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El cielo aquel día se encontraba en su totalidad despejado, mientras las aves pasaban volando y la brisa refrescante se hacía presente en cada esquina de aquel pueblo llamado Portorosso, las personas del pueblo paseaban con tranquilidad y los niños jugaban con la pelota en la plaza a pesar de que había un letrero que decía explícitamente que ese juego no estaba permitido ahí, pero como siempre, los niños ignoraban aquello y las rosas de cada uno iluminaba aún más aquel cálido pueblo.
Todo era tranquilo y pacífico, y varios estaban dispuestos a disfrutar de aquel día tan hermoso en el pueblo, a excepción de un chico de tez morena y ojos verdes como los árboles.
-"Ahg realmente no se que hacer!"- respondió Alberto con una evidente frustración en su voz mientras deslizaba sus manos por su rostro de forma descuidada aún teniendo parte de su rostro recargada contra la mesa del local donde se vendían helados, hace algunos días su mejor amigo y hermana (al chico ya le gustaba clasificarla de esa manera) habían regresado al pueblo como siempre lo hacían cuando llegaban las vacaciones, pero, cuál era el problema?
Resulta que Alberto Scorfano había comenzado a enamorarse de su mejor amigo y realmente no sabía que acciones tomar ante eso, había estado repitiéndose la idea de tal vez confesar sus sentimientos a su mejor amigo para por lo menos quitar un poco de ese peso que le oprimía el pecho o para quitar un poco la tensión que el sentía cada vez que estaba con Luca, pero tenía miedo, siempre el estúpido de Bruno tenía que atacarlo cuando por fin lograba armarse de valor para hablar sobre sus sentimientos con aquel chico, y eso lo frustraba aún más, porque no importaba cuántas veces le dijera "Silenzio Bruno" a aquella molesta voz, simplemente no se callaba o dejaba de atacarlo.
Así que aquí estaba, derramando su frustración fuera de una tienda de helados con un nuevo amigo que había hecho recientemente porque realmente necesitaba sacar todo eso de una vez o si no iba a explotar.
Tal vez no literalmente, pero se entiende el punto.
-"Vaya...eso sí que apesta."- Respondió un chico de tez morena junto al chico mitad monstruo marino mientras mantenía su rostro recargado en ambas manos gracias a la mesa que tenía enfrenté, mirando con algo de pena a su reciente nuevo amigo.
-"Ugh lo sé...¿Qué se supone que debería hacer Miguel?"-
Miguel Rivera, así era como se llamaba el nuevo amigo de Alberto, era un chico mexicano que había llegado a vivir unos días en Portorosso por las vacaciones junto con algunos miembros de su familia, turistas básicamente si es que podías llamarlos así.
El moreno se llevó una mano a la barbilla haciendo un rostro pensativo, tratando de buscar una solución para el "problema" de su amigo, hasta que la bombilla en su cabeza se encendió, haciendo que una sonrisa decorara su rostro de emoción mostrando un poco su dentadura.
-"Tengo una idea!"- Dijo casi gritando mientras colocaba sus manos en los hombros de Alberto para comenzar a sacudirlo tratando de llamar su atención y dejar su frustración de lado, inmediatamente el pecoso se alejo de la mesa para mirar a los ojos al mexicano con cierta sorpresa por la actitud tan alegre y repentina que había tomado, eso fue suficiente para llenarlo de curiosidad.
-"¿Qué?,¿Qué es?"- Pregunto Alberto mientras la emoción comenzaba a serle contagiada gracias al mexicano, inmediatamente Miguel le dedicó nuevamente una sonrisa emocionada.
-"Llévale una serenata!"- Sus manos se alejaron de los hombros del pecoso para luego elevar sus brazos al aire al decir su idea, estando orgulloso consigo mismo por lo que se le había ocurrido, su vista se mantuvo en el rostro de su amigo para ver qué expresión o opinión tenía ante su idea, pero lo único que noto en su rostro fue confusión, o es verdad...
-"Oh cierto, olvide que probablemente no sabrías que es exactamente"- Una risa nerviosa salió de sus labios para luego toser un poco para tratar de desviar la atención de su breve equivocación.
-"Bueno, deja te explico"-
Y así pasaron varios minutos mientras el mexicano le explicaba con detalles lo que significaba una serenata y el como solían ser y cuando se daban, el pecoso presto suma atención a todo lo que se le era explicado, sus ojos habían comenzado a mostrar un brillo de emoción y ilusión mientras más avanzaba aquella charla.
-"Y prácticamente así es como son las serenatas"- Finalizo el mexicano con una sonrisa orgullosa
Alberto dirigió su mano a su barbilla luego de que la explicación del mexicano diera fin para procesar la información,acaso...le estaba dando la idea de que debía llevarle una serenata al chico que le gusta?, inmediatamente los ojos de Alberto se abrieron con sorpresa ante la respuesta que su cerebro le dió,sus ojos se dirigieron hacia el mexicano quien solo mostraba una sonrisa traviesa ante la expresión de su amigo.
-"Espera espera- entonces...dices que le lleve una serenata a Luca?!"-
-"Esa es la idea Betito"- La sonrisa del mexicano desapareció cuando vio como el rostro de su amigo mostraba un semblante algo preocupado y temeroso.
-"Pero- No creo poder, ni siquiera aún soy tan bueno en el español y tampoco creo cantar tan genial como tú y- y si en realidad no le termina gustando de todos modos?, no creo que..."- Las divagaciones del pecoso fueron interrumpidas cuando un brazo rodeo sus hombros para traerlo a la realidad.
-"Hey, tranquilo, no te dejes llevar tan pronto, yo te puedo ayudar con eso, además, no hace daño intentarlo de todos modos ¿verdad?"-
Inmediatamente la confianza de Alberto regreso al igual que una sonrisa comenzaba a hacerse presente en su rostro, su amigo tenía razón, no hacía daño intentarlo, además, el ya a tomado suficientes riesgos durante su vida así que dar este primer paso para confesar sus sentimientos hacia su amigo podría valer la pena, el podía hacerlo, solo tenía que silenciar al estudio de Bruno como siempre lo había hecho hasta ahora.
-"¡Tienes razón!, gracias por eso Miguel"-
-"No hay de que amigo"-
-"Pero...sobre eso..."-
El mexicano soltó una leve risa mientras veía así amigo juguetear levemente con su brazo mientras desviaba la mirada, a pesar de no conocer a Alberto desde hace mucho tiempo como Luca o Giulia lo hacían, el podía confirmar que Alberto no siempre era demasiado bueno para pedir ayuda.
-"Si si, te voy a ayudar con el plan, tu tranquilo y yo nervioso"-
Y así, luego de un abrazo por parte del chico italiano al mexicano, comenzaron a preparar su plan y todo lo que necesitarían para llevarlo a cabo.
Los tonos amarillentos y naranjas se podían vislumbrar en aquel atardecer en el pueblo, cubriendo las aguas del mar de aquel mismo tono cálido de forma hermosa, y todo eso se podía notar desde la ventana de cierta habitación en la cual se encontraban dos amigos, leyendo cada uno un libro distinto.
Luca apartó la mirada de su libro titulado "L'universo" para apreciar el ambiente cálido del pueblo, soltando un suspiro relajante.
-"Me gusta como se pone el cielo y mar a estás horas"- Respondió de forma relajante un chico de cabello café mientras se dejaba recargar un poco en la pared cerca de la ventana, Giulia, una chica se cabellos rojizos soltó una leve risa cálida mientras miraba a su amigó.
-"Tienes razón, es muy lindo"-
Un silencio cómodo volvió a instalarse en la habitación mientras ambos adolescentes miraban mar por la ventana, y hubiesen durado otro rato más apreciando todo el paisaje de no ser porque Luca abrió la boca para hacer una pregunta.
-"¿Sabes cuando va a regresar Alberto?, no lo e visto demasiado últimamente"- Su voz comenzó a mostrar un leve desánimo cuando dijo aquella última parte, y es que como no iba a estar desanimado?, estos días cada vez que intentaba armar una conversación con su amigo o volver a tener aventuras como hace años atrás.
Je...amigo...
Si tan solo el supiera que desde hace tiempo ya no lo quería de esa forma...
Alberto últimamente solía ponerle alguna excusa o siempre decía que estaba ocupado y no tenía tiempo, Luca no mentiría sobre que cada vez que sus peticiones por hacer algo con su amigo eran rechazadas un leve dolor en su pecho se hacía presente y un leve escozor en sus ojos tomaba lugar, pero decidió no comentar nada más, el tenía que entenderlo, después de todo, el ya no era su único "amigo".
Aunque eso no evitaba que un sentimiento de irritación se hiciera presente en su ser cada vez que se repetía eso.
-"Mmm no realmente, tal vez venga más tarde...ya sabes como es el"- Dijo la pelirroja mientras miraba con un semblante preocupado a su amigo, ella sabía exactamente sobre los sentimientos que había empezado a tener Luca hacia Alberto, y verlo de esa forma...triste o desanimado por tener en secreto aquello la hacía sentir preocupación y algo de lastima por el, pero por más que le diera ideas o tratará de convencerlo de dar aquel primer paso nunca funcionaba, porque Luca siempre se llenaba de negativas y estaba lleno de miedo por eso, así que realmente decidió no presionar más en aquello a pesar de que estaba segura de que Alberto sentía lo mismo por Luca, solo faltaba ver cómo lo miraba, pero ninguno de los dos cooperaba, estaba tentada de arrastrar a los dos chicos y encerrarlos en algún lugar para que al fin hablen de sus malditos sentimientos, porque realmente su paciencia se estaba acabando con esos dos.
Luca volvió a abrir la boca para decir algo, cuando un repentino sonido de lo que parecían ser una guitarra y unas...trompetas? se hacía presente en el lugar, ambos adolescentes se miraron con confusión por esa repentina música, hasta que escucharon una especie de grito ,pero no parecía ser un grito de ayuda o de dolor, y extrañamente simplemente se escuchaba más melodioso con aquellos instrumentos sonando de fondo, ambos adolescentes miraron hacia la ventana cuando una voz demasiado familiar comenzó a cantar, sin perder el tiempo Luca, quien se encontraba más cerca de la ventana, se levantó rápidamente para asomarse y ver con qué se encontraría.
Definitivamente nunca se espero ver a Alberto con un hermoso traje y sombrero de color rojizo acompañado de quién parecía ser Miguel y otras personas que no conocía detrás de el, quienes se encontraban tocando sus respectivos instrumentos.
Sus ojos se iluminaron cuando se encontró con aquellos ojos verdes mirándolo con una intensidad que nunca había notado antes para luego escuchar aquella voz que lo hipnotizaba, cantando en un idioma que realmente no entendía del todo.
Que bonito amor~
.
Que bonito cielo~
.
Que bonita luna~
.
Que bonito sol~
.
Giulia se acercó con curiosidad hacia la ventana justo al lado de Luca quien se encontraba totalmente cautivado con la voz de aquel chico de ojos verdes, la pelirroja le dirigió una leve mirada a Luca, una leve sonrisa se formó en sus labios ante el rostro que tenía su amigo por su "hermano" para luego volver a mirar a la causa de la música, su sonrisa se borró para luego pasar a la confusión, no entendía del todo la letra de la canción, pero por la forma en que lo cantaba de seguro era algo romántico, un peso que nunca supo que estaba cargando desapareció de sus hombros mientras veía toda la interacción, al parecer ya uno de ellos estaba dando los primeros pasos y eso era suficiente para ella, pero aún así...
-"Oh dios mío, esto es muy lindo"- Respondió con entusiasmo el chico de ojos chocolate
-"¿Que demonios está diciendo?"- Finalmente dijo la pelirroja aún con un rostro de confusión, aunque ese rostro desapareció ante la respuesta que su amigo soltó, dando una leve risa.
-"No lo se"-
Que bonito amor~
.
Yo lo quiero mucho~
.
Porque siente todo...
Lo que siento yo~
.
Ven juntito a mi~
.
Quiero que tus manos...
Me hagan mil caricias~
.
Quiero estar en ti~
.
Mientras la canción continuaba, el chico de ojos chocolate recargo sus brazos en la ventana para luego colocar su mano en su barbilla y recargar su rostro en el mismo, un suspiro de ilusión y amor salió de sus labios mientras seguía hipnotizado por aquellos ojos verdes brillantes, y lo mismo era con el moreno, mientras cantaba cada verso su vista nunca se aparto de aquel chico, siempre la mantuvo ahí, estaba igual de hipnotizado por aquellos hermosos ojos.
Dame más amor~
.
Pero más y más...
.
Quiero que me beses~
.
Cómo tú me besas~
.
Y después te vas~
.
Y así pasaron los minutos, hasta que la canción por fin dio terminó, Luca no perdió tiempo y rápidamente se alejo de la ventana con una enorme sonrisa en el rostro, para luego salir de la habitación de su amiga y finalmente salir de aquella casa y dirigirse hacia donde estaba aquel moreno, en cuanto lo tuvo enfrente, con la respiración algo agitada por las emociones y por haberse apresurado se dirigió lentamente hacia el, jugueteando levemente con sus manos por el nerviosismo, hasta que quedó frente frente con el chico que le arrebataba suspiros llenos de amor y anheló.
-"Hola Luca"-
-"H-hola Alberto"-
Fue lo que ambos dijeron mientras mantenía aquel contacto visual, sus corazones estaban al tope mientras continuaban con aquella batalla de miradas mientras las mejillas de ambos se calentaban por la falta de palabras, ninguno de los dos sabía cómo romper aquel tenso silencio.
-"Me gustó cómo cantaste..."- Fue lo primero que dijo el chico más bajito aún jugueteando con sus manos nerviosamente apartando levemente la mirada.
-"¿Enserio?"- Pregunto emocionado con una hermosa sonrisa decorando su rostro, hasta que sus mejillas se tornaron de un color carmín, para luego toser y inflar un poco el pecho, recuperando un poco la compostura y tratando de parecer despreocupado. -"Digo- ¿Enserio?"
Luca no pudo evitar soltar una leve risa alegre ante la actitud del chico más alto. -"Si...aunque realmente no logré entender toda la letra...me pareció muy hermosa al igual que tú."-
Un silencio abrupto apareció cuando esas palabras fueron dichas, Alberto abrió los ojos con sorpresa ante aquel cumplido que hizo que sus mejillas se calentarán nuevamente, mientras aquel brillo de esperanza llenaban sus ojos, por otras parte, Luca se encontraba nervioso y en shock, las palabras se habían atascado en si garganta, realmente había dicho eso en voz alta?, ni siquiera se dio cuenta de cómo su rostro se puso completamente rojo debido a la vergüenza de haber dicho uno de sus pensamientos en voz alta.
-"Y-yo quiero decir- N-no um"-
Sus palabras fueron detenidas cuando unas manos cálidas tomaron las suyas con delicadeza.
-"Luca..."- Dijo Alberto, instando a Luca a mirarlo aún con aquel rubor decorando su maravilloso rostro, tomo un respiro para prepararse, era ahora o nunca, pensó, además, estaba más confiado luego de haber escuchado aquellas palabras, Silenzio Bruno, fue lo que se repitió antes de poder hablar.
-"¿Sabes que es lo que quería trasmitir con esa canción?" Luca negó con la cabeza aún nervioso.
Alberto volvió a tomar una respiración, podía sentir como su corazón palpitaba rápidamente, estaba seguro de que en algún momento podría salir de su pecho debido con la rapidez a la que iba.
-"Con es canción...quería transmitir que me gustas, mucho más que un amigo Luca"-
Alberto pudo notar el rostro de sorpresa que dio su "amigó", espero un momento, pero se mantuvo así, sin decir ninguna palabra, estaba apunto de soltar sus manos para disculparse o tratar de arreglar las cosas hasta que finalmente la voz del chico más bajo salió de sus labios.
-"¿Lo dices enserio Alberto?"- Pregunto con la voz un poco temblorosa por la sorpresa, su corazón latía rápidamente mientras trataba de mantener la compostura, Alberto asintió un poco apenado, como si fuese a recibir algún regalo o desprecio por lo que dijo.
-"Y-yo, si no sientes lo mismo, está bien, solo-"-
Sus palabras fueron cortadas cuando sintió un par de brazos rodearlo de forma repentina, apretándolo un poco, el abrazo lo hizo tambalearse un poco debido a que no se lo esperaba, sus brazos estaban alejados del cuerpo de su amigo sin saber que hacer exactamente, hasta que escucho la risa de Luca en su hombro.
-"Tu también me gustas Alberto"- Respondió mientras pegaba aún más su rostro en el cuello del chico más alto oliendo su aroma y pegándose más a él, estaba tan feliz, podía sentir como un peso extra se iba de sus hombros y pecho mientras mantenía aquel abrazo, Alberto sentía lo mismo que el!, todo este tiempo, no pudo detener el leve temblor en sus piernas mientras las lágrimas de felicidad escapaban de su rostro, dejando pequeñas escamas verdes a su paso.
-"E-estoy tan feliz ahora mismo"- Y tras decir esas palabras, pudo sentir como un par de brazos fuertes correspondían a su abrazo, para luego ser tomado de las caderas y siendo alzado del suelo, Alberto había comenzado a cargarlo para comenzar a dar pequeñas vueltas teniendo al chico en sus brazos, ambos rieron con alivio y felicidad durante todo ese rato.
Para cuándo las vueltas pararon, ambos quedaron frente a frente nuevamente, mirándose con amor.
-"¿Puedo besarte?"- Respondió Alberto totalmente hipnotizado por aquellos hermosos ojos color chocolate, pudo notar como aquel sonrojo en el rostro del chico más bajo regresaba a sus mejillas para luego verlo asentir afirmativamente a su pregunta, no pudo evitar soltar una leve risa que escapó de sus labios, este chico era totalmente adorable.
Y con el requerido permiso otorgado, unió sus labios con los de aquel chico por el que se había sentido enamorado desde hace algunos años, sintiendo la textura suave de estos, ambos se dejaron llevar por la dulzura de aquel momento mientras disfrutaban del sabor que tenía cada uno, fue un beso casto y inocente, pero fue suficiente para dejar a ambos adolescentes sin aliento, ambos se sonrieron amorosamente, hasta que un chiflido audible rompió su burbuja.
-"¡VIVAN LOS NOVIOS!"- Grito el mexicano que se encontraba junto con tres personas más y Giulia cerca de aquel árbol donde solían subir a si escondite, todas las miradas fueron dirigidas a el, hasta que el chico que, pareciendo avergonzado, comenzó a hablar.
-"Ups, lo siento..¿arruine el momento?"- Todos los que se encontraban ahí soltaron una leve risa por las ocurrencias del mexicano, Giulia negó con la cabeza a pesar de la risa que le causó aquella acción.
-"Si, pero te lo perdonó porque fuiste de gran ayuda, gracias por eso Miguel"- Respondió a pesar de sus risas mientras tomaba la mano de su ahora novio con una sonrisa.
-"No hay de que compadre"-
Y así fue como todos terminaron cenando en el patio de aquella casa debido a la falta de espació, cada uno charlando animadamente, incluidos Alberto y Luca, quienes a pesar de las charlas, se tomaban de la mano debajo de la mesa.
Quien diría que lo que finalmente uniría a ambos chicos sería una serenata a la mexicana.
