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El televisor prendido transmitiendo las noticias matutinas, suena como una música de fondo mientras BaekHyun se mueve apresuradamente por la sala de estar buscando sus cosas, se siente cada vez más desesperado a medida que los segundos pasan. Su madre lo matará, tal vez le regañe, dándole el sermón de su vida por ser tan irresponsable.
El Magnate Park ChanYeol lanza un nuevo producto al mercado que asegura ser un éxito.
BaekHyun se detiene casi al instante cuando escucha ese nombre, el presentador continúa hablando, pero el castaño lo ignora, sus orbes solo se fijan en las imágenes que salen una tras otra, las que aparecen casi al final son las que llaman más su atención. Tal vez sea extraño, pero es la primera vez que toma en cuenta en serio al hombre, incluso cuando su madre había repetido una y otra vez su nombre, siendo un tema recurrente en la cena familiar.
La señora Byun Yungmi vivía del trabajo y para el trabajo, incluso algunas veces BaekHyun pensaba que Park ChanYeol era más importante para su madre que su familia, como si su jefe fuera el eje central de toda su vida. Era algo que realmente detestaba, llegó a sentir un ligero rencor y odio por el hombre incluso sin haberlo conocido, más que por simples fotografías, parecía tener una gran vida, suntuosa y laureada, con una familia de revista.
Era de los pocos alfas de sangre pura que quedaban, su sangre era realmente apreciada porque no estaba manchada con un beta o humano, era nacido netamente de un alfa y omega, al igual que sus generaciones anteriores, gozaba de un vida longeva, casi eterna, también podía otorgar una casi inmortalidad con quién se apareara, por eso muchos buscaban una marca de ellos, sin importar qué. Era aclamado por todos. A diferencia de los omegas y alfas comunes, que tenían el mismo ciclo de vida que los humanos.
BaekHyun era nacido de un alfa y beta, casi era un milagro que haya sido un omega, ya que en esta actualidad eran escasos tanto alfas como omegas, era un universo donde prevalecían betas y humanos.
Sabía que Park estaba casado con una hermosa mujer que también era una omega de sangre pura que había sido una modelo en algún momento de su vida, ella fue tema de conversación en algunas ocasiones, pero su mente había llegado a bloquear todo lo referente a ese hombre desde hace varios años. Pero ahora era casi inevitable no saber nada de él, cuando posiblemente entre a trabajar a la sede principal de su conglomerado.
Las imágenes cambian a un vídeo de él dando una conferencia, manteniendo siempre una sonrisa de comercial, se ve realmente muy bien, el traje se ajusta perfectamente a su cuerpo esculpido, haciendo que incluso sus hombros se vean más anchos de lo que son, por un momento por sus pensamientos pasa que el mayor podría ser fácilmente un modelo realmente guapo.
Deja sus pensamientos cuando escucha su teléfono vibrar en su bolsillo, lo saca rápidamente para mirar el identificador, soltando una maldición silenciosa cuando descubre que es su madre, decide no contestarle, y vuelve a buscar sus cosas, después de apagar el televisor.
Encuentra por fin su llave, y camina apresurarme a la salida, mientras su teléfono vuelve a vibrar, esta vez decide contestar porque sabe que su mamá se molestará más si no lo hiciera.
—¿Dónde estás? —cuestiona su madre con un tinte de molestia brillando en su voz.
—Ya estoy por llegar. —Miente incluso si sabe que su madre no le creerá nada. Escucha un suspiro resignado de su parte.
—Mira BaekHyun, no quiero que me hagas quedar mal frente a mi jefe, le pedí exclusivamente que te diera una oportunidad, aún sabiendo que es un hombre muy ocupado como para tomarse la molestia por estas nimiedades, no quiero que me decepciones. Espero que al menos llegues a esa entrevista.
BaekHyun está dispuesto a decirle que no la decepcionará, incluso ignorando como parece más preocupada por su jefe que por desearle que le vaya bien, al menos, pero escucha el sonido familiar que indicaba que la llamada había terminado. El castaño tiene tantas ganas de mandar todo a volar, y simplemente quedarse en casa, pero eso sería asegurarse de amanecer en la calle.
Pero realmente lo quiere, no desea convertirse en su madre, un esclavo del trabajo, sirviendo y viviendo para un rey. Un rey que odia, y que debe importarle menos que nada si es aceptado en su prestigiosa marca.
Para su fortuna llega a tiempo a la entrevista, algunas personas también andan a pasos apresurados yendo a la misma dirección que él, los nervios comienzan a invadir su cuerpo, sintiéndose cada vez más pequeño al ver a los otros aspirantes, pero cuando estaba por entrar una mujer se le acerca llamándole por su nombre. —¿Es usted Byun BaekHyun?
BaekHyun asiente lentamente, luego la mujer sonríe, parece aliviada de encontrarlo.
—No es necesario que tenga una entrevista, empieza mañana.
Dice aquello dejando a BaekHyun aturdido en su sitio, ni siquiera tiene tiempo para preguntar los detalles cuando la mujer se va alejando a pasos rápidos, corre tras ella antes de que se pierda de su vista.
—¡¿Disculpe, no se está confundiendo?! —dice rápidamente, cuando está lo suficientemente cerca de ella como para llamar su atención.
—No lo creo, es usted el hijo de la secretaría del señor Park ¿Cierto?—BaekHyun asiente agitando su cabeza lentamente—. Entonces no hay ningún problema.
La mujer vuelve a irse, dejando a BaekHyun nuevamente sin habla ¿Su madre sabía de esto?¿Sí lo sabía por qué lo había hecho venir por gusto? Su mente está lista para maquinar sus propias respuestas cuando siente su teléfono vibrar en el bolsillo de su pantalón. Piensa que es su madre pero el identificador en la pantalla le dice lo contrario.
SunKyu
BaekHyun contesta el teléfono formando inconscientemente una sonrisa en su rostro. —Hola —dice, su voz se vuelve unos tonos más bajo y ligeramente suave.
—Hola ¿no interrumpo nada? —La voz del hombre es grave y profunda, como si tratará de sonar seductor, da la sensación de que tuviera una sonrisa permanente en su rostro.
—Creo que no —suelta BaekHyun saliendo de ese gran edificio que viéndolo desde afuera, se ve tan imponente y majestuoso, dando solo una muestra de lo ostentoso qué podría ser por dentro.
—Entonces es una ocasión perfecta para invitarte a comer.
—¿Por qué lo crees? —suelta BaekHyun tratando de sonar desinteresado.
—Tengo una corazonada de que hay muy buenas noticias para celebrar.
BaekHyun suelta una risa suave y calmada. —Pues parece que estás en lo cierto.
El hombre también ríe con su voz profunda que incluso se escucha más grave a través del teléfono, puede oír la voz de una mujer a lo lejos llamándolo y eso hace que su sonrisa se desdibuje de su rostro.
—Bueno entonces, nos encontramos en el lugar de siempre dentro de media hora, adiós. —SunKyu cuelga apresuradamente, BaekHyun se queda mirando su teléfono por un tiempo, luego vuelve a sonreír negando con su cabeza.
Es absurdo, pero a veces lo olvida, nunca debe tomar en serio a SunKyu, pero cuando escucha esa voz coqueta que trata de seducirlo, como si lo jalara con una cuerda imaginaria, BaekHyun no puede evitar seguirle el juego.
Sin embargo, SunKyu jamás dejará de ser un jugador, como una abeja que va de flor en flor.
Era un alfa, de aquellos que te ofrecían el cielo, la luna y las estrellas, que te prometían un millón de cosas solo con su mirada, fue así como lo había conocido y por un momento BaekHyun realmente creyó que era el indicado, como una especie de alma gemela, habían conectado tan bien esa noche, pero esa capa de ilusión se había esfumado cuando lo escuchó decirle la mismas frases y dedicarle las mismas miradas a otra persona.
E incluso en el tiempo que llevaba viviendo y teniendo no una tan amplia experiencia amorosa, sabía que ese alfa no le convendría porque BaekHyun no era del tipo de una sola noche. Tal vez era un omega que los demás llamarían pegada a la antigua, le gustaba que su relación escalará poco a poco, hasta estar seguro de entregarse a la otra persona y que ésta sea alguien que realmente amará.
Entonces, cómo había llegado a está situación tan complicada.
Francamente fue un estúpido.
***
Llevaba al menos una semana trabajando en ese lugar, fue tan agotador; no físicamente, porque ni siquiera tenía que hacer nada especial, pareciera como si solo lo hubieran aceptado en ese lugar por una especie de favor, que tal vez realmente sea cierto, lo cual no dejaba de molestarlo.
Sí tendría que soportar escuchar sobre Park ChanYeol día y noche, en su casa y en su trabajo, al menos esperaba que en ese lugar ganará algo de experiencia laboral, no ser como una especie de niño de los mandados para sus superiores.
Y lo peor de todo es que no puede renunciar así de simple, su madre jamás se lo perdonaría, y si incluso encontrará un buen trabajo para desarrollarse profesionalmente, para ella nada se podría comparar con ser uno de de los subordinados de Park ChanYeol, e incluso si le costaba aceptarlo, no dejaba de ser cierto. Así que solo tuvo que tragarse su orgullo y continuar trabajando.
—¡Acabo de ver a la esposa del señor Park! —escucha un chillido emocionado, como si se tratara de un pequeño niño, BaekHyun reprime las ganas de bufar—. Es realmente hermosa, parece una muñeca viviente.
Otros chicos se empiezan a amontonar cerca de la mujer que está en un cubículo más cerca de la puerta, como si las palabras que soltaba fueran realmente interesantes.
—¿Estás segura que era ella?
—Por supuesto, tengo memorizado su rostro, es imposible confundirla, la vi tantas veces en mi colección de revistas —dice la mujer con convicción—, aunque obviamente verla en persona es mucho mejor. ¿Cómo será el señor Park en persona? Imagino que también las fotos no le hacen justicia, debe ser guapísimo.
Escucha unos suspiros soñadores y algunas risitas, BaekHyun siente que ya no puede soportar el ambiente, y se para casi bruscamente, la silla en la que estaba sentado casi chirría esto llama la atención de algunas personas pero él las ignora, avanzando hacia la salida.
Solo cuando está fuera, varios metros lejos se da cuenta que no sabe a dónde ir, todavía está en horario de trabajo así que no podía abandonar el lugar simplemente, el sonido de su teléfono hace que salga de su dilema, contesta rápidamente incluso sin mirar el identificador como si solo buscará un motivo para distraerse.
—¿BaekHyun? —Escucha la voz demandante de su madre del otro lado de la línea—, quiero que subas al último piso, la directora de la escuela de tu hermano me llamó, él tuvo un accidente y necesito que me ayudes con algo.
La preocupación se apodera de su cuerpo, que queda paralizado por un momento, quiere preguntarle qué le había pasado pero su madre ya había cortado la llamada. BaekHyun se apresura a correr al ascensor marcando el último piso, el tiempo parece andar en cámara lenta, pareciera como si hubiera pasado un largo tiempo en el ascensor, cuando solo habían pasado minutos.
Y cuando llega finalmente, descubre que no puede entrar porque solo personal autorizado lo podía hacer, la entrada estaba bloqueada y se necesitaba de una tarjeta para abrirla, cosa que su madre probablemente tenía. Justo cuando estaba a punto de marcarle, la ve acercarse a través de la puerta de vidrio. No le echa ni una mirada y vuelve a andar en silencio después de abrirle.
—¿Qué pasó? —pregunta, su madre no le responde hasta que entra a su oficina.
—Al parecer tuvo una pelea con otro niño, lo cual ocasionó que se diera un golpe en la cabeza, lo llevaron a la enfermería pero el caso parece ser más grave y necesitan llevarlo al hospital. —Su madre habla con calma, acomodándose frente a su computadora.
BaekHyun bufa con incredulidad ¿Cómo es que su madre puede estar tan calmada con esa noticia y si era algo que peligraba realmente la salud de su hermano? Los ojos del omega comienzan a brillar con evidente molestia.
—¿Y qué haces acá entonces?
Su madre lo mira de reojo por sobre sus lentes como si hubiera hecho una pregunta realmente estúpida, BaekHyun piensa que le responderá algo, tal vez de decirle que su pregunta es absurda y que los problemas de JiWook no son tan graves para que deje su trabajo de lado, en cambio elige ignorar, sus ojos vuelven a la pantalla de la computadora.
—Necesito que envíes estos documentos dentro de quince minutos y lleves estos papeles a casa, probablemente me quedé con tu hermano, así que no podré venir a recogerlo —dice su madre mientras señala algunos archivos con el cursor y luego señala los archivadores que están apilados al costado de la computadora.
Entonces se para, buscando algunas cosas en su escritorio para ponerlo en su bolso y luego se dirige a la salida. —Por favor, haz las cosas bien, no quiero ningún problema o error —suelta ella con una sutil advertencia en su tono, que conoce muy bien, antes de que abra la puerta y se salga si siquiera despedirse.
BaekHyun se sienta en el sillón donde antes estaba su madre, esperando pacientemente a que transcurra el tiempo que le había indicado su madre, y cuando pasó apenas cinco minutos desde que ella se había ido, el teléfono casi en una esquina del escritorio empieza sonar, sus ojos vuelan hasta el y se debate entre contestar y no.
Piensa que lo mejor es no hacerlo, de todos modos no podría hacer nada y solo faltan algunos minutos para que se libere de todo, el teléfono deja de sonar por un tiempo haciéndole creer que se había zafado de una responsabilidad que no le pertenece, pero el teléfono vuelve a sonar una y otra vez, el ruido provoca que los nervios se comiencen a apoderarse de su cuerpo y si era algo urgente, su madre probablemente estará muy molesta si se entera.
Es entonces que sus manos se dirigen rápidamente al teléfono. —Buenas tardes, en este momento la secretaría no… —Contesta con su voz casi trabándose por lo rápido que habla, pero la persona del otro lado no deja que continúe hablando.
—¿Quién eres tú? —La voz grave y demandante llega a sus oídos, es evidente que el tipo no se encuentra contento, la molestia y un ligero desconcierto brilla en su tono, sus piernas por un breve segundo casi habían flaqueado por ello, estaba asustado de haber cometido un error y casi quiere llorar cuando cae en cuenta que efectivamente lo había hecho.
—La secretaria tuvo que salir por una emergencia, yo la estoy ayudando con u…
—Venga a mi oficina inmediatamente.
Con eso el hombre corta la llamada, dejando a BaekHyun casi con el corazón en la boca, se queda paralizado en su lugar sopesando qué hacer, podría escapar ahora y fingir que esa llamada nunca había pasado pero esa parece ser una pésima idea, claramente el extraño no se encontraba de buen humor y lo estaría más si se enterara que él se había ido sin más. Así que trata de calmar su corazón y empieza a caminar a la oficina del hombre que supone que es la que está al frente suyo ya que es la única puerta que hay a parte de la que salió. Las letras doradas que parecen de oro en la gran puerta brillan con un «Park ChanYeol» que inquieta su corazón.
Tiene un muy mal presentimiento de todo esto.
Toca la puerta suavemente como sí quisiera que no lo escucharán, pero no tiene tan buena suerte, escucha un «pase» amortiguado y Baekhyun con todo el pesar entra a la oficina sus ojos se mantienen en el suelo cuando un olor pesado y espeso golpea su nariz haciendo que suelte un pequeño quejido, su instinto le grita que debe someterse al extraño, nunca en su vida había encontrado un alfa con una presencia tan imponente que incluso sin verlo, provocaba un respeto indiscutible con solo su simple aroma. Y el alfa no parecía estar liberando sus feromonas con intención, se imagina que tan poderoso y debilitante llegaría a ser si lo hiciera.
Tal vez perdería por completo su fuerza de voluntad.
Cuando logra estabilizarse y dejar que el aroma no le afecte tanto, se inclina casi a noventa grados esbozando un lo siento.
—¿Quién eres? —El alfa vuelve a preguntar con esa voz profunda que no hace más que debilitar sus piernas.
—Soy el hijo de la secretaria. —Teme enfadar más al extraño pero de todas formas parece hacerlo cuando el aroma que invade cada rincón del lugar se vuelve más pesado.
—¿Por qué no me mira a los ojos cuando me habla? —Casi inmediatamente BaekHyun levanta su rostro mirando directamente al alfa, sus ojos se conectan y siente como una corriente eléctrica corre a lo largo de su columna.
Era simplemente fascinante.
El alfa estaba sentado detrás de su gran escritorio, ligeramente inclinado en su silla reclinable, definitivamente ver en persona al gran y poderoso Park ChanYeol era completamente distinto que hacerlo a través de una pantalla, tenía un rostro hermoso con facciones duras y afiladas, con la acentuada madurez de un alfa que ha vivido siglos, acompañadas de ese cuerpo bien formado con esos anchos hombros que resaltan más en persona, era mucho más grande de lo que se había imaginado. Sus ojos son grandes como dos almendras que lo miran juzgándolo, pero por un momento, BaekHyun cree haber visto un brillo ligero.
—¿Usted trabaja aquí? —pregunta con voz dura el alfa, BaekHyun asiente inmediatamente—. ¿Dónde?
—En el primer piso, soy un pasante, empecé hace un par de semanas.
El alfa se queda en silencio y luego levanta su teléfono marcando un número que BaekHyun no puede ver, cuando escucha el nombre de su madre sabe que las cosas no irán bien.
—¿Yungmi es cierto que dejaste a tú hijo en tu oficina? —inquiere el extraño mirándolo directamente a los ojos como si esperara así delatarlo. BaekHyun no logra escuchar que es lo que su madre responde pero parece convencer al hombre cuando éste corta diciéndole que no se preocupe por nada.
—¿Cómo te llamas?
—BaekHyun, Byun BaekHyun —responde con algo de torpeza, era curioso como parecía volverse un papel en la presencia de él, es casi una proeza como sus piernas aún lo mantienen en pie, cuando siente que en cualquier momento puede desmayarse.
Jamás había estado en la presencia un alfa nato, de esos que despiden poder con solo su mirada. Tal vez era por eso que todos los adoraban, como si fueran una especie de seres divinos e inmaculados.
—Puede retirarse —demanda el extraño desviando su mirada sería a los papeles delante suyo. Omega se va rápidamente después de inclinar su cuerpo noventa grados con intención de disculparse nuevamente.
Camina a pasos apresurados de nuevo a la oficina de su madre, solo ahí comienza a respirar rápidamente como si hubiera llegado a un lugar seguro.
¿Cómo es que su madre podría soportar trabajar con ese alfa?
Sí bien su madre no podía percibir los aromas con tanta sensibilidad como él, por ser una beta. Estaba la actitud y presencia del alfa, parecía ser un tipo frío y exigente, que te haría llorar con solo una mirada dura de su parte, no quiere imaginarse cómo sería si lo encontrará molesto.
Felizmente él nunca trabajaría a su lado.
BaekHyun se apresura a hacer lo que su madre le había encargado y sale de ese piso, con el solo pensamiento de no volver jamás.
***
—¿Pasó algo? —SunKyu se inclina sobre la mesa esbozando una sonrisa con los labios cerrados, inclinando ligeramente la punta de esta. BaekHyun niega casi de inmediato, devolviendo también una sonrisa.
—Entonces porque pareces ido, tus ojos me miran pero tu mente no está conmigo.
—Solo recordé algo pero no es importante. —BaekHyun niega volviendo a tomar un sorbo de su jugo.
—Yo creo que debe ser algo importante para que ocupe los pensamientos de esta pequeña cabecita. —El dedo de SunKyu punza su cien a medida que suelta cada palabra y BaekHyun golpea su mano haciendo que se alejé esbozando una mueca de fingido dolor.
—Bueno no es algo que te importe. —BaekHyun se ríe sacando su lengua juguetonamente. En el rostro del otro se forma una expresión de indignación y sorpresa, que si no fuera porque es un pésimo actor, se hubiera preocupado de haberle lastimado seriamente.
—Conocí al señor Park —suelta volviendo a tomar su jugo. SunKyu se queda en silencio desviando su mirada a su bebida sobre la mesa.
—¿Y cómo es?¿Es un viejo cascarrabias? —dice provocando que BaekHyun suelte otra carcajada.
—No, bueno si es intimidante, tiene un aura que… no sé cómo explicarlo. Solo hace que mi piel se erice de recordarlo.
—Entonces debe ser realmente serio, sí provocó que nuestro pequeño cachorro se sienta así. —BaekHyun le lanza la servilleta que estaba sobre la mesa ocasionando que el otro comience a reír casi incontrolablemente, para un hombre de más de treinta años, SunKyu se comportaba como un niño, se pregunta cómo es que lograba que todos caigan en sus redes. Uno a uno, como si fueran hojas de un árbol, que él colecciona.
—No soy un cachorro —murmura sin que SunKyu lo escuché, desviando su mirada ligeramente avergonzado, el tono carmesí se asienta cálidamente en sus mejillas.
No conocía mucho de SunKyu realmente, era muy cerrado con sus asuntos personales, solo sabía que era un alfa que suele estar ocupado con su trabajo la mayor parte del tiempo, si es que no estaba coqueteando con alguien, pero a pesar de todo tenía la sensación de que el tipo era bueno.
—¿Cómo está tu hermano? —inquiere el mayor ya más serio, entonces BaekHyun recuerda que le había contado sobre él hace dos noches, ya que estaba muy preocupado y tal vez por primera vez en mucho tiempo quería desahogarse con alguien.
—Está mejorando, le dieron de alta hoy —dice BaekHyun esbozando una pequeña sonrisa.
—Me alegro, sabes que puedes contar conmigo para lo que sea. —SunKyu se acerca a él y coloca con delicadeza una mano sobre su mejilla derecha, le da suaves caricias con su pulgar cuando sus ojos se encuentran, el tiene una mirada dulce y cariñosa, que se ve tan sincera que BaekHyun casi se la cree.
—Gracias —suelta alejándose del tacto del otro—. Ya es tarde, hablemos otro día.
Sí BaekHyun al menos se habría tomado un segundo para mirar el rostro del otro antes de irse, hubiera percibido la desilusión sincera que ensombrecía el rostro del alfa. Algo tan cercano a cuando le niegan un juguete deseado a un niño.
Camina a pasos lentos a casa, retrasando el mayor tiempo posible volver a encontrarse con su madre, ella ha estado enojada desde que se enteró lo que había pasado. Aunque él francamente no cree que haya tenido culpa de algo, pero su madre dijo que pudo haber manejado las cosas mejor, y no hacerle quedar mal frente a su jefe.
Su mirada se dirige a un vídeo que se transmite en un anuncio, cuando percibe una figura conocida, su piel se eriza y siente como una ligera corriente recorre su cuerpo hasta la punta de sus dedos cuando los recuerdo pasan por su mente uno tras otro.
El señor Park era guapo pero en su misma medida intimidante.
Para su fortuna no volverá a verlo en persona otra vez, porque estaba casi seguro de que su madre no le dejará a cargo de nada que tenga que ver con subir al último piso.
Sus días vuelven a ser monótonos, sin nada realmente relevante, SunKyu había vuelto a desaparecer, enviándole algunos mensajes ocasionales. Solo estaban las mismas personas contando distintos chismes que involucran el apellido Park, como si no hubiera nada más interesante que ello.
BaekHyun suspira resignado mirando su teléfono, era la tercera vez que llamaba a su madre pero siempre le mandaba a la casilla de voz, sus pies se mueven de un lado a otro mientras él pensaba que hacer cuando su teléfono suena en su mano.
—¿Mamá? —responde cuando escucha un traqueteo y el resonar de los tacos de su madre.
—¿Qué necesitas? —dice ella con un aire cansado.
BaekHyun se muerde los labios algo nervioso antes de hablar lentamente. —Olvidé mis llaves en casa y no sé si podrías prestarme los tuyos para irme—, extrañamente para él su madre accede con facilidad.
—Mis llaves están en mi auto que está en el estacionamiento de la parte trasera, hay una puerta exclusiva para llegar allí que está vigilada por un guardia, le dices que vienes de parte mía para que te deje entrar.
Su madre continúa explicándole mientras el avanza tratando de encontrar esa dichosa puerta que parecía estar muy apartada de todo, fue así como en un lugar donde casi ningún alma andaba y solo había un ascensor al costado del guardia que se encontraba parado en la puerta, BaekHyun por fin había dado con el estacionamiento, tuvo que mostrar su tarjeta de identificación para que el guardia le creyera cuando le dijo que era hijo de Byun Yungmi y así dejarle entrar.
Ese estacionamiento era un desfile de riqueza, con autos de último modelo y que BaekHyun solo había visto en revistas y videos, estaba tentado a tocarlos para probar que era real y no una imaginación pero se contuvo porque era un hecho que el lugar debe estar vigilado por varías cámaras en las que francamente no quiere aparecer como un chiquillo entusiasmo por un juguete nuevo.
BaekHyun se dirige al auto de su madre que estaba a algunos metros de la puerta y lo abre con confianza rebuscando en la guantera hasta encontrar la dichosa llave que estaba entre unas pequeñas libretas, mete las llaves en su bolsillo mientras sale del auto. Se queda quieto cuando capta la presencia de alguien más delante suyo.
Los ojos del señor Park están sobre él dándole una mirada aparentemente indiferente con sus manos en los bolsillos de su gran abrigo que incluso a la distancia se notaba que era de un material costoso. El alfa es realmente muy alto y estando solo a un metro de él, lo hace sentir tan pequeño, como si solo fuera un minúsculo punto.
BaekHyun se inclina casi inmediatamente después de que sus miradas se cruzan, haciendo una reverencia. Sus nervios aumentan cuando no percibe ninguna reacción del alfa que se mantiene en silencio y sin moverse. Ni siquiera tiene el valor de mirarlo e incluso siente que sus mente comienza a nublarse con cada respiración que tomaba, aspirando el aroma del alfa. Casi suelta un suspiro de alivio audible cuando el otro vuelve a caminar alejándose de él.
El omega mueve sus pies a pasos acelerados a la puerta para salir lo más pronto posible. Recién cuando está fuera puede tomar un respiro profundo sin que el aroma del otro sea lo único que llene sus fosas nasales. Se apoya en la pared tratando de calmar su corazón acelerado.
***
—Desde mañana trabajarás conmigo. —BaekHyun suelta sus cubiertos bruscamente y mira a su madre tratando de buscar algún indicio de que le está mintiendo, pero no hay nada, ella permanece comiendo sin darle importancia.
—Pero…
—¿Tienes una excusa? —Su madre gira su cabeza mirándolo con su rostro serio y levanta una ceja —. No creo que seas tan tonto para rechazar esta oferta a pesar de la pésima primera impresión que le diste al señor Park.
En verdad siente unas inmensas ganas de rechazarlo, tiene un fuerte presentimiento de que no saldrá nada bueno de esto. Pero aún así…
—No, trabajaré contigo.
Ella vuelve a comer sin decirle más, dejando a BaekHyun con todos sus pensamientos haciendo un revoltijo en su mente, cuando vuelve a mirar su plato siente que todo su apetito se ha ido.
Cuando inicia una nueva semana, BaekHyun se encuentra mirándose en el espejo con sentimientos contradictorios, tiene miedo pero a la vez existe una ligera emoción por volver a ver al señor Park. Él, que había ocupado por completo su mente todo el fin de semana, sus recuerdos siempre regresaban al par de veces que se habían cruzado. Retratando su rostro y cuerpo imaginariamente, provocando que con eso su cuerpo vibre como si lo tuviera enfrente.
Sería mentirse estúpidamente si dijera que no le atrajo al menos un poco.
El trabajo era un poco más agotador que el que tenía antes, su madre le dió una serie de tareas que solo le dejaban con un corto tiempo de descanso, en esa semana no había tenido la oportunidad de ver al señor Park ni una vez, la mayormente del tiempo la pasaba encerrado en la oficina de su madre o andando de aquí para allá. Era un poco desalentador, porque esperaba tener al menos una vista del mayor, incluso si se volvía una masa muy manejable cada que siquiera lo oliera.
Sus manos se quedan quietas sosteniendo los papeles y gira su rostro mirando a su madre con los ojos ligeramente abiertos por la sorpresa.
—¿No me escuchaste? —Su madre inquiere agitando una carpeta en su mano que está levantada en su dirección—. Te dije que llevarás esto al señor Park.
BaekHyun suelta sus papeles y comienza a caminar a pasos dudosos hacía su madre, tomando la carpeta, su corazón se agita en su pecho con rapidez incluso haciendo palpitar su oídos como si escuchara sus latidos. Toca suavemente la puerta, esperando el permiso para que lo dejen entrar, cuando lo hace, abre la puerta con cuidado como si quisiera que no se enterarán de su presencia, pero ni siquiera entra por completo cuando el alfa habla.
—YungMi sabías sobre… —Se queda en silencio, tal vez al percibir su aroma, lo mira directamente con sus ojos que no expresan ningún sentimiento en particular y sus labios están pegados en una línea casi recta. BaekHyun se acerca al escritorio a pasos casi temblorosos cuando el aroma del más alto se vuelve más potente, deja la carpeta en la mesa del escritorio y se inclina a modo de saludo.
—La secretaria me mandó esto para usted. —Trata de hablar sin tartamudear cuando vuelve a su posición normal, el alfa toma la carpeta sin decirle nada y comienza a ojear el contenido, mientras BaekHyun siente que el corazón se le va salir por la boca por los nervios, puede percibir como el otro forma una pequeña mueca en su rostro que sí no fuera porque el omega se mantiene muy alerta no lo habría notado, y entonces BaekHyun piensa que tal vez las feromonas que está soltando le disgustan al otro.
No sabe qué hacer porque calmarse no parece ser una opción, piensa que lo mejor es que se retire y es con esa intención que BaekHyun comienza a caminar pero eso no parece gustarle al mayor. —¿Dije que se vaya? —cuestiona con voz dura el alfa dejando la carpeta en el mismo sitio.
El omega se paraliza a medio camino y se voltea inclinándose inmediatamente a modo de disculpas. —Lo siento mucho, pensé que no me necesitaba para nada más. —BaekHyun trata de esquivar la mirada del otro con su cuerpo aún tenso y alerta, con el temor de equivocarse una vez más, pero ahora no es por su madre, sino por el alfa, no quiere verse como un incompetente y torpe.
—Quiero que acomodes los documentos que están allá por fecha. —Tal vez sea una alucinación suya pero siente que la voz del mayor se vuelve más grave de lo usual, pero eso no es tanto lo que ocupa su mente, lo que lo hace es el hecho de que estará con el alfa encerrado en estás cuatro paredes y con su aroma llenando sus fosas nasales todo el tiempo, pero no puede poner ninguna excusa que salve de esto, así que simplemente asiente dirigiéndose al lugar que le había señalado.
Sus manos se mueven un poco torpes tomando las carpetas que para su fortuna no son muchas, podría acabar con rapidez y salir de aquí, con cada movimiento que hace; BaekHyun siente una constante mirada penetrante en su espalda, como si el señor Park lo estaría analizando, trata de mirarlo de reojo porque no se atreve a hacerlo de frente, solo para encontrarse al alfa marcando un número en su teléfono.
—Yungmi por favor quiero que vengas a mi oficina.
El alfa habla con un tono totalmente distinto del que usa con él, su voz esboza una cierta confianza e incluso un tinte de calidez, se pregunta si es por los años que llevan trabajando juntos, o solo es porque siente una especie de aversión por él por eso tenía un trato completamente distinto, tal vez su madre tenía razón, pudo manejar las cosas mejor para darle una buena primera impresión.
Puede sentir cuando su madre entra pero BaekHyun no se toma el tiempo de mirarla, necesita apresurarse para librarse de esto, tampoco es como si ellos le tomaran en cuenta, hablan como si él no estuviera allí, lo que es mejor ya que no está seguro de esta vez poder hablar sin tartamudear en la presencia de ambos.
—BaekHyun te apuras, necesito que me ayudes con otra cosa —dice su madre antes de salir de la oficina. BaekHyun asiente, agitando su cabeza cuando gira para mirarla.
Las cosas se pusieron más pesadas después de ese día, casi cree que el señor Park busca hacer su vida imposible, cada día siempre hay algo que hacer en su oficina, incluso si solo es ver cómo toma su café matutino. A veces es muy estricto y frío con él, otras veces muestra una actitud desinteresada y hace como si el omega no estaría allí con él.
BaekHyun no sabe qué pensar, solo tiene algo en claro, es que a pesar de todo su fascinación por el mayor aumentaba, no podía dejar de pensar en él, como un adolescente con su primer amor, solo que ahora no era un simple atracción, su cuerpo comenzaba a reaccionar con más intensidad a su aroma y voz, de una manera completamente distinta. Incluso un día había amanecido con sus sábanas manchadas y su entrada mojada acompañado de sus pezones erectos por un sueño húmedo que había tenido dónde el protagonista era el señor Park. Sobra mencionar que ese día no pudo mirar a los ojos del mayor sin recordar su sueño que se había sentido tan vívido.
Sus ojos en cambio habían ido a parar a las manos del más alto, mirándolo discretamente, eran grandes y gruesos, con algunas ligeras venas, ellas podrían envolver fácilmente sus pequeños pechos, cabiendo perfectamente como si perteneciera ahí. Ese pensamiento había hecho que sus pechos se sintieran muy sensibles y una corriente de excitación recorra su cuerpo. Aunque trataba de calmarse era imposible que sus feromonas dulces no salgan a flote e incluso si el olor fuera tan suave, era imposible que pase desapercibido por el olfato del alfa siendo un sangre pura, lo que significaba que sus sentidos era mucho más sensibles que de un alfa común.
Sin embargo, el señor Park no parecía perturbado o incómodo por el aroma que estaba despidiendo, continuaba trabajando con total normalidad, dejando a BaekHyun con sentimientos contradictorios, estaba aliviado de que no le haya puesto incómodo, pero se sentía desilusionado porque no trajo ningún efecto sobre él. Cuando normalmente sus feromonas atraía al menos a un par de alfas incluso si estos estaban enlazados, era bonito y con cuerpo atractivo, con unas caderas que no gritaba más que fertilidad y unos muslos llenos y torneados que se marcaban muy bien cuando usaba un pantalón apretado.
BaekHyun era un perfecto ejemplo de un omega, de aquellos que mantendrías como un trofeo por haber logrado conquistarlo y ser su alfa, era cariñoso y amoroso, además de tener la principal virtud en una sociedad superficial, una belleza incomparable. Recuerda lo atento y cariñoso que había sido con su primer y único alfa hasta ahora, pero era un amor adolescente, intenso y fugaz, así como de rápido había llegado a enamorarse de él, ese amor se había ido. Entonces aprendió a tomar las cosas con calma y sobre todo estar seguro de cada paso que da. Desde ese entonces nadie había llamado su sincera atención hasta ahora.
Y parecía una mala y cruel broma como el alfa que le había gustado después de varios años, era alguien tan inalcanzable y prohibido.
BaekHyun se apresura hasta el elevador, mirando constantemente su reloj, tiene solo una hora para almorzar antes de que el señor Park regrese y solicite su presencia como siempre. Marca el botón hasta el primer piso, cuando siente que su teléfono empieza a sonar, trata de sacarlo del bolsillo de su pantalón cuando el elevador se abre en otro piso y ve SunKyu con su teléfono en su oído, BaekHyun por un momento puede observar como la sorpresa invade el rostro del otro, sus ojos se abren momentáneamente y se queda estático, pero rápidamente el alfa sonríe, cortando la llamada y guardando su teléfono.
—¡BaekHyun! —habla con entusiasmo evidente en su voz, SunKyu se acerca pasando sus brazos por su cintura y hombros dándole un abrazo—. Parece que te llamé con mi mente. ¿Tienes tiempo?
El alfa mantiene su brazo en su cintura y BaekHyun está aturdido sin siquiera reparar en ello ¿cómo SunKyu había llegado aquí? Sí ni siquiera le había dicho exactamente en dónde trabajaba, ahora reparando en su presencia parecía como si él también estuviera trabajando aquí; vestido con un atuendo formal no aparentaba alguien común y corriente, pero él nunca se había cruzado con él en el par de meses que llevaba trabajando.
—¿Trabajas aquí? —BaekHyun inquiere sin premeditar sus palabras, alejándose un poco de SunKyu, el alfa se queda en silencio como si la pregunta le hubiera tomado con la guardia baja, pero rápidamente retoma su compostura, asintiendo con una sonrisa.
—Sí, comencé hoy, no te lo dije porque quería que fuera una sorpresa y al parecer lo logré a juzgar por tu expresión —dice con una sonrisa pretenciosa mientras le da un pequeño toque con su índice a su frente. BaekHyun le da una mirada con fingida molestia cuando se libera de su brazo.
—Por supuesto que es una sorpresa, sí hace casi un mes que no te veo. —El omega comienza a caminar después de salir del ascensor, dejando a SunKyu atrás que ríe suavemente a medida que trata de seguirle el paso.
—Que puedo decir soy alguien ocupado —suelta encogiéndose de hombros—. Para que ya no estés molesto conmigo te invito a comer.
—No estoy molesto —dice BaekHyun, aunque SunKyu no le cree.
—Bueno, entonces para ponernos al día. —El alfa lo toma de la mano sin esperar una respuesta guiandolo a su auto para luego abrirle la puerta y dejarlo subirse—. ¿Dónde te gustaría ir? —pregunta SunKyu mientras se abrocha el cinturón de seguridad.
—A algún lugar que no quede muy lejos, tengo poco tiempo —suspira con cansancio BaekHyun, dejándose caer en el respaldo del asiento.
El alfa asiente diciendo un «a tus órdenes» que saca una sonrisa de BaekHyun, el viaje que solo dura unos diez minutos lo hacen en silencio e incluso cuando entran al restaurante, solo cuando ya están acomodados SunKyu decide romper el silencio.
—¿Cómo has estado? —dice con voz suave mientras se inclina para mirarlo de cerca, sus ojos analizan su rostro casi con lentitud haciendo que inevitablemente se ponga nervioso y avergonzado.
—Creo que la pregunta sería más bien ¿Tú cómo has estado? —BaekHyun desvía el tema sonriendo suavemente, el alfa le devuelve la sonrisa regresando a su sitio.
—Bueno, tuve un viaje imprevisto y estuve muy ocupado por eso no pude contactarme seguido contigo.
BaekHyun casi pregunta qué viaje pero se contiene, después de todo él solo es un conocido, SunKyu no tiene el porqué rendirle cuentas de lo que hace o deja de hacer, además de que no es relevante saber qué hace el otro con su vida.
—¿Y todo salió bien? —dice BaekHyun justo cuando el camarero deja sus platos en su mesa. El alfa asiente con su cabeza tomando sus cubiertos y llevándose un bocado de su comida a sus labios—. Me alegra.
BaekHyun vuelve a mirar el reloj en su muñeca y comienza a comer un poco apresurado, su boca se llena de comida pareciendo a una pequeña ardilla, lo que provoca una risa cariñosa de SunKyu que lo mira con su ojos reflejando entre ternura y afecto dejando al omega ligeramente incómodo por ese tipo de atención repentina, pero trata de ignorarlo porque ahondar en eso sería generar una conversación posiblemente incómoda.
Deja que el alfa lo lleve de regreso, SunKyu lo mira de vez en cuando soltando alguna que otra palabra, cuando habían llegado Baekhyun ya estaba dispuesto a bajarse del auto después de darle una despedida rápida pero SunKyu lo retiene tomándolo de la muñeca. —No te vayas todavía por favor, te tengo algo—dice llevando una de sus manos al asiento de atrás, a los ojos del omega aparece una pequeña bolsa, dónde dentro se encuentra una pequeña caja aterciopelada y Baekhyun mira al otro con cierta duda pero SunKyu le dice que lo abra, así que saca la caja abriéndola, sus ojos se abren al igual que su boca cuando ve el brazalete de oro con diamantes, quiere rechazarlo pero el alfa se adelanta y toma el brazalete, colocándolo en su muñeca derecha.
—Por favor, no lo rechaces, lo compré pensando en ti. —Lo dice casi rogando y con tanta sinceridad que BaekHyun no tiene valor para negárselo.
—Gracias. —BaekHyun esboza una pequeña sonrisa antes de que su teléfono comience a sonar y ve con terror en el identificador el nombre de Park ChanYeol, dándole un aterrizaje brusco a la realidad, ya había pasado casi quince minutos de su tiempo previsto. El omega se despide apresuradamente antes de bajar y casi correr dentro del gran edificio, su respiración es acelerada cuando toca la puerta de la oficina del señor Park, esperando que le den el permiso para entrar.
El alfa ni siquiera levanta su rostro cuando él entra, simplemente habla con su voz profunda con algo de molestia. —Señor Byun no sé si usted es consciente que en cualquier trabajo se debe regir a los horarios, no hacer lo que le plazca. —Levanta su rostro y su ceño se profundiza repentinamente, sus orbes los analizan por unos segundos con esa mirada fría y seria habitual, solo que esta vez el omega lo siente más acentuado— En qué momento dejará de ser un incompetente e irresponsable.
Las feromonas picantes y cargadas llenan la oficina, un olor que evidenciaba la molestia del más alto haciendo que BaekHyun suelte un pequeño quejido con su cuerpo estático por el miedo, el alfa se queda en silencio dándose cuenta de ello.
—No quiero que esto se vuelva a repetir —suelta con un tono de voz menos duro, dejando que sus feromonas ya no se liberen con tanta intensidad. BaekHyun asiente con su cabeza, tratando de respirar un poco mejor sin que el olor picante y amargo llene sus fosas nasales.
—Lo siento mucho. —Se queda en su sitio sin saber qué hacer y con temor de mirar al más alto. Solo cuando escucha un «puedes retirarte», BaekHyun siente un ligero alivio en su pecho, comienza a caminar casi a pasos apresurados a la puerta. Sus piernas se sienten algo débiles mientras lo guían a la oficina de su madre.
En este tiempo que llevaba trabajando con el señor Park jamás lo había visto molesto y principalmente soltando sus feromonas, aunque normalmente tenía un semblante serio y su presencia era imponente, haciendo sentirte como si fueras nada a su costado. Sin embargo, BaekHyun podía sobrellevar eso, pero esto había caído en él como un balde de agua helada. Desde entonces, el omega había andado alrededor del alfa como si tuviera un piso de cáscaras de huevo.
El cuerpo de BaekHyun se siente débil, algo pesado y con movimientos retardados, todo el día lo había pasado de arriba para abajo, de hecho casi toda la semana, tenía que estar tanto para el señor Park como para su madre, tal vez sea el cansancio lo que le está pasando factura ahora, sus manos agarran casi temblorosamente el café del mayor cuando siente como un golpe de calor inunda su cuerpo. Probablemente su rostro este rojo y sus ojos ligeramente entrecerrados, su estado empeora cuando entra a la oficina del señor Park y el aroma de este golpea sus sentidos provocando que casi en verdad se derrumbe. BaekHyun trata de llegar al escritorio para dejar el café sobre este, cuando siente que su entrada comienza a humedecerse, sus ojos se abren alertas tratando de encontrar en su memoria cuando había sido su último celo.
Justo en ese momento el alfa entra a la oficina y su olor se hace más intenso e involuntariamente BaekHyun suelta un gemido. Los ojos del alfa caen sobre él percibiendo rápidamente la situación y no sabe si es una alucinación producto de su calor, pero pareció ver cómo los ojos del mayor se dilataban.
BaekHyun trata de luchar con su cuerpo pero es casi imposible, su entrada se moja más e incluso siente como algo de su líquido resbaladizo moja su ropa interior, sus ojos que ahora están ligeramente vidriosos miran al más alto con anhelo soltando suaves gemidos. El alfa no se mueve pero tampoco parece estar incómodo, de hecho lo que lo llena de valor para acercarse al mayor es que le llega un suave olor a excitación, camina temblorosamente y toma al otro del rostro para acercarlo al suyo en busca de un beso.
Suelta un gemido cuando sus labios se tocan por primera vez, ni siquiera que el alfa no le corresponda lo desalienta, es un beso torpe, como si fuera el primero que daría, aunque eso no sea cierto, casi pierde el aliento cuando siente los labios del señor Park moverse contra los suyos, y vuelve a soltar un gemido con su cuerpo extremadamente sensible al sentir las grandes manos del alfa apoderarse de su cintura.
El beso se vuelve más exigente y brusco, con el alfa tomando el dominio, moviendo sus labios expertamente contra los suyos que solo se dejan guiar. El mayor baja sus manos hasta sus muslos instándole a elevarse lo cual BaekHyun cumple con gusto, sus piernas se envuelven en la cadera del más alto, de igual forma sus brazos van a parar a su cuello, sin despegar sus labios el mayor comienza a caminar hasta dejar sentado al omega sobre su escritorio. BaekHyun vuelve a gemir al sentir la lengua del mayor irrumpir en su boca y luego recorriendo su paladar con la punta de está. Una corriente de placer recorre todo su cuerpo provocando que más lubricante brote de su agujero.
Todo se siente tan bien, que no le importa si se arrepienta de esto más tarde o que el alfa tenga una esposa esperándolo en casa.
