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-Un trato-

Chapter 4: Naruto

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Es el sexto día del celo de Sakura y está a punto de romperlo.

No sólo no pueden parar de hacerlo, sino que hasta ha perdido su capacidad de hablar por el nivel de tomadura de su loba.

Ahora se encuentra llorando y gimiendo de placer mientras Sasuke la embiste en la ducha. Apenas puede sostenerse con sus palmas en los azulejos en lo que sus pechos rozan la fría superficie de las paredes heladas erizando sus pezones, debido al potente choque que recibe por atrás.

Sasuke la tiene sujetada del cuello. Toda su mano rodeando con ligera presión su garganta, la presión justa y necesaria para hacerla sentir bien. Con la otra mano la sostiene de la cadera, utilizándola como soporte para moverse rápido. El sonido chapoteando de sus cuerpos chocando se mezcla en el cuarto de baño con los gruñidos de él,  los gritos de ella, y el ruido del agua de la ducha mojando sus cuerpos, haciendo la escena más libidinosa.

Era la quinta vez que follaban en el día, sin contar las apasionantes hazañas de anoche, donde casi ninguno durmió nada, y aun así, ambos perdieron la conciencia varias veces, producto de la excitación de sus lobos.

Sasuke le lame la piel del oido. Su lengua en punta explorando esos lugares erógenos que a ella le gustan.

Cuando ella se tensa en sus brazos, y tiembla de manera irregular jadeando rápidamente para incitarlo a ir más rápido es cuando está por venirse.

–Vente para mí, pequeña loba. Vamos aprietame, como tú lo haces.– le susurra en el oído con la mandíbula dura y los dientes apretados. La sensación de su coño chorreante, líquido y caliente lo abraza tan placenteramente que le toma todo de él no caer en ese frenesí nuevamente.

Parecía que el del celo fuera él y no de la joven Sakura.

–¡Damelo Sakura! ¡dámelo!- grita, porque siente como Sakura se está aguantando, reteniendo su liberación para hacer durar la sensación de éxtasis hasta volverse dolorosa. Dolorosamente dulce. Y él necesita liberar sus descargas calientes, la necesidad de preñarla con su semen le martillea la mente. Empujándola contra la pared, presionandola, la embiste con toda su ímpetu.

–¡AHORA SAKURA!– y ella lo estruja gritando tan chillonamente cuando la hermosa carga eléctrica se apodera de ella y se rompe en mil pedazos, entre la pared helada y el cuerpo del macho que la aprisiona. Puede sentir la boca abierta de Sasuke justo en su nuca, como si estuviera por morderla, pero no lo hace. Sólo se queda ahí, jadeando su aliento caliente y luego, un gemido brusco y salvaje sale de su garganta cuando se corre con fuerza dentro de ella. Chorros seminales primarios impactan en el interior de ella, en lo que su pene se hincha en su entrada. 

El lado libidinoso de Sakura sonríe en placer, mordiéndose el labio inferior, meneando lentamente su trasero para poder sentir la dureza de su compañero con mayor intensidad en su interior. 

Sasuke recae exhausto sobre ella, apoyando su barbilla en su hombro y descansando su frente en los azulejos vaporosos del baño.

Abriendo los ojos lentamente, observa que Sakura se encuentra en la misma posición que él, con la frente apoyada en la pared y los ojos cerrados. Parece cansada.

–¿Estás bien?– le pregunta, pasando la mano de su cuello a su nuca, masajeando con suavidad, a lo que Sakura responde con una pequeña sonrisa, inclinando la cabeza hacía atrás, recibiendo más de ese masaje y disfrutando del contacto de su mano.

Al posesivo de Sasuke le gusta que su loba se sienta tan cómoda y tan a gusto con él. Le gusta pensar que ningún otro macho la complacería como él lo hace.

Cuando su polla se deshincha, él la toma de la cintura para salirse. Unas pocas gotas restantes chorrean de la punta todavía y los fluidos del interior de ella impactan en el piso mojado, siendo llevados por la corriente del agua al desagüe. 

Sakura suspira por el vacío y ronronea cuando siente los brazos de Sasuke abrazarla por la cintura. 

–¿Tienes hambre?– le pregunta susurrandole al oído.

Ella no contesta, sólo ladea su rostro para acariciar la mejilla de él con su nariz. Él cierra sus ojos y acerca su nariz también. Caricias nariz con nariz. Esta era de las mejores partes del apareamiento. 

–Eres una loba muy melosa. Y muy avariciosa. –la besa con lengua, despacio y muy sensualmente. 

Sakura empieza a sentirse caliente y no puede evitar gemir en el beso. Sasuke se separa apenas unos centímetros, ambos jadeando y respirando en la boca del otro. La ducha se ha cortado automáticamente, y el vapor del agua caliente inunda la escena. Aún observándolo a los ojos, Sakura toma la muñeca de su compañero y la baja lentamente a su entrepierna. Toma sus dedos con los suyos, y los hace rozar sus hinchados y colorados pliegues húmedos. Sabe que está mojada nuevamente porque su líquido es caliente.

Si Sasuke no había perdido la cabeza antes, seguro que lo hizo ahora.

Él mismo hundió sus dedos en el coño de ella, haciéndola jadear en satisfacción. El olor de excitación que liberó, hicieron que sus fosas nasales volvieran a agrandarse, convirtiendo sus ojos rojos en afilados nuevamente. 

—Vas a ser mí muerte Omega.

Siendo tan rápido como puede ser un Alfa, Sasuke la empuja contra la pared, y en menos de un parpadeo está agachado, con una pierna mojada en su hombro y su lengua enterrada en el interior de ella. Sakura se lleva una de sus manos a la cabeza como expresión de éxtasis porque no puede creer que esto se pueda sentir tan bien. Tampoco puede evitar sujetar el cabello de su compañero con su mano restante y mecerse ella misma, sus caderas en vaivén, para que su clítoris estuviera en contacto con su lengua dura y caliente.  

Ella está tan desesperada y necesitada, y Sasuke descubre que le gusta esta posición porque le permite tragarse todo directamente. Además de una maravillosa vista de los pechos de Sakura húmedos, balanceándose.

Igualmente, Sasuke nunca fue muy convencional y lo demuestra cuando con sus dos manos toma ambas mejillas de su trasero, masajeandolas, apretandolas, para luego nalgearlas. Succiona con fuerza su pedacito de carne sensible al mismo tiempo y ella grita. Separa sus nalgas lo más que puede, y con uno de sus dedos roza la carne grasa de su trasero suavemente. Pareciera que estuviera lubricandolo con los fluidos de Sakura de esa zona, y luego sorpresivamente para ella, empieza a jugar en la abertura de su agujero más pequeño y más apretado.

La respiración de Sakura se corta un minuto, y temblando y jadeando, ella baja la cabeza para observar los ojos de Sasuke, mientras su boca sigue comiendola como un cazador a su presa. El contacto visual se ve interrumpido cuando ella siente como él, tentativamente, intenta insertar ese mismo dedo adentro. Es una sensación nueva y bastante extraña. Ella abre los ojos en señal de asombro y los vuelve a cerrar con fuerza cuando la combinación de ambas sensaciones se acumula en su vientre bajo. 

–¡Ah!– es lo único que puede gritar. Su mente todavía no regresa a la normalidad y sólo se deja llevar por lo que siente.

La nariz de Sasuke está deleitada por el aroma delicioso que ella está liberando. Se ha convertido en el perfume favorito de su lobo. 

Ella no necesita más que cinco penetraciones por detrás junto con la sobreestimulación de su coño para correrse violentamente. Era una de esas veces en la que parecía que durante el orgasmo, su conciencia dejaba su cuerpo, de lo fuerte que era. Aunque bueno, ella tampoco estaba muy consciente ahora.

Casi se hubiera caído hacia adelante en su convulsión, de no haber sido porque Sasuke la sujetó. Aferrada contra él, el cuerpo de Sakura parecía un cuerpo inerte, totalmente blando, sintiéndose sin fuerza como gelatina.

Y mientras Sasuke la sostenía de las caderas, pinchando su piel con sus dedos de la fuerza, se encontraba con sus dientes clavados en su piel una vez más. Sus ojos rojos rodando hacía atrás volviéndose blancos de placer.

Está vez había tragado su sangre. Y no sería nada bueno.



—Hola.

Sasuke se incorpora un poco para asomarse por encima de la cabellera rosada que tiene abrazada a su lado.

—Has vuelto. –La saluda con una media sonrisa, besando la coronilla de su cabeza. Su pelo despeinado en la almohada.

Después de su larga sesión en la ducha, el lobo pelinegro llevó a su compañera a la cama donde ambos cayeron rendidos. Desnudos y cansados, Sasuke no podía no abrazar a Sakura a su lado y rodearla con sus brazos.

—¿Qué haces? –le pregunta él al verla removerse de sus brazos. No habría forma que la dejara irse.

—Quiero darme la vuelta. Quiero verte. –responde la pelirrosada, a lo que Sasuke sólo responde abrazándola con más fuerza y manteniendo su agarre sobre sus brazos y su cintura.

—No. Quédate así. Creo que ahora me doy cuenta de lo pequeña que eres y quiero abrazarte así. –le dice él para luego besarle la mejilla y apoyar la suya sobre ella. El corazón de Sakura se derrite. Ni en sus mejores sueños podría haber imaginado una foto tan perfecta como esta. 

–Me haces sentir protegida. – y es verdad. Su loba se siente protegida por este macho.

–Lo sé. Puedo sentirlo. Mí instinto protector se activa demasiado contigo. Y es demasiado fuerte. Cómo te sientes?–

–Bien. – responde ella suspirando. –Me siento cansada.

–Bueno, ya he perdido la cuenta de cuántas veces lo hemos hecho. Usted y su loba son unas señoritas demasiado golosas, ¿lo sabía?

Sakura siente su rostro enrojecerse. —Lo siento.

¿Ay Dios mío, de verdad habrá sido demasiado? 

Piensa para sus interiores cuando siente las manos de Sasuke en su cintura para voltearla. Se acomoda y sus ojos verdes y emocionados enfrentan a los negros ambiciosos de él.

—Lo disfruté, Sakura. Todas y cada una de ellas. No pidas perdón. ¿Está claro?

Ella asiente con una pequeña sonrisa tímida.

—Palabras. –ordena él.

—Está claro. –responde ella, sonriendo.

—Bien.

Ambos se observan en silencio. Se contemplan el uno al otro. 

Sakura observa al chico al que siempre amó. 

Aquél que no muestra sus sentimientos pero que comparte la cama con ella. Aquél que desea venganza pero admite que le gusta abrazarla. Y también ser abrazado. Lo ama demasiado y él no da nota de eso. Ella alza los dedos para acariciar su perfil. Trazar el contorno de su nariz, sus pómulos, acariciar su cabello…

Sasuke hace lo mismo. No solamente todos sus instintos de lobo se han disparado hacia ella, sino que Sasuke, la persona, también tiene demasiado interés en Sakura. Claro que disfruto todas las veces que tuvieron sexo, y la encontraba profundamente hermosa. Ella fue el único enamoramiento platónico que tuvo de joven, y el hecho que fuera un poco más grande que él… bueno, al carajo, la idea le encantaba. Está alarmado porque la ha mordido demasiadas veces que está seguro que no le alcanza los dedos de las manos para contarlas. No debería haberlo hecho. Fue estúpido. 

Él sólo tenía un plan en mente, sólo uno. Cortarle la cabeza a su tío. 

¿Y Sakura? Pregunta una pequeña voz en su cabeza.

Bueno…

Sus pensamientos se ven interrumpidos cuando observa que Sakura ha tomado la mano que acariciaba su rostro, y le está besando las puntas de sus dedos. Sólo ella puede derramar tanta dulzura en un simple gesto.

Por otro lado, Sakura se vio tentada a hacerlo. Y cuando lo hace, su olfato detecta su propia esencia en los dedos de él, lo que la pone totalmente roja y avergonzada.

Ja, ¿Ahora te da vergüenza?

Totalmente ajeno a la situación, Sasuke tiene ganas de besarla. Así que lo hace. Tomando su rostro con esa misma mano, le da un suave beso casto en los labios. Sakura también lo toma de la mejilla, y le responde, presionando sus labios contra los suyos. No es sexual, no hay necesidad que satisfacer, sin frenesí o éxtasis. 

Cuando se separan, Sasuke la mira unos segundos para luego bajar su cabeza y recostar su rostro ahí entre sus pechos. Pasando una mano por su cintura, la atrae de la espalda contra él. Ella se sorprende por esta acción repentina, y luego de unos segundos, responde, acunando su cabeza en su pecho, acariciando su cabello y descansando su cabeza sobre la de él. 

Puede sentir la nariz de Sasuke clavada en el hueco de sus senos. Está aspirando su aroma. De nuevo, no lo hace en forma sexual, sino en el sentido más íntimo de oler la esencia de su compañera, es uno de sus lugares corporales más femeninos.

Están en un momento de paz, y Sakura siente que podría volver a dormirse así, hasta que un ruido sonoro en su estómago rompe la burbuja tan perfecta que habían creado. Ella abre los ojos con vergüenza poniéndose roja, y Sasuke levanta la cabeza para verla con una sonrisa reprimida.

–Hambrienta, ¿eh?

–Lo siento.

Él le deja un prolongado beso en el cuello y ella se muerde el labio. ¡Cuánto estaba disfrutando esto!

–Te prepararé algo. Apenas he logrado hacerte comer un bocado estos días.

Aunque Sakura adoraba la idea que Sasuke le cocinara, ella hace una mueca a la idea. 

Sasuke aproxima su rostro al de ella para estudiarlo unos segundos. Su ceño fruncido.

–¿Qué pasa? Puedo sentir tu incomodidad.

–Sasuke-kun, yo...– dice ella tímidamente.

–Anda, dime

–¿Tú… cazarias… para mí?

Sasuke todavía mantiene su ceño fruncido, pero una expresión de sorpresa puede verse reflejada en sus ojos. 

–Yo...– empieza a explicarse ella. – No lo sé, siento esta enorme necesidad de estar en el bosque… creo que es mi loba… ella necesita a tú lobo alimentándola… tú sabes correr, cazar y todo eso… ella de verdad lo necesita, y yo no puedo cambiar...

–Pero yo sí y soy tu compañero.– concluye él.

Sakura asiente cabizbaja, sus ojos evitan los de él por pura sumisión.

–Esta bien si no quieres hacerl– empieza a hablar pero es interrumpida por un beso fuerte y pasional de él. Su lengua masajeando la suya en caricias humedad que encienden el calor en su estómago. Sakura pasa los dedos en su cabello en un intento de acercarlo más hacía a ella. 

—No sabes el efecto que esas palabras tienen en mí, Sakura. No te haces una idea de lo que me provocan. –Susurra él en sus labios.

—¿Debería tomar eso como un sí? -pregunta ella acariciándole el cabello.

—A esta altura deberías saber que te daré todo lo que me pidas. Eres mí compañera y complacerte es mí deber. –Acariciando el cuello de su loba con su nariz y disfrutando de su esencia femenina, Sasuke va dejando un camino de besos cortos por sus clavículas, para luego ir bajando por sus senos, tomándose su tiempo. Le gusta dejar sus chupones ahí, remarcando sus mordidas previas, lamiendolas y besandolas. Quizás a Sasuke, la persona le debería alarmar que Sakura esté tan marcada por él, pero a Sasuke el lobo, simplemente le fascinaba. Le producía tal estado de ebriedad sexual. Necesitaba que todos –incluso ella– supieran qué es sólo de él. Sakura era suya.

Y los jadeos temblantes de ella, sintiendo sus labios húmedos y su saliva caliente en todo su cuerpo, no hacen que aumentar el deseo.

—¿Me darás to-todo lo que quiero? –La voz de Sakura es un susurro jadeante y lamentoso. Y es que él la tortura bajando cada vez más, jugando con su ombligo, hundiendo la lengua en él. Sonríe al sentir un cosquilleo nervioso y sus ojos se cierran ante la expectación de que siga bajando con su boca y se abren por el deseo carnal de verlo sobre ella. Igualmente, su celo se había calmado y ahora era Sakura la persona, la que estaba ansiando esto, no la loba.

—Dime qué quieres, Sakura. –dice él, luego de besarle el pubis, justo en el comienzo de su vello rasurado a medio crecer ya.

—Te quiero a ti. –responde expectante, mordiéndose el labio.

Sasuke levanta la cabeza para verla. —Soy más mí lobo que yo mismo Sakura. No puedo decir lo mismo de ti. Huelo tu excitación, pero no siento a tu Omega llamándome. 

Sakura toma una profunda respiración antes de mirarlo también y decir:

—Yo soy tu Omega, y te estoy llamando, por favor.

Ambos se miran fijamente a los ojos por sobre las respiraciones agitadas. El olor a excitación sexual y sudor desbordando el cuarto.

—Por favor... –repite ella jadeante, necesitada. Necesitada de ser una vez ella el testigo del cuerpo de Sasuke adorandola como siempre lo deseó, y no su loba. Aunque sea el Alfa de Sasuke el que lo hiciera. Sakura presencia cómo los ojos de Sasuke se afilan cada vez más, y el rojo carmesí de estos parecen brillar latentes.

Sujetándola de los muslos y abriéndola de piernas, la lujuria de Sasuke aumenta cuando el aroma de su centro impacta en su rostro, llenando sus fosas nasales. No pierde el tiempo, y empieza a deslizar su nariz por la cara interna de sus muslos, con lentitud.

Sakura frunce los ojos ante la sensación y siente cómo se excita más. La pasión despertando en ella. Está mojada y lo sabe, no tanto como cuando su loba interna la toma, pero es suficiente ella cree. La punta de la nariz fría de Sasuke se desvía a su centro, y ella la siente, acariciando sus pliegues calientes de piel. Ella jadeó, apretando la almohada en su cabeza con ambos puños. ¡Necesita su lengua allí con urgencia!

—Sasuke-kun… –jadea.

Como si no hubiera escuchado nada, Sasuke utiliza sus pulgares, abriendo sus pliegues externos, revelando toda su carne sensible e íntima. Sakura lo siente, siente su exposición y abre los ojos como platos cuando Sasuke hunde su nariz allí. Puede sentir la estructura de su nariz rozando su clítoris y por instinto lobuno, quiere moverse para tener fricción, pero no lo hace.

Mientras tanto, la boca de Sasuke se agua en saliva. Él traga antes de inspirar y hablar.

—Es tu olor… Tú olor me vuelve loco, Omega… - dice y vuelve a hundir su cara en toda su anatomía.

La boca de Sakura se abre en un grito silencioso, jadeando en sorpresa. Es que él nunca había hecho, sólo la había comido una vez, pero no había sido tan íntimo. No así.

—¿Qu-qué es lo que más t-te gusta de el? -le devuelve en pregunta y ella no puede creer de dónde salió eso. 

¡¿Desde cuándo habla perdido la vergüenza con eso?!

—Es dulce… es ácido… cremosamente delicioso… líquido… caliente… mío. 

Sasuke parece hipnotizado cuando habla y ella puede sentir su aliento caliente justo ahí. Sakura tiembla, alzando las caderas, luchando por no refregarse contra su rostro. 

—Sasuke-kun… por favor…

El sonido de Sasuke aspirando con fuerza sonroja a Sakura. Quizás eso fue demasiado, pero ella era su compañera. Él era adicto a todo su cuerpo. Acariciando cada centímetro de piel con su nariz, Sasuke no se priva de ningún sector.

—Quiero este sabor en mí boca todos los días, Sakura. Quiero hacerte venir cada mañana, cada tarde, cada noche… follarte con mí lengua, saborear todo tu cuerpo… sentir como te corres en mí boca…

—Hazlo Alfa, por favor… – ella dice, cerrando los ojos suspirando. La expectativa de lo que está por venir. 

Sasuke está por dar una ansiada lamida al dulce sexo de su compañera… si no fuera porque un olor lo distrae.

 

No solo lo distrae, lo enfurece.

 

Sakura, cuyos ojos permanecían cerrados esperando un placer que jamás llegó, los abre rápidamente al sentir el peso del colchón moverse violentamente. Y es que Sasuke está con la cara pegada al vidrio de la ventana, mostrando los colmillos y gruñendo al vidrio. Su propia respiración echa vapor en el cristal. Su ceño fruncido y sus ojos rojos mostraban enojo y violencia.

Sakura nunca lo había visto así.

–Sa-Sasuke Kun, ¿Estás bien? ¿Qué pasa?- ella pregunta, sentándose en la cama

Sasuke todavía permanece así, en ese estado, por lo que Sakura se levanta y lo observa ella misma.

–¿Naruto? –se sorprende en voz alta.

Sasuke la mira enfurecido apenas un segundo al escucharla decir su nombre y luego sale corriendo de la habitación, como alma que lleva el diablo.

Sakura se queda tiesa.  

¿Qué hacía Naruto aquí? ¿Por qué Sasuke se enfureció tanto? 

Ni siquiera se cuestiona tanto cuando su mente reacciona, colocándose algo de ropa y va detrás de él antes que pase un desastre.

–¡Sasuke-kun! ¡Espera!



El Alfa Uchiha estaba más que cabreado y perdido en su rabia. Desde que había sucedido lo de su familia que no se sentía tan… invadido. Sí, esa era la palabra. Naruto estaba invadiendo su territorio. Sasuke lo percibía como una amenaza. Una cosa era un terreno neutral, como la universidad o el centro de Konoha, pero desde que Sasuke había desertado y vivia solo, esta parque del bosque estaba reclamada única y exclusivamente por él. Nadie podía venir sin una invitación. Mucho menos otro Alfa. Abriendo la puerta de un portazo, casi arrancandola, Sasuke avanza a grandes zancadas. El zumbido de sus oídos ensordece los gritos de Sakura detrás suyo y sus ojos sangre de la furia enfocan a Naruto, a medida que éste viene caminando hacia él, casi llegando a la entrada de su casa. 

Corriendo detrás de él, Sakura puede apreciar como ambos lobos caminan el uno hacia el otro. No entiende qué sucede. Tampoco entiende porque Naruto tiene esta expresión de enojo. 

 

Lo huele.

Su loba puede olerlo.

Pura testosterona.

 

L o escucha.

Su loba puede escucharlo.

Vibraciones Alfas.

 

  ¿Qué estaba sucediendo?

 

–¡Esperen! –grita en lo que va detrás de ellos.

–¡No tengo ni puta idea de qué viniste a hacer aquí, ni porque me estás desafiando, pero hazte un favor y vete! –grita Sasuke antes de chocar el pecho contra Naruto y gruñirle.

–¿Qué hiciste con Sakura? –le responde el otro. Sus ojos color naranja del enojo.

–¡Que te vayas! ¡Vete de una puta vez! ¡Te arrancaré la cabeza si no te vas!

–¡No me voy a ir hasta ver a Sakura! ¡¿Qué diablos hiciste con ella?! 

–¡VETE! –grita furioso, mitad transformado. Sus colmillos ya crecidos y sus ojos lobunos. Su cara a centímetros de la de Naruto. Su presencia volvía inquieto e irritante a su lobo. Otro de los suyos amenazando su posición. No podía permitirlo.

Naruto le devuelve el gruñido y es lo último que Sasuke necesitaba para perder el hilo de paciencia humano que tenía. 

Pensamientos de lucha invaden su mente y el olor a sangre de una batalla que se anticipa se cuela en su espíritu.

Todo esto hubiera sucedido, si no fuera porque cierto cuerpo pelirrosa se interpuso entre ellos.

–¡Paren! ¡Por favor! –grita desesperada, colocando ambas palmas en los pechos de los varones, separándolos. –¡Ustedes son amigos!

–Un lobo que había jurado ser mi Beta y luego me desafía en batalla, no merece ser llamado amigo. –dice Sasuke en un tono ronco, mirando con odio a Naruto. Siendo tan rápido como un Alfa de su rango puede serlo, toma a Sakura de su brazo y la atrae hacia él, colocándola detrás de su espalda. Protegiéndola de la amenaza, que en este caso, sería su amigo rubio.

–¡Dejala ir, Sasuke!

Sasuke atina a saltar sobre Naruto, con toda su rabia acumulada, a lo que Sakura apenas si lo puede sujetar de la cintura, abrazándolo por la espalda. Él se calma por el contacto físico, pero aún así no deja de respirar agitado.

–¿Naruto que estás haciendo aquí? – Sakura necesitaba saber qué estaba pasando, no podría contener a Sasuke mucho más tiempo.

–“¿Qué estoy haciendo aquí?” ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Y con él? Tsunade está desesperada.

–¿De qué estás hablando? –ella seguía aferrada a Sasuke. Podía sentir su respiración agitada en su pecho.

–Ella sintió tu desconexión con su manada. Tu manada, Sakura. Ella convocó a una junta. Todos sintieron como un nuevo Alfa Lider se había alzado. No pudo ser una coincidencia. Iban a enviar a un grupo a buscarte, pero les pedí que me dejaran venir a mi. –él explicó.

–Pero… Hablé con Tsunade, ella sabía que me quedara con Sasuke.

–Ella… –tragó incómodo antes de seguir. –Nos habló al respecto. Tu celo.

Sakura asintió. 

Naruto la observó con un tipo de mirada que Sakura no pudo descifrar cual era. Era como tristeza o melancolía. O una mezcla de ambas.

–¿Por qué te desconectaste de tu manada, Sakura? ¿Qué te hizo él?

–¿Por qué hablas así de Sasuke, Naruto? Es tu amigo, recuerdalo.

–Sé que es mi amigo, pero tú también lo eres, Sakura. Y eres una Omega y él un Alfa. Eres… – se cortó a sí mismo en sus palabras, antes de decir lo que no quería decir.

–”¿Débil?” –completo ella con una sonrisa triste. Sakura, aún con el cuerpo de Sasuke atrapado en sus brazos, pudo notar que se había calmado un poco, más todavía su respiración seguía agitada. Acariciandolo un poco, ella lo soltó lentamente para colocarse delante de él, enfrentando a Naruto. Sasuke la sujetó del brazo, mirándola con recelo, pero ella solo le colocó una mano en el pecho. –Tranquilo. Déjame a mi.

La mano de Sasuke tiembla en el agarre de su brazo, mientras clava sus ojos rojos en ella. Con toda la fuerza que requiere de sí mismo y de su lobo, él la suelta lentamente. Aún así coloca una mano en su espalda, justo en su hombro. Sakura puede sentir cuánto le cuesta y no le va a pedir más de lo que su compañero puede dar. Sabe que necesita establecer su dominancia en ella, especialmente frente a otro macho y la loba de Sakura lo quería así también.

Respirando con fuerza, la pelirrosa levanta sus ojos hacia Naruto. Puede sentir en el aire la dominancia de él en sus ojos naranjas fluorescentes. No le mantendrá la vista fija mucho tiempo, además que esto puede ofender a su compañero. Es breve y rápida. Levanta su cabello, justo donde está la marca de permanencia, donde Sasuke la mordió.

–¿Lo ves? 

Naruto se quedó estoico mirando ese punto fijo en su cuello.

–Yo soy suya, y él es mío ahora. Somos compañeros.

–Te vinculaste a él. –razona en voz baja.

Ella asiente, tomando la mano de Sasuke de su hombro, para unirlas, entrelazando sus dedos. Sasuke aprieta su agarre en ella, atrayéndola a su lado.

–Creí olerlo en ti cuando llegue, pero no esperaba que fuera esto. ¿Él te forzó?

Sakura niega desesperada con la cabeza. –Claro que no. ¿Qué cosas dices? -Ella estaba dolida. 

¿Por qué a Naruto le desagrada tanto la idea de ellos dos juntos?

–Esto es por tu estúpida venganza, ¿verdad? ¿La estás usando a ella para vengarte de tu tío? –dice enojada, dirigiendo su mirada enojada hacia Sasuke.

–¡Ella eligió venir conmigo! ¡Jamás forzaria a una hembra! –grita Sasuke, ante la sola idea de pensarlo. Era un insulto. Un Alfa de verdad, jamás forzaria a una loba. Es inaceptable y deshonroso. La idea de él, lastimando a Sakura era… lo peor que jamás había pensado.

–¿Él te dijo? ¿te dijo su estupido plan de venganza? –repitió un Naruto cabreado, alternando su vista entre ambos.

–¡Si, me lo dijo! ¡Me lo dijo todo! ¡Y yo estuve de acuerdo! ¡Así que deja de tratarme como una niña estúpida débil! – grita, con los ojos llorosos, mirando a su amigo a la cara., para luego bajar la mirada. Estaba tan cansada de toda esta discusión. 

Los tres se quedaron en silencio. Naruto mirando a Sakura con un sentimiento de pena, Sasuke observando a Naruto con rabia contenida y Sakura mantenía su cabeza agachada hacia el suelo.

Ella suspira antes de volver a hablar de nuevo.

–Naruto…

–Sakura, –él la interrumpe. –Vamonos. Si la vinculación fue sin imprimación, entonces el vínculo no es permanente antes de la Luna Llena. Todavía puedes volver a tu vieja manada, puedes volver con Tsunade. Puedes…–

–¡No quiero volver con Tsunade! –Ella grita, a lo que Sasuke reacciona abrazándola, sosteniendo su cabeza contra su pecho. Él podía sentir la incomodidad de su compañera, y el sentimiento de angustia cuando Naruto le propuso irse. Su lobo interno le estaba rasgando los sesos por la necesidad de transformarse y alejar a Sakura del invasor. Aquél que se la quería llevar de su lado.

–No te la llevarás de mi lado. Ella es mía. Tiene mi marca. Te arrancaré los brazos si le pones una sola mano encima, Naruto. No sabes cómo me estoy conteniendo para no matarte. Sólo porque tengo a Sakura en mis brazos es que me estoy frenando. Vete. Ya. – sentenció.

Naruto bufó. –Ja, eres increíble. Con tal de lograr lo que quieres, arrastraras a todos contigo, verdad?–

Sasuke gruñó, mostrando los colmillos y dando un paso adelante para atracarlo, de no ser porque Sakura lo abrazó con toda la fuerza que tenía, calmandolo. –Tranquilo, tranquilo. – le repetía, soltando su cuerpo y tomando su rostro con ambas manos, para que la mirara directamente a los ojos. –Estoy aquí, tranquilo. – Ella se hizo el cabello hacia atrás, y colocó el rostro de Sasuke en su cuello, mientras le acariciaba la espalda.  Sabía que su aroma lo calmaría, y la única distracción ante la sed de sangre, sería el apetito sexual. Luego, miró a Naruto.

–Vete Naruto. Te agradezco que te preocupes por mí, pero estoy bien. Estoy aquí con mi completo consentimiento, Sasuke no me ha forzado nada. No ha hecho más que cuidarme. Este es mi nuevo hogar ahora, es nuestro territorio. Esta es mi nueva manada. Si todavía quieres ser parte de ella, cómo se lo prometiste a Sasuke en algún momento, entonces eres bienvenido. Si no, entonces seremos amigos cómo siempre lo fuimos, pero Sasuke es mi nuevo Alfa ahora, y mi compañero. Lo respeto. Él es mío y yo soy suya.

–Pero Sakura…

–Agradezco tu preocupación, pero nuestra intimidad no es problema tuyo. Yo… –

–Nosotros, saliendo del cuello de Sakura, con la respiración un poco más apaciguada. –corrige Sasuke – Hablaremos con la Junta de Konoha en la próxima Luna Llena. Si planeas volver aquí aún desconfiando de mí, entonces ni lo pienses. No necesito un Beta que no respete a su Alfa. –su tono es más calmado.

Naruto suspira, cerrando los ojos y negando con la cabeza. –Te vas a arrepentir de esto, Sakura. – Luego la mira a los ojos, esos ojos verdes que siempre había visto. Se da la vuelta y se marcha.

–¿¡Sabes!?,¡Ella no es débil ni estúpida! ¡Tenlo en cuenta si alguna vez la vuelves a ver! – Sasuke le grita, viéndolo alejarse, adentrándose en el bosque. Una parte de él, quería perseguirlo y castigarlo, por invadir su territorio, desafiarlo en batalla, y amenazar con llevarse a su compañera. Sakura era de él y sólo de él. Ambos se pertenecían ahora. Culpa de toda esta situación, un sentimiento de dominancia, angustia y desesperación le lleno el cuerpo. Debía volver a morder a Sakura. Remarcar su vínculo con ella. Necesita hacerlo o le quitaría la poca ropa que tiene y la montaría ahí mismo en el suelo del bosque, y lo haría rápido y fuerte. Dejar su semilla en ella para que todos los machos pudieran oler su presencia en ella.

 

Baja la cabeza para hacerlo, pero la escena que encuentra lo deja pasmado.

 

La pobre Sakura estaba tan dolida de las palabras de su mejor amigo, que estaba llorando en el pecho de Sasuke. Él podía sentir como caían sus lágrimas en su piel desnuda. Y ahí estaba de nuevo: este sentimiento de sobreprotección. Ella era tan pequeña a su lado, su pequeño cuerpo de Omega con toda su ternura aflorando. Expresiva como Sakura lo era, sus sentimientos al aire libre, invadiendo el corazón de Sasuke, aunque el mismo Sasuke quería negarlo, y él no estaba tan seguro si era él, o su lobo, el que deseaba no volver a ver a ver las lágrimas de Sakura.

Tomándola de la cabeza, Sasuke la rodea con ambos brazos, escondiendo su cabeza en su pecho. Ella lo abraza de la cintura, apretandolo fuerte contra su cuerpo. –Nadie te alejará de mi lado, Sakura. Nadie. 

Permanecen unos segundos así, pues la necesidad de contacto físico era por parte de ambos, y calma la inseguridad de sus lobos.

Sakura quiere besarlo. Lo necesita. Después de las horribles palabras de Naruto, necesita consuelo de su compañero.

“Tan… debil”

“Te esta usando”

“Te vas a arrepentir de esto”

No era cierto. Sasuke le había dicho la verdad y aún sabiendo todo, ella aceptó. Era un trato que beneficiaba a ambos. Él había sido muy claro con ella. Y ella lo sabía. Había tomado su decisión. Sabía en lo que se estaba metiendo.

¿Entonces por que tenía este sentimiento desagradable en su pecho?

No importa. No quiere pensar en eso.

–Besame. –Sakura le pide, separándose de él, sus rostros chocando nariz con nariz. Ambos jadeando con la boca abierta de necesidad.  El rostro de Sasuke parece perdido en sus pensamientos, mientras sus pupilas recorren todo la cara de Sakura. Ella cierra sus ojos cuando su compañero le besa las mejillas mojadas, lamiendo sus lágrimas, tal y como hizo en la universidad. Jadea pesadamente, al sentir la lengua en su piel, piensa que va a ir justo a su boca para besarla, pero no lo hace. Sasuke besa toda su cara, bajando a su cuello y tomando su cabello desde la base de la nuca para tirar de él con una presión que hace a Sakura gemir, dejando su cuello expuesto hacia él. Ella sigue respirando fuerte, todos esos besos con pasión en su cuello sensible. Luego gime en voz alta, cuando Sasuke le clava los dientes en su marca.

–¡Ah! 

Él la toma de la cintura con su mano libre y la pega todavía más a su cadera, y su excitación se despierta del todo cuando puede sentir la dureza de su compañero contra su vientre. 

“Oh, si” , ella piensa. Su Omega se hace presente y el deseo de follar también. Otro episodio de su celo.

Sasuke lo huele también. Desclava sus dientes y pasa la lengua sobre la mordida para una curación correcta. Luego fija sus ojos en su boca y también pasa la lengua sobre sus labios.

–Eres mia, Sakura. Sólo mía. Dilo.

–Soy tuya Alfa, solo tuya. –responde la Omega, dominada por la angustia sexual.

–No Alfa, Sasuke.

–Soy tuya, Sasuke-kun.

–Exactamente. 

–Sasuke-kun, por favor… – pide sollozando. El calor otra vez invade su cuerpo, su mente se nubla y las piernas le tiemblan.

El lobo de Sasuke no puede esperar más, y sin más preámbulos, la sujeta de los muslos y se la lleva corriendo al bosque. 


 

En el centro de Konoha, las cosas no podían estar más complicadas. Desde la masacre de la familia Uchiha y el autonombramiento de Madara Uchiha como Alfa Lider, todo había permanecido en orden. 

Hasta hoy. 

Y es que la pérdida de un miembro, la aparición de una nueva manada y un nuevo Alfa Líder alzándose no era algo que sucedia todos los días. Especialmente cuando uno de los miembros de la Junta de Konoha se sentía amenazado por esta seguidilla de sucesos.

–¡Si esto es cierto, deberíamos enviar gente a investigar! ¡Que averigüen qué está pasando! –dice Madara desde su asiento en la mesa redonda. Era la primera vez que no sonreía con desde que ocupó el mismo la silla del Clan Uchiha.

–Vaya Madara, ¿Estás nervioso? Es la primera vez que te veo nervioso desde que te invitamos aquí. Oh espera, es verdad. No te invitamos, te invitaste solo. – dijo Inoichi Yamanaka, líder del Clan Yamanaka.

–Inoichi, por favor, estamos aquí por algo importante. – habló Minato Uzumaki, líder del Clan Uzumaki. 

–¡Kushina tiene razón! ¡Dejense de estupideces! ¡¿Por qué estamos en esta maldita reunión y no me dejan ir a buscar a mi Sakura?! – golpeó la mesa Tsunade Senju, Líder del Clan Senju.

–Porque ella ya no es tuya, por eso. – contestó exhausta Tsume Inuzuka, Lider del Clan Inuzuka.

–¿¡Me estás retando, maldita perra?! –le respondió la rubia colerizada.

Tsume puso los ojos blancos, negando con la cabeza. –Mira, no es nuestra culpa si tu queridisima resguardada se encama con un desertor y ahora por su culpa estamos metidos en este embrollo.

Tsunade rió irónicamente. –Oh, de verdad tienes ovarios para hablarle así a una Alfa de mayor rango que tú, Inuzuka, ¿Quieres ver sangre? Porque en el momento que repitas el nombre de Sakura, te juro por toda mi manada que te haré ver sangre. –La rubia habló colerizada, sin bajar la mirada, sus ojos marrones casi se vuelven morados, hasta que la otra loba, sólo desvió la mirada, fingiendo desinterés. Es que Tsunade era una Alfa de Rango Mayor, incluso mucho mayor que los presentes. Mayor que la Líder del Clan Inuzuka.

–Es por esto que no entiendo porque hay mujeres en el Consejo, insisto en que los hombres Alfa sólamente deberían presidir las Juntas. –dijo Madara, cruzandose de brazos, ganándose un gruñido de parte de ambas hembras.

–Madara, eso fue irrespetuoso. –contestó Minato disgustado.

–Y estúpido. –dijo Inoichi molesto.

–¿Y bueno? Soy el único que está intentando poner orden aquí. ¿O es que acaso alguien ha visto a Kakashi? ¿Alguien va a impedir que estas dos perras se peleen? –cuestionó, alzando las manos en gesto de duda, ganándose una mirada de odio de todos los presentes.

–Te aconsejo, querido Madara, que no insultes a nuestras camaradas hembras. Creo que todos los machos presentes, sabemos cuán importantes son para nuestra vida. Creo que, lo mínimo que podemos hacer, es respetarlas como merecen, ¿no crees? –Una voz muy calmada provenía del fondo de uno de los pasillos, mientras se escuchaban pasos que se acercaban.

Todos en la mesa redonda se pararon, pues aquel que era el Alfa Máximo de Konoha se acercaba a mediar y atestiguar la reunión. Él único lobo de pelo blanco perlado puro, aquel que representaba a todas las manadas y que velaba por todos, tanto cambiantes como no; aquel que reconocian como el primer licántropo en la historia, cuyo rugido podia silenciar a toda la Aldea, y sentenciarla a un castigo impensable, si lo asi lo queria. 

Kakashi Hatake, alias, el Gran Lobo Blanco.

Incluso Madara se  levantó nervioso, pues Kakashi lo superaba en amplios sentidos. –Oh, Kakashi querido, solo intentaba… bueno, tu sabes, apaciguar un poco las aguas en lo que tú llegabas. –le explica apresurado, casi trastabillando en sus palabras.

Kakashi, por su parte, tomó el respaldo de la silla central, para arrastrarla y sentarse. Vestido con su camisa y pantalones negros habituales, Kakashi utilizaba una tunica blanca abierta, con el signo del Alfa en su espalda. Se dice que en su primera transformación la túnica apareció mágicamente, cubriendo su cuerpo desnudo, y que esta toma el color del aura de sus portadores. 

–Aprecio el gesto de mantener el orden y la paz, luego de una discusión que tu mismo creaste Madara, pero la próxima vez, sugiero, te llames al silencio. –dijo él, fijando sus ojos negros grises en los negros azabache de Madara.

Madara bajó la vista inmediatamente. No pudo soportarlo. Las vibraciones de Kakashi eran demasiado fuertes para un lobo cualquiera. Incluso un Alfa.

–Bien. Dejando eso en claro, les pido, por favor, tomen asiento. –Los líderes de los Clanes hicieron caso. –Tsunade ya me informó de lo sucedido. Obviamente todos los presentes aquí, lo sentimos también. Es importante que tomemos este asunto con calma. Sé que odian estas juntas y que no hay nada peor que un montón de Alfas encerrados en una misma habitación, pero les pido que hagan su mayor esfuerzo. ¿Naruto ya volvió? – pregunto, mirando a Minato.

–Todavia no.

Kakashi asintió lentamente con la cabeza, pensando. –Esperaremos a que vuelva entonces.

–¡Eso es inaudito! ¡Ese niño rompió las reglas! ¡Un nuevo Alfa tan joven! ¿Dónde se ha visto eso? –habló Madara indignado.

–¿En serio? ¿Tú hablas de romper las reglas? Un poco hipócrita, ¿no, Madara? –habló Tsume en tono irónico, a lo que recibió una mirada de odio de Madara. –Él es un desertor. Un desertor no puede ser un Alfa Líder. Lo sabes muy bien, Kakashi.

–Sí, lo sé. Pero la deserción de Sasuke jamás fue completa. Él sigue siendo un Uchiha de sangre pura y sigue llevando el apellido Uchiha. Si esto llega a ser cierto, entonces habría dos manadas o dos Clanes Uchihas. –explicó Kakashi.

Madara abrió los ojos de tal forma que parecía que le iban a salir, tornándose carmesíes. Se mordió los labios para evitar decir algo, pero incluso todos ahí podían sentir su disconformidad. Sabían lo que significaba que Sasuke esté formando su manada.

 

Una declaración de guerra.

 

–Kakashi, a mi me trae sin cuidado el chico Uchiha, me importa muy poco lo que haga o deje de hacer. Pero te lo ruego, déjame ir a buscar a Sakura, ella es muy joven. Seguramente se dejó llevar por su primer celo o por que el niño Uchiha la engatusó, ¡no lo sé! ¡Pero ella es joven, no entiende lo que está haciendo! ¡Es muy joven para irse de mi manada! – suplicó Tsunade, al borde las lágrimas.

Kakashi la observó un momento. Podría decirse que ya sabía que decirle y que sólo estaba buscando las palabras para hacerlo. Inclinándose sobre la mesa, él colocó su mano sobre la suya. Medito antes de hablar de nuevo. Sabía que dolería.

–Tsunade… no puedo dejarte ir. Sé que es duro, pero no puedo. Tú lo sientes tanto cómo yo, sabes que se siente cuando un miembro deja la manda. La desconexión de tu mente y tu corazón, con los suyos, porque se han conectado con otro Alfa. Lo lamento, pero en lo que yo puedo sentir, Sasuke es el nuevo Alfa de Sakura y se han vinculado, y hasta que Naruto no vuelva y me lo confirme, no podemos hacer nada. –habló con toda la suavidad y compresión posible, a lo que la rubia le caían las lágrimas por las mejillas.

–Si Sakura abandonó la manada de Tsunade, entonces, ¿Es una desertora también? –preguntó minato con real curiosidad.

Kakashi negó con la cabeza.

–Hay demasiados grises en lo que respecta a un desertor. La deserción no sólo ocurre cuando abandonas a tu manada, sino cuando abandonas la esencia de la misma. Dejas todo atrás, todo el amor, las enseñanzas, los valores, los vínculos… y te vuelves un lobo solitario. Sasuke jamás dejó de llamarse a sí mismo Uchiha, eso no completa la deserción. Sakura sólo pasó de una manada a otra. Dejó de ser Senju para ser Uchiha.

 

Todos quedaron en silencio. Sólo quedaba esperar, lo que por suerte no fue mucho. 

Diez minutos después, tocan la puerta.

–Adelante. 

–Permiso, Kakashi-san. –se asomó Naruto en la puerta.

–Pasa Naruto.

El rubio lo hace, sintiendo la mirada de todos clavada en su espalda mientras cierra la puerta. Luego los observa.

–¿Qué pasó hijo? – le preguntó Minato.

–Habla Naruto, por favor. –pide Kakashi.

Naruto observa a todos y cada uno de ellos, especialmente a Madara. Naruto sabe qué fue él, el causante de la muerte de la familia de Sasuke. La rabia florecía en él y sabía que Madara podía olerla. Naruto fue testigo del dolor de Sasuke y quería tanta venganza cómo él, pero no podía con la idea de que Sakura estaba siendo arrastrada en todo esto.

–Es cierto. –confirma con pesar. –Sasuke reclamó a Sakura. La mordió en el cuello. Están vinculados.

Unos segundos de silencio vuelven a invadir el espacio, hasta que Tsunade gritó: –¡Él la forzó! ¡estoy segura de que lo hizo! ¡Maldito Uchiha! ¡Lo voy a–

–No. –La interrumpió él, a lo que la rubia Alfa se quedó mirandolo, esperando por más. –Ella lo hizo porque quiso. Está ahí por su propia voluntad. Ella… parece feliz con él. –dijo casi en estado de sonámbulo, como distraído.

–Hijo, ¿Estás bien? –le preguntó su padre.

–Kakashi-san, si eso es todo, preferiría irme. Te veo en la casa, papá. –contestó en vez.

–Gracias Naruto, puedes irte. –lo despide Kakashi, a lo que el rubio se va por la puerta.

Tsunade, que había quemado catatónica por las palabras de Naruto, se levanta despacio, arrastrando lentamente la silla. –Kakashi, ¿Puedo retirarme?– traga antes de hablar.

–No puedes irte. ¡Es una falta de respeto! ¡La junta no ha terminado! Sólo porque tu niñita especial se fue de tu lado..–

–Madara.– lo silencia Kakashi, con solo una palabra, a lo  este se queda en silencio. –Puedes irte Tsunade, luego hablamos.

El líder puede observar cómo Tsunade abandona el cuarto con las manos hechas puños en los costados, casi clavando las uñas en sus palmas, con sus brazos temblando, tanto de ira como de tristeza.

–Minato, puedes ir a ver cómo está Naruto. Sé que eso está llevándose toda tu atención ahora.

–Te lo agradezco Kakashi. –dice el rubio líder y se va por la puerta.

–Bueno, viendo que todos se van cuando quieren y tengo otros asuntos que necesitan mi atención, me retiraré, si no les molesta. –hablo Madara, levantándose.

–Oh no, ¿Qué haremos ahora sin ti? –dijo Ionichi sacractico, recibiendo otra mirada de enojo de Madera de respuesta. 

–Puedes irte, Madara. –Autoriza Kakashi al final, antes de otro desastre.

Una vez que el Alfa pelinegro deja el recinto, Kakashi se permite suspirar, colocando sus codos en la mesa, y descansando su cabeza en ambas manos juntas. 

–¿Algún pensamiento por tu mente? –le pregunta Tsume, con mucho respeto.

Él vuelve a asentir. –Demasiados.

–¿Cómo cuáles? –pregunta Inoichi.

Kakashi lo piensa antes de contestar. 

–Bueno, Sasuke se alzó como Lider hace pocos días, cuando se vinculó con Sakura. Ella es una Omega, lo que hace el vínculo más fuerte todavía. Y estaba en celo.

–Hay algo que no entiendo. Sasuke se hizo Líder hace días, ¿Por qué lo sentimos ahora? ¿Por qué no antes?

–Puede haber muchas razones: el hecho de que sea un lobo joven, que el nombramiento no haya sido el habitual… Sasuke es un Alfa de rango alto, quizás algo esté bloqueando parte de su potencial, no estoy muy seguro.

–¿Qué pasará ahora? 

–Tal y como hicieron ustedes, Sasuke debe hacer oficial su manada en la próxima Luna Llena. Debe presentarse en la ceremonia con su Omega y su Beta. Ya tiene a su Omega, pero no tiene un Beta, así que no sé qué va a hacer. Supongo que queda esperar.

–¿Cuándo es la próxima Luna Llena?

Kakashi los mira a ambos antes de contestar.

–Mañana.


–¡Oh, si! ¡Sí! ¡Si! 

Sakura gemía sin parar mientras Sasuke le hacía el amor con la boca.

Después de adentrarse en el bosque, habían llegado a un prado aislado, donde los pinos abundaban y el sonido de una cascada cercana se hacía presente. Estaba anocheciendo, y el ruido de los grillos era lo único que se escuchaba de fondo. Nadie vendría aquí, ni siquiera un animal. Eran demasiado inteligentes para acercarse a dos lobos en pleno apareamiento.

Sasuke no dudó ni un segundo en recostar a Sakura en el suelo, colocándose entre sus piernas y abriendolas. Para romper y desgarrar la poca ropa que tenía puesta, dejándola desnuda frente a sus ojos. La mente de Sasuke había sido capturada por el frenesí de su animal interno, deseoso con la necesidad de hacer a su Omega suya, nuevamente. 

¡Es que Naruto tuvo el atrevimiento de querer llevársela! ¡Toda esta angustia que sentía era culpa suya! 

Incluso tomaba respiraciones temblorosas porque tenía miedo de no controlarse con Sakura y darle más de lo que ella podría soportar. Pero la esencia que desprende cuando Sasuke le abrió la piernas no ayudó nada. Arqueando la cabeza dejó salir un rugido que tenía guardado desde hace rato. Eso le ayudó.

Sakura se sentía expuesta. Desnuda y necesitada, abrió los ojos sorprendida cuando desde su ángulo escuchó a Sasuke rugiendo. Mentiría si no le dijera que eso la excitó más todavía. 

Más calmado, él baja su cabeza, fijando su mirada roja en Sakura. Coloca su mano en un pecho, ganándose un suspiro de ella, y luego la sube lentamente, acariciando su cuello, hasta colocarla en su mejilla.

–No… me tengas… miedo. –susurra, con la poca conciencia que le queda. Acarició su labio inferior con su pulgar.

–No lo hago. – contestó ella, besando su dedo para luego chuparlo. Él podía sentir su lengua en su pulgar, la forma en como succionaba y mordía con sus dientes. Sintiendo su propia polla hinchada hasta el punto de dolor, Sasuke retiró su mano de la boca de Sakura y recorrió su cuerpo a lo largo con ambas manos, acariciando sus pezones con sus pulgares, haciendo círculos a su alrededor. Sakura se arqueó de pasión, se sentía deseada. El Alfa de Sasuke la hacía sentir así. Bajo su boca y lo succiono, ganándose un gemido de placer de su compañera. Sakura aprovechó para acariciar los hombros y brazos de Sasuke y descubrió que su temperatura corporal había aumentado. Probablemente estuvo a punto de cambiar y se contuvo de hacerlo, aunque ese calor se sentía tan jodidamente bien sobre su cuerpo. La encendía aún más.

Sasuke abandonó su pecho dejando en Sakura una sensación de querer más, y él pudo sentirlo, pero más podía sentir su necesidad primaria de sentirla en su boca. Lamiendo su estómago y raspando la piel de sus muslos con sus colmillos, sumergiendo su cabeza entre sus piernas 

Y así estaban ahora.

Sasuke daba lengüetazos rápidos a su clítoris que Sakura tenía sus ojos en blanco, nuevamente. ¡Esto es lo que Naruto había interrumpido, entonces que sea! Podía sentir a su Omega gritando en su cabeza . Sasuke la estaba devorando con velocidad. Sabía lo que quería. Quería hacerla correrse y luego follarla duro, y ella, con mucho gusto lo complacería.

Ella extendió sus brazos y se agarró con ambas ambos de la tierra del suelo, sintiendo el césped en ellas, al mismo tiempo que sollozó cuando Sasuke succionó su clítoris.  Podía sentir también la piel ardiendo de su compañero sujetando sus muslos con fuerza. Ella más gemía y gritaba y él más chupaba y succionaba. Ella se arqueó y no pudo evitar alzar sus cadera ante los primeros temblores de su orgasmo. Iba a ser grande. Podía sentirlo. Su alfa no tenía piedad de ella y tampoco quería que la tuviera. Empezó a respirar entrecortado y se vino fuerte en la boca de Sasuke, gritando y alzando su pecho.

–¡Ah! –se quejó por último, dejando caer su cuerpo muerto en el césped. Pero Sasuke no había terminado con ella.

Lamió su sabor hasta casi secarla, dejándola sensible. Sakura no podía tomar más de su lengua, intentando moverse, pero su compañero se incorporó y tomándola de la cintura, le dió la vuelta rápidamente. Sakura apenas si pudo sostenerse en sus brazos, arrodillándose rápidamente. Está bien. Ambos lo necesitaban así.

Sasuke se posicionó bien detrás de ella, rompiendo su propia ropa. Él bajó la cabeza y le beso ambos glúteos, provocando cosquillas en ella, dejándola escapar una sonrisa. Sasuke la observó, y observó toda esa espalda rosada blanquecina debajo de él. 

Toda para él. 

Se babea por morderla, por marcarla de nuevo. Con su palma, empuja a Sakura hacia abajo, de forma que toque con sus hombros el suelo, en una posición más sumisa. Ella lo hace y suspira. También contiene un jadeo cuando Sasuke le pasa los colmillos a lo largo de su espalda, otra manera de marcarla.

–Abrete más, Omega. –le gruñe al oído.

Ella separa más sus piernas, dejando su trasero y su entrada totalmente expuesta.

Sasuke pasa su dedo pulgar por toda esa zona, acariciándola y sintiendo cuan mojada está. Sakura lo miró por encima del hombro. 

–Mia… –le susurro al oído de forma extraña. Sus colmillos no lo dejaban expresarse bien.

–Tuya Alfa, sólo tuya… ¡Ah!– gimió sintiendo la polls hinchada de su compañero entrando en ella. Sakura quiso arquearse, pero Sasuke todavía la tenía aprisionada contra el suelo, con todo su cuerpo sobre el de ella.

–Siénteme Sakura… ¿Me sientes adentro? –Sasuke apoyó las manos a cada lado de la cabeza de su compañera y la empezó a embestir como un salvaje. 

Sakura no pudo decir palabra. Su mente estaba afiebrada de placer, apenas si podía sostenerse del suelo para soportar esas embestidas deliciosas que tanto calmaban su hambre.

Él se levantó, una mano en su espalda para manteros en posición y la otra en su cintura. De esta forma, su clítoris chocaba con sus bolas, lo que la hizo gritar. Se veía a sí mismo entrando y saliendo del cuerpo de Sakura y era tan malditamente hipnótico.

Él bajó una mano a dónde sus cuerpo se unían y la empezó a acariciar en su clítoris. Sakura lloró, estaba tan sensibilizada. Gritó una especie de quejido y Sasuke volvió a colocarse sobre ella.

–Correte una vez más, Sakura. Lo necesito… Hazlo por tu Alfa, Omega. –Él necesitaba sentirla liberarse con su pene adentro, necesitaba que lo estrujara y lo apretara. Sakura lo escuchó. Si es lo que su Alfa quería, ella se lo daría. Pero todavía no estaba cerca, necesitaba más.

–¡Más! – gritó sorpresivamente. Su loba formulando una palabra en medio del éxtasis.

Sasuke también escuchó, y la empezó a penetrar furiosamente. También la frotó más rápido y ella lloró y finalmente, explotó. Contoneándose cómo pudo y babeando, Sakura cabalgó su orgasmo en lo que Sasuke la tomaba de la cintura y se hizo hacía atrás con ella, quedando ambos arrodillados. Él le acarició todo el cuerpo con sus manos y su hombro con sus dientes. 

Podía sentir a Sasuke moviendo sus caderas todavía. Él la sostuvo del estómago y de un seno. Los ojos de Sakura estaban entreabiertos. Apenas podía ver el naranja del atardecer por sobre la húmedad de sus lágrimas cayendo.

Sasuke la penetró con desesperación y sin poder aguantarse, la mordió en su marca de nuevo. Ella gritó, clavando sus uñas en las manos de Sasuke y él finalmente se hinchó dentro de ella, corriendose. Sakura gimió por la sensación y Sasuke gruñó en su oído, abrazándola con fuerza mientras lo hacía. 

–Alfa… –jadeó ella agotada.

Sasuke curó su marca con su lengua de nuevo y luego hundió su nariz en su cuello. Su propio olor en ella era una sensación de calma y pertenencia que era gustosa a su lobo. 

Pasaron segundos y todavía seguían abrazados, Sasuke producía tanto por las feromonas de Sakura que todavía no acababa. Sakura ladeó el rostro y Sasuke incorporó el suyo y la besó. Un beso tierno, vago y cansado.

Luego de eso, Sakura perdió la conciencia.


El aroma a césped fresco y una sensación de calor hacen que los pesados párpados de Sakura se muevan. Las piernas le duelen y tiene el cuerpo entumecido. Sin embargo, una sensación de naturaleza es perceptible en el aire. Despertándose del todo, Sakura descubre que sigue en el exterior, aunque en otro lugar. Mirando a sus alrededores, descubre que hay una fogata, ropa amontonada, e incluso una bolsa de dormir debajo suyo. Está desnuda, tapada con una manta. Es una noche algo fría y el viento fresco puede sentirse. Es un buen alivio el fuego cerca suyo.

Recuerda lo que pasó. Luego de follar salvajemente con Sasuke, ella se desvaneció. Pero se encontraba sola. 

¿Dónde estaba Sasuke?

Los ojos de Sakura empezaron a aguarse por la soledad. Tenía frío a pesar del fuego. Su compañero debía darle calor. ¿Dónde estaba? ¿La había abandonado? No. No podía hacer eso. La angustia y el sufrimiento crece en su pecho. El sentimiento de soledad. 

Empezó a olfatear, buscando su olor. Apenas podía captarlo en su bolsa de dormir. Se levantó a la pila de ropa y empezó a buscar algo. Algo que tuviera su aroma que calmara este dolor. 

¿Es está la agonía de la que tanto hablaban cuando se perdía a un compañero? Es… insoportable.

 Desesperada, empieza a tirar toda la ropa por dónde sea. Busca y busca, pero no hay nada. De repente, lo huele. Una playera negra. Una que tiene su esencia rústica y mentolada. Ella llora de felicidad mientras la toma y la refriega contra su nariz, contra toda su cara. 

El olor de su compañero.

Cae arrodillada con la prenda en sus manos. Su cara y su nariz mojada del llanto. Su respiración agitada, porque el aroma la calma, pero sabe que no será suficiente. ¿¡Dónde estaba Sasuke!?

Con sus sentidos aturdidos por su crisis, ella no puede sentir cuando un movimiento brusco, muy diferente al viento, se hace presente entre los arbustos. Igualmente, si escucha el ruido.

–¡¿Quién está ahí?! –pregunta asustada. Se aferra a la prenda a su pecho como si la vida dependiera de eso.

No le responden. 

Sin embargo, el arbusto todavía se mueve. Frunciendo el ceño, con la tristeza a flor de oírla y enojada por qué no puede llorar en paz, ella se acerca sigilosamente. Con su mano libre, la alzó para tocar la planta, pero espero tocar un hocico. Ella jadea asustada cuando un gran, enorme lobo de pelaje negro azabache va avanzando, conforme ella va retrocediendo. Ya no está asustada. El lobo es grande en sus cuatro patas, incluso le llega a ella de pie. Su pelaje es tan negro que tranquilamente  podria camufalrse entre la noche, y lleva un conejo muerto entre sus dientes. Es… la calma de sus ojos rojos y el aroma tan familiar, bueno, el único aroma de macho que ella conoce.

–¿Sasuke-kun? 

Sakura está asombrada. Nunca había visto a Sasuke transformado. Apenas si había visto a otros miembros que no fueran los de su manada transformados. Únicamente a Naruto e Ino, un par de veces. En este momento, Sakura descubre que Sasuke es hermoso. Tanto en su forma humana, como licántropa. Ella le sonríe suavemente y Sasuke le suelta el animal muerto en sus pies. 

Claro, le había pedido que cazara para mi.

Ella lo mira de nuevo y él se acerca a ella. No entiende que es lo que va a hacer, por lo que se queda quieta, y cierra los ojos de la impresión. Luego siente cómo Sasuke limpia sus lagrimas a lenguetazos húmedos y babosos.

–¡Iuiii! –exclamó ella riendo. Su lengua le hacía cosquillas y le había dejado una gran cantidad de saliva en su rostro. Sasuke se detiene y la mira curioso como un cachorro. Ella vuelve a reírse y se lanza a abrazarlo como si fuera un enorme oso de peluche.

–Siempre me quitas las lágrimas con tu lengua… – dice, pasando su cara por todo su pelaje. Era suave y cálido. –Es que… pensé que te habías ido y me habías dejado.. Lo siento…–

Ella aún permanecía abrazada, cuando pudo sentir como la anatomía de su cuerpo cambiaba. Ya no sentía pelo, sino piel. Sakura apartó la cabeza y pudo ver a Sasuke en su forma humana. Todavía le impresionaba lo alto que era. 

–Sasuke-kun..– ella dice, viéndolo de nuevo. Estaba desnudo también.

Sasuke no contestó, sólo la atrae a su pecho y la abraza. –Lo lamento… estabas tan cansada, que pensé que dormirías mucho más… Lo lamento, Sakura… 

Ambos se aprietan más, reforzandolo. Haciéndose sentir al otro lo mucho que se necesitaban.

–Tranquila, tranquila… – él la reconforta, en lo que Sakura aspiraba el aroma de su piel desnuda con una sonrisa relajada.



–¿Dónde estamos? 

Sakura se encontraba frente a la fogata, en lo que Sasuke se encargaba de la comida.

–Estamos más cerca de la cabaña. Te quedaste dormida, y pensé en llevarte adentro, pero luego recordé que dijiste que tú loba necesitaba estar afuera. Así que te traje aquí y busqué unas cosas.

Sakura pienso que hizo bien. Podía respirar aire fresco y sentir el bosque y la naturaleza en todo su cuerpo.

–¿Así o más cocido? –le pregunta Sasuke, mientras asaba el conejo al fuego. 

–Asi esta esta bien. –contestó ella, mirando con gran apetito la pata de conejo semi cocinada clavada en un palillo en la mano de su compañero. No sabía que estaba tan hambrienta, hasta que la necesidad de comer se despertó en ella. 

–Ten.

–Gracias. –ella se la recibió y empezó a devorarla.

Sasuke sonreía mientras la veía y comenzaba a comer su parte.

–¿No la cocinas? –le pregunta curiosa, al ver que prácticamente no la había cocinado.

Ël niega con la cabeza. –Detesto cocinar la carne… Cuando estoy con humanos, bueno, puedo intentarlo para que ellos no se impresionen, pero si puedo evitarlo, lo hago.

Ella asiente curiosa. 

–¿Cuál es tu comida favorita?

Él muestra un dejo de sonrisa por la pregunta tan inocente.

–¿Qué? –pregunta ella.

–Nada… me divierte tu curiosidad en una situación como esta. -- le responde sincera.

Ella se sonroja. –Bueno… prácticamente es cómo si nos hubiéramos casado temporalmente… o por lo que sea que dure esto… me gustaría saber un poco más de ti… ¿Está mal?

Sasuke la mira y suspira. –No. No lo está. –responde mirando al fuego, luego la vuelve a mirar.

–Sakura, lo lamento.

–Sasuke-kun, ya te habias disculpado… –

–No. No por irme hace un rato. – él respira de nuevo, mirándola nuevamente serio. –Lamento haberte involucrado en esto.

–No lo entiendo.

–Creo que estaba tan enojado conmigo mismo porque sabía que Naruto tenía razón en lo que decía. Yo… arrastro a personas buenas como tu hacia lugares oscuros. –dice bajando la mirada.

Sakura bajó su mirada también. Estaba confundida. ¿Qué quiere decir esto? 

¿Sasuke la estaba dejando?

–¿Ya no… me quieres… a tu lado? –ella pregunta con miedo.

–No. No es eso. –responde rápidamente, tomando su mano, entrelazando sus dedos. La loba de Sakura volvió a la vida. –Es que..-–

–Sasuke-kun. –ella lo interrumpió, frunciendo el ceño. –Yo sabía en lo que me estaba metiendo. (¿Lo sabía?) acepté ser tu compañera y acompañarte. (Incluso si termino lastimada.) No te preocupes por mí, estaré bien. (¿Lo estaré?) Mientras estemos juntos, sea el tiempo que sea, estaremos bien. (No me dejes,por favor.) 

Ella le sonríe cerrando sus ojos. Tanto Sakura como Sasuke querían tragarse esas palabras, pero ninguno lo hacía. Sakura, porque sabían que eran mentira. Y Sasuke, porque se sentía confundido.

Sakura Haruno lo hacía confundir. 

Y lo hacía sentir demasiadas cosas que no quería.

En su lugar, suspira y asiente de nuevo. 

–Entonces… ¿Tu comida favorita? –ella repite, intentando cambiar el tema.

Él lo piensa. –Bueno, cuando estoy convertido me gusta comerme un ciervo entero. 

Sakura abrió los ojos como platos., a lo que Sasuke se rió de su reacción.

–Pero… Cuando era niño, mi padre hacía unas pastas rellenas que mi madre acompañaba con una salsa de tomate exquisita… eso era lo mejor del mundo. –recordó con melancolía.

Sakura sonrió con los ojos llorosos. –No sabía que tu padre cocinaba.

Él asintió. –Era su forma de relajarse de los deberes de ser líder de una manada.

–Puedo entenderlo. La comida de los padres sana en muchas maneras. Tsunade solía prepararme los mejores amitsus cuando me sentía mal o triste. –Recordó ella ahora con tristeza. Ahora no volvería a comer esos postres de nuevo. 

Ambos se quedaron en silencio, comiendo de a bocados lentos, al lado de un cálido fuego, bajo una noche estrellada.

–Supongo que debería haberme despedido mejor de ella. –vuelve a hablar Sakura.

–Deberíamos verla mañana.– comenta Sasuke casual, antes de darle una mordida a su comida.

–¿Mañana? –lo miró curiosa.

–Mañana es Luna Llena. –explica.

Sakura cae en la cuenta, mirando la luna, un cuarto creciente. –La ceremonia…

–Asi es.

Sakura lo mira dudosa. –Todos los Alfas Líderes estarán ahí… Incluso Madara.

Sasuke concentra su mirada fija en la luna y luego en Sakura. –Lo sé, pero te tengo a ti. Ya no estoy solo. No frente a él.

A Sakura le calientan el corazón esas palabras. Saber que Sasuke la consideraba su mayor apoyo. Aunque sólo fuera por este tiempo. Ella le sonrió.

–Igualmente, quizás, todo eso fue para nada. Naruto iba a ser mi beta llegado el momento o al terminar la universidad.. Pero luego de esto… ya no creo que lo haga.. Y no confío en nadie más como para hacerlo…– comenta serio, mirando a la luna de nuevo.

–Sin Beta, no hay Alfa… –susurra ella en voz baja.

Y sin Alfa, no hay Omega. Piensa.

Sakura medita un segundo antes de hablar. Sabe que debe darle consuelo a su compañero, pero no quiere crearle falsas esperanzas. Naruto no solo estaba enojado con ambos, sino que estaba decepcionado de ella. Pudo verlo. Pudo verlo en los ojos dolidos de su amigo. Aunque no sabe la razón, eso no importa ahora. Lo que importaba es que Sasuke, necesitaba de Naruto, tanto como necesitaba de ella. Eran los elementos básicos de toda simbiosis.

–Tranquilo. –Le dice, tomando su mano nuevamente, dándole un pequeño apretón.  –Naruto vendrá. Sé que él lo hará.

Naruto tiene que venir.

Notes:

Si te gustó, considera leer mis otros AUs SS:

La Boda // –No me casaré con ella. –sentencia, señalando con su pulgar a la mujer que está al lado suyo. Él cuchicheo y los murmullos no tardan en aparecer en toda la Iglesia.

Sakura está anonadada. Sabe que él la está observando, pero ella observa a su hermana, cuya cabeza con velo se mueve por todos lados.

–Me casaré con ella. –y la señala.

Sakura sentía que moría. Una tortura a su pobre alma.

•Juntos•// Sakura está decidida a divorciarse de Sasuke... pero quizás las cosas vayan en otro rumbo. Sensible por el embarazo, quizás termine disfrutando más de lo que espera. (R18+)

- El traidor - // Cuando a Sasuke le dan la noticia, siente un escalofrío corriendole por las piernas y por toda su columna vertebral. Habían colocado una bomba en el coche que debía llevar a su esposa Sakura y a su hija Sarada, de tan solo cinco meses de edad, a su control médico pediátrico.

·Te amo, Sarada· // Sasuke no puede aceptar que Sarada está creciendo, y recuerda cómo fue, ser padre joven.

· play · // -A ti te pone verme cabreado, a mi dejarte con las ganas. ¿Sabes por qué? Porque soy el único que puede satisfacerte.-

Office // Sakura no sabe que siente que siente por Sasuke, pero odia su sonrisa engreída y odia que lo llaman Charasuke.

El no era ningún santo // Sasuke no era ningún santo, y no lo sería con ella tampoco.

red lights // Las luces rojas del motel lo excitan demasiado y Sasuke piensa que unas lineas no vendrian mal.

El era todo negro, y ella todo rosa // Sakura le pinta las uñas a Sasuke, pero él tiene ciertas inseguridades que comparte con ella.