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The fire in your heart is out

Chapter 4: When you lose control and got no soul

Summary:

Will tiene que explicar algunas cosas

Notes:

Advertencia.

Referencia a Ab*so s*x*al y sus secuelas psicológicas

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

1995, Hell´s Kitchen, Manhattan, Nueva York

 

 

 

Muchas veces se ha quedado sin aliento. Las largas carreras en bicicleta por las calles de su infancia o nadando en el Lago de los Amantes con sus amigos, las veces que sus acosadores lo golpearon hasta dejarlo en el piso, las veces que tuvo que correr por su vida tanto en el otro lado como de este, la vez que un tipo apuntó a Carlton con un arma mientras salían de un bar, cuando Bobby le dijo “Te amo” por primera vez, la primera vez que hicieron el amor. Hubo unas mejores que otras, por supuesto, unas que se sentían dolorosas y desesperadas y otras emocionantes y mágicas. Todas y cada una de esas veces, sintió que el aire le abandonaba el cuerpo, y que no abría suficiente jamás, que ninguna cantidad bastaría para cubrir la ausencia, la necesidad.

Esta vez fue diferente. Pero familiar. El aire se sentía atascado, encapsulado en una burbuja dentro de su pecho, bloqueando la circulación, haciéndola imposible. No sentía desesperación por obtener lo suficiente, sino por obtener algo. Era como si su cerebro hubiera olvidado como se supone que funcionan sus pulmones, que las grandes bolsas deben de expandirse y contraerse para que el resto del cuerpo siga funcionando. En cambio, se encontró paralizado.

No puede concentrarse en nada. Cree escuchar un par de voces susurrar a su alrededor. Su mirada es borrosa, su cerebro se siente mareado y ve todo en movimiento, alguien le aprieta los hombros con dureza y ¿lo agita? Es difícil saberlo. Realmente no puede distinguir nada más allá de su propia incapacidad de moverse.  Hubo una vez que se sintió así. Petrificado, incapaz, impotente, traicionado por su propio cuerpo.

Familiar. Conocido.

El mundo dejo de girar, al menos de forma violenta, pero la sensación no se fue. Odiaba que la sensación de atascamiento fuera tan… Que le reviviera recuerdos tan vívidamente, recuerdos que quisiera desaparecer. De cuando él metió sus raíces en su garganta. Incapaz. Impotente. Traicionado por su propio cuerpo. El fantasma de la sensación le acariciaba la barbilla, las lagrimas le botaban de los ojos y el asco al recordar el bombeo hacia su interior lo hacia querer vomitar, pero no podía. Su cuerpo simulaba las arcadas, lo intentaba, pero nada entra nada sale. Y entonces, siente unos dedos golpear el fondo de su garganta, el reflejo finalmente lo hace vomitar inclinado sobre el fregadero de la cocina, aunque no sabe en que momento llegó y, finalmente, puede respirar. Entre arcadas.

La mano de Bobby hace pequeños círculos en su espalda, mientras recita algo en voz suave, junto a su oído. Will trata de buscarle sentido a sus palabras, le cuesta un momento, los oídos le zumban y la cabeza le da vueltas, pero trata de concentrarse en algo más que el movimiento del mundo a su alrededor. Se concentra en la calidez de la mano de Bobby y el terciopelo de sus palabras, distingue partes “-yo llamo locos” pierde el hilo fácilmente y tiene que recordarse seguir escuchando, aunque las palabras son dichas con claridad y lentitud, “a los de antaño”, el mundo se va aquietando, siente el suelo bajo sus pies y la voz de Bobby se va aclarando lentamente a su lado y entonces reconoce lo que dice “y para el dolor, ¿qué? ¿Hay liras que lo aquieten? ¿Hay cantos que lo amortigüen?” deja que las palabras lo envuelvan y las trata de repetir mentalmente “Y del dolor, nace la muerte, nace la tremenda convulsión que derrumba los palacios y extingue las progenies.” Will siente que su corazón se encoge mientras siente las suaves caricias en su piel, “Eso debían los hombres de haber inventado:

“Curar el infortunio con el canto” dicen la última parte juntos.

Will respira profundamente por la nariz. Cierra los ojos y se recarga sobre el hombro de Bobby. Es apenas unos centímetros más bajo, pero no es incomodo en absoluto, solo se deja caer sobre su hombro y suspira.

“¿Estás mejor?” pregunta Bobby después de un rato, aun haciendo círculos en su espalda. Will lo mira, sus bonitos ojos azules llenos de dulzura, y preocupación muy bien disimulada pero aun reconocible para él “¿Quieres una dosis?”

Will asiente levemente, mientras se separa.

“¿Estás bien, Will?” escucha la voz de Mike detrás de él, así que voltea.

Esta parado, removiendo las manos en su regazo con nerviosismo. Will asiente.

“Sí” La acides le raspa la garganta, no fue nada “estoy bien”.

“No parecías estar bien” dice Mike frunciendo el ceño.

Will abre la boca para contestar, pero Bobby se acomoda a su lado, le pone un vaso en la mano y le entrega una dosis en la otra.

“¿Qué es eso?” le pregunta Mike a Bobby.

“Jugo” dice Bobby.

Will se traga las pastillas y se bebe el jugo de un golpe.

“No me refería a eso” masculla Mike.

“No es de tu incumbencia” murmura Will mientras le pasa el vaso a Bobby. “Gracias, Patito”.

“¿Patito?” escucha el bufido de Mike.

“Sí. Patito. ¿Algún problema?” Bobby en general es amable, así que Will sabe que esta llegando a su tope.

“Pues, de hecho, sí-”

“Mike. Para.” Le dice Will. “No tenemos tiempo para tonterías”.

Una sonrisa de suficiencia se coloca en su cara.

“Bien. Vámonos”.

“Espera. ¿Qué?” Bobby respinga a su lado. “¿Cómo que se van? ¿Will, qué está pasando?”

“No es de tu incumbencia” Mike responde con sorna.

“Le estoy preguntando a mi pareja, idiota” le ladra Bobby.

Mike por una vez no dice nada. Así que Bobby se gira de nuevo para mirar a Will, cuando sus miradas se cruzan todas las ideas, las posibles excusas y la necesidad de eludir esto, se disuelven.

“Necesito volver a Hawkins” dice Will. Tal vez debería de haberlo dejado así. Pedirle que confiara en él y no hiciera más preguntas, prometer que volvería. Sin embargo, no puede. “Ven conmigo” se encuentra diciendo.

“¿Qué? Will, no.” Exclama Mike.

“Te explicaré todo” Bobby parece querer encontrar respuestas en su rostro, pero parece aliviado.

“No, Will. Eso es una pésima idea. No puede venir” sigue diciendo Mike.

“Mike” Will voltea para mirarlo “Esto no está a discusión, ¿de acuerdo?” Mike parece querer discutir, pero solo hace una mueca de disgusto. “Necesito unos minutos para salir de aquí y entonces nos iremos. Solo espera en la sala, ¿quieres?”

Will no espera respuesta y toma la mano de Bobby y lo lleva a su habitación. Una vez tras la puerta cerrada siente cómo su cuerpo se relaja, tal vez porque los medicamentos le están haciendo efecto o tal vez porque esté es el espacio más seguro que ha tenido en mucho tiempo. La cama esta desecha y hay ropa en el piso, el desorden habitual. Se acerca a la mesita de noche y toma la cajetilla de cigarros y el encendedor junto al cenicero. Lo enciende y deja que el humo le inunde los pulmones. Se dijo que dejaría de fumar, ya tenía suficiente con los ataques de pánico para agregarle otro factor que le dificultara respirar, pero lo cierto es que lo relaja y no ha podido dejarlo.

Bobby se sienta a su lado en la cama, toma el cigarro entre sus dedos y le da una calada antes de regresárselo. Esa es su forma de hacer que fumen menos, aunque saben que no tiene sentido. Pero al menos comparten la carga. ¿Cómo va a explicar esto?

“Sabes” empieza a hablar Bobby, volviendo a tomar el cigarro. “Saqué un sobresaliente en una clase de física hace un par de semestres. Solo un manojo aprobó la clase.” Will lo mira y sabe que no es mucha la diferencia de edad, son solo tres años, pero Dios, se ve tan joven. “Soy bastante inteligente, Will.” Dice, detrás del cigarrillo, dándole una calada larga. “No tienes que contarme todo si no quieres, pero te aseguro que puedo entenderlo”

Will toma el cigarro cuando se lo ofrecen de vuelta. Tiene razón. Lo sabe. Bobby es muchas cosas, pero tonto no es una de ellas. De hecho, es brillante e intuitivo. Además, Will ya le pidió que vaya con él a Hawkins, si todo se va a la mierda, de nuevo. Necesitará toda la información que tienen.

“Quiero explicarlo” dice Will, finalmente. “Pero no sé cómo” Bobby asiente con comprensión, “Nunca había tenido que explicárselo a nadie” admite tras unos segundos y ve la tristeza en la cara de Bobby mientras expresa un “oh” silencioso.

La ha cagado con eso ultimo. Will lo sabe, pero no deja de ser verdad. Parecía que los demás siempre se encargaban de poner al tanto a los nuevos miembros cuando inevitablemente terminaban envueltos en todo esto.

“Podrías empezar por el principio” sugiere Bobby. Will cree que tal vez la duda se refleja en su cara porque toma su mano con suavidad y le susurra: “Te creeré, siempre”

Eso le da el ultimo empujón. Will apaga la colilla en el cenicero y se gira hacia Bobby, él hace lo mismo y quedan de frente, con sus rodillas tocándose.

“Bien, todo comenzó cuando tenía doce años...”

Will comienza con vacilación, ante la mirada atenta de Bobby sobre él, cuenta todo con cuidado y tratando de ser lo más claro posible. Le contó sobre su desaparición, cómo lo dieron por muerto, el mundo del revés, Once, el laboratorio, los demogorgones, Vecna y el Desollamentes. Le conto sobre Bob y toda la gente que murió peleando, le contó sobre el fin y cómo lo salvaron. O creyeron hacerlo. Sobre su hermana y su sacrificio. Will sentía lagrimas calientes correr por sus mejillas. La mano sobre la suya no vaciló, ni hubo duda en los ojos de Bobby, pero Will sentía que todo eso podría cambiar en segundos.

“Y eso es, básicamente” murmuró Will. “Hum, y ahora Steve llama diciendo que hay un niño perdido y todo es tan similar y yo, hum, necesito ir” Will ve cómo Bobby lo mira con expresión seria. “Esta bien si tu no me crees”

“No, hmm, te creó” murmura Bobby.

“¿En serio?” siente cómo si hubiera estado sosteniendo el aliento desde que contestó el teléfono y por fin pudiera soltarlo.

“Sí, es decir, tiene sentido. Al principio pensé que cuando decías ‘monstruo’, te referías a una analogía para una persona despreciable y no a uno real del tipo: piel, huesos y muchos ojos”

“Sin ojos y más bien muchísimos dientes” Will ríe entre dientes.

“Vaya, mierda. Sí, bueno, al principio lo pensé, pero mientras más me contabas todo menos sentido tenía eso y más lo tenía un monstruo real”

“¿Sí?”

“Sí, digo, al principio me asustó un poco lo mucho que hace sentido, pero sé que nunca me mentirías con algo así y, además, explica mucho ¿sabes?”

“¿En serio? ¿Qué explica?” Will frunce el ceño.

“Básicamente, todo. El miedo a las luces parpadeantes, las pesadillas, cuanto odias el frío, la oscuridad, la humedad, y… hum, que no te guste el sexo oral”

“Yo, hum” Will siente que se queda mudo, pensó que había sido muy sutil con todo, especialmente la última. Siente que su rostro arde de vergüenza.  “Lo siento”

“No. Dios, no. Will, no tienes nada por lo que disculparte. Lo entiendo. Incluso antes de saber porque, no me importaba. No me importa. Lo entiendo. A muchos no les gusta y esta bien. Eres un amante más que espléndido.” Bobby lo mira con tanta intensidad y Will elige creerle, a pesar de que todo en su cabeza le sugiere lo contrario. “Entiendo que algo así te haga sentir incomodo y jamás quiero que te sientas así conmigo”

Will asiente. El silencio se asienta suavemente entre ellos, Bobby levanta la mano que sujeta y le da un pequeño beso en el pulso de la muñeca.

“Gracias por compartir esto conmigo, sé que no fue fácil” le dice suavemente.

El corazón de Will burbujea, la calidez se asienta.

“Deberíamos prepararnos para partir si queremos llegar esta noche” dice Bobby, levantándose de la cama, pero Will tira de él levemente, sus labios se encuentran en un beso cálido y necesitado.

“Gracias por creerme” murmura contra su boca, “Te amo”

“Yo también te amo” responde Bobby, jadeando. “Y siempre te creeré” juntando sus frentes.

Will siente que, por una vez, puede vencer todo lo que se le ponga enfrente. De este mundo o no.

Notes:

Lo que recita Bobby es un fragmento de Medea de Eurípides, amo ese fragmento.

Notes:

Espero que les haya gustado este primer capitulo y que le den una oportunidad.
Ya estoy trabajando en el segundo capitulo y espero publicarlo pronto.
Déjenme sus comentarios, se los agradecería mucho.

 

También, no creo mucho en maldiciones, pero mientras editaba esto en la madrugada me enteré que la Gran Águila Calva atacó al Turpial, dicen que sacó al Saltamontes del hormiguero y quiere toda su fruta. Cómo pequeña Águila Real, y con nuestros nidos tan cerca, me da miedo que quiera también a mis crías.