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Mikey supo de la existencia de Kazutora un fin de semana que en el que visito a su amigo Baji.
Toda la tarde habían jugado aquel videojuego en el que Mikey era un experto. Mientras Baji trataba de superarlo, él paseaba sus ojos por la habitación del anterior. Los mismos posters de siempre, el pequeño gato negro comiendo la comida que su amigo había dejado en la ventana, la foto del niño con chaleco azul.
Mikey regreso la vista hacia el buró, en específico a la foto nueva que se había agregado. En ella se veía a su amigo posando con otro chico que parecía de su edad, con cabello negro peinado con flequillo, sus ojos eran grandes y de color amarillo, tenía una sonrisa extraña y algo rojo escurriendo en el cuello.
"¿Quién es él?" Le preguntó a Baji mientras sostenía la foto en sus manos.
"Es Tora" Respondió dando un fugaz vistazo para no perderse de su juego.
"¿Y qué tiene en su cuello?" Baji gruño, maldiciendo en su mente su incapacidad para jugar y prestar atención a su amigo al mismo tiempo.
"Le hice una perfo en el oído y le salió mucha sangre"
"Jaja ¿Por eso hizo esa cara tan rara?" A pesar de lo que decía, Mikey no dejaba de ver la imagen, tan absorto estaba que ni siquiera se quejó cuando su amigo ignoro su pregunta por concentrarse en el juego. Al regresar a su casa tenía la imagen del chico de nombre Tora rondando en su mente.
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Cuando lo conoció en persona reconoció los ojos dorados de Tora al instante, gracias a que ya no tenía flequillo que los tapara, en su lugar un estilo de tipo militar adornaba las facciones del joven, Mikey no le dio mucha importancia porque le gustaba como le quedaba y el tatuaje en su cuello lo impacto más.
Baji se los presentó aquel día a él y a los demás. Al parecer su nombre real era Kazutora y Tora era solo un apodo, de cualquier forma, decidió tomarse la libertad de llamarlo por su apodo.
Mikey comenzó una gran amistad con Kazutora a partir de ese día, así había nombrado sus sentimientos hacia el chico del tigre en el cuello, pero no fue hasta el incidente en la tienda de su hermano cuando se dio cuenta de que no buscaba una simple amistad con Kazutora.
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Kazutora por fin entendía porque los chicos admiraban y seguían en todas sus locuras a Mikey, no sólo eso, agradecía que solo fuera admiración y no amor, de ser así estaría en constante competencia.
Tenía la fortuna de que sus amigos fueran heterosexuales hasta los huesos, sobre Mitsuya no lo tenía claro, pero podría decir con seguridad que no le interesaba Mikey.
En cambio, Kazutora estaba jodidamente enamorado de Mikey. No sabe si fue cuando lo defendió de él imbécil de su padre o después al verlo parado tranquilamente con un montón de chicos noqueados detrás suyo, el hecho era que después de esas ocasiones no pudo dejar de pensar en el rubio.
'Tú eres mío'
Nunca lo reconocería en voz alta, pero a menudo recordaba esa frase, él era enteramente de Mikey.
Kazutora no podía creer que comparaba a Mikey con su papá, no tenían nada en común. Su padre era egocéntrico y soberbio, creía que tenía derecho sobre él solo por cumplir con sus obligaciones al darle dinero a su madre cada mes, el hombre ni siquiera asistía a sus visitas asignadas, pero cuando caminaba por su barrio y se encontraban, siempre le daba aquella mirada de desaprobación, sin golpearlo porque sabía que ahora Kazutora no estaba solo.
Mikey en cambio era muy generoso con él, antes de que obtuviera su moto el rubio insistía en llevarlo en su motoneta, solía compartir sus dulces con él y hacían pequeñas travesuras comiendo de los postres de sus amigos cuando estos estaban distraídos, Mikey siempre tomaba toda la culpa cuando se daban cuenta.
Consciente de que tenía un crush unilateral, atesoraba esos pequeños momentos en su corazón, su enamoramiento lo motivaba a cumplir dos propósitos: Hacer feliz a Mikey y ser feliz, el último sería consecuencia del primero, si Mikey era feliz, él también lo sería.
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"Toraaa, te estas dejando crecer él cabello" Menciono el chico a sus espaldas, con un tono que denotaba su aburrimiento.
"Si, ¿Se nota mucho?"
"Un poco, pensé que seguirías con el peinado de Pah"
"Quería un cambio de look" Respondió mientras se sonrojaba, la verdad era que hace unas semanas Mikey le había dicho que le gustaría verlo con el cabello largo y él estaba más que dispuesto a complacerlo.
"Súper, te dije que te veías mejor antes"
"Cállate, además no será el mismo peinado, imbécil"
Los chicos rieron y continuaron charlando hasta que Kazutora llegó a su destino.
"¿Una tienda de motos?"
"Ve la CB205T que está en exhibición"
"Wow" La moto en cuestión no era especial solo por su gran estética, su comandante les había hablado horas y horas de como quería esa moto, negándose a conseguir otra que no fuera esa en específico.
"La vamos a obtener hoy"
"Jaja, joder" Su amigo lo miro burlesco. "¿Te dejaron herencia o la robaras? " Baji comenzó riendo fuerte, pero al ver el rostro serio de su amigo su risa se fue apagando. "Tora, no hablas enserio, ¿Verdad?"
"Será fácil, lo tengo todo planeado, ¡Enserio!” Kazutora trataba de borrar la cara de angustia que tenía su amigo. "Es el regalo que le quiero dar a Mikey y es la única manera de tenerla, Baji"
"Tora, no la querrá si es robada"
"¡No le diremos!" Dijo rápidamente. "Mikey se vería genial en ella, quiero dársela... "
"Eres un estúpido Tora..." Respondió, logrando que el otro lo mirara con amargura. "Y yo lo soy más por ayudarte con esto" Terminó Baji con su clásica sonrisa en su rostro.
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Por la madrugada el dúo ya se encontraba en acción, Kazutora logró entrar por la puerta trasera y maniobraron la cizalla para romper el candado que tenía la moto.
"Lo logramos" Dijo Baji emocionado.
"Aún no, levantaré la cortina de afuera y estaremos listos para irnos, prepárate"
Kazutora salió y comenzó con su labor, fue fácil romper los candados exteriores, pero le estaba siendo difícil levantarla, por lo que tendría que pedirle ayuda a Baji.
Entró de nuevo al local y se congeló, frente a él estaba un hombre con una llave inglesa en su mano, amenazando a Baji.
"¿Eres tú, Keisuke?" Él hombre lo había reconocido. Kazutora entró en pánico, no tenía nada para atacar, la cizalla la había dejado fuera y estarían en serios problemas si llegaba la policía.
Sin pensarlo mucho se abalanzó hacia el hombre, tacleándolo, le quitaría su herramienta y le daría con ella en la cabeza. Antes de que pudiera completar su plan su amigo lo empujo con fuerza, su cabeza rebotó, causando un ligero dolor en ella.
"KAZUTORA DETENTE, ¡NO PODEMOS!"
"¿¡De que hablas!? él tipo te vio, Baji"
"Él es el hermano mayor de Mikey, Tora... ¡Nos equivocamos!" Su amigo le dio la información llorando, ¿El hermano?, ¿Por qué no sabía? Con aquello en mente afloró su ansiedad.
Empezó a hiperventilar, sentía su corazón martillando de forma horrible contra su pecho y sus lágrimas salían a montones. Estaba hablando, pero él nudo en su garganta hacia sus palabras inentendibles.
"Er~~ a ~ Mikey ~" Era el regalo de Mikey, se esforzaba por decir, llevo su mano a su boca, mordiendo sus dedos con fuerza para distraer su mente. Su amigo lloraba con él y lo abrazaba con fuerza, tratando de consolarlo.
"Tranquilo Tora, estoy contigo"
Tan ensimismados pensando en la tontería que acababan de cometer nunca repararon en que Shinichiro, el dueño de la tienda, ya se había levantado después del empujón que le habían dado.
No sabía qué hacer en esta situación, habría llamado a la policía, pero un chico era amigo de la infancia de Mikey y el otro se veía terrible, decidió llamar a sus amigos de confianza y a su hermano, que con suerte podría aclararle la situación y tal vez ayudar a los niños.
Le exigió a Keisuke las llaves de la moto en la que habían llegado y de la moto que iban a robar, para evitar que se fugaran. También le dijo que pasarán a la parte trasera, allí se encontraba una especie de sala improvisada donde se reunía con sus amigos y en días como hoy, pasaba la noche.
En todo ese tiempo solo se dirigió a Keisuke quien se encontraba más calmado, a diferencia del chico junto a él que continuaba sollozando de forma incontrolable, aferrado con fuerza a su joven amigo.
Wakasa y Benkei llegaron primero, preguntando por la situación. Shinichiro les comentó lo que había pasado de manera breve.
Wakasa era una persona temperamental, y tenía una seria aversión a los robos ya que eso era algo que el mismo hacía para vivir antes de conocer a sus amigos. Shinichiro tal vez debió de tener más en cuenta aquello, pues ni bien término de hablar Wakasa se dirigió a los pequeños ladrones.
Tomando a Kazutora por su cuello lo jalo de forma rápida hacia atrás, separándolo de Baji, antes de que cualquiera de los dos pudiera protestar los llantos de Kazutora fueron silenciados por una dolorosa cachetada en su mejilla.
"Deja de llorar, mocoso. Estas en esta situación por tus propias decisiones" Le rugió él chico aun tomándolo del cuello, apretando su agarre. "Para de dar lástima y tan siquiera hazte responsable de las personas a las que les arruinaste la noche hoy"
Soltó al chico de forma brusca y por fin Kazutora vio más allá de sí mismo. Observo a Baji con sus lagrimas secas en sus mejillas, lucia mal, su mirada transmitía miedo y pena, noto que a pesar de su sentir él no dudo en abrazarlo de nuevo.
Por fin miro al hermano de Mikey, su cara se notaba cansada y cuando cruzaron miradas pudo notar algo de preocupación en su rostro. Aun con lo que le hizo el hombre estaba preocupado por un simple puberto como él, no cabía duda de que era hermano de Mikey.
Su mirada paso al mayor de los 3 junto a él, era el más rudo, tenía una mirada seria en su rostro y los brazos cruzados sobre el pecho.
Por último, el chico que lo abofeteó, no era muy fornido pero sus ojos eran intimidantes, le devolvía la mirada, recriminándolo.
"P-perdón" Paro debido al nudo que se formó en su garganta, no quería volver a balbucear, como el muchacho de cabello blanco le había dicho, no era momento de victimizarse. "No tengo excusas, mi razón era especial, pero esta no era la manera" Un llanto silencioso caía por su rostro, deteniéndose a mitad de su mejilla como si ya hubiera drenado todas sus lágrimas.
"No culpen a Baji, yo lo obligue a ayudarme, ¡Lo juro! Me entregare” Iba a seguir defendiendo a su amigo cuando fue interrumpido por este último.
"Kazutora, no digas algo tan deprimente" El chico lo seguía abrazando. "Yo estaré contigo hasta el final"
Kazutora se quedó mudó de la impresión, sin poder devolver el abrazo y sin poder quitarlo, una mirada sobre él hizo que sus ojos se movieran y sintió que le temblaban las manos al ver a Mikey mirándolo con una expresión que no supo interpretar.
La mirada del rubio bajaba de Baji a él, y aquel sentimiento que no supo nombrar fue cambiado rápidamente por la ira, noto como la mirada de Mikey cambiaba, quiso esconderse para evitar el enojo de la persona que más le importaba en la vida.
La madrugada de ese día paso lenta y incómoda, Mikey solo habló con Baji y con los mayores, los cuales se aseguraron de sermonearlos duramente, Wakasa, que era el nombre de su torturador, se tomó la libertad de jalarles fuertemente las orejas o pellizcarlos cuando sentía que era necesario en la conversación.
Benkei partió primero con Baji, para dejarlo en su casa.
Wakasa le indicó que lo siguiera, pues el sería el encargado de hacer lo mismo con él.
Antes de salir por completo de la tienda Kazutora se giró para mirar a Mikey, el rubio lo estaba mirando, pero al cruzar miradas apartó su visita rápidamente.
"Mikey, yo quería-"
"Solo vete Kazutora y es Manjiro para ti” Dijo el chico interrumpiendo su débil intento de disculpa, Kazutora se giró para irse, su pecho doliendo al momento. "Guarda los apodos cariñosos para Baji"
Aquello fue lo último que le dijo Mikey.
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Mikey prefería no lidiar con sentimentalismos, el pasaría los días con los chicos, después con sus hermanos y eso sería todo. Obviamente que gracias a ello él inevitablemente crearía lazos con sus amigos, pero no era un tema de preocupación para él.
Ellos lo seguirían si quería pelear con alguien o si solo quería ir a jugar videojuegos y por supuesto él iría con ellos cuando lo necesitaran, estaría siempre con sus amigos, los quería demasiado.
Ahora se daba cuenta de que probablemente quería a uno más que al resto, uno que aparentemente ya había aceptado los sentimientos de alguien más y aquello lo tenía rabioso.
‘Estaré contigo hasta el final’, Aquella declaración estaba atascada en su cabeza, Mikey tenía muchas preguntas; ¿Había otra manera de interpretar esa frase?, ¿Cómo demonios Baji fue más valiente que él para confesar sus sentimientos? Ah si, de nuevo Mikey recordó que no quería lidiar con sentimentalismos, fue así como cuando vio por primera vez a Kazutora y le pareció lindo eligió pensar que solo le había interesado por su extraña expresión en aquella fotografía.
O la vez que lo siguió, tratando de descubrir porque le caía mal a Kazutora y no pudo contenerse cuando su padre insulto al chico, mucho menos se contuvo cuando vio como aquellos chicos habían golpeado a su Kazutora.
Si, su Kazutora, se lo había dicho, pero al parecer no le había quedado del todo claro. En retrospectiva era muy obvio, llevándolo en su motoneta para poder sentir sus brazos sosteniéndolo, compartiendo de sus dulces.
Mikey no tenía intención de coquetear con Kazutora, pero era cierto que tampoco oculto sus sentimientos, por lo que se sentía realmente molesto. ¿Por qué si era tan obvio Baji había interferido en su camino? ¿Creía que podría ser mejor para Kazutora?
Él sabía que la inteligencia no era el fuerte de Baji por lo que podía entender su actuar, aun así, no tenía excusas para Kazutora. Pudo haber perdonado lo que le hizo a su hermano, pero el encontrarlo abrazado a Baji mientras este se le confesaba no tenía justificación.
Pensaba y pensaba, sin encontrar una razón coherente para que Kazutora no hubiera rechazado a Baji en el momento, él lo hubiera hecho sin dudarlo, pero Kazutora no lo hizo.
Entonces era tan simple como que Kazutora correspondía los sentimientos de Baji y le dolía darse cuenta.
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El chico de ojos color miel había pasado una semana terrible, se levantaba, iba a la escuela y volvía a casa, realizo esa rutina toda la semana.
No podía hablar con Baji pues Benkei le había comentado una parte endulzada de la situación a su madre y esta lo había castigado. Él no se tuvo que preocupar por eso, supuso que a su chofer le había bastado con los golpes que se le habían dado ya.
Cansado de no poder hacer nada solo se encerraba en su habitación, la música resonando por las paredes y él reproducía la noche de su robo en su mente, ¿Por qué no sabía que ese era el hermano de Mikey? Baji lo sabía porque eran amigos de la infancia, ¿Los demás también sabían?
Kazutora solo quería llorar, el descubrimiento de que no era tan cercano a Mikey lo asfixiaba.
Sabia sus postres favoritos, que dormía después de comer o mejor dicho que dormía cada que tuviera la oportunidad, sabia en donde estudiaba y en que juegos era bueno, conocía cual era la moto de sus sueños, se había asegurado de conocer mucho de Mikey, pero ahora que lo analizaba ese conocimiento era público, sus amigos conocían las mismas cosas que él sabía sobre Mikey o incluso más, como Baji.
No tenía nada de especial, Mikey no compartía ninguna información personal con él, solo los unía una pandilla, una amistad y ahora Kazutora dudaba que siquiera eso siguiera en pie.
‘Es Manjiro para ti. Guarda los apodos cariñosos para Baji’
Mikey nunca le había hablado de manera tan seca, ni siquiera cuando se acababan de conocer y no sabía a qué venía el comentario sobre Baji, aquel chico que lo había consolado en medio de su desesperación, ¿Qué pensaba Mikey de la situación?
Solo paso sus días en casa, hablando vagamente con su madre, tratando de suprimir las ganas de ir a buscar a Mikey donde quiera que este estuviera.
“Ni siquiera sé dónde vive” La sonrisa con la que soltó ese comentario no lograba cubrir la tristeza en su tono de voz.
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"Mikey me fue a visitar la semana pasada" Baji comenzó, dejando atrás el ambiente amigable que estaban teniendo.
En cuanto se le había levantado el castigo al peli-negro este había visitado a Kazutora. Hablaron y comieron la botana que había traído, hasta que tuvo el valor de dar la noticia a su amigo.
"¿Te visitó? " Kazutora trato de disimular la tristeza en su voz.
"Si, estuvo toda la tarde conmigo" Suspiro antes de continuar. "Me dijo que lo mejor sería que no fuéramos a las reuniones por un tiempo"
"¿No ir?" Se quedó sin voz de repente, la ToMan, el único vínculo que parecía realmente compartir con Mikey.
"Dijo que solo será por un tiempo, no dijo cuanto pero no nos perderemos de mucho... además la primera opción no me gusto"
"Tal vez sea mejor, ¿Cuál era?" Kazutora no pudo evitar sentirse un poco esperanzado.
"Mikey dijo que yo me quedará como único capitán de la primera División"
"Hecho, ¿Qué hay de mí?” Dijo obligándolo a continuar
"Él... no lo específico"
"Baji, ¿A qué te refieres?"
"Justo a lo que digo" Baji se puso nervioso, su amigo lo podía notar porque no dejaba de jugar con sus manos y no le sostenía la mirada. "Él no me dijo nada de ti… sobre si te cambiaría o abriría otra División, se veía muy serio y no sé, pero creo que no parecía contemplarte como parte de la ToMan"
Kazutora ahora era el que estaba nervioso, Mikey no lo quería más en la ToMan, había arruinado la poca convivencia que tenía con la persona que le gustaba solo por haber tenido una idea errónea de regalo. Sentía que era injusto, apresurado, algo más pasaba por la mente de Mikey y presentía que tenía que ver con aquella mirada que le dio cuando llego a la tienda de su hermano
“¿Sabes dónde vive Mikey?”
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Eran pasadas las 11 de la noche cuando llego a casa de Mikey, paso toda la tarde convenciéndose de que hacerlo era lo correcto, matando el tiempo imaginando lo que podría suceder, tomando un baño, hizo todo lo que pudo para atrasar su encuentro.
Toco la puerta de aquella casa, las luces aún estaban encendidas, ni siquiera sabía si Mikey querría recibirlo y pensar en ello hacia que le temblaran las manos.
La puerta se abrió y dejo ver al chico peli-negro al que había intentado robar, lo miraban los mismos ojos de Mikey pero sin el reto en ellos.
“¿Se encuentra Mikey? Soy Kazutora, quería charlar un momento con él, disculpe la molestia” La voz salió de él como un susurro, fue debido al silencio de la noche que el joven frente a él lo pudo escuchar.
“Le diré que salga”
En cuanto el peli-negro salió de su vista soltó el aire que había retenido, hacia más de un mes que no veía a Mikey, el último encuentro que habían tenido fue horrible y su mente no ayudaba a tranquilizarlo. Antes de que pudiera seguir divagando una voz lo interrumpió.
“Sígueme” La puerta fue cerrada y el rubio comenzó a caminar, Kazutora lo siguió hasta la parte trasera de la gran casa, quedaron en una especie de jardín lejos de la puerta principal, imagino que quería privacidad. “¿Qué sucede Kazutora?”
“Ya no me quieres en la ToMan” Fue al grano, acobardarse no era apreciado por Mikey y no quería seguir restando puntos con él. “Me lo dijeron y entiendo porque, pero no quiero… sé que sueno egoísta-”
“¿Por qué creíste que robar la moto era una buena idea? No necesito personas así ni en la ToMan ni en mi vida” El disgusto se podía ver en sus ojos, sus palabras atravesaron profundamente en Kazutora.
“Fui un idiota, solo quería ser el que te diera el regalo que más te gustara, verte feliz” Trato de poner sus emociones en sus palabras, hacerle saber los motivos detrás de sus acciones.
“La moto que ibas a robar, mi hermano estuvo meses consiguiendo piezas para restaurarla, ¿Sabes por qué? Era su regalo para mi cumpleaños”
“¿Cómo pretendes que lo supiera Mikey?” Aquel grito sorprendió al rubio, se había acostumbrado a la actitud dócil de Kazutora. “No conocía a tu hermano, mucho menos que tenía una maldita tienda de motos. No te conozco de nada Mikey, no se tu color favorito, no sé de tu familia, tu película favorita…” Su tono de voz brusco comenzaba a debilitarse gracias a las lágrimas que ahora se deslizaban por el rostro de Kazutora, mismas que limpiaba restregando sus puños sobre ellas. “Ni siquiera sabía dónde vivías, tuve que preguntarle a Baji” El resoplido de Mikey se escuchó fuerte y claro.
“Por poco me olvidaba de él” El interés amoroso de Kazutora, su amigo que fue más listo que él y se declaró sin dudarlo. “Les di la opción de irse juntos, ¿Por qué no la aceptan?”
“No es lo que quiero” Dijo con decisión. “Yo quiero estar en la pandilla, quiero seguir contigo”
“¿Me prefieres más que a tu novio?” Aquella pregunta desconcertó a Kazutora.
“¿De qué novio hablas, Mikey?”
“No hace falta fingir, Kazutora” Mikey aparto su mirada. “Vi cómo se te declaraba aquel día en la tienda, ustedes se estaban abrazando y se veía muy honesto con sus sentimientos, al igual que tú” Mikey quien se caracterizaba por mantener su dialogo corto no pudo evitar divagar al hablar. “Se que te gusta, solo di una solución fácil para todos.”
“Mikey, nunca dije que me gustara Baji, de hecho, cuando llegaste recuerdo que yo no hable para nada” Refuto Kazutora, sus lágrimas se habían detenido hace poco.
“Ese es el problema, cuando te dijo todo aquello tú te quedaste en silencio, solo aceptaste su propuesta” El rubio lo señalo, culpándolo.
“¡Pero de que hablas! Baji nunca se me declaro, solo me estaba consolando”
“Kazutora, lo que dijo no tiene otro significado, él-”
“¡Que no! Incluso si lo hubiera hecho a mí no me gusta”
“¿Ah sí? Por eso te quedaste abrazado a él, muy creíble, Tora”
“Idiota, ¡Me gustas tú!” Kazutora temió que su grito hubiera sido escuchado por la familia de Mikey, sin embargo, no planeaba echarse para atrás.
“¿Cómo? Tora no-”
“No, cállate Mikey” Si no estuviera tan frustrado por lo que le había dicho el rubio, habría medido el tono de su voz. “Por eso te quería regalar esa estúpida moto y por eso no quiero dejar la ToMan y si, la cague, pero eso no te da derecho a tratarme así”
Kazutora se detuvo para ordenar sus ideas, se había confesado al chico que le gustaba, no solo eso, lo había insultado y Mikey no había hecho nada al respecto, que aún no tuviera su pie pateándolo en la cara era una buena señal para él. “Y estoy enojado contigo porque nunca me has dicho nada de ti, todos saben más sobre ti que yo, entonces aparte de que no te gusto ni siquiera me tratas como a un verdadero amigo”
Los dos chicos se quedaron en silencio después de eso, Kazutora se sentía agotado después de la verborrea que acababa de soltar por lo que se dejo caer en medio de aquel jardín, con sus pies cruzados debajo de él y apoyando sus codos sobre sus rodillas. Mikey seguía parado, acercándose a él en algún punto de sus divagaciones mentales.
En este punto no sabia que esperar, solo quería seguir junto a Mikey, no le importaba si no le correspondía, eso no era lo que buscaba con declarar sus sentimientos. Si Mikey era feliz, él era feliz, en todo caso el que fuera mutuo solo seria un bonus, pero al rubio no le interesaban esas cosas.
“Se llama Shinichiro” Comenzó a hablar Mikey, no lo miraba, pero debió de haber notado su confusión. “Mi hermano mayor, el abrió su tienda de motos hace un par de años”
“Ya lo conozco, desde aquel día” Kazutora no sabía lo que pretendía el chico junto a él.
“Lo sé, pero quiero que lo escuches de mi” Por fin Mikey despego su mirada del cielo y lo miro, con una ligera sonrisa en sus labios. “Izana es mi segundo hermano mayor, solo por un par de años y Emma es mi hermana menor, los dos tenemos nombres extranjeros” Soltó una ligera risa. “La historia familiar es confusa pero básicamente nos crio nuestro abuelo, él es dueño del dojo de la casa y por él aprendí a defenderme”
Kazutora no sabia nada de eso, entonces después de todo Mikey también tenía una familia disfuncional, aunque lo más seguro es que mas unida que la suya. Eso también explicaba el gran tamaño del hogar de Mikey, la casa no era gigante, pero combinada con el dojo, el garaje que se veía al fondo y el patio, lucia mucho mas espaciosa. “Oh, ahora entiendo porque peleas tan bien, ¿Pero por qué me cuentas todo eso ahora?”
“¿No es obvio, Tora? Es para que me conozcas” Mikey se sentó junto a él, atreviéndose a tomar la mano derecha de Kazutora entre las suyas. “Hace muy poco me di cuenta de que tenía sentimientos extraños por ti, entendí que el darte la mitad de mi postre solo a ti no era por nuestra gran amistad” Kazutora no sabia que decir, no había considerado esta posibilidad y cuando imaginaba escenarios de este tipo los empujaba lejos en su mente para no ilusionarse. “Creo que solo estaba siendo algo egoísta, me gustabas y estabas conmigo, eso era lo importante así que nunca trate ser más cercano a ti”
Mikey notaba la sorpresa de Kazutora, sus ojos eran demasiado expresivos para él, era uno de sus encantos… lo hizo pensar en el futuro, cuando salieran Kazutora nunca podría ocultar su enojo hacia él, eso lo ayudaría a tratar de animarlo rápido y evitar que se ponga peor, también notaria cuando esta feliz de verlo y tenga ganas de abrazarlo, como ahora. El rubio no pudo evitar hacerlo, fue suave y breve, un cariñoso toque de labios con el peli-negro. “Ese fue mi primer beso… Y mi color favorito era el rojo, pero desde que te conocí también me gusta el amarillo”
