Actions

Work Header

Love of three

Summary:

JiSung sabía que estaba mal, que sus sentimientos no debían existir. Sin embargo, su corazón decidió hacer lo que quería y ahora no podía dejar de pensar en Chan y ChangBin.

Pero, bueno, quizás ellos no estaban muy lejos de donde JiSung se hallaba.

Notes:

Amo el 3racha no puedo con ellos asjja así que un ff en donde se aman los tres siii

Chapter 1: Love is difficult

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

JiSung estaba jodido, como realmente jodido.

En verdad se encontraba en un problema enorme, uno que sólo él conocía y entendía lo grave y terriblemente anormal que era; no necesitaba muchas razones para saber que lo tenía que mantener bajo mil llaves, escondido.

De todas formas, y aunque quisiera hacerlo, tampoco era como si JiSung pudiera gritarlo a los cuatro vientos así sin más, sin consecuencias, como si leyera en voz alta las noticias del día que se encontraba en internet. Esto, su secreto, era algo por lo cual su grupo entero de amigos podría arrancarle la cabeza, dejar de verle como un amigo y compañero de banda, incluso odiarlo.

Y, bueno, no podía culparlos; JiSung sabía que sus sentimientos no estaban bien, sino todo lo contrario, estaba muy mal visto, reprochable, despreciable- Y más sinónimos. 

Para él mismo fue difícil, quizás incómodo. Aceptar y procesar que él fue el que desarrolló esa clase de sentimientos, no por el hecho de que estuviera atraído hacia un hombre —la crisis de orientación sexual la sufrió y superó en la secundaria, ahora se consideraba, sin duda alguna, bisexual—, sino porque eran dos hombres por los cuales su corazón se estaba volviendo loco y por quiénes podría quitarse los calzones sin sacarse el pantalón si así se lo pedían, debatiéndose internamente hasta tirarse de los pelos por en la encrucijada en la que él solito se había metido. 

Porque, si con uno ya era difícil de por sí, tanto por sus carreras como artistas como por el frío juzgar de las relaciones homosexuales, enamorarse de dos hombres era como utilizar de almohada para protegerse de un oso que no comió en una semana, uno que esperaba impaciente el momento justo para atrapar su cabeza entre sus colmillos y acabarlo. Con su estilo de vida actual, sólo eran segundos para que todo por lo que había trabajado se viniera abajo, tanto en su carrera como en las relaciones personales que había construido. Ni él mismo entendía esa comparación sin sentido, o sí; tal vez, al dar tantas vueltas, ya estaba al borde la locura. 

JiSung no veía otro futuro para sus sentimientos que no fuera trágico y doloroso, muy por seguro que terminarían quedando en el olvido junto a su capacidad de amar. Huh, sip, complicado.

Sin embargo, por el otro lado, JISung podría decir que ya lo había asimilado —bueno, casi, algunas veces seguía cayendo en un frenesí de pensamientos sin sentido—. A estas alturas era inútil quemarse la cabeza y recriminarse por haber tenido tal atrevimiento, por no haber actuado antes para detener sus sentimientos de crecer todavía más, y, bueno, concluyó que no tenía un solo maldito gramo de sentido de la moral. Incluso se consideraba a sí mismo como una mala persona, alguien egoísta que quería algo que definitivamente no podía tener, porque no podía ser posible que alguien que se supone tiene en claro qué estaba bien o mal, qué estaba permitido y qué no, se enamorara de dos hombres que ya tenían un noviazgo establecido entre sí.

Porque ahí estaba su maldito problema. Bueno, no era como si tener su corazón divido entre dos personas fuera sencillo, pero verlos a los dos ser tan... Tan ellos, tan unidos, tan enamorados, le pegaba diferente y fuerte. Era como tener una vaso de agua frente a él en medio del desierto, pero una pared de vidrio se interponía en el camino, evitando que pudiera siquiera llegar a tocar el vaso —en serio, debería dejar de hacer esas comparaciones, cada día se sentía más loco—.

ChangBin y Chan estaban en una bella y sólida relación de casi tres años, y JiSung los ha visto, aunque siempre desde lejos como el simple espectador que era y que debía ser, llevar adelante ese amor que se tenían desde que comenzaron a salir, superando algunos obstáculos y manteniéndose juntos. De hecho, ambos mayores no eran de dar grandes espectáculos de muestras de cariño ni mucho más y había que ser muy observativo para notar algo de eso.

Solían guardarse ese tipo de gestos y eran contadas las veces en que los demás los habían visto mostrarse pegadizos o acaramelados, como una vez en la que Chan se sintió enfermo debido a una gripe y se comportó como un niño mimado que buscaba constantemente la atención de ChangBin, y este no se negó ni una vez porque, aunque no quisiera admitirlo, tenía cierta debilidad cuando se trataba de cuidar a Chan —algo que no pasaba muy seguido en tanto no solía mostrarse decaído o enfermo, sólo cuando estaba en su límite—. También, cuando en una ocasión ChangBin estuvo sensible por un tema que nadie más que el mayor sabía y buscaba a cada momento resguardarse entre los brazos de Chan —JiSung todavía lo recuerda, fue una semana poco común aquella en donde los esquivaron bastante a todos—. En modo de broma, sus amigos se quejaban y les reprochaban, alegando que no podían soportar verlos actuando como 'novios de verdad'

Pero nadie sabía que JiSung se llevaba la peor parte. 

Ser parte de 3RACHA conllevaba muchas cosas. Además de un gran ingenio a la hora de crear, también estaba el pasar demasiado tiempo juntos. Muchas veces JiSung se había topado con escenas un poco subidas de tono —y se avergonzaba de que esas escenas fueron el motor de los mejores orgasmos de su vida. Sí, era un rarito, él ya lo sabía, muchas gracias—, quedándose fuera del estudio hasta que terminaran cuando se daba cuenta de lo que estaba pasando o tocando la puerta cuando era muy urgente que revisaran un trabajo, para que notaran su presencia y hacer de cuenta que no había visto y escuchado nada.

Todavía se sentía algo fuera de lugar ver a Chan dejando besos repentinos en las mejillas de ChangBin, o que el mayor no hiciera cara de disgusto, como generalmente ponían todos, cuando ChangBin lo abrazaba por la espalda y le susurraba cosas al oído, hasta sonriendo mientras se encogía de hombros, apenado.

Y JiSung ya no podía contar con los dedos de las manos ni de los pies la cantidad de veces que este tipo de cosas ocurrieron frente a él, aunque no había forma de que JiSung pudiera echarles nada en cara, y, bueno, tampoco era como si quisiera hacerlo. La mayoría de esas ocasiones, si no es que en todas, en que los mayores se comportaban así era porque estaban disfrutando por fin de un momento a solas en el estudio, hasta que eran interrumpidos por JiSung porque él también quería pasar tiempo con sus hyungs, incluso si sentía mal tercio —claro, también porque debían trabajar—. Como dijo, egoísta, porque pese a que tenía una vocecita en la cabeza que le decía que dé media vuelta y se marchara, su deseo de entrar, de escucharlos, de imaginar cómo sería estar ahí, era más grande.

Nunca discutieron con él sobre ello, nunca se quejaron ni le reprocharon o tiraron indirectas de que sobraba allí. Por el contrario, cada que entraba donde estaban ellos, Chan lo saludaba con una sonrisa genuina —lo sabía porque JiSung conocía la falsa o de trabajo— y ChangBin lo recibía con abrazos. Y hasta que no le dijeran directo en la cara que debía irse, que les diera espacio, JiSung fingiría demencia. Se instalaría en el sofá del estudio, se acurrucaría a un lado de ChangBin y escucharía lo que Chan estaría parloteando, porque era lo suficientemente codicioso y esta era la única forma en que se podía sentir 'parte' de lo que los mayores tenían, incluso aunque no fuera real.

Estaba loco, estaba siendo invasivo, pero JiSung no se podía detener, no cuando, en vez de recibir un hombro frío o una mirada de cansancio, obtenía calor y recibimiento.

No obstante, había otra parte de él, opuesta a la que disfrutaba de estos momentos, que aparecía cuando entre Chan y ChangBin las caricias parecían ponerse un poco intensas, y la cantidad de susurros iban en aumento y las miradas cómplices eran sumamente obvias. JiSung sólo se encogía en su lugar, extra enfocándose en cualquier otra cosa, deseando con toda el alma tener la capa de invisibilidad de Harry Potter y correr lejos sin ser notado. Quería hacerse chiquito y evadir la realidad, en la cual evidentemente sobraba. Era una manera rápida de devolverle los pies a la tierra y darle una lección de humildad. 

No eran celos, tampoco envidia o animosidad, ni nada de eso, él sentía felicidad pura cuando los observaba- Se embobaba viéndolos, mejor dicho. Porque esos dos juntos eran preciosos y se notaba desde lejos cuánto se amaban; irradiaban una calidez y amor de una manera inexplicable, y JiSung adoraba sentir aquello, sin importar que fuera desde afuera o de segunda mano. Como dijo, un simple espectador. 

JiSung conocía su lugar, él sabía muy bien cuáles eran los límites que no debía sobrepasar, pero eso no evitaba que quisiera formar parte de eso. Fantaseaba con estar envuelto en los brazos de Chan y de su aroma, mientras ChangBin lo besaba con el mismo ahínco que al mayor, los tres acurrucados y enredados en el sillón del estudio sin poder decir dónde empezaba un brazo y donde terminaba el otro, y pensando en pistas nuevas o hablando acerca de la composición de una letra.

Basta, se dijo. JiSung tenía que practicar el ponerle un alto a su imaginación, porque básicamente se estaba auto-torturando. No era la primera vez —y, joder, seguro no era la última— que se ponía a soñar despierto, creando miles de escenarios en su cabeza que lo llenaban de una falsa sensación de esperanza, como si hubiera una mínima posibilidad de que pasaran. Por supuesto que no, porque sólo era su mente jugando con él. 

JiSung estaba jodido, eso estaba más que claro, porque estaba enamorado hasta la médula de dos hombres que ya eran novios. No existía ni una pequeña chance de que sus sentimientos fueran correspondidos, aplastándose frente su cara toda ilusión cuando volvía a la realidad, como debería ser.

Creer lo contrario era ser exageradamente optimista y una persona ilusa, rozando lo malicioso, porque estaba más que claro y asegurado que no tenía ni siquiera un pequeño espacio entre Chan y ChangBin, por lo menos no del modo en que le gustaría, pero estaba resignado. JiSung tomaba una bocanada de aire, se tragaba su angustia y seguía adelante, porque no iba a negar que dolía, dolía y como el demonio. Su pecho se sentía ahogado y quería llorar, después de todo, un amor no correspondido seguía siéndolo sin importar de quienes se tratara. 

Y, quizás, JiSung estaba demasiado hundido en su propia miseria y tristeza, o tal vez era porque ya de por sí era una persona distraída, y no reparaba en que esos accidentes no ocurrían con nadie más. 

Porque Chan y ChangBin no eran nada inocentes y se susurraban entre ellos cuán tentador se veía su Sunggie.

Notes:

Quiero que sepan que los colores de cabello no van a cambiar pese a que en el ff transcurren meses, porque es un quilombo y porque no tengo la suficiente memoria y coordinación mental como para recordar que colores tuvieron a lo largo de las eras jajsdja perdOn

JiSung lo tiene castaño clarito, chan rubio y binnie negro