estadio.  Con comida y música en vivo.  

 

Los jugadores se encontraban relajados, platicando y animando a otros a que pasaran a cantar.

 

Unos se mantenían sentados en su mesa y otros se movían de un lado a otro para platicar con varios de sus compañeros. 

 

Gignac era de los que estaba platicando de una mesa en otra, le hablaban para tomarse fotos o pedir alguna opinión.

 

El francés de vez en cuando desviaba la mirada para buscar a cierto compañero. Miraba a Yefferson tratando de estar en ambiente, aunque la música que se estaba tocando en ese pequeño convivio sabía que no era del gusto del venezolano.

 

André tenía años en esa ciudad por Tigres y mucha gente le decía que se había convertido en un regio más, por su forma de hablar y la música que solía escuchar. Y justo en ese convivio las canciones que sonaban eran norteñas y banda que los mismos jugadores pedían que tocaran. 

 

El francés siguió en la plática con sus compañeros hasta que volvió a buscar a Soteldo y no lo vio por ningún lado.

 

—Eh, Aquino— Gignac se acercó a uno de sus compañeros—. ¿Has visto a Soteldo? 

 

—Supongo que fue al baño, se fue para allá—señaló el jugador hacia una parte fuera del lugar de donde se encontraban.

 

—Gracias—el francés se dirigió hacia un túnel que llevaba a los vestidores y los baños que utilizaba el plantel. 

 

En los baños se encontró a Soteldo lavándose las manos en uno de los lavabos, Gignac se acercó a él y lo salpicó de agua en modo de juego para molestarlo, Soteldo respondió dándole un empujón a Gignac para que se alejara.

 

—Ya André—riendo el venezolano entrando en un forcejeo con Gignac.

 

La altura de Gignac era una ventaja ante Soteldo, quien terminó arrinconado contra la pared en un forcejeo que el francés estaba convirtiendo en un ataque de cosquillas.

 

Gignac presionaba su cuerpo contta Soteldo para tratar de inmovilizarlo, entre sus forcejeos las respiraciones se iban haciendo más audibles.  

 

En uno de sus movimientos Soteldo pasó sus brazos alrededor del cuello de Gignac, lo había hecho con intención de someterlo cosa que le fue imposible, haciendo que sus caras estuvieran a pocos centímetros. 

 

La tensión entre ambos se sentía más y más. Y el que rompió esa tensión fue Gignac. 

 

André sorprendió a Soteldo con un beso y a la vez pasaba sus brazos hacia las piernas del venezolano para cargarlo, el cuál el otro correspondió enseguida tratando de encerrar con sus piernas las caderas del francés, haciendo que sus cuerpos estuvieran más pegados.

 

Pasaron unos segundos hasta que rompieron el beso. 

Ambos se miraban con deseo, pero ni uno pronunciaba palabra por miedo a lo que pudiera pasar después. 

 

—Aquí no es seguro—declaró Gignac. 

 

Soteldo hizo un movimiento para soltarse del agarre de Gignac, pero este lo detuvo. 

 

—Yo me encargo—tomando con fuerza el cuerpo de Soteldo entre sus brazos. Se dirigió hacia un cubículo, cerrando la puerta tras entrar. 

 

—Nos van a escuchar

 

—Lo harán si haces ruido—le dijo con un tono de picardía.

 

El francés se cercioró que la tapa del inodoro estuviera abajo para tomar asiento.

 

— André…

 

Soteldo se acomodó arriba del cuerpo de Gignac, sentándose encima de su compañero, con sus piernas abiertas. 

 

Se sentía algo preocupado de que los descubrieran pero no quería parar lo que ya habían empezado.

 

—Todo estará bien—Gignac trataba de tranquilizarlo mientras le susurraba al oído y comenzaba a besar el cuello de Yeferson.

 

Soteldo comenzó a pasar sus dedos por la cabellera de Gignac, aceptando los besos que este le dejaba por su mandíbula y cuello.

 

Sintió las manos del delantero tomarlo con fuerza de la cintura para acercarlo más y presionarlo contra él. 

 

Podía sentir el bulto de Gignac creciendo debajo de él, por las fricciones que con su cuerpo estaba haciendo arriba de este con un vaivén.

 

Sus erección eran más visibles, ya que ambos llevaban puestos unas bermudas deportivas.

 

Sintió las manos de su compañero colarse bajo su camiseta; comenzando a sentir las caricias algo bruscas de Gignac. 

 

Sus labios se volvieron a encontrar, sus lenguas se buscaban con un poco de desesperación.

 

Gignac movió una mano de la cadera de Soteldo hacia delante de él, buscando debajo de la bermuda del joven. 

 

—A-André…—dejó escapar un gemido al sentir la mano de Gignac en su miembro, que ahora estaba siendo estimulado. 

 

Había dejado de tener control sobre su cuerpo, ya que el cuerpo debajo de él estaba haciendo gran parte del trabajo. 

 

Gignac movía sus caderas hacia arriba, teniendo ritmo y fuerza haciendo que el cuerpo de Soteldo estuviera cabalgando arriba de él sin hacer un mínimo esfuerzo.

 

—Es-espera—Soteldo trataba de hablar pero no era para detener a Gignac—. No quiero mancharme.

 

—Quítate la camiseta—ordenó el francés.

 

Orden que de inmediato obedeció Soteldo, tirándola en un rincón de ese espacio. 

 

Cuando de pronto escucharon ruidos cerca de ahí. 

 

Habían entrado personas al baño. 

 

Gignac aún tenía una mano en el miembro de Soteldo, y no lo soltó, pero con su otra mano le tapó la boca para reprimir algún ruido que los pudiera delatar.

 

Soteldo tenía miedo de hacer algún movimiento. 

 

Sentía la adrenalina de ser atrapados, sentía una ansiedad y preocupación pero a la vez le excitaba encontrarse así con Gignac. 

 

Escuchó como dos de sus compañeros ingresaron bromeando y hablando. 

 

Por suerte sus compañeros llegaron a los mingitorios, sin ocupar algún cubículo vecino, y por suerte estos baños tenían puertas hasta abajo , no dejando ver los pies de quien lo ocupaba, en este caso, los dos pares de pies.

 

Escucharon como se alejaban las voces, haciendo que soltaran suspiros de alivio.

 

—Ahora sí, a seguir con lo nuestro—retiró la mano del rostro de Soteldo. 

 

Ambos sonrieron con complicidad.

 

Gignac libró completamente a Soteldo de su otro agarre, solo para liberarse de su propia playera,  dejándola caer a lado de la camiseta del venezolano.

 

Los besos se reanudaron, a la vez que el francés liberaba su propia erección para tomar ambos miembros con su mano y comenzar a frotarlos entre sí.

 

El sudor de ambos y el líquido preseminal ayudaban aquella acción.

 

Gignac se sentía excitado y sin poder creer lo que estaba sucediendo. 

 

Soteldo le había correspondido aquel beso y ahora se encontraban en una situación que por semanas solo había fantaseado. 

 

Desde que llegó Yeferson a Tigres le había llamado la atención de Gignac, sintió una debilidad por él. Quizá fue el tamaño, aunque había tenido compañeros de baja estatura con anterioridad, pero con Soteldo no sabía lo que le había pasado, simplemente fue una atracción que no pudo aguantar.

 

Su forma de acercarse fue por medio de bromas y juegos, cosa que vio que Soteldo correspondió a aquel tipo de coqueteo.

 

Ya no podían controlar el nivel de sus respiraciones, ambos estaban excitados y descontrolados hasta que por fin ambos se vinieron, uno después del otro.

 

Sus esencias se mezclaron y cayeron en el abdomen y parte del pecho de ambos, sintieron el líquido caliente recorrer sus pieles, pero no les importaba mucho en esos momentos el desastre que habían provocado.

 

Soteldo recargó su frente en el hombro de Gignac tratando de recuperar el aliento y regular su respiración

 

Gignac rodeo con sus brazos la cintura de Soteldo atrayéndolo hacia él.

 

El venezolano sentía los labios de Gignac que recorría uno de sus hombros hasta parte de su cuello. 

 

Estaba seguro que lo acababa de suceder era inevitable, pero no sabía que sería tan pronto. No se arrepentía, pero fueron arriesgados al dejarse llevar por el momento y que sucediera en una reunión con sus compañeros afuera a unos metros de distancia.

 

Pero se sentía feliz, al estar con Gignac de ese modo. 

 

Disfrutando el momento algo lo sacó de sus pensamientos haciéndolo sobresaltar y dejando escapar un pequeño quejido. 

 

—¡A-ay!

 

—Lo siento, no pude resistirme—Gignac lo decía en forma de burla, una pobre excusa tras haberlo mordido. 

 

Ambos se levantaron del retrete que por suerte resistió tremenda acción. 

 

Tomaron papel higiénico y comenzaron a limpiar sus cuerpos de los restos que dejó aquella situación. 

 

Buscaron sus playeras en el suelo y procurando que no hubiera nadie en el lugar, y salieron para terminar de limpiarse en los lavabos. 

 

—Esperemos que nadie se haya enterado de nuestras ausencias—comentó Soteldo algo preocupado. 

 

—¡Jaa!— se burló Gignac—. Creeme que si lo notaron igual se harán los despistados. 

 

Ambos se volvieron a reunir con sus compañeros que seguían disfrutando de la música mientras bromeaban entre ellos.

 

Habían comenzado una relación que no planeaban frenar.



F I N 

Notes:

1. Damián : Fue ex-jugador del equipo de Tigres, era bajo de estatura, le apodaban "el enano", era muy buen jugador y goleador, un ídolo para la institución. Se retiró en Tigres.

2. Carlos Salcedo: Ex-jugador de tigres, fue un tipo de intercambio lo que pasó entre Salcedo y Soteldo.